Introducción
Texto: : Luiz Gustavo de
Souza Assis (Alumno del 3º año d
Sábado - 16/4/2005
Cuando
pequeño, me imaginaba a Jesús como un predicador que corría de un
extremo al otro mundo, predicando las buenas nuevas del Reino de
Dios. Mas después de estudiar un poco más el Evangelio y la
geografía de Palestina del I siglo d. C. obtuve la información de
que el ministerio de Jesús estaba restricto a los límites de
Palestina. Jesús no era un predicador de largas distancias. Él
realizaba su obra con aquellos que estaban a su alrededor.
La región
del mar de Galilea es un escenario bien conocido en las narraciones
de los cuatro evangelistas. A pesar de haber nacido Jesús en Belén,
Él creció en Nazaret, y posteriormente se trasladó para Capernaum.
Nazaret, en la época de Jesús, no era un lugar bien visto por la
sociedad. En 1953, el arqueólogo Berlamino Beggati encontró las
ruinas de la ciudad de Nazaret. Por increíble que parezca en la
época de Jesús, la ciudad no poseía mas de 700 habitantes y no era
mayor que 1 Km. de extensión. Esta información nos ayuda a entender
la extraña pregunta preconceptuosa de Natanael: “¿De Nazaret puede
salir algo de bueno?” (Juan 1:46).
Capernaum no
era muy diferente de Nazaret. A pesar de la tradición judaica de
afirmar que la sepultura del profeta Nahum estaba localizado allí (Capernaum
significa “aldea de Nahum”), ella no era muy mayor que Nazaret. Lo
importante no es la ciudad en sí, más quién fue a morar allí. Hoy,
quién visita las ruinas de Capernaum, lee luego en la entrada las
siguientes palabras: “Capernaum, el domicilio del Maestro”.
Probablemente, el motivo que llevó a Jesús para morar allí era la
presencia de algunos de sus familiares, Zebedeo y Salomé (Marcos
15:40; Juan 19:25). Fue exactamente en este lugar y en la región del
mar de Galilea que muchos pudieron ver al Príncipe de la Alianza en
su trayectoria rumbo a la cruz para traer salvación y redención.
Piense:
“Todo verdadero
discípulo nace en el reino de Dios como misionero. Aquel que bebe
del agua viva, se transforma en una fuente de vida. El depositario
se torna donador. La gracia de Cristo en el alma es una vertiente en
el desierto, fluyendo para el refrigerio de todos, y tornando a los
que están por parecer en ansiosos por beber el agua de la vida”.
Ellen G. White, El Deseado de todas las Naciones, pág. 195.
Desafío:
Cuando hablamos de misioneros, luego pensamos en África o Asia, mas
nunca de aquellos que están próximos a nosotros. Como vimos en el
estudio de hoy, Jesús no fue para lugares distantes para predicar,
Él lo hizo con las personas más próximas de sí. ¿Por qué no seguimos
el ejemplo de Jesús hoy?
La Parábola del
Sembrador
Texto: Marcelo Cabral
Castro (Alumno del 3º año de Teolog
Domingo - 17/4/200
Una de las
lecciones que nosotros debemos aprender de la Parábola del
Sembrador, está relacionada con la misma verdad dicha a Nicodemo con
relación a la obra del Espíritu Santo. (Juan 3:8) El ser humano no
es capaz de explicar el proceso de transformación que opera el
Espíritu Santo en la vida de una persona, nosotros solo sabemos que
esta transformación se efectúa. SDAB Comentary, pág. 600.
Otro aspecto
es que “El Sembrador salió a Sembrar”. En el Oriente, por causa de
la violencia y también algunos otros peligros, el pueblo habitaba
principalmente en ciudades amuralladas, y los labradores salían
diariamente para su trabajo. Así también salió Jesús Cristo, el
Sembrador Celestial, para sembrar. Dejó su hogar seguro y salió como
hombre sufriente para sembrar con lágrimas.
Ellen White
comenta en “Parábolas de Jesús”, que a través de la parábola del
sembrador, Jesús ilustra temas relacionados al Reino de los Cielos,
así como a respecto del Gran Labrador que trabaja por su pueblo,
como un sembrador en el campo. Es así que Él vino para esparcir la
cimiente celestial de la verdad.
Por la
simiente que es esparcida sobre la tierra, Jesús desea dirigir
nuestra atención hacia la simiente del Evangelio, cuya siembra
resulta en conducir a hombres a la lealtad para con Dios.
Piense:
Imagínese, que mi
padre me mandase sembrar maíz, porque él estaría ausente de la
hacienda por algunos meses. Después que él viajó, yo decidí analizar
el suelo y descubrí que no era muy bueno para sembrar maíz, pero sí
que podría dar una buena cosecha de sandías. Entonces decidí sembrar
sandías. Imagine la reacción de mi padre al volver para casa,
esperando cosechar maíz, se encuentre con que yo sembré sandías.
Nuestro Padre Celestial
nos dice que semilla debemos sembrar, la Palabra de Dios. No es
nuestro trabajo analizar el suelo y decidir sembrar cualquier otra
cosa, esperando obtener mejores resultados. La cosecha del Evangelio
puede ser pequeña (si el terreno fuere pobre), mas Dios solo nos
pidió para sembrar la Palabra del Evangelio. Solamente sembrando la
Palabra de Dios en los corazones de los hombres el Señor cosechará
los frutos que Él espera.
Usando una figura
diferente: Las Sagradas Escrituras constituye la carnada del anzuelo
para atraer al pez que Él quiere salvar. Necesitamos aprender a
estar satisfechos con el Plan de Dios.
Desafío:
Si Ud. tiene dificultades de aceptar lo que Cristo dijo en su
Palabra, deje por lo menos que Él actúe una vez en su vida y Ud.
verá que sucederán cosas sorprendentes en su experiencia. Como un
profesor me decía: “Jesús operará siempre un milagro en proporción
al tamaño de su fe”.
EL Reino es como una
Semilla
Texto: : Wenderson
Oliveira Barreto (Alumno del 3° año de
LUNES - 18/4/2005
Como foco
central, la “Simiente” colma el tema de hoy. Jesús utilizó dos
parábolas a fin de llevar a los oyentes a una aplicación en la vida
diaria. ¿Qué es lo que Jesús quería enseñar con la semilla?. La
primera parábola describe la importancia de sacarnos del foco de
nuestras actividades para dar mas valor a la acción gratuita de
Dios. La tierra es la vida de Dios. Es tan fértil y dinámica que los
hombres pueden dormir, levantarse en la noche o en la mañana, que
aún así no dejará de germinar la simiente. Tenemos la tendencia de
valorizar nuestras acciones: “Yo sembré, yo regué...” sin embargo,
es Dios que hace la semilla germinar. Eso se llama Don Gratuito.
Para hacerla
mas clara la explicación sobre el Reino de Dios, Jesús contó otra
parábola: la del grano de mostaza. Me gustaría que Ud. amigo lector,
meditase en lo que dice el fraile Gilberto Gorgullo cuando comenta
sobre esta parábola: “Ella es la menor semilla del mundo, pero al
crecer se torna un gran árbol en el cual hay lugar para que todos
los pájaros puedan hacer sus nidos. Esto es el Reino de Dios. En
medio de un mundo turbulento los hombres sin fe ni lo perciben.
Puede parecernos muy pequeña en el momento, pero esa pequeñez puede
ser “engañosa”, pues encierra un poder que atrae, y cobija a todos
los hombres que quieran habitar y vivir bajo su sombra. La grandeza
total está en el reino futuro, aún así, esta grandeza ya está en la
semilla. Es esta promesa que anima y permite que el paso del tiempo
ocurra para nosotros con la mayor tranquilidad. Solo quién tiene
esta esperanza tan fuerte y activa es que progresa y crece en la
vida.
Piense:
Nuestro deber es
esparcir la semilla en la tierra buena y dejar que Dios dé el
crecimiento por su poder. Esto se aplica a nuestro crecimiento
cotidiano, en la vida matérial, y en lo Espiritual.
Desafío:
Si Usted tiene dificultades de aceptar a lo que Cristo ha dicho en
su Palabra, deje actuar por lo menos una vez en su vida y Ud. verá
cosas sorprendentes suceder en su vida
Terror en el Agua
Texto: : Waltenes
Caetano (Alumno del 3º año de Teología)
MARTES - 19/4/2005
Innumerables
son las ocasiones en que procuramos por nuestros propios esfuerzos
resolver algunos problemas, pulir algunas aristas de nuestra vida.
Nos olvidamos de aquella orientación mayor, más segura y eficaz
ofrecida por Jesús. En el relato Bíblico de Marcos 4:35-41, es
notable el esfuerzo de aquellos experimentados pescadores contra las
fuertes ondas del mar de Galilea, pescadores ya habituados a
diversas situaciones de peligros en el mar.
Estos
discípulos cometieron dos errores en su desesperada situación.: 1)
“Confiaron en su auto-suficiencia”, solamente después que la
tempestad llegó al máximo, en su momento más terrible, es que ellos
buscaron la ayuda de Jesús; 2) “La incredulidad es la madre del
pánico”, los discípulos aún no tenían la real comprensión de la
importancia de Jesús en sus vidas, aún no comprendían la grandeza de
Aquel a quién seguían, por eso estando con Jesús en el barco ellos
temieron. Pero, a despecho de sus errores, ellos aunque en última
instancia, clamaron y buscaron auxilio y orientación de Jesús.
Entonces el Hijo de Dios, demostrando su dominio sobre su creación,
calmó la tempestad que tanto temor traía a sus discípulos.
Piense:
”Así como Jesús
reposaba por la fe en el cuidado del Padre, así también hemos de
confiar nosotros en el cuidado de nuestro Salvador. Si los
discípulos hubiesen confiado en Él, habrían sido guardados en paz.
Su temor en el tiempo de peligro reveló su incredulidad. En sus
esfuerzos por salvarse a sí mismos, se olvidaron de Jesús; y
únicamente cuando desesperando de lo que podían hacer, se volvieron
a Él, y pudo ayudarles”. – El Deseado de todas las Gentes, pág. 303
Desafío:
¿Qué es lo que impide a usted de poner sus temores, ansiedades, o
sus decisiones en las manos de Jesús? A semejanza de los discípulos
¿Ud. ha procurado luchar solo contra las “tempestades de este
mundo?” ¿Está luchando solo contra las asechanzas y las investidas
de Satanás?. Comience, a partir de hoy, a ponerse en las manos de
Jesús, Aquel que tiene poder de calmar la tempestad, tiene poder
para ayudarnos en las diferentes situaciones que enfrentaremos el
día de hoy.
Dos mil cerdos
muertos
Texto: : Waltenes
Caetano (Alumno del 3º año de Teología)
MIÉRCOLES - 20/4/2005
“Maestro,
Haced de mí un instrumento de vuestra paz... donde hubiere
desesperanza, que yo lleve la esperanza, donde hubiere tristeza, que
yo lleve alegría, donde hubiere tinieblas, que yo lleve luz,...”
Esas son algunas de las frases de la famosa oración de Francisco de
Asís. Algunos aspectos de esta oración nos muestran algo de cómo era
la vida de aquel joven poseído: desesperación, tristeza y tinieblas;
¿y quién podría llevar a aquel joven esperanza, alegría y luz? solo
Jesús.
En un primer momento solamente el propio Dios, Él podría sacarlo de
aquella lastimera situación. Jesús opera el milagro, Él muestra su
autoridad sobre las potestades de las tinieblas y lo libra; pero el
pueblo prefería ver reinando a Satanás en la vida de su hermano,
antes que perder el hato de sus cerdos. Si les diesen la opción de
elegir, escogerían la desesperanza, la tristeza y las tinieblas
espirituales para su sufriente hermano, antes que la paz, la alegría
y la luz que Jesús les llevaba. Les faltaba a este pueblo la noción
de aquel principio: “Yo debo amar a mi prójimo como a mi mismo” y
“Yo debo desear para mi prójimo aquello que yo quisiera que
acontezca conmigo”.
Piense:
”En vuestra
asociación con los otros, colocaos en su lugar, Penetrad en los
sentimientos, en las dificultades, en las decepciones, en las
alegrías y tristezas, identificaos con ellos y después haced como si
cambiasen los lugares, ¿cómo desearíais que ellos procediesen para
con vosotros? Esta es la verdadera regla de honestidad. Es la otra
expresión de la Ley: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mateo
22:39... Es un principio del cielo, que debe ser desarrollado en
todos cuantos se hallaren habilitados para participar de su santa
convivencia”. – El Mayor Discurso de Jesucristo, pág. 135.
Desafío:
¿Cuál es el valor que Ud. da a su prójimo? No a sus padres o
parientes, mas a aquel prójimo que talvez ni le conoce muy bien. ¿Es
Ud. capaz de sufrir alguna pérdida material por el bien de aquel que
Ud. ni le conoce? ¿Le estás trasmitiendo el amor de Jesús, el
mensaje de amor manifestado en la cruz? o ¿talvez le has defraudado
negándole a tu prójimo trasmitirle el mensaje de salvación? Una de
las actitudes que el joven manifestó después de su liberación
efectuada por Jesús, fue salir proclamando lo que Jesús había hecho
por él. Es posible proclamar lo que Jesús está haciendo por Ud. No
de valor a los cerdos, (vergüenza, timidez, tibieza espiritual etc.)
preocúpese con su prójimo, testifique hoy el milagro de Jesús en su
vida.
La Hija de Jairo y
la Mujer enferma
Texto: :: Vicente José
Pessoa (alumno del 3º año de Teol
JUEVES - 21/4/2005
Cuando
leemos la historia de Jairo, quedamos sorprendidos al ver la
reacción de uno de los principales de la sinagoga. Jairo no tenía
otra opción, su hija estaba a la muerte. Su reputación, su dinero en
ese momento no tenía ningún valor. El estaba perdiendo lo que tenía
de más valioso en su vida, su hija querida; Jairo llega delante de
Jesús, cercado por una multitud, y se lanza a sus pies e implora “mi
hija está muriendo, ven, pon las manos sobre ella, para que sea
salva, y vivirá”.
Es
impresionante como en la mayoría de las veces actuamos de la misma
manera que Jairo; profesamos fe, pero en vez de confiar la dirección
de nuestra vida en sus manos, nosotros pedimos la bendición y
dictamos las reglas. Jesús fue con Jairo, cercado por esa multitud,
entretanto, por el camino, entra en escena otra persona desesperada;
ella, al contrario de Jairo, no poseía nada, porque estaba enferma y
había gastado todo lo que tenía con los médicos. Sin embargo,
pensaba consigo: “Si yo apenas le tocare el vestido, quedaré
curada”. ¡Qué fe! !Que ejemplo para nosotros! Ella no reclamó, ella
no dice a Jesús lo que Él debía hacer a favor de ella, solamente
creyó que Jesús podía curarla y recibir su bendición.
En ese
momento los amigos de Jairo llegan hasta él y le dicen “su hija
murió” Jairo debe haber pensado: “Demasiado tarde” Viendo la
desesperación de Jairo, Jesús le toma por la mano y le dice: “no
temas, cree solamente” ¡Qué lección maravillosa!. La mujer enferma
le dice: no tengo mas recursos, Jesús le dice “¡Yo Soy tu recurso!;
Jairo dice: no hay más esperanza, mi hija querida murió, Jesús le
dice: ¡Yo Soy la resurrección y la vida!, no temas, cree solamente.
Piense:
“Deshonramos a Dios
cuando no salimos del sótano oscuro de la duda para el aposento
superior de la esperanza y la fe, donde brilla la Luz en todo su
esplendor, alleguémonos a Cristo con la poderosa mano de la fe...
Hable de su fe, viva la fe, cultive el amor a Dios; haga evidente al
mundo todo lo que Jesús es para Ud”. (Cristo Triunfante – MM 2002,
pág. 126.)
Desafío:
Jesús es tan real hoy como lo fue en los días de Jairo y la mujer
enferma. ¿Por qué parece ser tan difícil aceptar esa realidad hoy?
¡Que nuestra fe sea real porque nuestro Dios es real !.
Estudio Adicional:
Texto: : Thiago de
Oliveira (Alumno del 3º año de Teologí
VIERNES - 22/4/2005
Dios en su
grandiosidad, poder y gloria, creó los cielos y la tierra. Por su
Palabra hizo el mar, los animales, y todas las cosas visibles e
invisibles, que el ser humano puede ver y sentir de esta maravillosa
creación.
Jesús
apreciaba enseñar a sus discípulos y a las demás personas andando en
medio de su creación. La naturaleza era el cuadro donde Cristo
pintaba toda la obra de la redención, en el que su mayor anhelo era
que se operase una genuina transformación en el corazón de cada
oyente. Cristo no quería apenas una religión teórica, pero sí, que
aquellos que oían sus palabras modificasen no sólo sus pensamientos,
mas también sus actitudes, que diera sentido a sus vidas. Cristo nos
muestra la importancia de un corazón receptivo a su mensaje, nos
muestra la grandeza de su Reino, nos alerta sobre el valor que
debemos dar a nuestros prójimos, y esto a despecho de las pérdidas o
ganancias materiales que vengamos a sufrir. Dios quiere su corazón,
por ello el cielo sin duda estará de fiesta cuando Ud. haga parte
del cuerpo de los redimidos.
Jesús nos
muestra a través de una diminuta semilla de mostaza, como es fácil
el acceso al reino de los cielos, basta que cada uno de nosotros
aceptemos su oferta de salvación. Jesús mostró que el amor al
prójimo, es más importante que los bienes acumulados aquí en la
tierra. A cada instante Él extiende su maravillosa mano, y nos
ofrece salvación y sanidad para nuestros corazones lacerados por el
pecado. Aquellos que confían en Dios no necesitan temer, pues el
poder de Jesús hace calmar la tempestad, expulsa demonios, resucita
muertos y restaura a los enfermos. Para Dios, todas las cosas son
posibles (Luc. 1:37) y esto es evidenciado por los constantes
milagros que Jesús opera en nuestras vidas.
Piense:
“El alma que
corresponde a la gracia de Dios, será como jardín regado. Su salud
brotará prontamente, su luz romperá las tinieblas, y la gloria del
Señor se verá sobre ella. Recordemos pues, el bondadoso cuidado del
Señor y la multitud de sus tiernas misericordias. Como el pueblo de
Israel, apilemos nuestras piedras de testimonio, y sobre ellas
escribamos la preciosa historia de lo que Dios hizo por nosotros.” –
Deseado de Todas las Naciones, pág. 348)
Desafío:
¿Por qué la Palabra de Dios no tiene efecto en muchas personas?
¿Dónde está el error? ¿En la Palabra de Dios o en las personas que
la reciben?. ¿Es preciso que Cristo se haga presente en forma física
en nuestro medio para ver sus milagros?.
¿Nuestra vida refleja el poder
transformador de Cristo?.