La lección de esta semana, cubre los
eventos de la vida de Jesús, desde su unción en Betania, en la casa
del ex-leproso Simeón hasta su agonía y apresamiento en el
Getsemaní. Probablemente estos eventos ocurrieron en el miércoles y
jueves de la semana de la Pasión, o sea en los últimos días de la
vida terrenal de Jesús, pues el sexto día, en el cual El seria
sacrificado, en el sábado descansaría en la tumba y el domingo
resucitaría.
I – El complot para traicionarlo (Mar. 14:1-11)
Este complot ocurrió dos días antes de la la Pascua (14:1). Por lo
tanto, muy probablemente en el miércoles de la semana de la Pasión
Cuando Jesús estaba en Betania (14:3), los lideres religioso
tramaban su muerte. Para eso, contaban con la ayuda de Judas
Iscariotes – el discípulo de Cristo. Judas, que no esperaba nada mas
de Jesús, en términos de honras y riquezas en un reino terrenal;
resolvió participar en el complot en contra de Jesús, al ofrecer su
ayuda a los lideres judaicos, del cual recibió promesa de dinero
(14:10). Si Judas ya estaba decepcionado con Jesús, al ver que su
Maestro no iba a ser un rey terrenal, quedo aun mas decepcionado, y
hasta lastimado, delante de la represión pública que le dio, cuando
Jesús aprobó el gesto amoroso de la mujer que ungió sus pies con el
valioso perfume (esta es Maria, hermana de Marta y Lázaro, conforme
Juan 12:3), y condenó la hipocresía de Judas (y de algunos otros
discípulos), en su fingido interés por los pobres (14:4-9. Consulte
también Juan 12: 4-8).
Quedamos horrorizados al pensar en la vileza del acto de Judas. Pero
cualquiera persona que no recoge en Dios fuerzas para vencer sus
puntos débiles, acabará siendo víctima del diablo, de la misma forma
que Judas. El punto débil de ese discípulo era el amor al dinero,
llegando al robo y a la deshonestidad (ver Juan 12:6). Nos llama la
atención la cuestión de como el amor al dinero acabó por precipitar
Judas en el camino de la traición: él, que se quedado indignado con
la oferta de Maria a Jesús, en la forma de un perfume carísimo,
acabó por vender su Maestro por "treinta monedas de plata" (Mat.
26:14-15). O sea, todo en la vida del discípulo traidor giraba en
torno al dinero. Este era su punto débil. ¿Cual es el nuestro?
Tengamos la certeza de que Satanás nos conoce muy bien y nos atacará
en nuestros puntos débiles, con mucha oportunidad de vencernos.
Cuanto haga eso, deberíamos acordarnos de las palabras de Cristo:
"Sin Mí, nada podéis hacer" (Juan 15:5), y en el valor de las
palabras de victoria proferidas por Pablo: "Todo lo puedo en Cristo
que me fortalece" (Filip. 4:13).
II – La Santa Cena (Mar. 14:12-26)
Habiendo pasado el miércoles en Betania, Jesús y sus discípulos, se
dirigieron a Jerusalén, el jueves. En ese día, se hicieron los
preparativos para la cena pascual fueron hechos y en la noche la
cena fue servida. Seria la ultima Pascua en compañía de Jesús y la
primera ceremonia de la Santa Cena que sustituiría la celebración de
la Pascua para los cristianos
La Santa Cena, es una celebración en la que se mezclan los
sentimientos de tristeza y de alegría. De tristeza, porque nos
recuerdan los sufrimientos y la muerte del inocente e inmaculado
Hijo de Dios; De alegría porque en cada celebración podemos recordar
la promesa de Jesús: “Jamas beberé del fruto de la vid, hasta el día
en que lo haya de beber, de nuevo, en el reino de Dios (14:25).
Estos dos sentimientos (tristeza y alegría) fueron resumidos por
Pablo, cuando se refirió a la Santa Cena: “Porque toda vez que
comieres de este pan y bebieres de esta copo, anunciáis la muerte
del Señor, hasta su venida” (1 Cor. 11:26)
III – La negación de Pedro (Mar. 14:27-31, 66-72)
Si la declaración de Papías es cierta, de que Marcos escribió lo que
Pedo le contó acerca del Ministerio de Jesús, es de admirar la
franqueza y la humildad de Pedro al contarle a Marcos, para que lo
escribiera, el acto vergonzoso de negar a Jesús tres veces.
¿Hubiésemos hecho nosotros lo mismo? ¿Tendríamos el coraje de
revelar al mundo un acto de flaqueza y cobardía? Pero Pedro lo hizo
y eso nos consuela. Nos consuela y nos anima, primero porque nos
muestra que aun los héroes mismos de la Biblia fueron personas que
cometieron sus errores – como acontece también con nosotros, y
también porque hubo perdón y aceptación de parte de Jesús para Pedro
( Note que para cada negación de Pedro, hubo un “te amo”: Tres
negaciones, tres afirmaciones de amor por Cristo y tres invitaciones
de Jesús para Pedro: “apacienta mis ovejas”, conforme a lo relatado
por Juan en su evangelio, en el capitulo 21:15-17). Ese perdón esta
a nuestra disposición cuando pecamos y nos arrepentimos.
Al contar y permitir que Marcos escribiese el relato de su traición,
nos parece que Pedro pretendía decirnos, a todos, sin vigilancia,
sin oración y sin el poder de Jesús, , aún las mejores y más osadas
declaraciones de amor y de fidelidad a Dios, son inútiles, frente al
poder de Satanás, nuestro enemigo. Es como se Pedro dijera: "No
hagan como yo hice. Confíen, no en vosotros mismos, ni en su propia
sabiduría y coraje, sino dependan enteramente de Cristo y de Su
poder, al enfrentar las fuerzas espirituales del mal."
IV – Abba (Mar. 14:32-42)
Jesús estaba en el Getsemaní. Juan dijo que ese lugar era un jardín
(Juan 18:1 y 2). Es interesante saber que el lugar en que Jesús
decidió morir por la humanidad fue un jardín. Eso nos recuerda el
jardín del Edén, donde el primero Adán fracasó. Podríamos llamarlo
el "jardín de la perdición". El Getsemaní sería el "jardín de la
salvación", en la cual, Jesús, el segundo Adán, aún tentado a
desistir, decidió ir hasta el fin y morir por el ser humano.
Después de la Santa Cena, aquel jueves en la noche, Jesús estuvo
delante de si, la decisión de volver incólume para el Cielo o ser
colgado en una vergonzosa cruz romana y llevar sobre sí los pecados
de todo mundo. Que hora mas apremiante. ¡Nuestro destino eterno
estaba siendo decidido! Pero Jesús decidió morir. Iría hasta el fin
para concretizar el plan de la Salvación.
En agonía, Jesús, como ser humano normal, se dirigió al Padre en
búsqueda de consuelo. Lo llamó "Abba" – palabra aramea (lengua
hablada por Jesús). "Abba" podría ser traducido por "padre" y que
denota gran intimidad entre un padre y su hijo. Eso apunta a la
confianza que Jesús tenía en el Padre, aún en esa hora tenebrosa de
dolor y agonía. Esta misma relación de serena confianza puede
también ser desarrollado por todo hijo e hija de Dios. Sin embargo,
eso no ocurre en un instante: es el fruto de una vida de entrega y
confianza – en los pequeños y en los grandes problemas.
V - Apresamiento de Jesús (Mar 14:43-52)
Ciertamente, Judas imaginó que Jesús no
se dejaría tomar prisionero, aunque estuviera al frente una turba
con ese propósito. ¿No se había ya Él "desaparecido", en una ocasión
en que quisieron prenderlo? (Luc. 4:28-30). Debe haber pensado que
en realidad le estaría haciendo un favor a Jesús al colocarlo en una
posición en que, finalmente, mostraría su poder y se proclamaría
Rey. Pero no fue eso lo que ocurrió. Después del beso de la traición
(y Jesús aún haberlo llamado su "amigo", según Marcos 26:50, tal vez
para hacerlo reflexionar en lo que estaba haciendo y arrepentirse),
Jesús se dejó tomar prisionero. Eso fue lo que causó espanto y
asombro: ¡el Dios todopoderoso, en la persona de Cristo, se deja que
lo arresten y amarren! Que momento de tentación para Jesús! Él
podría simplemente fulminar Judas y a toda aquella turba! Pero, como
"cordero no abrió su boca " y se dejó llevar al matadero (Isa.
53:7).
Pedro (sólo podía ser él!) aún intentó
defender Cristo con un golpe de espada, dirigido al siervo del sumo
sacerdote. Pero la lucha no era carnal y sino espiritual. Tal vez en
una lucha carnal, Pedro hubiera salido bien, siendo soldado con
mucha valentía. Pero la lucha era "contra las fuerzas espirituales
del mal" (Efe. 6:12). Y en esa, Pedro y los demás discípulos fueron
derrotados. "Todos huyeron" (Mar. 14:50). Aparentemente, la causa de
Cristo se había terminado en un completo fracaso. Pero, como
sabemos, la aparente derrota fue una completa victoria. La prisión y
muerte del Salvador resultó en nuestra salvación, y los despavoridos
discípulos, que huyeron de miedo, sacudieron al mundo con las
Buenas-Nuevas de la salvación, cuando comprendieron la naturaleza de
la batalla y de las armas que Dios les puso a la disposición (Vea
Efe. 6:10-18).
Ozeas Caldas Moura
Doctor en Teología
Bíblica
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Brasileña
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