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Juicio y crucifixión
     
 

 
 

Para el 18 de Junio de 2005

 

Material Auxiliar

Texto Clave: Marcos 14:62

 

 

Objetivos para el Maestro

1.  Enfatizar que nuestro propio sentido de la religiosidad puede engañarnos.

2.  Destacar que Cristo, como un Ser sin pecado, murió como nuestro Sustituto.

3.    Mostrar que Cristo experimentó lo que nosotros, como pecadores, hubiéramos de otro modo experimentado.

 

Bosquejo de la Lección

  • I.  El juicio (Mar. 14:56-61).

      A.  El juicio de Jesús fue injusto e ilegal.

      B.  La divinidad de Jesús era un insulto a la religión de los sacerdotes.

      C.  Sólo Pilato, un pagano conocido por su crueldad, se interesó en salvar a Jesús.

  • II.  El sufrimiento (Mar. 15:16-32).

         A.  Cristo, en la cruz, llegó a ser pecado, y experimentó la eterna separación de Dios, la muerte segunda.

          B.  Sólo la realidad del sufrimiento espiritual de Cristo le permitió ser nuestro Sustituto.

          C.  Los intentos humanos para comprender la expiación son inadecuados.

  • III.  La muerte (Mar. 15:33-39).

             A.  El Jesús crucificado experimentó una desesperación real. Él no podía ver el final exitoso de su magna tarea.

              B.  Esta desesperación es idéntica a la que sentirán los pecadores perdidos, cuando se den cuenta de que están condenados eternamente.

               C.  En el momento de su muerte física, Jesús supo que había vencido a Satanás.

 


 

  • Resumen

Para lograr nuestra salvación, Jesús tuvo que experimentar lo que nosotros, como pecadores condenados, debíamos experimentar: la desesperación y la desesperanza absolutas. Como nuestro Sustituto, llegó a ser uno de nosotros.

 

  • Comentario

“Sería bueno que cada día dedicáramos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales. Y, mientras nos espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él será más constante, se reavivará nuestro amor y quedaremos más imbuídos de su Espíritu. Si queremos ser salvos al fin, debemos aprender la lección de penitencia y humillación al pie de la cruz” (DTG 63).

Contemplemos esta semana tres de estas escenas finales de la vida de Jesús: ante el Sanedrín, ante Pilato y sobre la cruz.

I. Jesús ante el Sanedrín.

El juicio de Jesús ante las autoridades religiosas de Jerusalén fue una farsa. Ya habían llegado a la conclusión de que era culpable, y debía morir (Mar. 14:1); pero aun los inescrupulosos necesitaban la apariencia de un juicio legal. Moisés había prescrito que nadie podía ser condenado sin evidencias, y sin por lo menos dos testigos cuyos testimonios estuvieran de acuerdo (Deut. 19:15). Al no encontrar evidencias, los líderes religiosos buscaron falsos testigos. Sobornaron con dinero a testigos falsos “para que acusaran a Jesús de incitar a la rebelión y de procurar establecer un gobierno separatista. Pero su testimonio resultaba vago y contradictorio. Bajo el examen, desmentían sus propias declaraciones” (DTG 652). Algunos de los testigos hasta tergiversaron las palabras de Jesús y lo acusaron de decir: “Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano” (Mar. 14:58).

Viendo que el juicio no adelantaba, el sumo sacerdote fue de lleno al problema central: “¿Eres tú el Cristo?” (vers. 61). El hasta entonces silencioso Jesús no podía seguir así; la hora lo exigía, y su misión esperaba que confrontara al sumo sacerdote con la verdad: “Yo soy” (vers. 62). Al decir esto, Jesús no sólo respondía la pregunta del jefe de los sacerdotes con respecto a su condición de Mesías, sino también estaba afirmando que él era aquél mismo que se reveló a Moisés con el nombre de Yo soy. El testimonio provocó inmediatamente la acusación de blasfemia, y “ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte” (vers. 64). Donde no haya espacio para la verdad, ésta llega a ser la primera víctima.

II. Jesús ante Pilato.

Una orden de un tribunal religioso no era suficiente para condenar a una persona a la muerte; la ley romana establecía que sólo una autoridad política podía emitir una sentencia de muerte. Por eso, los sacerdotes llevaron apresuradamente a Jesús ante Pilato, para que él sellara el veredicto de ellos y ordenara su ajusticiamiento.

Marcos pasa por alto los detalles que otorgan los otros evangelios: la identificación de Caifás y de Anás, el juicio ante Herodes, la presentación que hizo Pilato: “¡He aquí el hombre!” (Juan 19:5), el sueño de la esposa de Pilato, y el fracaso moral de Pilato al no actuar con decisión y valentía. En cambio, Marcos va al corazón de la historia: “Y los principales sacerdotes le acusaban mucho” (Mar. 15:3). Lucas 23:1 y 2 identifica lo que es “mucho”: evasión de impuestos, terrorismo y alta traición. Pero Pilato no halló falta alguna en él. No obstante, queriendo agradar a la turba, Pilato puso ante ellos una elección: “¿A quién queréis que os suelte: a Jesús o a Barrabás?” (Ver Mar. 15:6-12). Esa opción escalofriante es también la elección que debemos hacer hoy. ¿Jesús o Barrabás? ¿El Príncipe de paz, cuyo Reino es amor y gracia, o el rebelde político, que se abrió paso con violencia, saqueos y asesinatos? ¿El Reino de Dios o el reino del mal? La turba asumió su elección, y Pilato la aceptó cobardemente.

III. Jesús sobre la cruz.

Cristo, en la cruz, plantea dos cuestiones: ¿Cuál? y ¿Quién?

¿Cuál es el significado de la Cruz? La cruz no fue un error de la justicia; no fue un incidente desafortunado en la vida de un hombre bueno. Fue la revelación final del amor de Dios por los pecadores (Rom. 5:8). Fue el único camino de salvación elegido por Dios. Por medio de la Cruz, “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (2 Cor. 5:19). En la cruz, Cristo estaba ocupando nuestro lugar y experimentando la muerte segunda en nuestro favor. “Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia” (1 Ped. 2:24).

Al elegir la muerte en la cruz para vencer al pecado, el Cristo de la cruz desafió a la muerte y a Satanás. Por medio de él, la vida eterna llega a ser posible para nosotros.

¿Quién mató a Jesús en la cruz? ¿Los romanos? ¿Los judíos? ¿Los líderes judíos? ¿Una turba sin conciencia? ¿Pilato? La pregunta toca un nervio sensible de la historia, porque personas con el nombre de cristianos han provocado sufrimiento y muerte a millones de personas que ellas pensaban que eran los responsables de esa muerte. Pero tenemos sólo que mirarnos en un espejo para descubrir la respuesta. ¿Quién mató a Jesús? Fuiste tú; fui yo. Con nuestros pecados. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8). “Los pecados de los hombres descansaban pesadamente sobre Cristo, y el sentimiento de la ira de Dios contra el pecado abrumaba su vida” (DTG 638).

 


  • Estudio Bíblico Inductivo

Textos para estudiar: Isaías 53; Marcos 14:53-65; 15:1-41.

1.         “Sería bueno que cada día dedicáramos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo”, escribió Elena de White. “Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales” (DTG 63). ¿Qué te impresiona más de las escenas finales de la vida de Jesús? ¿Cuáles encuentras que son más chocantes? ¿Qué te resulta lo más conmovedor?

2.         No es ningún secreto que los seres humanos nos resistimos a los cambios; no obstante, en el estudio de esta semana vemos a los dirigentes religiosos judíos ir hasta extremos ridículos para mantener el statu quo. ¿No debían ellos haber dado la bienvenida a las nuevas revelaciones de Dios? ¿Qué perderían? ¿De qué modo nuestra resistencia a los cambios nos pone en riesgo de volvernos ciegos espiritualmente? ¿Qué medios podría usar Dios para sacarnos de nuestra rutina complaciente?

3.         Para la mayoría de los cristianos, Pilato es un personaje que ha sido denigrado y ridiculizado por su falta de carácter para resistir la presión de quienes querían eliminar a Jesús. Imagínate una situación en la que tú encontrarías difícil, si no imposible, resistir el poder de la opinión pública. ¿Qué reservas espirituales usarías?

4.         La humillación y la muerte de Cristo muestran hasta qué extremo irá Dios para salvar a sus criaturas equivocadas. También ofrece una vista previa del destino de los que persisten en rebelarse contra Dios y su voluntad. ¿Qué expresión tangible de gratitud, de nuestra parte, consideraría Jesús más gratificante? ¿Qué texto bíblico usarías para resumir tu lealtad a él?


 

  • Testificación

El sacrificio máximo que una persona pueda hacer por otra –deponer su propia vida– lo hizo Cristo en la cruz, por toda la humanidad. Él nos dice que sigamos su ejemplo: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:12, 13).

Cada día, hombres, mujeres y niños reciben el don de la vida de parte de alguien que se interesó suficientemente en ellos como para ayudarlos en caso de que ellos perdieran su propia vida. Los trasplantes posibilitan que la visión sea posible para un niño que nunca ha visto a su mascota; una mujer joven recibe un trasplante de corazón, y puede seguir siendo madre para sus hijos pequeños; un riñón nuevo permite que un abuelo viaje para ver a su nuevo nieto; y las historias siguen y siguen. Una historia, sin embargo, capta el espíritu de la amonestación de Cristo, de una manera que pocas lo hacen.

Una familia, los padres y dos hijos, estaba viajando por Italia de vacaciones. Una tarde, sin razón aparente, alguien, desde un auto que pasaba, comenzó a disparar al automóvil que llevaba a la familia. El hijito recibió un impacto de bala y murió. Aunque devastados y doloridos, los padres se extendieron a otros de una manera asombrosa. Donaron los órganos de su hijo a varios receptores del país en el que su amado hijo había perdido la vida. ¡Qué ejemplo de amor y compasión extraordinarios! En lugar de protestar por el acto inconsiderado de violencia, estos padres llevaron incontables bendiciones a las familias que recibieron el don de la vista y de la vida misma. Esto es cristianismo en acción; esto es amor que genera amor; esto es la humanidad que se extiende hacia la humanidad, usando como ejemplo a Dios el Padre, que compartió a su amado Hijo con los pecadores de la tierra.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

 


  • Aplicación a la Vida

Rompamos el Hielo: “Dwight L. Moody contó acerca de un joven que no quería servir en el ejército de Napoleón Bonaparte. Cuando fue reclutado, un amigo se ofreció para ir en su lugar. La sustitución se hizo y, algún tiempo más tarde, el sustituto murió en una batalla. El mismo joven, por causa de un error en los papeles, fue reclutado de nuevo. ‘Uds. no me pueden llevar’, dijo a los asombrados oficiales. ‘Yo estoy muerto. Yo morí en el campo de batalla...’ Efectivamente, en los registros estaba su nombre, con otro nombre escrito al lado. El caso finalmente llegó al Emperador mismo. Después de examinar la evidencia, Napoleón dijo: ‘Por medio de un sustituto, este hombre no sólo ha peleado, sino también ha muerto al servicio de su país. Ningún hombre puede morir más de una vez; por lo tanto, la ley no tiene derecho sobre él’ ”.–Bible Illustrator.

Preguntas para Reflexionar:

1.         En pago por nuestros pecados, Jesús murió en la cruz. Pero, ¿era la cruz realmente una parte integral del plan de salvación? ¿O la muerte de Cristo por cualquier otro medio hubiera sido suficiente? ¿Y si fuera una muerte natural o un suicidio? Explica tu respuesta.

2.         Los líderes religiosos y políticos tenían el destino de Jesús en sus manos. Los líderes eclesiásticos tienen ciertos poderes para aplastar o promover personas e ideas. ¿Cuál es el papel del Espíritu Santo, la Palabra de Dios, los reglamentos de la iglesia y la infraestructura de la organización en la toma de decisiones correctas?

Preguntas de aplicación:

1.         Aun después de vivir lado a lado con Jesús, los discípulos tenían dudas acerca de su identidad. Ponte en el lugar de los discípulos. ¿Cómo hubieras reaccionado ante la muerte de Jesús? ¿Habrías seguido creyendo que él era el Mesías? ¿Qué más hubieras necesitado presenciar para tener la absoluta seguridad de quién era Jesús? ¿Qué necesitas en tu vida, hoy, para estar absolutamente satisfecho en tu relación con Jesús?

2.         A Jesús le ofrecieron vino mezclado con una sustancia, para disminuir sus sufrimientos. Pero él renunció a ello; quería estar completamente consciente de lo que ocurría, y tener el control total de sus sentidos. Él quería estar absolutamente listo para la batalla final con Satanás. ¿En qué áreas de tu vida puede este ejemplo de Jesús ser tu modelo para seguir?

  

 

 

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