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Para el 23 de abril de 2005

     

Libro Complementario

Año Bíblico: Esdras 9 10

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Unión Mexicana del Sur

Notas de Elena White

 Lecciones en Audio (Real Audio)

 

 

  Lectura para la Semana  
  Marcos 4:1-5:43  
 

UN VISTAZO A LA SEMANA

¿Qué lección estaba enseñando Jesús en la parábola del sembrador? ¿Por qué Jesús comparó su reino eterno con una pequeña semilla? ¿Qué lecciones podemos extraer de la tormenta en el lago? ¿De la curación del endemoniado? ¿De su ministerio a dos mujeres casi al mismo tiempo? ¿Qué tradiciones humanas destruyó Jesús, y por qué lo hizo?

     

PARA MEMORIZAR
 

 “ “Ellos estaban espantados y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?” (Mar. 4:41, NVI)

 

El Reino es como una Semilla (Mar. 4:21-34)

Lectura Bíblica Acompañante del Día

 

En dos parábolas breves pero incisivas, Jesús compara el Reino de Dios con las semillas. ¡Qué contraste con los imperios que los seres humanos orgullosos y ambiciosos han procurado establecer! Tomaron como sus símbolos armas de fuerza bruta, poderosos ejércitos, caballos y carros, o, en estos días, tanques, cohetes y aviones de combate. “El único poder que interesa”, decía un líder político, “es el poder que sale de un arma de fuego”. Pero el Hijo de Dios vino a la tierra, anunció que el Reino de Dios está por venir, y lo compara con una insignificante semilla. ¿Qué significa esto?

¿Qué características de las semillas se observan en las siguientes parábolas?

¡Cuán pequeña es una semilla! Pero tiene dentro de sí una energía que, liberada, produce vida y crecimiento: los árboles magníficos –los robles, los cedros–, que se elevan hasta el cielo y nos hacen sentir tan diminutos, todos comenzaron con una semillita.

Carlomagno, rey del Sacro Imperio Romano, no se inclinó ante nadie. Se dice que, cuando el Papa estaba a punto de colocarle la corona, Carlomagno tomó la corona de sus manos y se la puso él mismo. Sin embargo, este gobernante, tan fuerte y temido durante su vida, finalmente envejeció. Frente a la muerte, dejó instrucciones acerca de cómo debían manejarse sus restos: debía vestírselo con su ropa regia, con una corona en su cabeza, su cetro en la mano y sentado sobre su trono. Entonces, la tumba debía ser sellada para nunca ser abierta. Reinaría para siempre, aun en su muerte.

Sus siervos hicieron como había indicado, y cerraron la tumba. Pasaron los años; los vientos soplaron y las lluvias cayeron sobre la tumba de Carlomagno. Y, un día, el viento llevó una semillita que se alojó en una grieta. La lluvia la regó, y la semilla germinó. Encontró algo de terreno y echó sus raíces. Éstas expandieron la grieta, y el viento arrastró más tierra, y la planta creció más y más, hasta que un día la tumba se abrió, para revelar un esqueleto desplomado sobre un trono cubierto de polvo, las ropas podridas, la corona caída en el suelo, el cetro en el polvo. Los planes del poderoso Carlomagno habían sido destrozados por el poder de una semilla.

¿Qué pasos puedes dar que te ayuden a mantenerte concentrado en el Reino eterno de Dios, en vez de hacerlo en las cosas temporales, que siempre terminan en polvo y muerte? ¿De qué manera te pueden ayudar los siguientes textos? Mat. 6:19; 2 Cor. 4:18; Fil. 4:8.

 

 

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