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Sepultado, ¡pero resucitado!


Lección 13

Para el 25 de Junio del 2005


 

Concluyendo el estudio del Evangelio de Marcos, consideremos los últimos momentos de la presencia de Jesús en este planeta, o sea, su sepultura, resurrección y ascenso. Como el Evangelio de Marcos presenta Jesús en acción, solamente en la sepultura, Él está inactivo y callado, pero por poco tiempo. Él habría de resucitar de los muertos para continuar su trabajo, que consiste en la aplicación de los beneficios de Su sacrificio a los que lo reciben como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). Hoy tenemos, junto al Padre, Jesús – el Dios-Hombre, que nos representa y aboga por nuestra causa. Él murió, es verdad, pero no se quedó en la tumba, como algunos de fundadores de religiones mundiales, tales como Mahoma, Buda y Confucio. La tumba de Cristo está vacía, y
 

"Porque Él vive, puedo creer en el mañana;
Porque Él vive, temor no hay.
Yo sé que mi vida no será más vana,
Pues mi futuro en Sus manos ahora está"
(Himno 70 del Himnario Adventista del Séptimo Día).
 

I. El fue sepultado (Mar. 15: 42-47)
 

El verso 42 del capítulo 15 de Marcos no deja dudas cuanto al día de la muerte de Cristo: Él murió "el día de la preparación, víspera del sábado" (15:42). "Día de la preparación", es, en el griego paraskeue – término usado en el Nuevo Testamento para el viernes, y para ningún otro día de la semana. También el simbolismo de morir un viernes es interesante: así como se trabaja seis días la semana y se descansa el sábado, también Jesús trabajó por cerca de tres años y medio, y un sábado descansó. Aún en el "día de la preparación" (viernes) Él realizó su mayor obra: murió en lugar del pecador, y el sábado descansó en la tumba, y el domingo resucitó para continuar su trabajo de salvación.
 

Es bien significativo que Marcos (15:46) y los otros evangelistas den énfasis al hecho de que Jesús fue depositado en una tumba abierto en una roca, un tumba prestada (como casi todo en su vida). El hecho de que Jesús fue sepultado atestigua la veracidad de su muerte. Él no estaba desmayado cuando fue puesto en la tumba (que lo diga el soldado romano, que, al ir a quebrar las piernas de Jesús para acelerar su muerte, no necesitó hacerlo, pues, vio que Él "ya estaba muerto", siendo que otro soldado, queriendo estar seguro de eso, y para no tener ninguna duda sobre la muerte de Cristo, le perforó el lado y el corazón con una lanza (vea Juan 19: 31-34). El hecho de Jesús haber realmente muerto testifica de la veracidad de Su resurrección, pues si Él hubiera estado sólo desmayado en la cruz, ciertamente se habría despertado al ser perforado, con una lanza y por supuesto, eso le hubiera causado la muerte. Tan cierta como fue la muerte del Salvador, también lo fue su resurrección. No se puede creer en una y negar la otra. O se cree en las dos o se niegan las dos. Además de eso, sin la muerte de Cristo no habría "remisión" de nuestros pecados (cf. Rom. 5:6-10 y Heb. 9:22 y 28).
 

II. La resurrecion (Mar. 16:1-11)

"Pasado el sábado" (16:1), o sea, el sábado en la noche, Maria Magdalena, Maria, madre de Santiago, el Menor, y Salomé (madre de Santiago y Juan), compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús (Mar. 16:1). La Sra. White, en el libro El Deseado de Todas las Gentes, en el capítulo 52 [en Portugués], "El Banquete en casa de Simón", dice que Maria Magdalena es la propia Maria, hermana de Marta y Lázaro. El hecho de que hayan comprado aromas después del término del sábado apunta, por lo menos, para dos importantes verdades:

1. El sábado es un día diferente de los demás, no siendo un día de compra y venta, pero de adoración;

2) Jesús no podría haber muerto un miércoles, como dicen algunos, pues no se esperaría pasar tanto tiempo (desde el miércoles al sábado de noche) para embalsamarse un muerto. Así, "los tres días y tres noches" que Jesús pasaría en la tumba (cf. Mat. 12:40) deben ser entendidos por el método de la "conteo inclusiva", empleado por los judíos y otros pueblos, o sea, contándose fracciones de las partes claras ("días") y oscuras ("noches") de los días del viernes al domingo por la mañana, de la siguiente manera: tres "días": la parte clara del viernes, del sábado y del amanecer del domingo; tres noches: la del jueves a la noche (contada como parte del viernes), la del viernes por la noche y la sábado a la noche.

El hecho de Marcos y otros evangelistas mencionen que fueron mujeres las primeras testigos de la resurrección de Jesús, y aun así, mujeres humildes y sin elevado estatus social, muestra que la resurrección de Jesús no fue una historia inventada por los primeros cristianos, pues en aquel entonces (como aún acontece en muchos lugares) no se daba crédito a las palabras de una mujer. Al contrario, si fuera para inventarse una historia tan fantástica como la resurrección de Jesús, tendrían como testigos alguien como el importante Nicodemo, el rico José de Arimatea, o aún, algún discípulo de Jesús. Pero, el hecho de que mujeres sean mencionadas como los primeros testigos de la resurrección y aún hayan recibido de un ángel la comisión de divulgar lo ocurrido (Mar. 16:5-7), demuestra la credibilidad del relato, de que ocurrió exactamente como es mencionado por Marcos y los demás evangelistas

Más maravillosa aún es la declaración de Marcos, en el capítulo 16, versos 9-11. Jesús, "habiendo resucitado de mañana temprano, en el primer día de la semana [note como el domingo era, entonces, llamado], apareció primero Maria Magdalena [probablemente la misma Maria de Betania, hermana de Marta y Lázaro], de la cual fue expulsado siete demonios" (Mar. 16:9). Nuevamente, podemos ver aquí las señales de autenticidad del relato de la resurrección de Jesús. Si fuera una historia inventada, jamás habrían de presentar una mujer, ex-prostituta y ex-endemoniada como la primera testigo y anunciadora a los discípulos de que Jesús había resucitado. Pero fue justamente la una mujer, y con ese pasado, que Jesús primeramente apareció. Él no discriminaba nadie. Hombres y mujeres, ancianos y niños merecían su atención y cariño.

¿Por qué razón Jesús apareció primero Maria Magdalena? Si Maria Magdalena y Maria, hermana de Marta y Lázaro, son la misma persona (como dice la Sra. White, en el ya mencionado libro El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 52), entonces queda clara la respuesta: ella fue la discípula que más amó Jesús, en virtud de haber sido perdonada (había sido prostituta), liberada de siete demonios (Mar. 16:9) y también la causa de la resurrección de su hermano Lázaro, cuando Jesús lo llamó a la vida después de ya estar "oliendo mal" con cuatro días de sepultado (vea Juan 11:38-44). Sin embargo, esta Maria no demostró gratitud y amor por Jesús sólo en el momento de su muerte, al ir con otras mujeres comprar aromas para embalsamar su cuerpo muerto (Mar. 16:1 y 2), sino que también lo hizo cuando Jesús vivía: ella ungió sus pies con el carísimo perfume y los enjuagó con su pelo (Vea Mar. 14:3-9 y Juan 11:1 y 2). Jesús hizo mucho por ella y por su familia, de ahí que ella "lo amaba mucho" (Vea Luc. 7: 3-47).

 

III. Las Apariciones del Señor resucitado (Mar. 16:12-18)

Además de su aparición a Maria Magdalena (16: 9), Jesús apareció a dos seguidores suyos (16:12 y 13). Estos deben ser los mismos mencionados por Lucas (24:13-35), que iban de Jerusalén para Emaús, una villa aproximadamente a unos 11 Km. de Jerusalén. El nombre de uno de ellos era Cleopas (Luc. 24:18), tal vez el mismo Clopas, mencionado por Juan, en su Evangelio, cuya mujer, Maria, había estado junto a la cruz (Juan 19:25). Posiblemente, esos dos discípulos fueron la pareja Cleopas y su esposa Maria que, después de presenciaron la crucifixión de Jesús, volvían desconsolados para su casa en Emaús. Según Lucas (24:13-35), Jesús les apareció en el camino y, al entrar en la casa de ellos y orar por el pan, fue  reconocido por ellos.  Habiendo Jesús desaparecido de su vista, volvieron esa misma noche a Jerusalén y anunciaron a los once apóstoles la resurrección de Jesús.

Nos llama la atención el porqué de las apariciones de Jesús a Maria Magdalena, y a esos dos anónimos de Emaús. Estas eran personas humildes, pero que estaban dispuestos a creer en la evidencia de la resurrección, a diferencia de los once apóstoles que no creyeron. La lección es clara: Dios está dispuesto a revelarse a quién tiene el corazón abierto para creer, y pasa por alto a los dados a la incredulidad.

Finalmente, Jesús apareció a los once apóstoles y les censuró por su incredulidad en cuanto a su resurrección (Mar. 16:14). Cabe aquí recordar que el argumento de que los apóstoles estaban reunidos para celebrar la resurrección de Cristo carece de fundamento bíblico. Al contrario, aún dando oído al testimonio de varias personas en cuanto a la resurrección de Jesús, ellos no le dieron crédito. Entonces, ¿como podrían estar celebrando algo en que ellos mismos no creían?

Marcos menciona las apariciones de Jesús a Maria Magdalena (16:9), a los dos que "iban de camino al campo (16:12) y dos veces a los once apóstoles (16:14 y 19). Los otros evangelistas, sin embargo, añaden más testigos de la resurrección: Maria Magdalena y la otra Maria (Mat. 28:1, 9, y 10), Pedro, antes de los dos seguidores de Jesús camino a Emaús (Luc. 24:34), a los apóstoles en el Aposento Alto (sin la presencia de Tomás, cf. Juan 20:19-25), a los siete apóstoles que pescaban en el Mar de Galilea (Juan 21:1-3). Y Pablo añade la aparición de Jesús resucitado a Santiago (1 Cor. 15:7) y da más de 500 personas (I Cor. 15:6).

A la vista de tantas testigos, queda difícil negar la resurrección de Jesús, a no ser que se diga que todas esas personas se engañaron acerca de lo que miraron, o que acordaron entre sí para contar la misma historia. Así, tantas apariciones de Jesús resucitado, no fueron sin razón, pero ocurrieron para fortalecer la fe en él como Aquel que tiene poder sobre la muerte y cuya resurrección se hace nuestra, si acaso viniéramos a dormir en Cristo antes de su segunda venida

 

IV. El milagro Mayor

Jesus realizó decenas de milagros. Eso mostraba que el poder de Dios actuaba en él. Pero casi todos los milagros que Él realizó, los discípulos o algunos de los profetas del pasado lo realizaron (resurrección de muertos, curas de leprosos, ciegos, inválidos etc.), pero ningún profeta o discípulo de Cristo jamás salió de la tumba, por su propio poder. De ahí que, Jesús podía decir: " porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo.  Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo." (Juan 10:17-18).

Sin embargo, no más Jesús había resucitado, comenzaron las tentativas de negar su resurrección. Los líderes religiosos judaicos fueron los primeros, pues sobornaron a los guardias del sepulcro para que digan que, mientras dormían, su cuerpo fue robado por sus discípulos (Mat. 28:11-15). Pero ese alegato de robo era algo casi tan milagroso como la resurrección: ¿como podrían unos pocos y simples pescadores atacar y vencer una guardia de valientes y entrenados soldados romanos y llevarse el cuerpo de Jesús? Y ¿por qué los líderes judaicos no hicieron tentativas de encontrar el cuerpo de Jesús para demostrar que Él no había resucitado? Y si Jesús no hubo resucitado, ¿que fue lo que hizo, que esas personas acobardadas y miedosas, como los discípulos, testificaran en forma tan poderosa, que osaban enfrentar el Sanedrín o cualquier otra autoridad terrestre para testificar de Jesús y de su resurrección? (cf. Hechos 4:1-20).

E o que dizer da "teoria do desmaio", ou seja, que Jesus foi posto na tumba não morto, mas desmaiado? Seria outro espetacular milagre crer que uma pessoa que teve o lado e o coração traspassados por uma lança romana estivesse apenas desmaiado após tão graves ferimentos recebidos e assim posto na tumba. Isso seria realmente incrível! Na verdade, os que tentam negar a ressurreição de Jesus devem ter ainda mais fé para crerem em suas "explicações" do que os que crêem que Jesus ressuscitou dos mortos.

¿Y que decir de la "teoría del desmayo", o sea, que Jesús fue puesto en la tumba no muerto, sino desmayado? Sería otro espectacular milagro creer que una persona que tuvo el lado y el corazón traspasados por una lanza romana estuviera sólo desmayado después de haber recibido esas graves heridas y así puesto en la tumba. ¡Eso sería realmente increíble! A la verdad, los que intentan negar la resurrección de Jesús deben tener aún más fe para crean en sus "explicaciones" que los que creen que Jesús resucitó de los muertos.

 

V. La Comisión (Mar. 16: 15-20)

Jesús no sólo apareció a muchas personas, sino que habló y comió con ellas (Vea Juan 20:15-17, 19-23, 26-29; 21:1-22; Luc. 24:13-31, 36-52). Y lo hizo por un periodo de 40 días. En ese periodo, Jesús dio las últimas instrucciones a sus discípulos y les fortaleció la fe (Hechos 1:3). Como última comisión, les ordenó que fueran a todo el mundo y predicaran el Evangelio (buenas-nuevas) a toda criatura (Mar. 16:15). Las buenas nuevas eran de que, en Jesús, la vida eterna está disponible a quién la desear. Buenas nuevas de victoria sobre la muerte, pues su resurrección es la nuestra. Buenas nuevas de que en Jesús hay significado real para la existencia humana, pues Él ha retornar en gloria para completar el plan de la salvación y recoger a sus hijos para que estén para siempre con Él.

Me gustaría preguntarle: ¿ha creído usted en estas buenas nuevas? Si dijo sí, ¿ha hablado de ellas a los que entran en contacto con usted? Para esa tarea, Dios podría enviar a los ángeles, que harían la obra en forma más rápida, pero Él prefirió contar con usted para eso. ¿Sabe por que? Por qué su palabra tiene más credibilidad que la de un ángel, pues los ángeles de Dios no entienden tan perfectamente las luchas y tentaciones de un ser humano como usted. ¿Le gustaría vivir en un mundo mejor, sin muerte, ni llanto, ni dolor, ni separaciones, ni envejecimiento, violencia, egoísmo o contaminación? Entonces preste atención a la invitación de Cristo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio" (Mar. 16:15), y cuando este evangelio sea predicado en todo el mundo, "entonces vendrá el fin" (Mat. 24:14). Y el "mundo" comienza por las personas que le están prójimas. Que Dios nos ayude en el cumplimiento del "Id", para que muy pronto estemos en el Reino de Dios, y allí (además de que veamos y agradezcamos a Marcos por su tan dinámico evangelio), podamos abrazar Aquel que por nosotros murió, pero que vive para interceder por nosotros. "Sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús.  La gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén" (Apoc. 22:20 y 21).


 

Ozeas Caldas Moura

Doctor en Teología Bíblica



Casa Publicadora Brasileña

© Traducción: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com  o ministeriospm@hotmail.com)

 


 

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