Dr Carlos E Espinosa

Up Domingo 29 Lunes 30 Martes 31 Miércoles 1 Jueves 2 Viernes 3 Lección Global Lección PDF Lección Juvenil Auxiliar Maestro CBA Marcos 13 Misionero Misionero Niños Notas de Elena White Auxiliar White William G Johnsson USM Audio Walla Walla College Unión Australiana Powerpoint MPM PowerPoint Flash PowerPoint Zip UNASP Dr Lester Bannett Especial PowerPoint Dr Mario Pereyra Dr Carlos E Espinosa Dr Bruce Cameron Pr. Isaac López Unión Italiana Creative Ministries CPB


 

“Predicciones acerca del fin”
(Marcos 13)

Lección 9

Para el 28 de Mayo del 2005


 

 

      

 

 

            En los capítulos anteriores del Evangelio según Marcos se ha destacado el tema de la dureza de corazón y falta de entendimiento de los discípulos.  El esfuerzo de Jesús como Maestro está dirigido a deshacer los esquemas mentales de sus discípulos y su prejuiciado modo de pensar.  La culpa no es exclusiva de ellos sino de la cultura religiosa y teológica en la que vivían, que producía falsas interpretaciones de la Palabra y una lectura errada de los acontecimientos históricos.

 

            Ese fenómeno está presente en todos los tiempos, incluidos los nuestros, porque siempre el ser humano mira la realidad desde dentro del contexto cultural en el que ha sido formada su forma de pensar.  Cuando surgen personas que intentan cambios en este terreno, la mayoría se vuelve contra ellos, como le sucedió a Sócrates en la Atenas del siglo V a.C., o a los profetas hebreos del Antiguo Testamento, y al mismo Jesucristo.

 

            Como decía Platón, cuando un hombre rompe las cadenas de la rutina habitual y sale a la luz de la realidad, le es casi imposible convencer a sus camaradas de que hay que salir de las tinieblas; estos últimos lo considerarán un loco y hasta atentarán contra su vida.

 

            Jesucristo les había dicho a sus discípulos que en pocos días sería muerto en Jerusalén, pero ellos no habían registrado esta información.  Seguían pensando en qué cargo ocuparían en el reino mesiánico de Jesús.  Y ahora, sus sueños de grandeza se veían alimentados por la hermosura arquitectónica del Templo de Jerusalén: “Maestro, mira qué piedras, y qué edificios” (Mar. 13:1).

 

            La respuesta de Jesús fue tan desconcertante como su anuncio de que sería muerto en Jerusalén: “No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada” (13:2).  El futuro predicho por Jesús no podía parecer más catastrófico.  ¿Dónde quedaban todas las profecías del Antiguo Testamento que anunciaban la gloria del Mesías, de su pueblo y de la Santa Ciudad?

 

            El estudio de esta semana debería convencernos de la naturaleza de las profecías bíblicas.  Ellas no son una lectura anticipada de los hechos de la historia, como a la mayoría de nosotros se nos ha enseñado en nuestra cultura religiosa y teológica.  Cuando Jesús dijo, “No pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (13:30), estaba queriendo decir lo que dijo.  “Esta generación” era esa generación, y “todo esto” era todo lo que dijo entre los versículos 5 y 29, incluido el texto: “Entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en las nubes” (13:26).

 

            El hecho que Jesús no vino por segunda vez al mundo nos ha hecho pensar que Cristo mezclaba las cosas al responder a las preguntas de sus discípulos.  De esa manera tratamos de sostener que Cristo no pudo haberse equivocado.  ¡Pero no se trata de que una profecía no cumplida –o postergada en su cumplimiento— signifique que el profeta, o Cristo, se equivocó!

 

            Hay decenas de profecías del Antiguo Testamento que no se han cumplido, cuando deberían haberlo hecho hace mucho.  Y muchas no se cumplirán nunca –como aquellas que señalaban el predominio mundial del antiguo Israel.  No creemos que los profetas se equivocaron al entregar esas profecías.  Cuando lo hicieron, estaban comunicando la Palabra de Dios, y ella anunciaba el deseo de Dios de bendecir a su pueblo lo antes posible.  La dilación se debe a factores imputables a nuestro libre albedrío, y no a una falla de la Palabra de Dios.

 

            A Elena de White se le mostró, en una reunión de la iglesia, que Cristo vendría por segunda vez antes de que murieran todos los presentes en esa reunión.  Evidentemente esa profecía no se cumplió.  ¿Era falsa la profecía, o la profetisa?  La misma hermana White lo aclara: “Los ángeles de Dios, en sus mensajes para los hombres, representan el tiempo como muy corto.  Así me ha sido siempre presentado.  Es cierto que el tiempo se ha extendido más de lo que esperábamos en los primeros días de este mensaje.  Nuestro Salvador no apareció tan pronto como lo esperábamos.  Pero, ¿ha fallado la palabra del Señor?  ¡Nunca!  Debiera recordarse que las promesas y amenazas de Dios son igualmente condicionales” (Mensajes selectos, Tomo 1, págs. 76-77; el énfasis en negrita es mío).

 

            En el contexto de esta explicación, Elena de White está hablando de las promesas del libro de Apocalipsis en cuanto a la cercanía de la venida del Señor.  El elemento en cuestión es que “el tiempo se ha extendido más de lo que esperábamos”.  La declaración acerca de la naturaleza condicional de las promesas de Dios, en este contexto, debería convencernos de que nuestra interpretación de que Apocalipsis profetiza tiempos exactos e improrrogables es errada.

 

            Si leemos atentamente el capítulo 13 de Marcos, descubriremos algunas enseñanzas importantes de Jesús que afectan a nuestra forma de interpretar los pasajes apocalípticos –como el de Marcos 13— según nuestra tradición cultural religiosa.  Deberíamos recordar que la palabra de Jesús siempre tiene más autoridad que nuestra tradición.

 

            Cuando Jesús anunció la destrucción del Templo de Jerusalén –que habría de ocurrir en el año 70 d.C.— sus discípulos le hicieron dos preguntas específicas: “¿Cuándo serán estas cosas?  ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?” (13:4).

 

            “Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe” (13:5).  La respuesta de Jesús a estas dos preguntas específicas de sus discípulos comienza en el versículo 5 y llega hasta el 37.  Hay dos aspectos importantes de la respuesta de Jesús, entre otros; primero, que muchos serían engañados (13:6); segundo, que deberíamos velar y orar porque no sabemos cuándo será el tiempo (13:33,35,37).

 

            Cuando habló de su segunda venida, Cristo dijo: “De aquel día y hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (13:32).  En otro lugar he escrito sobre el por qué ni aún Cristo sabe cuándo será su segunda venida.  Aquí sólo señalaré que el error más serio del bautista William Miller, que dio origen al movimiento adventista, es haber creído que descubrió el secreto del Padre en cuanto a la fecha de la segunda venida de Cristo.  Esta actitud de creer saber lo que ni Cristo sabe ha sido parte de la herencia cultural religiosa que afecta a la mayor parte del adventismo hasta ahora.  Debemos reconocerlo.

 

            La primera pregunta de los discípulos, “¿cuándo serán estas cosas?”, es respondida por Jesús con un “no sé exactamente cuándo”.  En el caso específico de la segunda venida, es el Padre quien va a determinar cuándo será el momento oportuno.  Él está en el control de todas las cosas.  A nosotros sólo nos corresponde velar y orar.

 

            Jesús habló de falsos Cristos, de guerras y rumores de guerra, terremotos, hambres, y alborotos (13:6-8,14-23), pero instó a sus discípulos a no angustiarse, “porque es necesario que suceda así”.  Pero esas cosas no son la señal pedida por los discípulos, porque cuando ellas ocurren “aún no es el fin”.  Los discípulos querían saber “qué señal habrá cuando estas cosas se cumplan”.  Jesús, aludiendo a la segunda venida en gloria, respondió que la señal sería vista por todos: “Entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en las nubes” (13:26).  “Y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos” (13:27).

 

            Las expectativas de gloria de los discípulos serán cumplidas entonces, no antes.  Sólo en esa venida sobre las nubes Cristo aparecerá “con gran poder y gloria”.  Antes de ello, habría persecuciones contra los testigos de Cristo (13:9,11-13), y en medio de ese clima hostil se realizaría la proclamación del evangelio a todas las naciones (13:10).

 

            Después de la tribulación de aquellos días, cuando “la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel” produjera la destrucción del Templo de Jerusalén, ocurrirían otros hechos portentosos y sobrenaturales.  Serían conmovidas las potencias que están en los cielos, al momento de producirse la venida del Hijo sobre las nubes (13:24-26).

 

            Pasó esa generación, la que escuchó de labios de Jesús este anuncio, y han pasado muchas otras.  Las guerras, las persecuciones, las hambres, los terremotos, los engaños y las interpretaciones erradas de las palabras de Cristo, han continuado y aumentado en intensidad y frecuencia.  Pero aún no es el fin.  Debemos esperar, y confiar que hay Alguien al mando.

 

Ante la presencia de estas cosas catastróficas y perturbadoras en nuestro mundo actual, Cristo dice “no os turbéis”.  Le predicación del evangelio a todas las naciones aún no se termina.  Tampoco han cesado de actuar los que siguen tratando de adivinar el calendario de Dios –ese que él no nos ha revelado— y siguen fijando fechas, supuestamente basadas en la autoridad de la Biblia.  La última que escuché, difundida por medios adventistas no oficiales, fue que en este mes de mayo de 2005 se dictaba la ley dominical.

 

¿Es hora de dormirnos, confiados?  ¡No!  Jesús dijo tres veces que deberíamos estar despiertos, velando, y cumpliendo nuestra misión de testificar –no acerca de las catástrofes y engañadores, sino acerca del amor y la gracia de Cristo, que vendrá en gloria cuando Dios quiera.  Entonces reunirá junto a él a todos los que hemos escogido esperarlo.  Unos estarán vivos y otros deberán ser resucitados (1 Tesalonicenses 4:13-18).

 

“Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad” (Marcos 13:37).

 

 

 

 

Dr. Carlos Enrique Espinosa Cifuentes, Ph.D.

carlosenriqueespinosa@yahoo.com.ar

www.enriqueespinosa.com
----------------------------

Decano de Teología, Universidad Adventista de Chile (1994-1996)
Decano de Posgrado de Teología, U. Adventista del Plata, Argentina (1998-2001)
Decano de Teología, Adventist International Institute of Advanced Studies, AIIAS, Filipinas, (2002)
Profesor de Ciencias Sagradas, Instituto Superior “Populorum Progressio”, Argentina (2003)
Profesor Adjunto de Filosofía del Lenguaje, Universidad Nacional de Jujuy, Argentina (2003).

Profesor de Teología, Seminario Teológico Latinoamericano
Profesor de Filosofía, Seminario Mayor “Pbro. Pedro Ortiz de Zárate”, Argentina
Profesor de Lógica y Pensamiento Critico (E.M.D.E.I.)


 

El Doctor Carlos Enrique Espinosa, Ph. D., nos ha autorizado a publicar en nuestro

Centro de Escuela Sabática de Ministerios PM, sus comentarios

 

Nota Aclaratoria: A pesar de que el doctor Espinosa ya no es un pastor activo de la iglesia adventista, sus pensamientos y estudios teológicos expresados en Ministerios PM, a través de sus análisis de la lección de la escuela sabática, se ajusta a los principios teológicos expresados por nuestros pioneros adventistas y de la iglesia actual.  El doctor Espinosa sigue siendo un catedrático de filosofía y teología en la actualidad y miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, al cual el llama "Mi iglesia".  Si desea saber mas detalles acerca de la vida del doctor Espinosa, por favor diríjase personalmente a su e-mail arriba dado.  Las ideas expresadas por el doctor Espinosa no representan necesariamente el pensamiento de la junta de directores de Ministerios PM.  Ministerios PM se reserva el derecho de publicación.

 

 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange