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Traición y Arresto

Lección 11

Para el 11 de Junio del 2005


 

La lección de esta semana, cubre los eventos de la vida de Jesús, desde su unción en Betania, en la casa del ex-leproso Simeón hasta su agonía y apresamiento en el Getsemaní. Probablemente estos eventos ocurrieron en el miércoles y jueves de la semana de la Pasión, o sea en los últimos días de la vida terrenal de Jesús, pues el sexto día, en el cual El seria sacrificado, en el sábado descansaría en la tumba y el domingo resucitaría.

I – El complot para traicionarlo (Mar. 14:1-11)

Este complot ocurrió dos días antes de la la Pascua (14:1). Por lo tanto, muy probablemente en el miércoles de la semana de la Pasión
Cuando Jesús estaba en Betania (14:3), los lideres religioso tramaban su muerte. Para eso, contaban con la ayuda de Judas Iscariotes – el discípulo de Cristo. Judas, que no esperaba nada mas de Jesús, en términos de honras y riquezas en un reino terrenal; resolvió participar en el complot en contra de Jesús, al ofrecer su ayuda a los lideres judaicos, del cual recibió promesa de dinero (14:10). Si Judas ya estaba decepcionado con Jesús, al ver que su Maestro no iba a ser un rey terrenal, quedo aun mas decepcionado, y hasta lastimado, delante de la represión pública que le dio, cuando Jesús aprobó el gesto amoroso de la mujer que ungió sus pies con el valioso perfume (esta es Maria, hermana de Marta y Lázaro, conforme Juan 12:3), y condenó la hipocresía de Judas (y de algunos otros discípulos), en su fingido interés por los pobres (14:4-9. Consulte también Juan 12: 4-8).

Quedamos horrorizados al pensar en la vileza del acto de Judas. Pero cualquiera persona que no recoge en Dios fuerzas para vencer sus puntos débiles, acabará siendo víctima del diablo, de la misma forma que Judas. El punto débil de ese discípulo era el amor al dinero, llegando al robo y a la deshonestidad (ver Juan 12:6). Nos llama la atención la cuestión de como el amor al dinero acabó por precipitar Judas en el camino de la traición: él, que se quedado indignado con la oferta de Maria a Jesús, en la forma de un perfume carísimo, acabó por vender su Maestro por "treinta monedas de plata" (Mat. 26:14-15). O sea, todo en la vida del discípulo traidor giraba en torno al dinero. Este era su punto débil. ¿Cual es el nuestro? Tengamos la certeza de que Satanás nos conoce muy bien y nos atacará en nuestros puntos débiles, con mucha oportunidad de vencernos. Cuanto haga eso, deberíamos acordarnos de las palabras de Cristo: "Sin Mí, nada podéis hacer" (Juan 15:5), y en el valor de las palabras de victoria proferidas por Pablo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filip. 4:13). 

II – La Santa Cena (Mar. 14:12-26)

Habiendo pasado el miércoles en Betania, Jesús y sus discípulos, se dirigieron a Jerusalén, el jueves. En ese día, se hicieron los preparativos para la cena pascual fueron hechos y en la noche la cena fue servida. Seria la ultima Pascua en compañía de Jesús y la primera ceremonia de la Santa Cena que sustituiría la celebración de la Pascua para los cristianos

La Santa Cena, es una celebración en la que se mezclan los sentimientos de tristeza y de alegría. De tristeza, porque nos recuerdan los sufrimientos y la muerte del inocente e inmaculado Hijo de Dios; De alegría porque en cada celebración podemos recordar la promesa de Jesús: “Jamas beberé del fruto de la vid, hasta el día en que lo haya de beber, de nuevo, en el reino de Dios (14:25). Estos dos sentimientos (tristeza y alegría) fueron resumidos por Pablo, cuando se refirió a la Santa Cena: “Porque toda vez que comieres de este pan y bebieres de esta copo, anunciáis la muerte del Señor, hasta su venida” (1 Cor. 11:26)
 

III – La negación de Pedro (Mar. 14:27-31, 66-72)

Si la declaración de Papías es cierta, de que Marcos escribió lo que Pedo le contó acerca del Ministerio de Jesús, es de admirar la franqueza y la humildad de Pedro al contarle a Marcos, para que lo escribiera, el acto vergonzoso de negar a Jesús tres veces. ¿Hubiésemos hecho nosotros lo mismo? ¿Tendríamos el coraje de revelar al mundo un acto de flaqueza y cobardía? Pero Pedro lo hizo y eso nos consuela. Nos consuela y nos anima, primero porque nos muestra que aun los héroes mismos de la Biblia fueron personas que cometieron sus errores – como acontece también con nosotros, y también porque hubo perdón y aceptación de parte de Jesús para Pedro ( Note que para cada negación de Pedro, hubo un “te amo”: Tres negaciones, tres afirmaciones de amor por Cristo y tres invitaciones de Jesús para Pedro: “apacienta mis ovejas”, conforme a lo relatado por Juan en su evangelio, en el capitulo 21:15-17). Ese perdón esta a nuestra disposición cuando pecamos y nos arrepentimos.

Al contar y permitir que Marcos escribiese el relato de su traición, nos parece que Pedro pretendía decirnos, a todos, sin vigilancia, sin oración y sin el poder de Jesús, , aún las mejores y más osadas declaraciones de amor y de fidelidad a Dios, son inútiles, frente al poder de Satanás, nuestro enemigo. Es como se Pedro dijera: "No hagan como yo hice. Confíen, no en vosotros mismos, ni en su propia sabiduría y coraje, sino dependan enteramente de Cristo y de Su poder, al enfrentar las fuerzas espirituales del mal."
 

IV – Abba (Mar. 14:32-42)

Jesús estaba en el Getsemaní. Juan dijo que ese lugar era un jardín (Juan 18:1 y 2). Es interesante saber que el lugar en que Jesús decidió morir por la humanidad fue un jardín. Eso nos recuerda el jardín del Edén, donde el primero Adán fracasó. Podríamos llamarlo el "jardín de la perdición". El Getsemaní sería el "jardín de la salvación", en la cual, Jesús, el segundo Adán, aún tentado a desistir, decidió ir hasta el fin y morir por el ser humano.

Después de la Santa Cena, aquel jueves en la noche, Jesús estuvo delante de si, la decisión de volver incólume para el Cielo o ser colgado en una vergonzosa cruz romana y llevar sobre sí los pecados de todo mundo. Que hora mas apremiante. ¡Nuestro destino eterno estaba siendo decidido! Pero Jesús decidió morir. Iría hasta el fin para concretizar el plan de la Salvación.

En agonía, Jesús, como ser humano normal, se dirigió al Padre en búsqueda de consuelo. Lo llamó "Abba" – palabra aramea (lengua hablada por Jesús). "Abba" podría ser traducido por "padre" y que denota gran intimidad entre un padre y su hijo. Eso apunta a la confianza que Jesús tenía en el Padre, aún en esa hora tenebrosa de dolor y agonía. Esta misma relación de serena confianza puede también ser desarrollado por todo hijo e hija de Dios. Sin embargo, eso no ocurre en un instante: es el fruto de una vida de entrega y confianza – en los pequeños y en los grandes problemas.
 

V - Apresamiento de Jesús (Mar 14:43-52)

Ciertamente, Judas imaginó que Jesús no se dejaría tomar prisionero, aunque estuviera al frente una turba con ese propósito. ¿No se había ya Él "desaparecido", en una ocasión en que quisieron prenderlo? (Luc. 4:28-30). Debe haber pensado que en realidad le estaría haciendo un favor a Jesús al colocarlo en una posición en que, finalmente, mostraría su poder y se proclamaría Rey. Pero no fue eso lo que ocurrió. Después del beso de la traición (y Jesús aún haberlo llamado su "amigo", según Marcos 26:50, tal vez para hacerlo reflexionar en lo que estaba haciendo y arrepentirse), Jesús se dejó tomar prisionero. Eso fue lo que causó espanto y asombro: ¡el Dios todopoderoso, en la persona de Cristo, se deja que lo arresten y amarren! Que momento de tentación para Jesús! Él podría simplemente fulminar Judas y a toda aquella turba! Pero, como "cordero no abrió su boca " y se dejó llevar al matadero (Isa. 53:7).

Pedro (sólo podía ser él!) aún intentó defender Cristo con un golpe de espada, dirigido al siervo del sumo sacerdote. Pero la lucha no era carnal y sino espiritual. Tal vez en una lucha carnal, Pedro hubiera salido bien, siendo soldado con mucha valentía. Pero la lucha era "contra las fuerzas espirituales del mal" (Efe. 6:12). Y en esa, Pedro y los demás discípulos fueron derrotados. "Todos huyeron" (Mar. 14:50). Aparentemente, la causa de Cristo se había terminado en un completo fracaso. Pero, como sabemos, la aparente derrota fue una completa victoria. La prisión y muerte del Salvador resultó en nuestra salvación, y los despavoridos discípulos, que huyeron de miedo, sacudieron al mundo con las Buenas-Nuevas de la salvación, cuando comprendieron la naturaleza de la batalla y de las armas que Dios les puso a la disposición (Vea Efe. 6:10-18).

 

Ozeas Caldas Moura

Doctor en Teología Bíblica



Casa Publicadora Brasileña


 

© Traducción: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com  o ministeriospm@hotmail.com)

 


 

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