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Para el 2 de abril de 2005 |
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Año Bíblico: 2 Reyes 25 |
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| Notas de Elena White | |||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | |||
| Marcos 1:1-20 | |||
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UN VISTAZO A LA SEMANA ¿Qué sugiere el prólogo del informe de la vida de Cristo que brinda Marcos, desde el mismo principio? ¿Qué clase de comienzos tuvo Marcos en el ministerio? ¿Qué quiso significar con el término evangelio? ¿Por qué enfatiza tanto la idea de Jesús como el Hijo de Dios? |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Mar. 1:11) |
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El Mensajero (Mar. 1:2-8) |
Lectura Bíblica Acompañante del Día |
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Antes de todas las grandes intervenciones de Dios en la historia, él envía un mensaje a fin de preparar a la gente. “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Por eso, antes del mayor evento que este mundo alguna vez haya visto, levantó un mensajero, Juan el Bautista; y así como la venida del Mesías fue predicha en la profecía bíblica, el mensajero también había sido prenunciado. Nota que Marcos cita a Malaquías 3:1 e Isaías 40:3, aunque sólo menciona a Isaías como su fuente. ¿Cuál fue la tarea y el mensaje de Juan el Bautista? Mar. 1:2,3; ______________________________________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________________________________ Mar. 1:4; ______________________________________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________________________________ Mar. 1:7 ______________________________________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________________________________ misión de Juan apuntaba más allá de sí mismo: era un precursor, un heraldo, para proclamar que uno mucho mayor que él estaba a punto de aparecer, y para preparar a la gente para encontrarse con él. Los versículos citados enfatizan la preparación del camino. El cuadro presentado es como el de la construcción de un camino: así como hoy los ingenieros encargados de la construcción de carreteras cortan las montañas, rellenan las hondonadas y depresiones, y tratan de enderezar las curvas, Juan era el constructor del camino para la llegada de Jesús, el Hijo de Dios. (Nota cómo Isaías 40:4 trata la ilustración de la construcción de un camino.) Juan cumplió esa misión de tres modos: 1) al anunciar que el Mesías estaba a punto de aparecer; 2) al invitar a la gente a prepararse, apartándose de sus pecados; 3) al bautizarlos, como una demostración pública de que habían atendido al mensaje acerca del que venía. Juan nunca buscó llamar la atención sobre sí mismo. No parecía buscar nada para sí; no se llenó de orgullo al ver las multitudes que venían a escucharlo. Este mensajero modesto podía decir de todo corazón: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30). Como adventistas del séptimo día creemos que, como Juan, Dios nos ha llamado a presentar un mensaje profético acerca de la venida de Jesús. ¿Qué podemos aprender de Juan el Bautista, mientras procuramos mantenernos fieles a nuestra misión? ¿De qué modos nuestra tarea es similar a la misión confiada a Juan, y de qué maneras es diferente de ella? ¿Qué debes cambiar en tu propia vida a fin de estar mejor preparado para tomar parte en esta tarea?
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