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Para el 9 de abril de 2005 |
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| Notas de Elena White | |||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | |||
| Marcos 1:21-2:17 | |||
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UN VISTAZO A LA SEMANA ¿Qué prueba comenzó dando Jesús acerca de su poder? ¿De qué modo la curación de la suegra de Pedro revela los principios de una vida cristiana? ¿Cómo mostró Jesús el vínculo entre la vida espiritual y la física? ¿De qué modo quebró Cristo algunas de las tradiciones antiguas de sus días?. |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio” (Mar. 1:41 |
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Leví Mateo (Mar. 2:13-21) |
Lectura Bíblica Acompañante del Día |
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Leví también es conocido como Mateo (ver Mat. 10:31). Como recolector de impuestos, era miembro de un grupo despreciado. La gente odiaba a los publicanos por dos razones: 1) Trabajaban para Roma, un poder extranjero que los dominaba. Los recolectores de impuestos eran colaboradores del enemigo; y 2) Los publicanos, a menudo, eran inescrupulosos. Los romanos seguían un sistema que, en lugar de cobrar impuestos de cada persona directamente, dependían de agentes que eran responsables por llevar a la tesorería una suma estipulada. Mientras el publicano entregara a los romanos la cantidad de impuestos señalada, podía exigir tanto dinero como pudiera y podía guardar el sobrante para sí; de este modo, el sistema se prestaba para los abusos. Los recolectores de impuestos llegaban a ser ricos, al aprovecharse de sus conciudadanos. El llamado de Jesús a Leví Mateo debe de haber sorprendido a mucha gente, incluyendo a sus seguidores. Además, Jesús fue a comer a la casa de Mateo, que así le agradecía la invitación. Mateo invitó a sus amigos –otros publicanos– y a los pecadores; es decir, gente ordinaria a la que los fariseos despreciaban, pues ellos se preciaban de ser superiores ante Dios. Su actitud hacia ellos era: “Esta gente, que no sabe nada de la ley, está bajo maldición” (Juan 7:49, NVI). Sin embargo, Jesús consideraba a cada persona como un candidato para el Reino de los cielos, no importándole cómo la veía la sociedad o los fariseos. “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mar. 2:17). Explica la parábola de Jesús acerca del paño nuevo y del vino nuevo (Mar. 2:21, 22), en el contexto de la sección de hoy. ______________________________________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________________________________ Jesús no era uno más en la línea de profetas de Israel; él era un profeta, pero mucho más que eso. Esta novedad quebraba los viejos moldes de las tradiciones religiosas y las convenciones de la sociedad, como las de despreciar a ciertas clases de personas, aun violando los principios básicos de la verdadera fe. Eventualmente, rompería los mismos odres de la religión tradicional, cuando el evangelio fuera llevado a los gentiles. Algunas tradiciones humanas de larga data, sólo por virtud de su antigüedad, pueden llegar a integrar una fe de tal manera, que su violación parece un pecado. ¿Qué tradiciones humanas (si las hay), en el adventismo, han tomado la apariencia de algo divino e inviolable? ¿Cuál es el peligro cuando esto ocurre? ¿Cómo podemos ayudar a la gente a discernir entre lo que es divino y lo que es sólo humano? Ver también Marcos 7:7.
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