
2 Jesús se transfigura.
11 Instruye a sus discípulos en cuanto a la venida de Elías.
14 Sana a un muchacho que tenía un Espíritu inmundo, sordo y mudo.
30 Predice su muerte y resurrección.
33 Exhorta a sus discípulos a ser humildes;
38 les ordena no prohibir a nadie que predique o actúe en su nombre, ni dar mal testimonio a ningún creyente.
Cortesía de Ministerios PM
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Vs. |
Reina Valera 1960 (RVR60) |
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Nueva Versión Internacional (NVI) |
La Biblia en Lenguaje Sencillo (LBLS) |
La Biblia de las Américas (LBLA) |
1 |
1 TAMBIEN les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venir con poder. |
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2 |
2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. |
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3 |
3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. |
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4 |
4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. |
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5 |
5 Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 617 |
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6 |
6 Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. |
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7 |
7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. |
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8 |
8 Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo. |
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9 |
9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. |
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10 |
10 Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos. |
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11 |
11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? |
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12 |
12 Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? |
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13 |
13 Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él. |
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| 14 |
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. |
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15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. |
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16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? |
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17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, |
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18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. |
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| 19 |
19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. |
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| 20 |
20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. |
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| 21 |
21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. |
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| 22 |
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. |
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| 23 |
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. |
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| 24 |
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo, ayuda mi incredulidad. |
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| 25 |
25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. |
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| 26 |
26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. |
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| 27 |
27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. |
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| 28 |
28 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? |
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| 29 |
29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. |
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| 30 |
30 Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. |
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| 31 |
31 Porque enseñaba a sus discípulos y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día. |
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| 32 |
32 Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. |
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| 33 |
33 Y llegó a Capernaúm; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? |
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| 34 |
34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. |
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| 35 |
35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. |
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| 36 |
36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: |
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| 37 |
37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. |
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| 38 |
38 Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. |
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| 39 |
39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. |
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| 40 |
40 Porque el que no es contra nosotros. por nosotros es. |
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| 41 |
41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.618 |
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| 42 |
42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. |
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| 43 |
43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, |
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| 44 |
44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. |
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| 45 |
45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, |
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| 46 |
46 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. |
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| 47 |
47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, |
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| 48 |
48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. |
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| 49 |
49 Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. |
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| 50 | 50 Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros. | ||||
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1.
Algunos de los que están aquí.
Sería más lógico que el primer versículo del cap. 9 fuera el último versículo del cap. 8 (cf. Mat. 16 :28; Luc. 9: 27).
2.
Seis días después.
[La transfiguración, Mar. 9: 2-13 = Mat. 17: 1-13 = Luc. 9: 28-36. Comentario principal: Mateo.]
3.
Como la nieve.
La evidencia textual establece (cf. p. 147) la omisión de estas palabras. (No están en la BJ.)
Hacer tan blancos.
O, "blanquearlos de ese modo" (BJ).
10.
Guardaron la palabra.
A pesar de que perdieron mucho de lo que tuvieron el privilegio de aprender de ese episodio, es evidente que los discípulos quedaron impresionados con la declaración de Cristo de que resucitaría de los muertos. Sin embargo, no podían captar la idea de un Mesías sufriente. Todavía estaban cegados por el concepto popular del Mesías como un poderoso vencedor (ver com. Luc. 4: 19).
Resucitar de los muertos.
Los discípulos estaban desconcertados en cuanto a qué relación podría tener un acontecimiento tal con Aquel que consideraban que era el Mesías.
12.
Está escrito.
Ver Sal. 22; Isa. 53; etc.; com. Luc. 24: 26.
Hijo del Hombre.
Jesús aquí usa la designación familiar por la cual comúnmente se refería a sí mismo (ver com. Mat. 1: 1; Mar. 2: 10).
Tenido en nada.
O, "será despreciado" (BJ).
14.
Cuando llegó.
[El muchacho poseso del demonio, Mar. 9: 14-29 = Mat. 17: 14-21 = Luc. 9: 37: 43ª. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 211; diagrama p. 221; acerca de los milagros, pp. 198-203.] Al día siguiente de la transfiguración, Jesús y los tres discípulos descendieron del monte hasta la planicie, donde los otros nueve esperaban su regreso (Luc. 9: 37; cf. DTG 393). Posiblemente una de las dos llanuras de Galilea mencionadas específicamente en la Biblia -la llanura de Genesaret (ver com. Luc. 5: 1) o el valle de Jezreel- podría ser este lugar que estaba en las proximidades del monte de la transfiguración, cuya ubicación se desconoce.
Escribas.
Ver p. 57.
Disputaban con ellos.
Es obvio que la actitud de los escribas era hostil. Este detalle es mencionado sólo por Marcos. Estos escribas hostiles pueden haber sido algunos de los que "habían venido de Jerusalén" con el propósito de que la gente perdiera el respeto que tenía por Jesús y para informar acerca de lo que él decía y hacía (ver com. Mar. 7: 1; Mat. 16: 1). Como lo habían hecho con tanta frecuencia en lo pasado, atacaron a Jesús a través de sus discípulos (Mar. 2: 16, 18, 24; 7: 5). En esta ocasión procuraron hacer aparecer a Jesús y a sus discípulos como impostores, haciendo resaltar el hecho de que había un demonio ante el cual los discípulos eran impotentes (cf. DTG 394).
15.
Se asombró.
La razón de este asombro ante la llegada de Jesús quizá se explica mejor como la reacción de la multitud ante las huellas de gloria que indudablemente quedaban en los rostros de los que habían presenciado la transfiguración (cf. Exo. 34: 29-35; DTG 394).
16.
Les preguntó.
Parece que los escribas se quedaron callados cuando se acercó Jesús. Sin duda la tensa atmósfera que prevalecía -a la que contribuía la misma presencia de los escribas- hacía evidente que ellos habían estado acosando a los nueve discípulos. 619
17.
Uno de la multitud.
Habiendo sido silenciados y refutados por Jesús cada vez que se habían esforzado por desacreditarlo en lo pasado, los escribas se retiraron del debate (ver com. Mar. 2: 19; 7: 11-13; Mat. 16: 1-4; cf. DTG 394). Esto dio al padre del pobre muchacho poseso del demonio la oportunidad de presentar personalmente su pedido.
Traje a ti.
Lucas (cap. 9: 38) dice que el padre pidió a Jesús que viera a su hijo. En griego ese era un modismo común para referirse a un examen médico.
Un espíritu mudo.
Encuanto al tema de la posesión demoníaca, ver la Nota Adicional del cap. 1.
18.
Se va secando.
Gr. x'ráinÇ, "secarse", o "marchitarse". En Sant. 1: 11 x'ráinÇ se usa para referirse a la hierba que se seca. Quizá el padre aquí describe el empeoramiento progresivo de la condición física del muchacho, o tal vez esté describiendo una etapa de un acceso en la cual el cuerpo quedaba rígido. (La BJ traduce: "le deja rígido".)
No pudieron.
Comparar este caso de los discípulos con el de Giezi (2 Rey. 4: 31).
19.
Incrédula.
Es decir, "sin fe", o "descreída". Comparar con la forma en que Dios consideraba a Israel en los días de Moisés (Núm. 14: 27; Heb. 3: 17-19). No parece probable que Jesús tuviera en cuenta al padre del muchacho poseso del demonio cuando pronunció estas palabras, pues la fe del padre no era el único obstáculo en el sendero de la curación de su hijo. Debido a que los discípulos mismos eran los principales culpables (ver com. Mar. 9: 29), es probable que el Salvador los tuvo especialmente en cuenta. Pero no deseaba señalarlos para censurarlos en público, y por eso no los hizo el objeto directo de sus observaciones. Con todo, si los discípulos eran "incrédulos", ¡cuánto más lo era la multitud!
¿Hasta cuándo?
Estas palabras podrían insinuar que Jesús aquí habla como un ser divino, que temporalmente ha asumido la forma humana.
Os he de soportar.
Repetidas veces Moisés pasó por la misma experiencia con Israel en el desierto (Núm. 20: 10).
20.
Se revolcaba.
El muchacho daba un espectáculo lamentable.
21.
Preguntó al padre.
Detalle registrado sólo por Marcos.
¿Cuánto tiempo?
Este es el único caso registrado en el cual Jesús hizo una pregunta específica de los antecedentes de uno a quien sanó. No son del todo claras sus razones para proceder así en esta ocasión. Posiblemente le pidió al padre que diera una descripción de la enfermedad y sus efectos a fin de que los que estaban allí presentes pudieran apreciar plenamente la grave condición del muchacho (ver com. vers. 18). Quizá por esta razón Cristo permitió que el espíritu malo agitara al muchacho cuando salía (ver com. vers. 26).
22.
Para matarle.
El caso era crónico, y por lo tanto, desde el punto de vista humano, más difícil de tratar. En griego (Mat. 17: 15) la expresión "padece muchísimo" generalmente se usaba para describir enfermedades que la habilidad humana no había podido aliviar.
Si puedes.
Ver com. cap. 1: 40.
Ayúdanos.
El padre se identifica plenamente con el muchacho (cf. Mat. 15: 22, 25).
24.
Mi incredulidad.
El padre no habría traído a su hijo si no hubiera tenido antes una cierta medida de fe (cf. com. Juan 4: 43-54).
25.
Multitud.
Este episodio quizá ocurrió durante el período de retiro del ministerio público, durante el cual Jesús procuró rehuir la publicidad y evitar que se despertara un entusiasmo que no tenía el propósito de satisfacer (ver com. Mat. 15: 21). Por eso Jesús procedió a efectuar la curación sin más demora.
Reprendió al espíritu inmundo.
La condición física del muchacho se debía al demonio. El efecto desaparecería junto con la causa (Luc. 9: 42).
26.
Sacudiéndole con violencia.
Es decir, "provocándole intensas convulsiones". Jesús puede haber permitido esta manifestación final del poder del demonio a fin de que pudiera ser más evidente el contraste entre la desvalida condición del muchacho y su estado cuando quedó liberado del demonio.
Como muerto.
El muchacho estaba completamente exhausto por la violencia del espasmo que le había sobrevenido.
27.
Jesús, tomándole.
El demonio se había ido, y ahora el toque de Jesús restauró el vigor del muchacho (ver com. cap. 5: 27).
28.
En casa.
Tal vez la casa de Pedro en Capernaúm (ver com. cap. 1: 29; 2: 1), un hogar transitorio para Jesús durante el resto de su permanencia en Galilea (cf. DTG 399).
¿Por qué nosotros no pudimos?
Los doce habían expulsado demonios durante el curso de su tercer viaje por Galilea (cap. 6: 13). No podían entender por qué se había 620 apartado de ellos el poder que Jesús les había impartido.
29.
Este género.
Los escribas habían atribuido la impotencia de los nueve discípulos ante el supuesto poder superior del demonio, y afirmaban que el dominio de Jesús estaba limitado a los demonios menos poderosos (cf. DTG 394). Sin embargo, la verdadera dificultad no dependía del poder del demonio, sino de la impotencia espiritual de los discípulos.
Sino con oración.
Cristo no se refiere aquí a la oración ofrecida en el momento de expulsar el demonio. El no habla de la oración accidental, sino de una vida movida por la oración. Mientras Pedro, Jacobo y, Juan estaban con Cristo, los otros nueve discípulos habían estado rumiando sus chascos y resentimientos personales, movidos por un espíritu de celos, debido al favor mostrado a sus compañeros ausentes (DTG 397). El estado de sus pensamientos y de su corazón hacía imposible que Dios actuara mediante ellos.
Ayuno.