Dr Carlos E Espinosa

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“OBRADOR DE MILAGROS”

Lección 2

Para el 9 de Abril del 2005


 


          

 

         

 

            Los primeros dos capítulos del Evangelio según San Marcos –y los primeros once versículos del capítulo tres— contienen una rápida sucesión de milagros realizados por Jesús.  Son cinco milagros individuales y dos narraciones de milagros colectivos.  ¿Cuál es el propósito de estos relatos puestos en serie?  Está explícito al finalizar la serie, en 3:11: “Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios”. 

 

            Marcos nos dice desde el “principio” de su Evangelio (1:1) que éste trata de “Jesucristo, Hijo de Dios”.  Es la idea dominante y el énfasis de Marcos: Jesús es el Mesías, es decir el rey ungido –que eso significa “hijo de Dios”.  Pero Marcos destaca a Jesús como un Mesías sufriente.

 

            Los milagros realizados por Jesús son señales de su mesianismo.  Es decir, el propósito de los milagros era identificar a Jesús como el Mesías.  Y el propósito de las narraciones de milagros –particularmente en Marcos— es hacer conscientes a los lectores de que Jesús es el Mesías: aún los demonios (1:24, cf. 3:11) y los paganos (15:39) reconocen que Jesús es “hijo de Dios”.

 

            Cuando leemos los Evangelios, estamos atentos a lo que Jesús quiso enseñarnos por medio de sus actos y de sus palabras, pero también estamos atentos a lo que el autor y evangelista nos quiere decir mediante su manera particular de narrar los lechos y palabras de Cristo.

 

            ¿Qué nos enseñan los milagros de Jesús registrados por Marcos?

 

            En general, los milagros son una manifestación de la “buena noticia” de que el Mesías ha venido al mundo y tiene gracia hacia los pecadores.  Marcos es el evangelista que más veces usa la palabra evangelio.  Desde el primer versículo (1:1) Marcos deja en evidencia que el “evangelio” –la buena noticia— es el eje temático de su versión de los hechos de Cristo.  Los milagros que se concentran en los tres primeros capítulos son la ilustración del significado práctico del “evangelio”.

 

El primer milagro (1:21-28) destaca la buena noticia de la autoridad y poder de Jesús sobre las fuerzas del mal.  Esta autoridad se manifestaba en su enseñanza (1:22), y luego en el hecho de que los espíritus inmundos le obedecían (1:27).

 

            El segundo milagro destaca la buena noticia del poder de Jesús sobre la enfermedad (1:29-31).  Lo importante del pasaje no es que Pedro tenía suegra, sino que Jesús tiene poder para curar.  Él se compadece de nuestras dolencias.  Se “acerca” a nosotros para hacerse cargo de nuestros dolores y nos tiende su mano para “levantarnos”.

 

            La declaración sumaria de Marcos 1:32-34 recapitula la actividad de Cristo de sanar a los enfermos y de echar fuera a los demonios.  “Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso” (1:32), cuando reinan las tinieblas, el Sol de Justicia sigue reinando para sanar, y para liberarnos de las tinieblas espirituales.  La obra de Jesús es restauradora y transformadora; en eso consiste la “buena noticia”.

 

            ¿Para qué vino Jesús al mundo?  La respuesta a esta pregunta incluye varios aspectos, pero Marcos destaca las palabras del propio Jesús: “Vamos a los lugares vecinos para que predique también allí, porque para esto he venido” (1:38).  Jesús vino a predicar, a proclamar la buena noticia, y esa proclamación no es solamente un acto verbal sino que va acompañada de actos de poder y autoridad para liberarnos de toda opresión: “Predicaba en las sinagogas . . . y echaba fuera los demonios” (1:39).

 

            El siguiente milagro (1:40-45) muestra la buena noticia de la “misericordia” de Jesús hacia los más afectados por el pecado –los leprosos— que eran alejados de la sociedad debido a su condición.  Jesús “extendió la mano y le tocó” (1:41).  El acto de tocar a los leprosos era contrario a lo mandado en la Ley de Moisés (Núm. 5:1-4, cf. Lev. 13:45-46).  ¡La buena noticia no consiste sólo en que Jesús puede sanar a un leproso, sino en que se acerca a ellos y los toca aún antes de que dejen de ser leprosos!

 

            El cuarto milagro benefició a un hombre paralítico que fue llevado hasta Jesús por sus amigos.  La buena noticia consiste en que Jesús puede interrumpir la predicación de la palabra (Mar. 2:2) para prestar atención a un infortunado.  La buena noticia consiste en que las multitudes de cristianos que nos impiden acercarnos a Jesús (2:4) no pueden impedir que Cristo se acerque a nosotros.  El evangelio consiste en que Jesús perdona esos pecados nuestros que han paralizado nuestra vida (2:5,10).  El evangelio es, sin duda, la buena noticia de algo “nunca visto” (2:12).

 

            La buena noticia es que Jesús comía “con los publicanos y con los pecadores” (2:16), que nuestros pecados no son impedimento para que Jesús comparta íntimamente con nosotros.  Jesús no vino a llamar a los buenos sino a los pecadores (2:17).  Ese llamado, notémoslo bien, no es el llamado al arrepentimiento sino el llamado a seguir a Jesús para servirle en el ministerio (2:14-15).  ¡El llamado al servicio, sin condiciones previas, es lo que produce el arrepentimiento!  El arrepentimiento no es el requisito o condición para ser aceptados; el arrepentimiento es el resultado de ser aceptados a pesar de nuestros pecados.  ¡Marcos sabía esto muy bien, y por experiencia propia!

 

            El milagro realizado en un día sábado (Mar. 3:1-5) desenmascara la naturaleza del legalismo.  El legalista está preocupado de que la letra de la Ley no sea violada, pero tiene un “corazón duro” (3:2,5).  El evangelio no es la proclamación de la vigencia del sábado como día sagrado, sino la enseñanza de lo que Jesús hace en el sábado, a saber, el “bien” y la “salvación de una vida” (3:4).  El legalista pone su atención en lo que se debe hacer o no se debe hacer en el día santo.  El legalista acecha a su prójimo para ver si infringe la Ley y poder acusarlo.  Jesucristo, por el contrario, está preocupado por hacer el bien a favor del que sufre, está preocupado por el enfermo, por el ser humano.

 

            Jesucristo obraba estos milagros no sólo para librarnos de la enfermedad y de los demonios, sino también para librarnos de los prejuicios, del legalismo y de la dureza de nuestros corazones, que quizá deberían ser más temidos que los mismos demonios.

 

            ¿Permitiremos a Jesús operar estos milagros, hoy, en cada uno de nosotros?

 


 

 

 

PREGUNTAS:

 

Algunas de estas preguntas pueden servir de “disparadores” para generar una reflexión y discusión interesante en su grupo de estudio:

 

1. ¿Qué era lo que daba “autoridad” a la enseñanza de Jesús?

2. ¿Por qué la gente que lo escuchaba quedaba impresionada con Jesús y deseaban seguirlo?

3. ¿Qué habrá impresionado a Marcos de los milagros que él narra?

4. ¿De qué manera hoy podemos ser obstáculo, los miembros de la iglesia, para que quienes lo necesitan se acerquen a Cristo?

5. ¿Por qué razón hoy vemos menos milagros?

6. ¿Por qué Cristo se atrevía a llamar a pecadores y publicanos para que fueran sus discípulos y ministros?

 

 

 

 

Dr. Carlos Enrique Espinosa Cifuentes, Ph.D.

carlosenriqueespinosa@yahoo.com.ar

www.enriqueespinosa.com
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Decano de Teología, Universidad Adventista de Chile (1994-1996)
Decano de Posgrado de Teología, U. Adventista del Plata, Argentina (1998-2001)
Decano de Teología, Adventist International Institute of Advanced Studies, AIIAS, Filipinas, (2002)
Profesor de Ciencias Sagradas, Instituto Superior “Populorum Progressio”, Argentina (2003)
Profesor Adjunto de Filosofía del Lenguaje, Universidad Nacional de Jujuy, Argentina (2003).

Profesor de Teología, Seminario Teológico Latinoamericano
Profesor de Filosofía, Seminario Mayor “Pbro. Pedro Ortiz de Zárate”, Argentina
Profesor de Lógica y Pensamiento Critico (E.M.D.E.I.)


 

El Doctor Carlos Enrique Espinosa, Ph. D., nos ha autorizado a publicar en nuestro

Centro de Escuela Sabática de Ministerios PM, sus comentarios

 

Nota Aclaratoria: A pesar de que el doctor Espinosa ya no es un pastor activo de la iglesia adventista, sus pensamientos y estudios teológicos expresados en Ministerios PM, a través de sus análisis de la lección de la escuela sabática, se ajusta a los principios teológicos expresados por nuestros pioneros adventistas y de la iglesia actual.  El doctor Espinosa sigue siendo un catedrático de filosofía y teología en la actualidad y miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, al cual el llama "Mi iglesia".  Si desea saber mas detalles acerca de la vida del doctor Espinosa, por favor diríjase personalmente a su e-mail arriba dado.  Las ideas expresadas por el doctor Espinosa no representan necesariamente el pensamiento de la junta de directores de Ministerios PM.  Ministerios PM se reserva el derecho de publicación.

 

 

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