Dr Carlos E Espinosa

Up Lección 1 PDF Domingo 27 Lunes 28 Martes 29 Miércoles 30 Jueves 31 Viernes 1 Lección Juvenil Auxiliar Maestro Notas de Elena White Auxiliar White CBA White William G Johnsson CBA Marcos 1 Dr Carlos E Espinosa Dr Ausberto Castro Prof Sikberto Marks Dr Mario Pereyra Dr Bruce Cameron Michael Fracker Dr Lester Bannett Walla Walla College CPB UNASP Unión Italiana


“PRESENTANDO A JESÚS, EL HIJO DE DIOS”

Lección 1

Para el 2 de Abril del 2005


 


          

 

         Si bien es cierto que los cuatro Evangelios presentan esencialmente la misma historia, cada uno la cuenta de maneras diferentes a audiencias o lectores diferentes.  Los Evangelios no se contradicen sino que más bien se complementan.  Comparándolos entre sí, uno se da cuenta de que los sucesos narrados no están en el mismo orden; ello se debe a que su objetivo no es presentar una crónica histórica que sea exacta desde el punto de vista cronológico, sino una proclamación de Jesucristo desde el punto de vista de su autor/evangelista.  Los Evangelios son homilías o prédicas acerca de Jesucristo.

 

            El Evangelio de Marcos se caracteriza por ser el más corto de los cuatro.  Presenta los rasgos esenciales del ministerio de Cristo de manera sucinta y rápida, sin entregar muchos detalles.  Sin embargo, lo que dice de Jesús es muy significativo.

 

            Lo primero que Marcos dice acerca de Jesucristo es que él es “Hijo de Dios” (Mar. 1:1).  Esta afirmación se repite al cierre del Evangelio, donde el centurión romano exclama: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (15:39).  El título “Hijo de Dios”, a pesar de lo que podamos creer hoy, no destaca el hecho que Jesús era divino –aunque sin duda lo era— sino que él era el Mesías esperado por los israelitas.  El significado bíblico del título “Hijo de Dios” se refiere al origen su autoridad y a su designación como representante de Dios.  Mesías significa “ungido” y es un título equivalente a “rey”, el representante de Dios ante su pueblo.

 

            En el Antiguo Testamento, “Hijo de Dios” es el título del rey que Jehová ha ungido.  Por eso, según los Evangelios sinópticos, el Padre declara que Jesús es “mi Hijo” en el momento de su bautismo (cf. Mar. 1:10-11).  Ese es el momento del ungimiento de Jesús, es decir –evocando los ungimientos del Antiguo Testamento— es el momento de su entronización como el rey designado por Dios.  “Este es mi hijo amado, al cual apruebo”, equivale a decir, “este es aquél al cual unjo como rey”.  Así por ejemplo, en el Salmo 2:7, el rey David declara: “Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy”.  De manera semejante, la profecía mesiánica de Isaías describe al futuro rey de Israel, sobre cuyos “hombros estará el principado”, como un “hijo [que] nos es dado” (Isa. 9:6).  El mismo Israel, el pueblo escogido, es llamado hijo de Dios: “Cuando Israel era joven, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo” (Oseas 11:1).

 

            ¿Qué es lo particular en el enfoque que Marcos nos da de Jesús?  La benevolencia del Maestro con los pecadores.  Marcos presenta de manera destacada la debilidad, incompetencia y pecaminosidad de los discípulos de Jesús.  Seguramente esto es un eco de la propia incompetencia y cobardía de Marcos, que huyó desnudo cuando Jesús fue capturado (14:50-52).  En el Evangelio de Marcos se insiste de manera dramática en la falta de entendimiento de los discípulos (4:13), en su falta de fe (4:40), en su dureza de corazón (8:17), en su mundanalidad (8:33).  Pedro es instrumento de Satanás (8:33), y “todos los discípulos, dejando [a Jesús], huyeron” (14:50).  El Señor manifiesta su decepción de manera impaciente: “¿Hasta cuándo os he de soportar?” (9:19).  Los discípulos no son capaces de velar con Jesús y acompañarlo en su agonía (14:37-40).  A la negación de Pedro con expresiones indignas de un ministro de Cristo (14:68-71) sigue la incredulidad de todos los discípulos y su dureza de corazón después de la resurrección (16:14).

 

            ¿Podría presentarse un cuadro más negativo e indigno de imitar de aquellos que eran los discípulos más cercanos a Cristo?  Los predicadores cristianos de todas las épocas nos han exhortado a ser inmaculados a fin de no ser rechazados por Cristo.  ¡Es que no han escuchado a San Marcos!  Él destaca el hecho asombroso de que el Maestro que está reprochando la pecaminosidad de sus discípulos hasta el final (16:14), no los rechaza por eso sino que los envía como misioneros (16:15).  ¡Para ser embajadores de Cristo, nuestros fracasos y caídas no son obstáculo!  ¡Tal vez son los elementos que nos califican!

 

            Después de unos años, Juan Marcos (Hechos 15:37) todavía no había superado su cobardía, o su falta de compromiso; abandonó el campo misionero en Perge de Panfilia (Hechos 13:13).  Por eso Pablo no lo quería en su equipo evangelizador para el segundo viaje (Hech. 15:38).  El desacuerdo en torno a este punto fue tan fuerte que el equipo misionero se dividió (15:39).  Pero Bernabé fue valiente; “se la jugó” por el desprestigiado Marcos y tal vez así rescató a un Evangelista para que nos dejara, años después, su testimonio inspirado en la Biblia.

 

            ¿Cómo se habrá sentido Marcos?  Creo saberlo: el que por sus debilidades pone tropiezo a la iglesia es el que sufre más.

 

            Marcos habrá sido rechazado por la iglesia, pero no por Cristo.  Y la gracia de Dios permitió que hubiera un Bernabé al lado de Marcos.

 

            Cuando Marcos nos anuncia el “principio del evangelio de Jesucristo” (1:1), no está hablando de teorías.  Él sabe por experiencia lo que es el “evangelio”; es la buena noticia de la gracia de Dios manifestada en Jesucristo.  Es esa gracia que acepta a los ineptos y es capaz de transformarlos, aunque el cambio no sea instantáneo ni inmediato. 

 

            Marcos no aprendió el evangelio en un Seminario ni en una clase de Escuela Sabática.  Lo aprendió en la vergüenza de su desnudez y en el dolor de sus fracasos.  Para él, el evangelio no es un sólo un mensaje, un mero texto para leer.  Para él, el evangelio es la vida de Cristo que se encuentra con nuestras vidas caídas. 

 

            Para Marcos, el evangelio no es la enseñanza de lo que debemos hacer para ser buenos, no es la doctrina de los Diez Mandamientos, ni la interpretación historicista del libro de Daniel, ni la santificación mediante el “régimen pro salud” –por muy necesarias que sean estas doctrinas.  Para Marcos, el evangelio es la vida real, es su vida sin victorias que es aceptada por Cristo para que dé testimonio de su paciencia, de su amor, de su tolerancia, de su misericordia, de su perdón y de su poder transformador.

 

 

            Tal vez esos “santos” que nunca tropezaron ni cayeron, aquellos que nunca perdieron nada, no puedan entender el evangelio.  Deben ser como un no-vidente de nacimiento que no sabe lo que son los colores, por más esfuerzo que hagamos por explicárselos.  Marcos nos enseña que los colores son para los que vivimos vidas grises, para los que hemos perdido casi todo, como Job, como José, como Moisés . . .  Para los que incluso podemos haber perdido la estima propia, o haber dudado de ella.

 

            Somos estimados por Jesucristo, no por nuestros méritos ni por nuestro brillo, sino por causa del amor inexplicable (e innecesario de explicar) que es el verdadero instrumento de evangelización.

 

            Este es el “principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”.

 

 

 

Dr. Carlos Enrique Espinosa Cifuentes, Ph.D.

carlosenriqueespinosa@yahoo.com.ar

www.enriqueespinosa.com
----------------------------

Decano de Teología, Universidad Adventista de Chile (1994-1996)
Decano de Posgrado de Teología, U. Adventista del Plata, Argentina (1998-2001)
Decano de Teología, Adventist International Institute of Advanced Studies, AIIAS, Filipinas, (2002)
Profesor de Ciencias Sagradas, Instituto Superior “Populorum Progressio”, Argentina (2003)
Profesor Adjunto de Filosofía del Lenguaje, Universidad Nacional de Jujuy, Argentina (2003).

Profesor de Teología, Seminario Teológico Latinoamericano
Profesor de Filosofía, Seminario Mayor “Pbro. Pedro Ortiz de Zárate”, Argentina
Profesor de Lógica y Pensamiento Critico (E.M.D.E.I.)


 

El Doctor Carlos Enrique Espinosa, Ph. D., nos ha autorizado a publicar en nuestro

Centro de Escuela Sabática de Ministerios PM, sus comentarios

 

Nota Aclaratoria: A pesar de que el doctor Espinosa ya no es un pastor activo de la iglesia adventista, sus pensamientos y estudios teológicos expresados en Ministerios PM, a través de sus análisis de la lección de la escuela sabática, se ajusta a los principios teológicos expresados por nuestros pioneros adventistas y de la iglesia actual.  El doctor Espinosa sigue siendo un catedrático de filosofía y teología en la actualidad y miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, al cual el llama "Mi iglesia".  Si desea saber mas detalles acerca de la vida del doctor Espinosa, por favor diríjase personalmente a su e-mail arriba dado.  Las ideas expresadas por el doctor Espinosa no representan necesariamente el pensamiento de la junta de directores de Ministerios PM.  Ministerios PM se reserva el derecho de publicación.

 

 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange