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Para el 11 de Junio de 2005

     

Libro Complementario

Año Bíblico: Salmos 113 114 115 116

Intro 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

 

Unión Mexicana del Sur

Notas de Elena White

 Lecciones en Audio (Real Audio)

 

 

  Lectura para la Semana  
  Marcos 14:1-51  
 

Traición y arresto

 

UN VISTAZO A LA SEMANA

¿De qué modo justificó Judas su traición a Jesús? ¿Por qué Jesús dijo que no bebería más del fruto de la vid hasta que estemos en el Reino de Dios? ¿Por qué Pedro negó a Cristo a pesar de su clara afirmación de que nunca lo haría? ¿Qué significa llamar Abba a Dios? ¿Por qué todos los discípulos fallaron miserablemente en esa hora culminante?

     

PARA MEMORIZAR
 

 “Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú” (Mar. 14:36).

 

 

Sábado 4 de Junio

       

LA CULMINACIÓN DE LAS EDADES. Nuestras tres lecciones finales acerca de la historia de Jesús, tal como la presenta Marcos, se concentran en 72 horas; el punto crítico de la vida de Jesús.

Las próximas tres lecciones están entrelazadas. Cada una contiene eventos y decisiones que afectan el resultado final. En el estudio de esta semana, vemos a Jesús luchando desgarradoramente en el Jardín de Getsemaní; batallando con la agonía de ser el que cargaba el pecado del mundo entero ante Dios. Si él se volvía atrás, nosotros estaríamos eternamente perdidos. La semana próxima lo seguiremos a la cruz, donde Satanás le arroja todos sus dardos conjugados, en un máximo esfuerzo para derrotarlo. Si Satanás hubiera tenido éxito, nosotros estaríamos eternamente perdidos. En la lección final vemos a Jesús muerto, en una fría tumba de piedra. Si su cuerpo hubiera permanecido allí, toda su vida y sus enseñanzas, todos sus sufrimientos y su muerte habrían sido en vano, y nosotros estaríamos perdidos para siempre. De hecho, el compromiso era muy elevado.

Domingo 5 de junio

  • El Complot para Traicionar a Jesús (Mar. 14:1-11).

Lee Marcos 14:3 al 10 junto con Juan 12:1 al 8; con los dos informes, prepara un párrafo, de la mejor manera que puedas, dando la razón por la que, después de este, incidente Judas se decidió a traicionar a Jesús.

Lo más terrible en la historia de Judas es cuán fácilmente un ser humano puede ser engañado para que crea que su acción es buena, no importa cuán mala sea.

Analizando este informe, ¿cuál fue el problema que molestó a algunas personas? En sí mismo, ¿no era un punto válido?

En el informe de Marcos, varios discípulos, no sólo Judas, se molestaron por el desperdicio del dinero. ¿De qué manera el hecho de que otros se quejaron ayudó a Judas a convencerse de que su indignación estaba bien fundada?

Es interesante notar la manera en que comienza Marcos 14: los dirigentes están buscando una manera de llevar a la muerte a Jesús. Entonces, se menciona el incidente con esa mujer y la reprensión de Cristo a aquellos discípulos que sentían indignación dentro de sí por lo que ella hizo. Lo siguiente que sabemos es que Judas va a los líderes y les da lo que ellos están buscando. (Lucas hace la misma descripción, pero de un modo distinto: ver Luc. 22:1-4.) Bajo la dirección del Espíritu Santo, Marcos aparentemente quería mostrar al lector cómo este incidente empujó a Judas a su terrible traición. Nota, también, cómo el tema del dinero desempeña una parte importante tanto en la casa de Simón, como con Judas y los líderes. Esto nos debería decir algo acerca de cómo el diablo (Luc. 22:3) usa nuestros puntos débiles para controlar nuestras mentes.

Nos horrorizamos ante la acción de Judas y, sin embargo, ninguno de nosotros es inmune al mismo principio: el de ser arrastrado por el pecado acariciado hasta que nosotros, también, traicionamos a nuestro Señor. ¿Qué era lo único que habría salvado a Judas, y lo único que puede salvarnos a nosotros? Mar. 8:34. ¿De qué manera podemos hacer que esto sea real en nuestra vida? 

 

Lunes 6 de junio

  • La Última Cena (Mar. 14:12-26).

La última cena de Jesús con sus discípulos ha sido conmemorada por los cristianos desde el mismo comienzo de la iglesia. Unos veinte años después de que Jesús se sentó con los Doce ese último jueves de noche, los seguidores de Jesús, en Corinto, reunidos probablemente en un hogar-iglesia, celebraron la Cena del Señor (1 Cor. 11:17-22). Pablo les escribió para corregir ciertos abusos que se habían introducido en sus prácticas. Hoy, casi todas las iglesias cristianas observan la Cena, pero su manera de entenderla varía considerablemente.

Lee Marcos 14:24 y 25. ¿Qué está señalando Jesús aquí? ¿Qué referencia clara ves aquí a la Segunda Venida? ¿Por qué estaría Jesús hablando acerca de la Segunda Venida en ese momento, en el contexto de su propia muerte?

Considera lo que Jesús está diciendo, no sólo a sus discípulos, sino también a nosotros. Sus palabras revelan la intimidad, el lazo, la unidad que él siente con aquéllos que estarán con él en el Reino de Dios. Él no beberá más del fruto de la vid hasta que haya venido el Reino de Dios (ver Luc. 22:18); es decir, hasta que todos los que hayamos sido salvados por su sangre derramada estemos con él. “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mat. 26:29). En otras palabras, él mismo no lo beberá hasta que estemos allí para beberlo con él. Otra vez, tenemos que recordar quién está hablándonos (Juan 1:1-3; Col. 1:16, 17; Heb. 1:2); no obstante él nos considera con un gran sentido de intimidad. ¡Qué testimonio del amor de Dios!

Nota, además, cómo Cristo pone su sangre derramada en el centro de todo; es sólo por causa de esa sangre que podremos un día estar con él en el Reino de Dios y beber con él el fruto de la vid, símbolo de su sangre. ¡Cuán inadecuada es cualquier teología que ensombrezca la centralidad de la sangre derramada de Cristo en el plan de salvación!

Reflexiona acerca de lo que mencionamos recién respecto de la cena en el Reino, con Jesús. ¿Qué clase de consuelo, esperanza y seguridad te da esto? ¿De qué modo esta maravillosa revelación del carácter de Dios te ayuda en tu desánimo actual? 

 

Martes 7 de junio

  • El Fracaso de Pedro (Mar. 14:27-31, 66-72).

Jesús predijo que Judas lo traicionaría (Mar. 14:21). También predijo que Pedro lo negaría (vers. 30). Pero Judas y Pedro no estaban predestinados por Dios a fracasar. Para Dios, todas las cosas pasadas, presentes y futuras son conocidas; él ve lo que sucederá, pero eso no nos impide la libertad de elección. Jesús dijo eso sólo porque ya sabía lo que harían; si Pedro y Judas no hubiesen hecho esas elecciones, Jesús no lo habría predicho.

¿Hasta dónde Pedro se sentía listo para seguir a Jesús? ¿Crees que Pedro era sincero en lo que decía? Mar. 14:27-31.

¡Cuán semejantes a Pedro somos nosotros! Somos muy rápidos para afirmar: “Aunque todos se escandalicen, yo no” (vers. 29); y Pedro era sincero. También lo somos nosotros; pero, al hacer promesas a Dios, a menudo nos encontramos, como Pedro, quebrantados, llorando, habiéndole fallado a Dios. Cada uno de nosotros tiene que aprender la lección que Pedro aprendió: prometer no es garantía de victoria. Necesitamos aprender a no confiar en nuestras propias fuerzas y recursos, sino depender totalmente de Cristo para la victoria. Si Pedro hubiera sido más rápido en hablar de Cristo en vez de sí mismo, la historia podría haber sido muy diferente.

Nota, también, que Pedro no fue el único que dijo que, no importaba lo que sucediera, aun la muerte, no negaría a Jesús (vers. 31). Todos los discípulos hicieron la misma afirmación. Sin embargo, cuando las cosas se pusieron difíciles, “todos los discípulos, dejándole, huyeron” (vers. 50). Aunque nos estamos refiriendo específicamente a Pedro, los demás también tenían mucho que aprender acerca de lo que significa seguir a Cristo.

¿Qué palabras podría haber dicho u orado Pedro, o qué actitud podría haber asumido que le hubiese ahorrado este terrible fracaso? Usa los siguientes textos para ayudarte con tu respuesta: Salmo 56:1-3; Salmo 119:28; Lucas 18:13; 2 Corintios 12:9, 10; Filipenses 4:13. ¿De qué modo lo que escribes puede ayudar a fortalecerte para cualquier tentación y desafíos que enfrentes? 

 

Miércoles 8 de junio

  • ¡Abba! (Mar. 14:32-42).

El Jardín de Getsemaní era un lugar favorito de Jesús. A menudo se había retirado allí para encontrar descanso y alivio de la presión de las multitudes. Sin embargo, esa noche, el lugar de paz llegó a ser el lugar de su agonía.

Medita en la historia del Getsemaní, leyendo y releyendo el relato en los informes de los evangelios (Mat. 26:35-56; Mar. 14:32-42; Luc. 22:40-53; Juan 18:1-12). Nota que, en su súplica al Padre, Cristo usó un término cariñoso: Abba. Sugiere un afecto profundo; lo podríamos traducir como Papito. De este modo, en medio del increíble e insondable sufrimiento, y el sentimiento de separación entre él y su Padre, Jesús todavía confiaba lo suficiente en el amor del Padre como para llamarlo con ese término. Es un testimonio de una fe total, desnuda, en medio de un total abatimiento.

Elena de White describe lo que Cristo debía afrontar en la cruz: “Cristo asumía ahora una actitud diferente de la que jamás asumiera antes. [...] Hasta entonces, había obrado como intercesor por otros; ahora anhelaba tener un intercesor para sí.

“Sintiendo quebrantada su unidad con el Padre, temía que su naturaleza humana no pudiese soportar el venidero conflicto con las potestades de las tinieblas. [...] Frente a las consecuencias posibles del conflicto, embargaba el alma de Cristo el temor de quedar separado de Dios. Satanás le decía que, si se hacía garante de un mundo pecaminoso, la separación sería eterna. Quedaría identificado con el reino de Satanás, y nunca más sería uno con Dios” (DTG 637, 638). Sin embargo, aun ante la expectativa de esto, Cristo todavía pudo exclamar: ¡Abba!

Pablo nos dice que, como discípulos de Cristo adoptados en la familia de Dios, también nosotros podemos clamar a nuestro Padre celestial con ese término de confianza y afecto: ¡Abba! Lee Romanos 8:15 y Gálatas 4:6 (no te olvides de leerlos en el contexto). ¿Qué enseñan estos versículos? ¿Qué sucedió para que nosotros también podamos llamar a Dios ¡Abba!?

Si alguien te preguntara cómo puede desarrollar esa clase de relación con Dios que se describe en los versículos anteriores, ¿qué le dirías? 

 

Jueves 9 de junio

  • El Arresto de Jesús (Mar. 14:43-52).

En el Jardín de Getsemaní, Jesús luchó con el futuro que el plan de redención le había presentado, y lo aceptó. Su elección no fue tener comodidad, sino cargar los pecados de la humanidad; no era su voluntad sino la del Padre.

¿Qué fue particularmente despreciable en la manera en que Judas traicionó a su Maestro? Mar. 14:44-46.

Los enemigos de Cristo querían estar seguros de que podrían apresar al hombre. Vinieron a buscarlo en medio de la noche, cuando la gente común no estaría presente para oponerse a sus esfuerzos. Sin embargo, estaban preocupados porque las sombras de la noche pudieran dar a Jesús una oportunidad para escapar; y, una vez más, Judas los ayudó en sus propósitos. Siguiendo una señal convenida, él fue adelante de la turba y besó a Jesús. El texto original indica que Judas no abrazó sencillamente a Jesús, sino que lo besó varias veces para que los enemigos de Jesús pudieran acercarse rápidamente y apresarlo.

Pero Judas y la turba no hubieran necesitado preocuparse de que Jesús escapara. Por largo tiempo, él había previsto este momento, se había preparado para esta hora; había tomado su decisión durante la lucha precedente en oración ferviente. Jesús se mantuvo en su lugar y enfrentó a sus enemigos, no haciendo ningún intento de escapar o de resistir el arresto.

¿De qué manera reaccionaron los demás discípulos cuando la turba arrestó a Jesús? Mar. 14:47-50. ¿Por qué fallaron miserablemente cuando vino la prueba? ¿Había alguna razón, dados sus procederes anteriores, de esperar algo diferente de ellos?

Durante la Última Cena, Jesús había advertido a sus discípulos acerca de la prueba que los esperaba. Identificó a Pedro, advirtiéndole que Satanás quería hacerlo objeto de un ataque especial (ver Luc. 22:31-34). Pero, en el Jardín, los discípulos durmieron en lugar de orar. Otra vez Jesús trató de preparar a Pedro para lo que vendría (Mar. 14:37, 38), pero sus advertencias no fueron atendidas. Cuando vino la prueba, los discípulos al principio intentaron resistir la fuerza con la fuerza. La reacción de Pedro fue sacar la espada y comenzar a atacar con ella (Juan 18:10, 11). Sus compañeros y él no estaban en contacto con su Maestro, cuyo Reino no era de este mundo y resistía el empleo de la fuerza física. De modo que los esfuerzos débiles y terrenales fallaron, y todos huyeron.

A lo largo de todos los evangelios, los discípulos aparecen cometiendo un error tras otro; se los ve teniendo un fracaso tras otro (repasa algunos de estos informes, para refrescar tu memoria); sin embargo, con la excepción de Judas, Dios los usó para formar el núcleo de la iglesia cristiana. ¿Qué mensaje de esperanza te ofrece esto a ti, que sin duda no eres mucho mejor que ellos? 

 

Viernes 10 de junio.

  • Para Estudiar y Meditar:

Estudia los informes paralelos de la traición y el arresto de Jesús, en Mateo 26:1 al 56, 69 al 75; Lucas 22:1 al 62; Juan 13; 18:1 al 11. Lee, en El Deseado de todas las gentes, los capítulos: “Un siervo de siervos” (pp. 598-607); “ ‘Haced esto en memoria de mí’ ” (pp. 608-616); “Getsemaní” (pp. 636-646); y “Judas” (pp. 663-670).

“Había llegado el momento pavoroso, el momento que había de decidir el destino del mundo. La suerte de la humanidad pendía de un hilo. Cristo podía aun ahora negarse a beber la copa destinada al hombre culpable. Todavía no era demasiado tarde. [...] ¿Beberá el Hijo de Dios la amarga copa de la humillación y la agonía? ¿Sufrirá el inocente las consecuencias de la maldición del pecado, para salvar a los culpables? Las palabras caen temblorosamente de los pálidos labios de Jesús: ‘Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad’.

“Tres veces repitió esta oración. Tres veces rehuyó su humanidad el último y culminante sacrificio, pero ahora surge delante del Redentor del mundo la historia de la familia humana. Ve que los transgresores de la Ley, abandonados a sí mismos, tendrían que perecer. Ve la impotencia del hombre. Ve el poder del pecado. Los ayes y lamentos de un mundo condenado surgen delante de él. Contempla la suerte que le tocaría, y su decisión queda hecha. Salvará al hombre, sea cual fuere el costo” (DTG 641, 642).

Preguntas Para Dialogar:

1.         Medita más en la idea de que Cristo no beberá del fruto de la vid hasta que todos estemos en el Reino. ¿Qué nos dice esto acerca del carácter de Dios?

2.         Comparte con la clase otros ejemplos de este mismo principio, el de alguien que, abnegadamente, no disfruta algo hasta que otro pueda gozarlo con él (por ejemplo, Urías heteo, que no quiso pasar la noche con su esposa mientras que sus soldados estuvieran todavía en la guerra; ver 2 Sam. 11:11), ¿De qué modo estas historias ilustran lo que Jesús quiere presentar?

Resumen:

Jesús había llegado a los últimos momentos de su vida terrenal. El plan previsto desde los días de la eternidad estaba ahora culminando. Cuando todos los demás fracasaban a su alrededor, Jesús se mantuvo firme, estando absolutamente solo. La suerte del mundo dependía de ello.


 

 

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