Dr Carlos E Espinosa

Up Domingo 1 Lunes 2 Martes 3 Miércoles 4 Jueves 5 Viernes 6 Lección PDF Lección Juvenil CBA Marcos 8 CBA Marcos 9 Auxiliar Maestro Notas de Elena White Auxiliar White Misionero Misionero Niños Dr Mario Pereyra Dr Carlos E Espinosa UNASP Unión Italiana William G Johnsson Pr. Isaac López Powerpoint MPM Flash MPM PowerPoint ZIP


“PREDICCIÓN DE LA PASIÓN”

Marcos 7:24 – 9:13

Lección 6

Para el 7 de Mayo del 2005

 


 

         

            El estudio de esta semana, según el folleto de la Escuela Sabática, abarca la segunda mitad del capítulo 7 de Marcos, el capítulo 8, y la primera mitad del capítulo 9.  En el pasaje de Mar. 8:31-38 se encuentra la predicción de la pasión, que da lugar al título que el autor eligió para este estudio.  Este anuncio se encuentra en la mitad del Evangelio de Marcos, más temprano que en cualquiera de los otros tres Evangelios, lo cual le da a Marcos un colorido de muerte más intenso. 

 

En este Evangelio el “Mesías sufriente” es más claramente destacado que en ningún otro.  Marcos presenta a Cristo enfrentando una constante oposición y controversia, no sólo de parte de sus adversarios sino también de sus propios discípulos.

 

            Pero el anuncio de la pasión está precedido, en el estudio de esta semana, por la narración de algunos milagros de Jesús.  El primero de ellos fue hecho a favor de una mujer pagana, conocida como la “siro fenicia” debido a su lugar de origen.  Luego curó a un  muchacho sordomudo en la región de Decápolis, al otro lado del Mar de Galilea.   En seguida se registra la alimentación milagrosa de “como cuatro mil” personas (Mar. 8:9). 

 

            Después de esto, se registra el insólito pedido de los fariseos.  A pesar de todas las señales milagrosas que Jesús ha hecho para mostrar su naturaleza mesiánica, los dirigentes de Israel le piden una “señal del cielo” (8:11).  ¿No eran los milagros realizados una señal suficiente “del cielo”?  Marcos dice que este pedido fue hecho “para tentarle”.  Por eso Jesús dijo que a este tipo de personas no le sería dada ninguna señal (8:12).  La señal del cielo fue dada después, mediante la “transfiguración” (9:2-13), pero sólo a un grupo de tres de sus discípulos, que no habían pedido ninguna señal.

 

            Tentar a Jesús significa hacerlo dudar de su identidad mesiánica.  Cuando a uno las cosas no le están resultando como esperaría, hay motivo para dudar.  Jesús siente la oposición de los dirigentes de su propia nación y anuncia que ellos lo llevarán a la muerte (8:31).  Jesús siente también que sus propios discípulos no entienden su palabra, porque tienen el corazón endurecido (8:17).  Por eso exclama con impaciencia: “¿Hasta cuándo debo estar entre vosotros?  ¿Hasta cuándo os he de soportar?” (9:19).

 

            Esta actitud “dura de corazón”, tan diferente a la naturaleza de Jesús y de su reino, estaba ampliamente difundida, desafortunadamente, entre los israelitas de ese tiempo.  El incidente registrado “en la región de Tiro y Sidón” (7:24-30) ilustra esta condición patológica de dureza de corazón, de la cual Cristo quería sanar a su pueblo.

 

            Mateo y Marcos nos relatan el encuentro de Jesús con la mujer siro fenicia, uno de los episodios más extraños de los Evangelios.  Jesús ha viajado fuera de la tierra de los israelitas, ilustrando la necesidad de llevar la buena noticia de salvación a todos los pueblos y etnias.  Allí hará un milagro a favor de una mujer pagana que, sin embargo, sabe que Jesús es “Hijo de David” (Mateo 15:22), es decir, el esperado descendiente de David prometido a los israelitas.  La mujer sabe también que Jesús ha dado señas suficientes de que es el Mesías prometido.  Y decide ir al encuentro de Jesús, que se ha acercado a ella en su propia tierra, para suplicar sanidad para su hija endemoniada.

 

            La fe de esta mujer es elogiada por Jesús: “grande es tu fe” (Mat. 15:28).  “Por esta palabra [tuya] ve, el demonio ha salido de tu hija” (Mar. 7:29).  ¿A qué “palabra” se refería Jesús?  A la palabra de la mujer: “Aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos” (Mar. 7:28).

 

            La mujer reconoció que “los hijos” aludidos por Jesús (7:27) eran los israelitas.  Reconoció con humildad que ella no era más que un “perrillo”, perteneciente a una nación “pagana”.  ¡Qué contraste con la arrogancia, el orgullo y el exclusivismo de los israelitas!  ¡Y qué contraste con la dureza de corazón de los discípulos de Jesús que decían al Maestro: “despídela, pues da voces tras nosotros” (Mat. 15:23).

 

            Los israelitas no tenían la fe de esta mujer.  Y los discípulos no tenían la misericordia de Jesús.  La compasión de esta mujer por su hija la hacía reflejar mucho mejor el carácter de Jesús que los discípulos.  En suma, ¡en una despreciada mujer pagana –mal considerada en la sociedad por ser mujer y por ser pagana— estaba reflejado el verdadero carácter cristiano que uno esperaría ver en los dirigentes de la iglesia de Cristo y en sus miembros!

 

            ¿Por qué Jesús comienza siendo indiferente hacia la mujer siro fenicia?  Mateo dice que al comienzo el Maestro “no le respondió palabra” (Mat. 15:23).  ¿Por qué Jesús muestra una actitud discriminatoria a favor de los israelitas?  ¿Por qué dice que los no-israelitas son perros?  ¿No es este apelativo humillante y ofensivo? 

 

            Algunos comentadores piensan que esta mujer “le dobló la mano” a Jesús, y que el Maestro perdió aquí, por única vez, un argumento (¡nada menos que con una mujer pagana!).  Personalmente pienso que no hay ni lo uno ni lo otro.  Jesús actuó con la mujer como habría actuado cualquier otro judío de esa época, y así quiso que los discípulos se vieran reflejados a sí mismos, como unos exclusivistas arrogantes y despiadados que no podrían ser mensajeros del evangelio a menos que cambiaran.  Creo que Elena de White tiene toda la razón al presentar este punto de vista: la aparente indiferencia y negativa de Jesús era “una reprensión implícita para los discípulos” (ver El Deseado de todas las gentes, 365-370).

 

            La lección que Jesús quiso enseñar no es menos válida en nuestro tiempo como reprensión para los cristianos, que pretenden ser representantes del Dios verdadero.  “El muro de separación que el orgullo . . . había erigido impedía a los discípulos sentir simpatía por el mundo pagano.  Pero las barreras debían ser derribadas” (El Deseado, 366).  A diferencia de la mayoría de los cristianos, esta mujer “no tiene prejuicio nacional ni religioso, ni orgullo alguno que influya en su conducta” (Ibíd., 367).  Las diferencias sectarias de cualquier tipo, “son algo aborrecible para Dios” (Ibíd., 370).  Pero “los discípulos tardaron mucho en aprender esta verdad”, dice Elena de White (Ibíd., 368).  Preguntémonos: ¿la hemos aprendido hoy?  ¿No tiene actitudes exclusivistas y jactanciosas el “pueblo remanente”?  Dice acertadamente el autor de esta lección: “los males del prejuicio incluso estén atrincherados entre los que asisten a la iglesia; males tales como el racismo, el tribalismo, el nacionalismo desenfrenado y el fanatismo” (Lunes 2 de mayo, 2005; énfasis agregado).

 

            Creo que una de estas actitudes de prejuicio sectarista es la que se auto proclama como único camino de salvación.  La actitud contraria es tildada de “relativismo”.  El Papa recién elegido ha hablado recientemente en estos términos; nos ha recordado que el relativismo es uno de los males de esta época.  Creo que el verdadero problema existe cuando uno cree que la única creencia correcta es la propia y que todos los demás están equivocados, porque entonces uno se cree con derecho a ser intolerante.

 

            Pienso que si el folleto de la Escuela Sabática no es bien entendido, puede leerse una peligrosa semejanza a esta actitud en el siguiente enunciado: “Vivimos en un mundo en el que la tolerancia es una actitud muy aplaudida.  Muchas personas hablan muy bien acerca de Jesús, e incluso están de acuerdo en que de algún modo fue divino; pero alegan que todas las religiones son iguales. Se molestan con aquellos que afirman que Jesús es el único camino de salvación” (Nota final, Martes 3 de mayo, 2005).  No tengo dudas en cuanto a que Jesús es el único camino de salvación, pero no creo que debamos renunciar a la tolerancia con los no creen lo mismo. 

 

Si hay algo importante que nos enseña la historia de la mujer siro fenicia, es que Jesús puede salvar al que tiene fe aunque no sea miembro del pueblo escogido.  “No hay salvación afuera de la iglesia” es un lema que exalta el egocentrismo eclesiástico; por eso no nos gusta escucharlo en labios de otros cristianos, ¿será que en nuestros labios sí suena bien?  ¡Dios quiera que lo que criticamos en otros no lo creamos una santa virtud cuando lo hacemos nosotros!

 

Las prácticas inquisidoras, bien lo sabemos, tristemente, no han sido el defecto de una sola iglesia.  La historia muestra que cuando una institución religiosa se siente fuerte, mayoritaria y poderosa, tiende a pensar que Dios está solamente con ella y puede avasallar a los demás en el nombre de la verdad y la justicia.  Lo mismo ocurre con las instituciones políticas, educativas, sociales, o de otra índole.

 

Jesús instó a sus discípulos a guardarse de “la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes” (Mar. 8:15).  Ambas levaduras lo llevaron a la pasión y muerte que anunció en este mismo contexto.  Una era su enemigo interno, la otra constituía su enemigo externo.  Y los discípulos no debían ser influidos por ninguna de ellas.  No debían tener la arrogancia exclusivista de los santos fariseos ni la actitud persecutoria de Herodes.  Si hoy, en la iglesia, no escuchamos esta advertencia y creemos –como los discípulos— que Jesús habla de otra cosa, me temo que el Señor podría decirnos nuevamente: “¿No entendéis ni comprendéis?  ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?”

 

 

 

Dr. Carlos Enrique Espinosa Cifuentes, Ph.D.

carlosenriqueespinosa@yahoo.com.ar

www.enriqueespinosa.com
----------------------------

Decano de Teología, Universidad Adventista de Chile (1994-1996)
Decano de Posgrado de Teología, U. Adventista del Plata, Argentina (1998-2001)
Decano de Teología, Adventist International Institute of Advanced Studies, AIIAS, Filipinas, (2002)
Profesor de Ciencias Sagradas, Instituto Superior “Populorum Progressio”, Argentina (2003)
Profesor Adjunto de Filosofía del Lenguaje, Universidad Nacional de Jujuy, Argentina (2003).

Profesor de Teología, Seminario Teológico Latinoamericano
Profesor de Filosofía, Seminario Mayor “Pbro. Pedro Ortiz de Zárate”, Argentina
Profesor de Lógica y Pensamiento Critico (E.M.D.E.I.)


 

El Doctor Carlos Enrique Espinosa, Ph. D., nos ha autorizado a publicar en nuestro

Centro de Escuela Sabática de Ministerios PM, sus comentarios

 

Nota Aclaratoria: A pesar de que el doctor Espinosa ya no es un pastor activo de la iglesia adventista, sus pensamientos y estudios teológicos expresados en Ministerios PM, a través de sus análisis de la lección de la escuela sabática, se ajusta a los principios teológicos expresados por nuestros pioneros adventistas y de la iglesia actual.  El doctor Espinosa sigue siendo un catedrático de filosofía y teología en la actualidad y miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, al cual el llama "Mi iglesia".  Si desea saber mas detalles acerca de la vida del doctor Espinosa, por favor diríjase personalmente a su e-mail arriba dado.  Las ideas expresadas por el doctor Espinosa no representan necesariamente el pensamiento de la junta de directores de Ministerios PM.  Ministerios PM se reserva el derecho de publicación.

 

 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange