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Para el 7 de Mayo de 2005 |
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| Notas de Elena White | |||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | |||
| Mar. 7:24-9:13 | |||
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UN VISTAZO A LA SEMANA ¿Por qué Jesús se dirigió a la mujer sirofenicia en la forma en que lo hizo? ¿De qué modo quiso Jesús eliminar el prejuicio de sus discípulos? ¿Cuántas opciones nos dejó Jesús acerca de su identidad? ¿Qué significa tomar la Cruz?. |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mar. 8:34) |
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La Pregunta Más Importante del Mundo |
Lectura Bíblica Acompañante del Día |
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“Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? “Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno” (Mar. 8:27-30). ¿Por qué la pregunta de Jesús: y vosotros, ‘¿quién decís que soy?’ (Mar. 8:29) es la pregunta más trascendente que pueda existir? ¿Qué está mal en la lógica de quienes dan las siguientes respuestas a esta pregunta? 1) Jesús fue sencillamente un buen hombre; 2) Jesús fue sólo un maravilloso maestro; 3) Jesús fue meramente la mejor persona que alguna vez haya vivido. Ver Mat. 18:20; 26:64; también Juan 8:58; 10:30; 11:25, 26; 14:6. Nota cómo C. S. Lewis aborda todas esas respuestas erradas: “Estoy tratando de evitar que alguien diga la cosa verdaderamente inadecuada que la gente a menudo dice acerca de él: ‘Estoy listo para aceptar que Jesús es un gran maestro de moral, pero no acepto su pretensión de ser Dios’. Eso es lo que nunca hay que decir. Un hombre que hubiera sido meramente un ser humano y dijera la clase de cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro de moral. Sería un lunático –al mismo nivel que el hombre que diga que él es un huevo cocido– o tendría que ser el diablo del infierno. Usted tiene que hacer su elección, ya sea que este hombre fuera, y lo es, el Hijo de Dios, o bien fuera un enajenado o algo peor. Podrán hacerlo callar por necio, o escupirlo y matarlo como a un demonio; o podrán caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no favorezcamos algo sin sentido diciendo que fue un gran maestro humano. Él no nos ha dejado esa opción”.–Mere Christianity, p. 56. En el versículo 29 se enfatiza el vosotros, en el texto original. El sentido es: Pero ustedes, ¿quién dicen ustedes que soy? Jesús planteó la cuestión de tal manera que los discípulos fueron forzados a dar una respuesta personal. La pregunta llega a cada persona hoy con la misma fuerza, desafiándonos a todos a examinar nuestros corazones y dar una respuesta honesta. El destino eterno de cada uno dependerá de la respuesta que demos; porque si, como Pedro, reconocemos que Jesús es el Mesías, nuestra vida no podrá seguir siendo la misma. Vivimos en un mundo en el que la tolerancia es una actitud muy aplaudida. Muchas personas hablan muy bien acerca de Jesús, e incluso están de acuerdo en que de algún modo fue divino; pero alegan que todas las religiones son iguales. Se molestan con aquéllos que afirman que Jesús es el único camino de salvación. ¿Cómo ayudaremos a esas personas a confrontar la pregunta escrutadora: ¿Quién decís que soy?
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