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Para el 21 de Mayo de 2005

     

Libro Complementario

Año Bíblico: Salmos 53 54 55 56

Intro 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

 

Unión Mexicana del Sur

Notas de Elena White

 Lecciones en Audio (Real Audio)

 

 

  Lectura para la Semana  
  Marcos 10:32; 11:25  
 

UN VISTAZO A LA SEMANA

¿Por qué oramos, a veces, por cosas equivocadas? ¿Qué significa vivir en la luz, a diferencia de vivir en la oscuridad? ¿Por qué limpió Jesús el Templo por segunda vez? ¿Por qué maldijo Jesús a la higuera?

     

PARA MEMORIZAR
 

 “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mar. 10:45)

 

 

Sábado 14 de mayo

       

A JERUSALÉN. En los últimos capítulos de Marcos que hemos estudiado, Jesús estaba en un viaje largo y lleno de complicaciones. Ahora, Marcos nos dice cuál es la meta de este viaje hacia el sur, desde Galilea: “Iban de camino subiendo a Jerusalén; y Jesús se les adelantó. Los discípulos estaban asombrados, y los otros que venían detrás tenían miedo” (Mar. 10:32, NVI).

Era una escena de hondo patetismo: Jesús iba adelante, los discípulos un poco detrás, preguntándose qué sucedería, y otros, detrás de ellos, sintiéndose temerosos. Los acontecimientos finales y culminantes estaban por comenzar.

Hemos llegado ahora a los últimos siete días de la vida terrenal de Jesús. Como lo hacen los otros evangelistas, Marcos dedica un espacio privilegiado a este breve período: 6 de los 16 capítulos de su libro. Mateo dedica 7 capítulos de 28; Lucas, 6 capítulos de 24; y Juan, 10 capítulos de 21. Las implicaciones son claras: por importantes que fueran la vida y las enseñanzas de Jesús, su muerte y su resurrección lo fueron aún más.
 

Domingo 15 de mayo

UN PEDIDO NECIO (Mar. 10:32-45).

Después de leer la parte de Marcos asignada para hoy, concéntrate en el versículo 35. Considerando todos los milagros que ellos habían visto hacer a Jesús, ¿por qué su pedido era muy “razonable”? ¿De qué modo nosotros, a nuestro modo, hacemos pedidos “razonables” a Dios, que no son contestados como pensamos que deberían serlo (después de todo, lee también Mateo 17:20 y Lucas 1:37)?

Como seres humanos, consideramos el mundo desde una perspectiva muy estrecha: la nuestra. Y, no importa cuánta luz y verdad se nos conceda, no importa lo que aprendamos, seguimos filtrando todo lo que percibimos a través de nosotros mismos, a través de nuestra concepción estrecha y limitada del mundo que conocemos como seres caídos. Por eso, a menudo pedimos cosas que creemos que serían buenas para nosotros que, sin embargo, en el gran panorama divino de la realidad, no lo son, aun cuando estemos totalmente convencidos de que son buenas y que Dios debería dárnoslas de inmediato.

¿De qué manera el pedido de Santiago y de Juan revela su ignorancia de lo que estaban pidiendo?

Lee Marcos 10:42 al 45. ¿De qué modo la respuesta de Cristo revela la ignorancia de ellos?

Los discípulos, a pesar de todo el tiempo que estuvieron con Jesús, revelaron su ceguera a las cosas espirituales más importantes. Las palabras de Cristo, en los versículos 42 al 45, presentan un panorama radicalmente diferente de lo que significan el liderazgo, el poder y el éxito. No es extraño, entonces, que, al igual que los discípulos, nosotros podamos orar por cosas que creemos que son buenas y necesarias cuando, en definitiva, como Santiago y Juan, no sabemos lo que estamos pidiendo.

¿Estás todavía esperando respuestas a algunas oraciones? ¿Cuáles son, y cómo puedes, por fe, creer que hay buenas razones (que todavía no comprendes) por las que todavía no fueron respondidas como deseas?

Lunes 16 de mayo

EL CIEGO BARTIMEO (Mar. 10:46-52).

Jesús estaba en camino hacia Jerusalén, y Jericó era la última ciudad por la que pasaría antes de llegar a la ciudad amada. Su mente debe de haber estado colmada con los eventos que sabía que sucederían durante los días siguientes. Había llegado la semana final de su vida, la culminación de su obra, que decidiría el destino del mundo para siempre y el resultado de la larga controversia con el mal. Pero, con tantas cosas en que ocupar su mente, sin embargo, se tomó el tiempo para ayudar a un mendigo ciego.

Estudia el encuentro de Jesús con el ciego Bartimeo (Mar. 10:46-52). Nota lo que sucedió después de que Jesús lo sanó. En un sentido, ¿de qué manera este incidente es un símbolo de lo que deberían experimen­tar todos los que han sentido el poder salvador de Jesús en sus vidas?

Muchas veces, la Biblia describe a quienes no conocen al Señor como andando en la oscuridad (Juan 8:12; Hech. 26:18; Efe. 5:8; Col. 1:13; 1 Tes. 5:5; 1 Ped. 2:9; 1 Juan 1:6; 2:11). Lo principal de la oscuridad, por supuesto, es que en ella no hay luz. Los que caminan en la oscuridad tropiezan, tambalean, caen y, aunque avancen, no saben en qué dirección están yendo.

Todo esto cambia cuando acudimos a Jesús, que es la Luz. “Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:5-7).

Estas imágenes, las de las tinieblas y la luz, son metáforas, símbolos que describen algo diferente de sí mismos. Las tinieblas significan ignorancia espiritual, significan pecado, odio, prejuicios, celos, codicia, avaricia. Quienes caminan en la oscuridad, viven sin un conocimiento salvador de Dios, sin comprender la realidad de quién es Dios y del amor que tiene por nosotros. Y, así como la luz es lo opuesto a la oscuridad en un sentido literal, también es lo opuesto en el sentido espiritual.

Antes de ser salvado por Cristo, tú vivías en la oscuridad (aun si no eras consciente de ello). Cuando te entregaste a Cristo, viniste a la luz. Escribe qué cosas nuevas viste después de llegar a la luz. ¿De qué modo cambió tu vida? ¿Dónde estarías ahora, si hubieras permanecido en las tinieblas?

Martes 17 de mayo

LA ENTRADA TRIUNFAL (Mar. 11:1-11).

La entrada triunfal sucedió el domingo, una semana antes de la resurrección. Los cristianos de diversos credos celebran el día de diferentes maneras. Para algunos, es el Domingo de Ramos, y se celebra con himnos, lecturas bíblicas y sermones apropiados. Los adventistas del séptimo día no seguimos un año litúrgico, es decir, un calendario de adoración que designe cada sábado del año en términos de pasajes bíblicos y sermones; sin embargo, estamos profundamente interesados en la vida de Jesús, especialmente en las escenas finales. Por lo tanto, los acontecimientos del último domingo de la vida de Jesús proporcionan material para una contemplación profunda.

¿De qué modo Jesús llamó la atención a su entrada en Jerusalén? Mar. 11:1-11.

¿Qué significaba que anduviera sobre un burrito, viniendo desde el Monte de los Olivos? (Ver Zac. 9:9.)

Jesús podría haber subido a Jerusalén en forma silenciosa, como lo había hecho tantas veces. Pero él eligió, en ese momento, llamar la atención hacia sí mismo. Envió a sus discípulos a conseguir un burrito que nunca hubiera sido montado, y entró en la ciudad desde el Monte de los Olivos. La multitud no pasó por alto estos actos, pues estaba esperando a quien en ese momento estaba actuando como el Rey-Mesías por largo tiempo esperado. Aunque Jesús no se manifestó como el líder político y libertador social que ellos esperaban, él era el Mesías prometido. De modo que, deliberadamente, entró en la ciudad amada de la manera en que el profeta Zacarías lo había predicho. ¡Y la multitud se enardeció!

Hosanna. Gr. ho-sanná, transliteración de la expresión hebrea hoshi[ah na’ que significa “salva, ahora” o “salva, te lo ruego” [...] era interpretado como un salmo mesiánico y es probable que esta frase tuviera alguna connotación mesiánica reconocida por el pueblo” (5 CBA 459).

¡Qué comienzo para la semana de la Pascua! Pero las mismas multitudes que exclamaban ¡Hosanna! y echaban sus mantos en el camino el do­mingo, el viernes exclamarían: “¡Crucifícale!”

Todos tenemos altibajos espirituales, ocasiones en las que nos sentimos entusiasmados acerca de Dios y de nuestra fe, y momentos en que estamos desanimados, llenos de dudas y apenas subsistimos en lo espiritual. Como la multitud, un minuto estamos alabando a Dios, y al siguiente nos apartamos de él. ¿Qué haces durante esos bajones espirituales? ¿Qué lecciones aprendiste, de esas ocasiones, que podrías compartir con alguien que, tal vez, esté pasando por un momento bajo similar? ¿Qué versículos bíblicos encontraste que te ayudaron?

 

Miércoles 18 de mayo

UNA CUEVA DE LADRONES (Mar. 11:12-19).

En el pasaje para hoy, lee cuidadosamente el versículo 17, que Jesús citó del Antiguo Testamento. ¿Qué se esperaba que fuera el Templo? ¿Qué lección importante hay aquí para nosotros, no sólo como individuos, sino también como iglesia?

Así como Jesús había atraído deliberadamente la atención sobre sí mismo por su manera de entrar en Jerusalén, su primer acto en la ciudad fue uno que seguramente despertó la ira de los líderes religiosos. Públicamente desafió las prácticas de quienes eran responsables por la adoración, poniendo su autoridad frente a la de ellos. Este acto de purificación del Templo exhibió su papel como Mesías, cuya autoridad sobrepasaba a la de todos los demás.

En el tiempo de Jesús, el sacerdocio y el Templo estaban en manos de los saduceos. Al controlar las ceremonias en el Templo, los saduceos habían ganado mucha riqueza. Los peregrinos que venían a Jerusalén tres veces cada año no podían traer sus propios sacrificios consigo; por ello, tenían que comprarlos en Jerusalén. Los sacerdotes controlaban esta venta de animales. Además, los animales sólo podían comprarse con la moneda del Templo, de modo que los peregrinos primero debían cambiar su dinero por la moneda del Templo y luego comprar sus animales para los sacrificios. En ambas transacciones –el cambio de moneda y la venta de animales–, las autoridades del Templo se beneficiaban grandemente.

De este modo, la adoración en el Templo se había corrompido. Lo que debía haber sido una casa de oración para todas las naciones, se había degradado a una treta para lucrar, al explotar a la gente común y enriquecer a los líderes religiosos. No es de extrañar que Jesús ardiera con santa indignación. Las palabras no eran suficientes: echó a los animales y derribó las mesas de los cambistas. Pero, al hacerlo, selló su destino. No había forma en que los líderes religiosos lo toleraran por más tiempo. Él había tocado sus bolsillos, y ellos no descansarían hasta sacarlo del camino.

¿De qué modo podemos, individualmente o como iglesia, apartarnos de nuestra misión al concentrarnos en mejorar nuestra suerte y, sin embargo, pensar que lo hacemos en favor de la verdad?

 

Jueves 19 de mayo

JESÚS MALDICE UNA HIGUERA (Mar. 11:12-14, 20-26. Ver también Mat. 21:18-22; Luc. 13:6-9).

Lee los diferentes informes de la misma historia. El Dador de la vida maldice a un árbol que luego se seca. ¿Por qué parece esto tan fuera de lugar con respecto al carácter de Jesús? ¿Qué mensaje, y qué advertencia se desprenden de esta acción?

Jesús tenía apetito, y vio una higuera a la distancia, con hojas. Se chas­queó cuando no encontró higos, y pronunció una maldición sobre ella. Luego, la higuera se marchitó y murió. Los escritores no tuvieron reparos en contar lo que hizo Jesús, ni trataron de ocultar este acto aparentemente tan extraño; de hecho, el Espíritu Santo los condujo a incluir el informe, porque contiene una enseñanza vital para los seguidores de Jesús hasta el fin del tiempo.

Cada palabra y cada acto de Jesús durante su última semana están cargados de suma importancia. Ya hemos estudiado la manera dramática en que entró el domingo en la ciudad y el acto muy público de la purificación del Templo. Este acto no fue realizado para beneficio del público en general, sino para la instrucción de sus discípulos a través de los tiempos. Probablemente fue temprano en la mañana del lunes cuando Jesús maldijo la higuera. Pero, algo de gran importancia había sucedido la noche anterior. Marcos no lo menciona, pero Lucas registra que Jesús contempló la amada ciudad y lloró sobre ella, prediciendo de qué modo Jerusalén sería rodeada por ejércitos extranjeros y destruida (Luc. 19:41-44). Entonces, al día siguiente, Jesús maldijo la higuera. La conexión entre ambos incidentes debería ser evidente.

Nota lo que Jesús le dijo a Pedro (Mar. 11:22-26) después de que preguntó al Señor acerca del árbol que se secó (vers. 21). ¿De qué modo estas palabras se relacionan con lo que Pedro dijo acerca del árbol?

Jesús les dice: Tened fe en Dios; es decir, confíen en el Señor, oren a él, descansen en su bondad y perdonen a otros sus pecados. Jesús indica a sus seguidores que se aparten de las cosas terrenales, para seguir los grandes principios de la verdad. ¿A qué cosas terrenales y principios mundanos te estás aferrando, los que, al fin, se marchitarán y morirán como la higuera maldecida? ¿Qué dice Jesús, aquí, que te puede ayudar a cambiar?

 

Viernes 20 de mayo

Lee, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos “La ley del nuevo reino” (pp. 501-505), “Tu rey viene” (pp. 523­532), “Un pueblo condenado” (pp. 533-539) y “Cristo purifica de nuevo el templo” (pp. 540-552).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1.  ¿Qué evidencia encuentras, en la lección de esta semana, donde se muestra que los sufrimientos y la muerte de Jesús no fueron sólo un accidente de la historia?

2.  ¿De qué modo desafió Jesús directamente a las autoridades religiosas de sus días? Piensa en otras ocasiones cuando hizo lo mismo. ¿Por qué crees que hizo esto? ¿Habrá alguna ocasión en que nosotros también debamos desafiar a la religión establecida? Si es así, ¿cuándo, en qué circunstancias y de qué manera podemos hacerlo, con el mismo espíritu con que lo hizo Cristo?

3.  Analiza con tu clase las palabras de Cristo en Marcos 11:23 al 26.Contrasta esto con lo que estudiamos en la sección del domingo acerca de las oraciones que Dios no contesta como deseamos. ¿De qué modo puedes conciliar las dos ideas presentadas en estas secciones?

4. Habla, con quienes estén dispuestos a hacerlo, acerca de las oraciones de fe que no han sido respondidas como se esperaba o deseaba. ¿De qué modo manejaron esta prueba de fe? ¿Qué pueden compartir los demás miembros de la clase que pudiera ayudar a alguien que lucha con oraciones no contestadas?

RESUMEN: Nuestro estudio de esta semana tiene un sentido muy dramático. Durante años, Jesús había estado esperando estos momentos y se había preparado para ellos. Con decisión, se puso en camino a Jerusalén, entró en la ciudad de la manera en que lo hacían los reyes, algo predicho por la profecía, y ejerció la autoridad del Mesías. Para los discípulos, esos pocos días estuvieron cargados de ansiosa expectativa; para la nación, fue la última oportunidad, que gradualmente se desvanecía, de aceptar a su Rey.



 
 

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