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Para el 16 de abril de 2005 |
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| Notas de Elena White | |||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | |||
| Marcos 2:23-3:35 | |||
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UN VISTAZO A LA SEMANA ¿Por qué Jesús realizó curaciones en sábado? ¿Cuál era la verdadera causa del odio de los fariseos hacia Cristo? ¿Qué era lo que estaban tratando de resguardar? ¿Cuál es el pecado imperdonable? ¿Por qué lo mencionó Jesús en ese momento?. |
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PARA MEMORIZAR |
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“También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (Mar. 2:27, 28) |
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Hecho para el Hombre (Mar. 2:23-28) |
Lectura Bíblica Acompañante del Día |
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Lee el informe que se encuentra en Marcos 2:23 al 28. Analiza la respuesta de Jesús a los escribas y los fariseos. ¿Cuál era el principio rector subyacente en las prácticas de David? En este contexto específico, ¿qué quiso decir Jesús al afirmar que el sábado fue hecho para el hombre? ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo deberíamos experimentar el sábado nosotros mismos? ______________________________________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________________________________ En el mundo del tiempo de Jesús, había, entre otras, dos características principales que distinguían a los hebreos de los demás pueblos: adoraban a un solo Dios en vez de varios y se abstenían de trabajar el séptimo día. Siglos antes, cuando eran una nación libre, fallaron en ambas cosas, al caer en la idolatría y quebrantar el mandamiento del sábado. Profeta tras profeta les advirtieron acerca del camino desastroso que estaban transitando; pero siguieron en su precipitada caída espiritual. Eventualmente, fueron llevados cautivos: las diez tribus del norte, por Asiria, y el reino del sur, Judá, por los babilonios, más tarde. Cuando regresaron del cautiverio babilónico, trataron de evitar los errores que los habían llevado a dejar de ser una nación soberana e independiente. Intentando poner un cerco protector alrededor del sábado, formularon detalladas listas acerca de lo que era permitido y lo que no debían hacer. La Mishnah, la ley tradicional codificada de los judíos, enumera 39 tipos principales de trabajos prohibidos en sábado. “Estos reglamentos generales eran explicados con minuciosos detalles. Además de estos requerimientos principales, había otras innumerables disposiciones para la observancia del sábado. La que quizá sea más conocida es la llamada ‘jornada de un día sábado’, de 2.000 codos, o sea, aproximadamente de unos 900 metros. [...] También se consideraba que era una violación del sábado el mirarse en un espejo fijado a la pared [...] o aun encender una lámpara. [...] No era lícito escupir en la tierra, para que no se regara así ni una hoja de hierba. No se permitía llevar un pañuelo en sábado, a menos que una de sus extremidades estuviera cosida a la ropa, en cuyo caso se conceptuaba que ya no era un pañuelo, sino parte del vestido” (5 CBA 574). Mientras los dirigentes judíos estaban obsesionados con reglas detalladas, Jesús fue al corazón del asunto. Él tomó un atajo a través de los reglamentos humanos, buscando restaurar el sábado al propósito por el cual había sido creado. El sábado no debía ser una carga sino una delicia. Debía ser un día de adoración, descanso y restauración; un día de gozo, que contribuyera a la felicidad de otros. El sábado era el don divino para la humanidad; pero los rabíes lo habían transformado en una carga. Se nos dice que llamemos al sábado una “delicia” (Isa. 58:13) y que debemos “santificarlo” (Éxo. 20:8). ¿Cuál es tu concepto de delicia y de lo que significa que algo sea santo? ¿Por qué no es necesario que haya contradicciones entre estas ideas? ¿Cómo podemos hacer que ambos aspectos formen parte de nuestra experiencia del sábado?
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