Sábado - 2/4/2005
En la sección inicial de su libro, Marcos describe una serie de
milagros operados por Jesús. El cura el endemoniado de Capernaúm
(Marcos 1:21-28) y, a seguir cura a la suegra de Pedro (versos 29 al
31). En los vers. 32 al 34 Marcos describe la multitud que en el
caer de la tarde traen toda suerte de enfermos y endemoniados para
ser curados por el Señor, lo que acaba ocurriendo. Finalmente,
encontramos a Jesús curando a un leproso (vs. 40-45).
En los días de Cristo la sociedad expulsaba a los leproso de la
convivencia en la comunidad. Así, el leproso dejaba todo: familia,
amigos, empleo, etc. A más de esto, cuando encontraba a alguien,
debía gritar “impuro, impuro” para que las personas se apartasen de
él. Dice el Evangelio que “un leproso se le aproximó a Jesús
rogándole de rodillas: Si quieres, puedes limpiarme”.
Las buenas nuevas son que, siendo aún infectados por la lepra del
pecado, Jesús se aproxima de nosotros y nos concede su toque
perdonador y purificador. En este punto, Marcos da un enfoque
adicional con relación al relato de Mateo, enfatizando la profunda
simpatía de Jesús por el leproso. Los diccionarios describen
simpatía como una inclinación, que atrae una persona a otra que
inspira ese sentimiento. Mas haríamos bien en decir que la simpatía
es una expresión del amor y, como tal es fruto del Espíritu Santo
(Gálatas 5:22). La presencia del Espíritu es una señal de que
hacemos parte del pueblo de Dios. (Gal. 5:6, 7) Luego si no se
manifiesta el fruto del Espíritu de Dios en nosotros, no somos hijos
de Dios y ni herederos de sus promesas. Es nuestro deber, como
creyentes, clamar a Dios por su Santo Espíritu y, premunidos de Él,
llevar el toque transformador de Jesús a los excluidos por el pecado
de la convivencia en la familia de Dios.
Piense:
“De todas las dolencias conocidas en el Oriente, era la lepra la más
temida. Su carácter incurable y contagioso, y el terrible efecto
sobre sus víctimas, llenaban de temor a los más valerosos. Entre los
judíos, era considerada como un juicio de Dios sobre el pecado,
siendo por eso llamado: “el azote” o “el dedo de Dios”. La Ley
Ritual declaraba impuro al leproso. Como persona ya muerta, era
excluido de las habitaciones de los hombres. Todo lo que tocaba
quedaba inmundo. El aire era contaminado por su hálito”. – El
Deseado de Todas las Naciones, pág. 239 – Ellen G. White.
Desafió:
Imagine lo que debe haber significado para el leproso el toque
transformador de Jesús. ¿Qué significa, para Ud., recibir el toque
perdonador y purificador del Señor Jesús?
El
Endemoniado
Domingo - 3/4/200
Jesús había comenzado a ejercer su ministerio. Él sabía que exponer
públicamente su Mesianismo en ese momento despertaría muchos
preconceptos, pues habían mesías políticos que se proponían reunir
sus compatriotas para rebelarse contra Roma. Jesús procuraba evitar
ser confundido con ellos. (SDABC, español, 1987, vol. 5, pág. 557)
Satanás sabía lo que estaba ocurriendo, cuando Jesús enseñaba en las
sinagogas (Mar. 1:21), no tardó (Mar. 1:23) para tentar obstaculizar
la obra de Cristo, invadiendo el ambiente para impedir que las
personas oyesen las enseñanzas de Jesús.(SDABC, español, 1987, vol.
5, p. 557) Mas acabó confesando quién era Jesús, (Mar. 1:24), y con
eso abrió una oportunidad para que Cristo mostrase que hasta los
demonios le obedecen. Así, aquella situación acabó siendo
transformada en una bendición. Aquellos que le oyeron y vinieran a
actuar como autoridad quedaron maravillados y admirados, y salieron
divulgando por donde quiera que fuesen aquello que presenciaron.
(Mar.1:28) Eso, hizo con que muchas personas oyesen sobre la
existencia y autoridad de Jesús, de manera más rápida, y sin
confundirlo con los mesías políticos.
Las personas fueron despertadas e indagaban: ¿Quién es este hombre;
lo que Él enseña; que doctrina es esta?. Más no es citado por Marcos
que haya ocurrido conversiones, como resultado del milagro de la
expulsión del espíritu inmundo. Milagros no deben ser motivadores de
la fe, Romanos 10:17 dice: que la fe viene por el oír la Palabra de
Dios.
Milagros causan admiración y despiertan la curiosidad. Y no es ésta
la manera como Dios obra para confirmar su Palabra. Jesús desea que
los hombres lo reconozcan como el Mesías mediante el conocimiento
personal. Observando su vida perfecta, escuchando sus Palabras de
verdad y sus obras realizadas que señalan el cumplimiento de las
profecías. (SDABC, español, 1987, vol. 5, página 558
Piense:
“Surgirán falsos cristos y falsos profetas operando grandes señales
y prodigios para engañar se fuera posible aún a los escogidos”. (
Mateo 24:24)
“Por el testimonio de la Biblia estos sorprenderán al engañador en
su disfraz. ¿Se halla hoy el pueblo de Dios tan firmemente
establecido en su Palabra que no vengan a ceder a la evidencia de
sus sentidos? ¿Se apoyará en esta crisis en la Biblia y solamente en
la Biblia?. (Ellen G. White, El Gran Conflicto – edición condensada,
1992, pág. 366)
Desafió:
Cuando leemos la Biblia, oímos a Jesús comunicándose con nosotros,
es así como Él trasmite su voluntad, su deseo por nuestro bienestar
y por nuestra salvación. ¿Vamos leerla y descubrir en ella las
maravillas de las enseñanzas de Jesús, y vivir conforme a su
voluntad?
¿Vamos a
comenzar hoy?
La
Suegra de Pedro
LUNES - 4/4/2005
Después de haber salido de la sinagoga, en Capernaum, donde había
predicado y luchado contra las fuerzas del mal, Cristo y sus
primeros discípulos fueron a la casa de Simón y Andrés. (vs.29) Al
llegar encontraron a la suegra de Simón en cama y con fiebre alta.
Inmediatamente le informaron a Jesús la situación de aquella señora,
y Jesús, sin demora, la hizo levantar curándola. Un hecho
interesante ocurrido después de la curación que se encuentra en
Marcos 1:31 es que, “la fiebre la dejó y ella se puso a servirles”;
una lección grandiosa que este relato nos trae es que la
restauración realizada por Cristo en aquella mujer fue tan completa
que la capacitó a servir a Cristo y a sus semejantes, movida por un
gran espíritu de gratitud. A través de esta actitud podemos
visualizar de cómo Cristo trata a las personas que sufren con el
pecado. Esta idea está bien clara en las siguientes palabras de J.
C. Ryle: ”A quienes Él justifica, a esos también santifica.
Cuando Él concede la absolución, también concede un
corazón nuevo. Cuando Él proporciona el perdón gratuito de
los pecados pasados, también otorga fuerzas para servirle. El
alma enferma por el pecado, no es meramente curada, para
entonces entregarse a sí misma; ella recibe, un corazón nuevo
y un espíritu recto, siendo capacitada para vivir de modo que
agrade a Dios”. (J. C. Ryle. – Meditaciones del Evangelio de
Marcos, pág. 13).
“Pues el amor de Cristo nos constriñe”. II Corintios 5:14
Piense:
Después del milagro de la curación a la suegra de Pedro, ocurrió
algo que merece ser destacado; el versículo 33 nos dice que toda
la ciudad se aglomeró a la puerta de la casa esperando por
curaciones y milagros. El relato Bíblico no dice que algunas
personas lo buscaban, sino que toda la ciudad lo buscaba.
Esta reacción muestra que un simple acto de Cristo puede despertar
el interés a toda una ciudad. Mas ni todos estaban buscando un
Salvador. Muchos indagaban por Cristo para solucionar sus cuestiones
temporales, mero interés o curiosidad. Así impiden que el Espíritu
Santo actúe y sus vidas no son transformadas.
Desafió:
Así
como la suegra de Pedro, nosotros debemos desarrollar un sentimiento
de gratitud por lo que Cristo hizo por nosotros en el Calvario, y lo
que Él hace por nosotros todos los días, y así aproximarnos de
Cristo sin intereses egoístas para que le sirvamos genuinamente.
EL
Leproso
MARTES - 5/4/2005
El hombre leproso del relato de Marcos, vió en Jesús una
demostración de amor a favor de todos los que necesitan de su
auxilio. “De pie a lo lejos, el leproso alcanzó a oír algunas
palabras de los labios del Salvador. Le vió poner sus manos sobre
los enfermos. Vió a los cojos, los ciegos, los paralíticos y los que
estaban muriendo de diversas enfermedades, levantarse sanos,
alabando a Dios por su liberación. La fe se fortaleció en su
corazón. Se acercó más y más a la muchedumbre. Las restricciones que
le eran impuestas, la seguridad de la gente, y el temor con que
todos le miraban, todo fué olvidado. Pensaba tan sólo en la bendita
esperanza de la curación”. (Ellen G. White, - El Deseado de todas
las Naciones, pág. 263)
Al aproximarse a Cristo, el leproso se puso de rodillas y pidió: “Si
quieres puedes limpiarme” (Mar. 1:40) Esa actitud deja traslucir
tres lecciones: 1º- Indignidad, - al postrarnos delante de
Dios reconocemos que somos indignos de estar delante de su presencia
y que dependemos exclusivamente de su voluntad para bendecirnos; 2º-
Fe, - el leproso no preguntó “si tú puedes” como alguien un
día preguntara (M. 9:22), mas “si quieres”, él tenía certeza que
Jesús podía, bastaba que Jesús quisiese; y, 3º- Sumisión a la
voluntad Divina – él no llegó a Jesús e impuso su pedido, mas
demostró completa sumisión a aquello que Jesús determinara. Si
aplicamos esas lecciones a nuestra vida, recibiremos el mismo toque
purificador de Jesús y Él nos cubrirá con su justicia.
Piense:
La única esperanza de todo hombre está en Jesús Cristo, que trajo la
vestidura de su justicia para poner sobre el pecador que se desvista
de sus vestiduras de inmundicia. ...todos cuantos entraren “por las
puertas de la ciudad” estarán trajeados con las vestiduras de
Justicia de Cristo. ...no habrá ninguna cobertura de pecados y
faltas para ocultar la deformidad del carácter; vestidura alguna
estará a medio lavar, mas todas serán puras e inmaculadas. – M. D.
Hijos e Hijas de Dios, pág. 66.
Desafió:
La
Segunda Venida de nuestro Señor ocurrirá en breve. Tenemos un
mensaje que proclamar y preparar el camino para el breve retorno de
Jesús. Debemos hablar a toda lengua, pueblo, nación, sea todos
nuestros amigos, parientes, vecinos y conocidos.
El
Paralítico
MIÉRCOLES - 6/4/2005
En el relato de la curación del paralítico, encontramos algunos
personajes que ejercen un papel determinante en la comprensión de
esta lección, en el texto: los amigos, Marcos informa que eran
cuatro, y la determinación de llevar al amigo a Jesús los hace
agentes activos de la gracia, compartiendo el propósito de Jesús de
llevar la restauración al hombre. ¡Qué lección para nosotros!
Debemos permitir que el sentimiento del Maestro se reproduzca en
nosotros: Profunda compasión por las almas.
El hombre era un paralítico, y su situación es un tipo de nuestra
condición de postración espiritual, lo que nos imposibilita de
buscar a Dios. Es la divinidad, por medio de Cristo, que alcanza al
pecador. Necesitamos desesperadamente del perdón y de la salvación,
y los encontramos en abundancia en Cristo Jesús. El sentimiento del
paralítico era resultado de la tensión entre la esperanza de
curación para su enfermedad y la angustia y el temor de no ser
recibido por el inmaculado Maestro, por causa de la torpeza de su
antigua vida de pecado. Su mayor anhelo era ser aceptado y perdonado
por Cristo. Su fe activa y enérgica debe hoy inspirar también
nuestra fe en que somos aceptados, perdonados y salvos por la gracia
de Cristo, nuestro Señor.
Los escribas, eran los maestros de la ley y ellos estaban ciertos en
su manera de pensar sobre la prerrogativa divina de perdonar
pecados. Sin embargo, su orgullo por causa de su erudición con
respecto a la ley los llevaba a una falsa imagen sobre sí mismos,
que les impedía ver en Jesús al Mesías que podía concederles el
perdón. Necesitamos entender que sólo contemplando a Jesús es que
seremos conscientes del contraste que existe entre lo que somos y lo
que Él es, y entonces con humildad y espíritu de gratitud,
aceptaremos el perdón y la salvación que solo Él puede concedernos.
Piense:
¡Oh, Maravilloso amor de Cristo, inclinándose para curar al culpable
y afligido! La Divinidad compadeciéndose de los males de la
sufriente humanidad, suavizándolas. ¡Oh Maravilloso poder así
manifestado a la vista de los hijos de los hombres! ¿Quién podrá
dudar del mensaje de salvación? ¿Quién podrá menospreciar las
Misericordias de tan compasivo Redentor? El Deseado de Todas las
Naciones, pág. 269.
Desafió:
¿Puede
confiar en que la salvación en Cristo Jesús es suficiente para Ud.,
aún que la enormidad de su pecado le parezca impedirle de ser
recibido por Él ?
Haga la
prueba.
Leví
Mateo
JUEVES - 7/4/2005
Este personaje Mateo, también llamado de Leví en Marcos 2:14 y en
Lucas 5:27-32, tuvo uno de los llamados que trajo mayor polémica,
aún entre los seguidores de Cristo. Probablemente él ya conocía a
Jesús, sin embargo, por ser publicano (cobrador de impuestos – que
en la época, en su gran mayoría explotaban al pueblo obteniendo
beneficios personales, en detrimento de la economía del pueblo). Los
fariseos lo señalaban como un gran pecador. Jesús que realmente
conoce los corazones, una vez más quebró paradigmas, al ver en Mateo
nuevas posibilidades.
Jesús aceptó una invitación para cenar en la casa de Mateo. Las
cenas de aquella época eran abiertas, pudiendo entrar también alguna
persona no invitada – R. N. Champlin, El Nuevo Testamento
interpretado versículo por versículo, pág. 674 y 675. Muchos
acusadores atraídos por lo que ocurría fueron hasta allí, solo para
criticar la actitud de Cristo.
Cristo trató de dar una mayor lección a aquellos que condenaban su
actitud, que eran consideradas por algunos como “malditas” (Juan
7:49) que condenaban también a Mateo. El Maestro censura a sus
acusadores presentándoles una rápida parábola sobre vinos nuevos en
odres viejos (Marcos 2:21-22), esta ilustración muestra que el
“nuevo” (Mateo) no podría unirse al “viejo” (los fariseos), una
religión verdadera no puede unirse a la de apariencia. – Adolf Pohl
- El Evangelio de Marcos, comentario esperanza, pág. 112.
Piense:
¿Cuál sería el cuadro en el que nos gustaría ser partícipe: entre
los pecadores (publicanos) dispuestos a estar con Jesús y ser
transformados, o entre los moralistas que acusaban a Cristo? Dios no
ve en nosotros lo que somos, sino lo que podríamos llegar a ser a
través de Él, “Cuando se renuncia al yo, entonces el Señor puede
transformar al hombre en una nueva criatura; nuevos odres pueden
contener el vino nuevo. El amor de Cristo animará al creyente con
nueva vida”. – Ellen G. White, El deseado de Todas las naciones,
pág. 253 y 259.
Desafió:
“Los sanos no necesitan de médico, mas los que están enfermos, Yo no
vine a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Marcos 2:17) La
invitación de Cristo para nosotros es lo mismo que hizo a Mateo:
¡sígueme!
Estudio Adicional
VIERNES - 8/4/2005
La lección de esta semana nos mostró que el Dios hecho hombre, no se
preocupa solamente con los problemas espirituales de los seres
humanos, su amor va más allá de la concepción humana. Jesús no solo
quiere nuestra restauración espiritual, sino que también está
dispuesto a curarnos por completo, su misericordia abarca también el
aspecto físico y mental, todo nuestro ser.
En los casos de la suegra de Pedro, del paralítico, del leproso y
del endemoniado, Jesús les impartió la restauración física, mas
también, en estos mismos casos juntamente con la de Leví Mateo,
Cristo les curó de la dolencia de culpa que ellos cargaban en sus
vidas, y que los dejaban angustiados. Eso ocurre con frecuencia
también con nosotros, pues, el pecado nos consume y nos torna
enfermos espirituales, pero cuando damos espacio a Jesús, entra a
nuestras vidas y realiza el milagro de la restauración completa, y
nos trasmite su paz de espíritu que tanto necesitamos.
El modo como Jesús se relacionaba con las personas comunes
(pecadores) así como su actitud para con ellos aceptándolos y
sirviéndoles, era intrigante a los líderes de la iglesia de entonces
que, no apoyaban a Cristo en su misión de servir. Hoy muchos seudo
cristianos tienen también dificultad de relacionarse con pecadores;
necesitamos de ese amor de Cristo en nuestras vidas, para trasmitir
a todas las personas, independiente de la clase social, cultura,
religión, raza, etc.
Piense:
La enfermedad física, por maligna que fuese y arraigada que
estuviera, era curada por el poder de Cristo; pero la enfermedad del
alma se apoderaba más firmemente de aquellos que cerraban sus ojos
para no ver la luz. La lepra y la parálisis no eran tan terribles
como el fanatismo y la incredulidad. – DTN, pág. 249.
Desafió:
¿Están
los milagros realizados por Cristo causando impacto en su fe
cristiana? ¿Qué milagro quiere Cristo realizar en su vida, y que es
lo que Ud. está haciendo para que eso acontezca?.
Cortesía de UNASP [ http://www.escolanoar.org.br/espanhol/index.asp
]
|