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Lección 12 Para el 18 de Junio del 2005
Isaías 52:13-53:12 detalla el sacrificio de Cristo. Conforma
una especie de tríptico (un cuadro o tallado en tres paneles, uno al lado
del otro), pintado por un Artista maestro. En el primer panel, tenemos los
orígenes oscuros y despreciados de Cristo, vinculados con su ministerio de
restauración; en el segundo panel, presenciamos el tratamiento al que fue
sometido desde su arresto hasta su crucifixión; finalmente, el tercer panel
refleja la redención de las personas creyentes.
I. Sabiduría despreciada y belleza no percibida.
Lee Isaías 52:13-53:3. La sabiduría de Cristo sobrepasaba la
de todos los eruditos y los profetas de la historia, porque él es la Fuente
de la sabiduría y la gracia (ver Juan 1:14; Colosenses 2:3). Las personas
que odiaban la verdad, especialmente los que se creían sabios y superiores,
miraban con desprecio a Jesús (ver Juan 15:20-25; Romanos 15:3; 1 Corintios
1:18-24). Una de las maravillas del evangelio es que, sabiendo todo lo que
le ocurriría, Cristo todavía estuvo dispuesto a llevar adelante el plan de
salvación (ver Zacarías 6:12, 13; Juan 3:16); esto es amor como ningún otro.
Jesús nació en medio de la humanidad pecadora; su misericordia redentora nos
imparte nueva vida, de modo que podamos llegar a ser árboles de justicia,
plantío del Señor, a fin de llevar frutos para su gloria (ver Isaías 53:2;
61:3; Juan 15:8, 16).
II. Nuestro misericordioso Sacrificio sustitutivo. Lee Isaías 53:4-9. El sufrimiento de Cristo no fue causado por un malentendido de su parte en cuanto a cómo sería recibida su obra, sino por una mala comprensión de parte de la humanidad en cuanto a la naturaleza de su misión (ver 1 Corintios 2:6-8). Él depuso voluntariamente su vida para lograr nuestra redención. No le fue quitada en contra de su voluntad (ver Juan 10:17, 18). Por un designio reflexivo y un pensamiento previo omnisciente, la Deidad estuvo de acuerdo en permitir que la iniquidad de todos nosotros descansara sobre él (Isa. 53:6). Cristo y su Padre visualizaron los resultados magníficos de su sacrificio expiatorio. Estos resultados incluyen:
III. “El cual por el gozo puesto delante de él”.
Lee Isaías 53:10-12 y Hebreos 12:1-3. Nadie puede medir la
profundidad de los horrores que experimentó Cristo al morir por la salvación
de la raza humana (ver Salmo 22). Para obtener este resultado, él estuvo
dispuesto a soportar la cruz y sufrir su vergüenza (Hebreos 12:1-3). Las
Escrituras garantizan que, en virtud del sacrificio de Cristo, “la voluntad
de Jehová será en su mano prosperada” (Isaías 53:10); es decir, el plan de
salvación producirá frutos eternos en todo el universo, cumpliendo así el
propósito original de Dios (ver Apocalipsis 7:9-17).
Estudio Adicional
1. Al leer “En el tribunal de Pilato”, de El Deseado de todas
las gentes, establece un contraste, en dos columnas, entre la conducta de
Cristo con la conducta de los demás (Herodes, Pilato, etc.). Comparte esta
lista con la clase. Pregunta a los miembros de tu clase de qué manera
respondieron cuando fueron “perseguidos”. Además, pregúntales qué hacen
cuando otros les piden que se unan a ellos para condenar a otra persona en
contra de su conciencia.
2. Para comprender plenamente el sufrimiento de Cristo y su
sacrificio, debemos considerar su angustia mental, emocional y espiritual.
Considera los resultados de tanto estrés y dolor sobre su organismo.
Analiza, con la clase, las dolencias físicas causadas por el dolor, el
estrés, la depresión, el temor severos y otros. Por ejemplo, esas emociones
pueden hacer que tu piel se vuelva opaca o gris, o darnos una apariencia de
agotados y envejecidos. El estrés causa crisis cardíacas y puede debilitar
nuestro sistema inmune, haciendo que nuestro cuerpo se vea atacado más
fácilmente por el cáncer, los resfríos, etc. Imagínate de qué modo Cristo
agonizó debajo del peso de nuestros pecados (ver Isaías 52:14).
3. Cristo fue hecho pecado por nosotros (2 Corintios 5:21).
¿Qué aspecto tiene el pecado? ¿Es hermoso cuando se lo mira desde una
perspectiva espiritual? Contempla cómo nos debe considerar Dios a nosotros,
cuando nos quedamos con pecados sin confesar. ¿Valora él la belleza que
mostramos con nuestras “máscaras” ante los demás seres humanos? ¿De qué modo
nos plantea esto lo expresado en 1 Samuel 16:7, Salmo 44:21 y Jeremías 17:9,
10?
4. Considera el papel de un padre y cómo él hace sacrificios
por sus hijos en forma regular, y ellos, siendo tan jóvenes, difícilmente
reconocen o aprecian. El padre siente dolor cuando ellos sufren dolor.
Siente dolor cuando ellos le causan dolor. Sólo cuando los hijos llegan a
ser adultos comprenden plenamente los sacrificios que su padre hizo por
ellos, y sólo entonces perciben de qué modo su padre los ayudó a ser lo que
hoy son. ¿De qué modo se compara esto con la relación entre nuestro Padre
celestial y nosotros, al crecer como cristianos? ¿Cuáles son las señales que
nos dicen que hemos llegado a ser “adultos” en Cristo? Preguntas para Reflexionar y Aplicar
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