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Para el 4 de Junio de 2005 |
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| Notas de Elena White | |||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | |||
| Marcos 10:32; 11:25 | |||
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UN VISTAZO A LA SEMANA ¿Cuál fue el contexto del discurso de Cristo acerca del fin del mundo? ¿Qué esperanza ofreció en medio de la predicación de todas estas escenas perturbadoras? ¿Cuán bien se ajusta el mundo a las predicciones acerca de cómo serían las cosas antes de su regreso? |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones” (Mar. 13:10). |
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Señales Del Fin (Mar. 13:5-13) |
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Estudia las palabras de Cristo acerca de las señales del fin del mundo. En medio de toda la violencia, la persecución y el derramamiento de sangre anunciados, él dio a sus seguidores palabras de ánimo. ¿Cuáles fueron esas palabras, distribuidas en el discurso, y qué clase de esperanza nos ofrecen en medio de los terribles eventos que predijo Jesús que ocurrirían en el mundo? Jesús aclaró que en el tiempo del fin habría malas noticias y buenas noticias: por un lado, sus seguidores podrán esperar levantamientos en la esfera social, política y natural. Todo estaría fuera de su curso normal y la estabilidad sería una cosa del pasado. No obstante, habría buenas noticias: el evangelio –el mensaje del amor de Dios manifestado en Jesús, que murió por nuestros pecados– sería proclamado a todas las naciones. Hace tan sólo cien años, la perspectiva de que el evangelio llegara a todas las naciones parecía sumamente improbable, si no algo imposible. ¿Qué ha cambiado, recientemente, que hace que el cumplimiento de esta predicción sea más factible? ¿Qué tenemos ahora que las generaciones anteriores no tenían? Como cristianos, nos sentimos doloridos, como muchas otras personas, por las guerras, los desastres naturales y los traumas que Jesús dijo que ocurrirían. Sin embargo, el hecho de que él nos haya hablado por anticipado de ellos y que, en medio de todo esto, él brinde a sus seguidores palabras de ánimo, debería ayudarnos a mantener nuestra fe, a pesar del terrible estado en que se encuentra el mundo actualmente. Este principio se ve a lo largo del Antiguo Testamento también. Profeta tras profeta advertían acerca de destrucción, juicios, calamidades y otras dificultades, pero casi siempre, en medio de las advertencias, dieron palabras de esperanza a quienes de otro modo se hubieran sentido tentados a abandonar a Dios (2 Crónicas 7:13, 14; Jeremías 29:10; 36:1-3; Amós 5:4). En otras palabras, al leer este discurso, por deprimente que pueda parecer, en otro sentido todavía ofrece muchas razones para tener esperanza. En medio de las luchas, los traumas y las pruebas que estás enfrentando ahora, ¿a qué promesas y qué esperanzas, dadas por Dios, te estás aferrando, que te mantienen avanzando aun en medio de tus sufrimientos? Escribe un párrafo concentrándote sólo en la esperanza que tienes en Cristo.
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