CPB

Up Domingo 8 Lunes 9 Martes 10 Miércoles 11 Jueves 12 Viernes 13 Auxiliar Maestro Misionero Misionero Niños Leccion PDF Lección Juvenil Notas de Elena White Auxiliar White William G Johnsson CBA Marcos 9 CBA Marcos 10 Michael Fracker Walla Walla College Dr Lester Bannett UNASP Unión Sur Audio Unión Australiana Powerpoint MPM Flash MPM PowePoint Zip CPB Unión Italiana Dr Pereyra PDF Dr Mario Pereyra Pr. Isaac López


Instrucción a los discípulos

Lección 7

Para el 14 de Mayo del 2005


 

Introducción:

 

El segmento del 9:14 al 10:31 del Evangelio de Marcos, muestra a Jesús como un maestro o instructor para sus discípulos. El tiempo del ministerio terrenal de Jesús se estaba encaminando hacia su fin, culminando con Su muerte en una cruz romana, en Jerusalén. De ahí la preocupación en enseñar a los discípulos las lecciones imprescindibles de la vida y al ministerio de ellos, como continuadores de Su obra. Esas lecciones, dadas hace dos mil años, son válidas y actuales para nosotros hoy.  A nosotros nos cabe el estudiarlas y ponerlas en práctica.
 

 

I. Fracaso público (Mar. 9:14-32)

 

Después de la transfiguración, Jesús y los tres discípulos que con Él habían estado, descendieron del monte y se encontraron con los demás discípulos que habían intentado, sin éxito, expulsar el demonio de un niño. ¿Cual era el problema? ¿No le había Jesús dado autoridad para expulsar demonios? (Vea Mar. 3:14 y 15), ¿No habían ellos hecho eso antes? (vea Mar. 6:12 y 13). Sí, ellos habían expulsado demonios, pero parece que esto se hizo una cosa rutinaria y se acostumbraron a verlo como algo normal, quien sabe hasta mágico, es decir, el asunto de las expulsiones.

 

Jesús detectó el problema que llevó al fracaso a sus discípulos, cuanto a expulsar el demonio: era la falta de oración y ayuno (este último, tal vez, es una adicción al texto original, ya que no aparece en todos los manuscritos de Marcos que se han escrito).

 

Por lo tanto, que nadie se engañe con la idea de que meras palabras, aún en nombre de Jesús, puedan poner al demonio a correr. Es necesario la preparación espiritual para enfrentar al enemigo de Dios. Oración, ayuno y mucha dependencia y confianza en Dios, he ahí los ingredientes para tenerse éxito en la lucha contra los "poderes espirituales del mal" (Efesios 6:12
 

 

II. La verdadera grandeza (Mar. 9:33-50).

 

Después de la enseñanza de cómo enfrentar Satanás, Jesús presentó a los discípulos la enseñanza sobre la verdadera grandeza: grande a los ojos de Dios es quien más sirve (9:35). Jesús aún ejemplificó este concepto en su vida, viniendo "para servir y dar su vida en rescate por muchos" (Mar. 10:45). Así, el concepto humano de grandeza e importancia fue transformado por Cristo. Grandes no son los que ocupan los más altos puestos en este mundo, ni los más ricos y los de estatus social más elevado, sino los que viven para servir. Grande es aquel que sirve con el espíritu desinteresado de un niño, generalmente un símbolo de falta de malicia, ni de segundas intenciones, al hacer algo por alguien (9:36-37 y 42).

 

Si quisiéramos ser grandes, recordados incluso después de nuestra muerte, vivamos para servir, para ayudar, para hacer el máximo de bien que podamos, tal como Jesús, la Madre Teresa de Calcuta, y muchos otros cuyas vidas fueron una bendición para el mundo.

 

El día del Juicio Final no se preguntará acerca del que creemos, sino cómo esa creencia nos llevó a actuar a favor de los hambrientos, sedientos, los que no tienen hogar, desnudos, enfermos y presos (Mat. 25:31-46).
 

 

III. Reforma en el divorcio (Mar. 9:1-12).

 

Del capítulo 10 en delante se nota una nueva división del Evangelio de Marcos: la travesía de Jesús desde Judea hasta su viaje que lo llevaría a la muerte en Jerusalén. Aún en viaje, Jesús continuó enseñando preciosas lecciones a los discípulos, que deberían de continuarlo aun después de que Él muriera, resucitara y volviera para el Cielo. Desde entonces, Jesús les enseñó sobre un asunto muy discutido aquellos días (y en nuestros también): el divorcio.

 

La cuestión del divorcio fue motivada por una pregunta maliciosa de los fariseos: "¿Es lícito al marido repudiar su mujer?" (10:2). Tal vez para indisponer a Jesús con Herodes Antipas, que había si separado de su esposa y se había vuelto a casar con su acuñada y sobrina Herodías, después de tomarla de su legítimo esposo Felipe (ver Mar. 6:17-19). El hecho es que Jesús aprovechó la pregunta, capciosa o no, para corregir distorsiones con respecto al divorcio

 

Se sabe que en los días de Cristo habían dos escuelas teológicas: la de Hilel, que, basada en Deut. 24:1 y 2, le permitía el derecho a divorciarse de la esposa si por cualquier razón, el hombre hallara algo "indecente" en una mujer. La otra escuela, de Shammai, era más conservadora e interpretaba la "cosa indecente", de Deut. 24:1 y 2 como actos sexuales ilícitos, y sólo así permitía el divorcio.

 

Si quedáramos sólo con lo que aparece en el Evangelio de Marcos, Jesús parece haber sido aún más conservador que la enseñanza de Shammai, indicando que ni el adulterio podría dar derecho a alguien la nuevas nupcias o re-casamiento. De ahí que necesitamoss ir al Evangelio de Mateo para poder completar la enseñanza de Jesús sobre el asunto. En Mat. 19:9, Jesús dijo que el divorcio y nueva boda eran permitidos solamente en caso de "relaciones sexuales ilícitas" (en el griego "Pornéia" = que envuelve cualquier acto sexual ilícito: bestialidad, *homosexualismo, fornicación, adulterio, etc.). Así, Jesús se aproximó a lo que era enseñado por la escuela teológica más conservadora, la escuela de Shammai.

 

IV. Los niños (Mar. 10:13-16)

 

Jesús ya había hablado de los niños y de la disposición mental de los mismos, generalmente, hacer las cosas sin malicia y sin segundas intenciones (como, por ejemplo, extraer logro o ganancia con el acto practicado) y de que sean ejemplos de humildad (Mar. 9:34-36 y 42). Ahora, retomó el asunto, con miras a el prejuicio de los discípulos con ellos, cuando fueron traídos para ser bendecidos por Jesús (10:13).

 

Ante la reprensión de los discípulos por causa de los niños (10:13), Jesús se "indignó" con el tratamiento dado a ellos. Su indignación fue una justa reacción la una situación de injusticia.

 

Los niños siempre fueron vistos como seres problemáticos, sin mucha importancia y hasta un estorbo a los adultos. Han sufrido muchos abusos, siendo víctimas de la violencia y hasta abusos sexuales. Jesús, sin embargo, valoró estos pequeños seres y los citó como ejemplos de los que han de heredar el reino de Dios (Mar. 10:14-16). Tal vez porque ellos poseen las virtudes de la inocencia, confianza inalienable, a diferencia de los adultos, son humildes y dependientes de los padres. (CHAMPLIN, R. N. El Nuevo Testamento Interpretado, Vol. 1. São Paulo: Candeia, 1995, pág. 746) – Son estas las virtudes que todos deberían escoger. 

 

V. Actitudes con relación a la riqueza (Mar. 10:17-31)

 

Otra importante enseñanza de Jesús es con relación a las riquezas.

 

Se sabe que los judíos creían que las riquezas y la salud eran vistas como bendiciones divinas, mientras que la pobreza y la enfermedad eran vistas como castigos de Dios debido a algún pecado cometido (vea caso del ciego de nacimiento, en Juan 9). En la parábola del Rico y Lázaro, Jesús menoscabo tal creencia: colocó al rico en el "infierno" y el pobre y enfermo Lázaro en el "seno de Abrahán" (consulte Lucas 16:19-31).

 

Si riquezas y salud siempre fueran señal de la bendición y del favor divino, el joven rico no necesitaría de Jesús, pues él era rico, joven y sano. Sin embargo, corrió al encuentro de Jesús. Aparentemente, era hasta religioso, pues se postró a los pies de Jesús e indagó sobre cómo heredar la vida eterna.
 

Aunque el joven rico deseaba la vida eterna, él quería un atajo para la conseguirla. No estaba dispuesto a pagar el precio del discipulado, que es la renuncia o el despego a las cosas de este mundo. Pero no se puede "servir a Dios y a las riquezas" (Mat. 6:24).

 

No es que haya algo malo en ser rico. Abrahán, Isaac, David, Salomón y muchos personajes de la Biblia fueron ricos o extremadamente ricos. El problema está en tomar la riqueza como señal de bendición y aprobación divina y no buscar la confesión y el perdón, para los pecados; o hacer de ella un medio de salvación, haciendo caridad, dando limosnas, con el fin de, a través de las buenas obras, comprar la salvación. Otro problema con las riquezas terrenales es que ellas pueden hacer que nos olvidemos de la verdadera riqueza, indestructible y a prueba de ladrones (Ver Mat. 6:19). Pero bien empleadas, pueden ser una bendición, pues mucho bien se puede hacer con ellas, especialmente para con los menos afortunados y carentes de toda suerte.

 

Ozeas Caldas Moura



Casa Publicadora Brasileña


 

© Traducción: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com  o ministeriospm@hotmail.com)

 


 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange