
1 Los fariseos condenan a los discípulos de Jesús porque comen sin lavarse las manos;
8 sin, embargo, invalidan el mandamiento de Dios por causa de su tradición.
14 El alimento no contamina al hombre.
24 Cristo expulsa a un espíritu inmundo de la hija de una mujer sirofenicia.
31 Cura a un sordo y tartamudo.
Cortesía de Ministerios PM
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Vs. |
Reina Valera 1960 (RVR60) |
Reina Valera 1995 (RVR1995) |
Nueva Versión Internacional (NVI) |
La Biblia en Lenguaje Sencillo (LBLS) |
La Biblia de las Américas (LBLA) |
1 |
1 SE JUNTARON a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; |
1 Se acercaron a Jesús los fariseos y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; |
1Los fariseos y algunos de los maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén se reunieron alrededor de Jesús, |
1 -4 Los judíos, y en especial los fariseos, siguiendo la costumbre de sus antepasados, no comen sin antes lavarse las manos debidamente. Cuando llegan a sus casas después de haber ido al mercado, no comen nada de lo que compran allí sin antes lavarlo bien. Cierto día, se acercaron a Jesús algunos fariseos y maestros de la Ley que habían venido de Jerusalén. Al ver que los discípulos de Jesús comían sin lavarse las manos, comenzaron a criticarlos. |
1Los fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalén, se reunieron alrededor de El |
2 |
2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. |
2 estos, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos impuras, esto es, no lavadas, los condenaban, |
2y vieron a algunos de sus discípulos que comían con manos impuras, es decir, sin habérselas lavado. |
2y vieron que algunos de sus discípulos comían el pan con manos inmundas, es decir, sin lavar. |
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3 |
3 Porque los fariseos y todos los Judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. |
3 (pues los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si no se lavan muchas veces las manos, no comen. |
3(En efecto, los fariseos y los demás judíos no comen nada sin primero cumplir con el rito de lavarse las manos, ya que están aferrados a la tradición de los ancianos. |
3(Porque los fariseos y todos los judíos no comen a menos de que se laven las manos cuidadosamente, observando así la tradición de los ancianos; |
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4 |
4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. |
4 Y cuando regresan de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que se aferran en guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, de los jarros, de los utensilios de metal y de las camas.) |
4Al regresar del mercado, no comen nada antes de lavarse. Y siguen otras muchas tradiciones, tales como el rito de lavar copas, jarras y bandejas de cobre.) |
4y cuando vuelven de la plaza, no comen a menos de que se laven; y hay muchas otras cosas que han recibido para observarlas, como el lavamiento de los vasos, de los cántaros y de las vasijas de cobre.) |
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5 |
5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? |
5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: --¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos impuras? |
5Así que los fariseos y los maestros de la ley le preguntaron a Jesús: --¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los ancianos, en vez de comer con manos impuras? |
5 Y le preguntaron a Jesús: --¿Por qué tus discípulos no siguen las costumbres que desde hace tiempo han practicado nuestros antepasados? ¿Por qué comen sin haberse lavado las manos? |
5Entonces los fariseos y los escribas le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen con manos inmundas? |
6 |
6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra. Mas su corazón está lejos de mí. |
6 Respondiendo él, les dijo: --¡Hipócritas! Bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: "Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí, |
6Él les contestó: --Tenía razón Isaías cuando profetizó acerca de ustedes, hipócritas, según está escrito: "Éste pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. |
6 Jesús les respondió: --¡Ustedes son unos hipócritas! Dios tenía razón cuando dijo por medio del profeta Isaías: "Este pueblo dice que me obedece, pero en verdad nunca piensa en mí. |
6Y El les dijo: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "ESTE PUEBLO CON LOS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZÓN ESTA MUY LEJOS DE MI. |
7 |
7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. |
7 pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres", |
7En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.' |
7 De nada sirve que ustedes me alaben, pues inventan reglas y luego las enseñan diciendo que yo las ordené". |
7"MAS EN VANO ME RINDEN CULTO, ENSEÑANDO COMO DOCTRINAS PRECEPTOS DE HOMBRES." |
8 |
8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. |
8 porque, dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber. Y hacéis otras muchas cosas semejantes. |
8Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas. |
8 "Ustedes desobedecen los mandamientos de Dios para poder seguir enseñanzas humanas. |
8Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres. |
9 |
9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. |
9 Les decía también: --Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición, |
9Y añadió: --¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener* sus propias tradiciones! |
9 Han aprendido muy bien la manera de rechazar los mandamientos de Dios para seguir sus propias enseñanzas. |
9También les decía: Astutamente violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. |
10 |
10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. |
10 porque Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente", |
10Por ejemplo, Moisés dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre |
10 Porque Moisés dijo: "Respeta a tu padre y a tu madre". Y también dijo: "El que maldiga a su padre o a su madre tendrá que morir". |
10Porque Moisés dijo: "HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE"; y: "EL QUE HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA;" |
11 |
11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, |
11 pero vosotros decís: "Basta que diga un hombre al padre o a la madre: «Es Corbán (que quiere decir: "Mi ofrenda a Dios") todo aquello con que pudiera ayudarte» ", |
11Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decirle a su padre o a su madre: 'Cualquier ayuda que pudiera haberte dado es corbán' (es decir, ofrenda dedicada a Dios). |
11 -12 Sin embargo, ustedes enseñan que un hijo no tiene la obligación de ayudar a sus padres si les dice: "No puedo ayudarlos, porque todo lo que tengo se lo he ofrecido a Dios". |
11pero vosotros decís: "Si un hombre dice al padre o a la madre: 'Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir, ofrenda a Dios)'"; |
12 |
12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, |
12 y no lo dejáis hacer más por su padre o por su madre, |
12En ese caso, el tal hijo ya no está obligado a hacer nada por su padre ni por su madre. |
12ya no le dejáis hacer nada en favor de su padre o de su madre; |
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13 |
13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. |
13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. |
13Así, por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas. |
13 De esa manera, desobedecen los mandamientos de Dios para seguir sus propias enseñanzas. Y hacen muchas otras cosas parecidas a esta. |
13invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a éstas. |
| 14 |
14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: |
14 Llamando a sí a toda la multitud, les dijo: --Oídme todos y entended: |
14De nuevo Jesús llamó a la multitud. --Escúchenme todos --dijo-- y entiendan esto: |
14 Luego Jesús llamó a la gente y le dijo: "Escúchenme todos, y entiendan bien: |
14Y llamando de nuevo a la multitud, les decía: Escuchadme todos y entended: |
| 15 |
15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. |
15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que lo pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. |
15Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina. |
15 -16 La comida que entra por su boca no los hace impuros delante de Dios. Lo que los hace impuros son los insultos y malas palabras que salen de su boca". |
15no hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre. |
| 16 |
16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. |
16 Si alguno tiene oídos para oir, oiga. |
16Si alguno tiene oídos para oír, que oiga. |
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| 17 |
17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. |
17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. |
17Después de que dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron sobre la comparación que había hecho. |
17 Cuando Jesús dejó a la gente y entró en la casa, los discípulos le preguntaron qué significaba esa enseñanza. |
17Y cuando dejó a la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron acerca de la parábola. |
| 18 |
18 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, |
18 Él les dijo: --¿También vosotros estáis así, sin entendimiento? ¿No entendéis que nada de fuera que entra en el hombre lo puede contaminar, |
18--¿Tampoco ustedes pueden entenderlo? --les dijo--. ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? |
18 Él les respondió: "¿Tampoco ustedes entienden? Nada de lo que entra en la persona la hace impura delante de Dios. |
18Y El les dijo: ¿También vosotros sois tan faltos de entendimiento? ¿No comprendéis que todo lo que de afuera entra al hombre no le puede contaminar, |
| 19 |
19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. |
19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, declarando limpios[n] todos los alimentos. |
19Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y después va a dar a la letrina. Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos. |
19 Lo que se come no va a la mente sino al estómago, y después el cuerpo lo expulsa". Jesús dijo eso para que supieran que ningún alimento es impuro. |
19porque no entra en su corazón, sino en el estómago, y se elimina? (Declarando así limpios todos los alimentos.) |
| 20 |
20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. |
20 Pero decía que lo que sale del hombre, eso contamina al hombre, |
20Luego añadió: --Lo que sale de la persona es lo que la contamina. |
20 Y también dijo: "Lo que hace impura delante de Dios a la gente, es lo que la gente dice y hace. |
20Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. |
| 21 |
21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, |
21 porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, |
21Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, |
21 -23 Porque si alguien dice cosas malas, es porque es malo y siempre está pensando en el mal y en cómo hacer cosas indecentes, robar, matar a otros, ser infieles en el matrimonio, vivir sólo pensando en cómo hacerse ricos, hacer maldades, engañar, ser envidiosos, insultar y maldecir a otros, ser necios y orgullosos". |
21Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, |
| 22 |
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.608 |
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez. |
22la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. |
22avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. |
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| 23 |
23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. |
23 Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre. |
23Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona. |
23Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre. |
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| 24 |
24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. |
24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Entró en una casa, y no quería que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse. |
24Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido. |
24 Después, Jesús salió de allí y fue hasta la región de la ciudad de Tiro. En ese lugar, se quedó unos días en una casa, y no quería que nadie supiera dónde estaba. Pero no pudo esconderse. |
24Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa, no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido; |
| 25 |
25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies. |
25 Una mujer, cuya hija tenía un espíritu impuro, luego que oyó de él vino y se postró a sus pies. |
25De hecho, muy pronto se enteró de su llegada una mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno, así que fue y se arrojó a sus pies. |
25 -26 Una mujer supo que Jesús estaba en el lugar, y fue a buscarlo, pues su hija tenía un espíritu malo. Esta mujer no era judía; era de la región de Fenicia, que está en Siria. Cuando encontró a Jesús, se arrodilló delante de él y le rogó que librara del espíritu malo a su hija. |
25sino que enseguida, al oír hablar de El, una mujer cuya hijita tenía un espíritu inmundo, fue y se postró a sus pies. |
| 26 |
26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. |
26 La mujer era griega, sirofenicia de origen, y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. |
26Esta mujer era extranjera, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. |
26La mujer era gentil, sirofenicia de nacimiento; y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. |
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| 27 |
27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. |
27 Pero Jesús le dijo: --Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros. |
27--Deja que primero se sacien los hijos --replicó Jesús--, porque no está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. |
27 Pero Jesús le dijo: --Deja que primero coman los hijos, pues no está bien quitarles la comida para echársela a los perros. |
27Y El le decía: Deja que primero los hijos se sacien, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. |
| 28 |
28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. |
28 Respondió ella y le dijo: --Sí, Señor; pero aun los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. |
28--Sí, Señor --respondió la mujer--, pero hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan los hijos. |
28 Y ella le contestó: --¡Señor, eso es cierto! Pero aun los perros comen las sobras que se les caen a los hijos debajo de la mesa. |
28Pero ella respondió y le dijo: Es cierto, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos. |
| 29 |
29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. |
29 Entonces le dijo: --Por causa de esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija. |
29--Por haberme respondido así, puedes irte tranquila; el demonio ha salido de tu hija. |
29 Jesús le dijo: --¡Mujer, es muy cierto lo que dices! Vete tranquila a tu casa, pues el demonio ya salió de tu hija. |
29Y El le dijo: Por esta respuesta, vete; el demonio ha salido de tu hija. |
| 30 |
30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama. |
30 Cuando la mujer llegó a su casa, halló a la hija acostada en la cama, y que el demonio había salido de ella. |
30Cuando ella llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la cama. El demonio ya había salido de ella. |
30 La mujer regresó a su casa, y cuando llegó, encontró a su hija acostada en la cama. El demonio ya había salido de ella. |
30Cuando ella volvió a su casa, halló que la niña estaba acostada en la cama, y que el demonio había salido. |
| 31 |
31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. |
31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al Mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. |
31Luego regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al mar de Galilea, internándose en la región de Decápolis. |
31 Jesús volvió a salir de la región de Tiro. Pasó por la región de Sidón y llegó al Lago de Galilea, en el territorio de Decápolis. |
31Volviendo a salir de la región de Tiro, pasó por Sidón y llegó al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. |
| 32 |
32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. |
32 Le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que pusiera la mano sobre él. |
32Allí le llevaron un sordo tartamudo, y le suplicaban que pusiera la mano sobre él. |
32 Allí le llevaron a Jesús un hombre sordo y tartamudo, y le rogaron que pusiera las manos sobre él para sanarlo. |
32Y le trajeron a uno que era sordo y que hablaba con dificultad, y le rogaron* que pusiera la mano sobre él. |
| 33 |
33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; |
33 Entonces, apartándolo de la gente, le metió los dedos en los oídos, escupió y tocó su lengua. |
33Jesús lo apartó de la multitud para estar a solas con él, le puso los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. |
33 Jesús tomó al hombre y lo llevó aparte, lejos de la gente. Luego puso sus dedos en los oídos del hombre y le puso saliva en la lengua. |
33Entonces Jesús, tomándolo aparte de la multitud, a solas, le metió los dedos en los oídos, y escupiendo, le tocó la lengua con la saliva; |
| 34 |
34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. |
34 Luego, levantando los ojos al cielo, gimió y le dijo: --¡Efata! (que quiere decir: "Sé abierto"). |
34Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y le dijo: "¡Efatá!" (que significa: ¡Ábrete!). |
34 Después miró al cielo, suspiró y dijo: "¡Efatá!" Esta palabra significa "¡Ábrete!" |
34y levantando los ojos al cielo, suspiró profundamente y le dijo: ¡Effatá!, esto es: ¡Abrete! |
| 35 |
35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien. |
35 Al momento fueron abiertos sus oídos, se desató la ligadura de su lengua y hablaba bien. |
35Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se le destrabó la lengua y comenzó a hablar normalmente. |
35 En ese momento el hombre pudo oír y hablar normalmente. |
35Y al instante se abrieron sus oídos, y desapareció el impedimento de su lengua, y hablaba con claridad. |
| 36 |
36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie: pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. |
36 Y les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. |
36Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando. |
36 Jesús le ordenó a la gente que no se lo contara a nadie. Pero cuanto más lo ordenaba, más lo contaba la gente, |
36Y Jesús les ordenó que a nadie se lo dijeran; pero mientras más se lo ordenaba, tanto más ellos lo proclamaban. |
| 37 | 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar. | 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: --Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oir y a los mudos hablar. |
37La gente estaba sumamente asombrada, y decía: "Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos." |
37 porque estaba muy admirada y decía: "Jesús todo lo hace bien. ¡Hasta puede hacer que los sordos oigan y que los mudos hablen!" |
37Y se asombraron en gran manera, diciendo: Todo lo ha hecho bien; aun a los sordos hace oír y a los mudos hablar. |
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1.
Se juntaron.
[Disputa acerca de la tradición y la contaminación ceremonial, Mar. 7: 1-23 = Mat. 15: 1-20. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 210; cf. pp. 18, 97- 101] En este punto del relato, tanto Mateo como Marcos pasan por alto el importante episodio de la sinagoga de Capernaúm, cuando después del sermón sobre el pan de vida, se volvió contra Jesús la opinión popular en Galilea (ver Juan 6: 25 a 7: 1; com. Mat. 15: 21). En contra de la costumbre, Jesús había permanecido en Galilea durante el período de la pascua (Juan 7: 1; cf. DTG 360), sin duda atendiendo calladamente las necesidades de la gente (ver com. Mar. 6: 56). Poco después de la fiesta, quizá durante la parte final de abril o principios de mayo, ocurrió este encuentro con los escribas y fariseos que habían vuelto hacía poco de, Jerusalén.
Fariseos.
Ver pp. 53-54.
Escribas.
Ver p. 57; com. cap. 1: 22.
De Jerusalén.
Los dirigentes Judíos se habían alarmado mucho por la rápida propagación del Evangelio demostrada durante el reciente tercer viaje por Galilea (ver com. Mat. 15: 21; Mar. 6: 14). Sin duda, los hombres a que aquí se hace referencia eran miembros de una delegación más o menos oficial del sanedrín, enviada con el propósito específico de buscar una excusa para poner término al ministerio de Jesús (cf. DTG 360).
2.
Los cuales, viendo.
Por supuesto, los fariseos y escribas sabían que los discípulos sencillamente estaban siguiendo la costumbre adoptada por Jesús (cf. com. Luc. 11: 38). Indirectamente, éste era un desafío personal contra Jesús. Los escribas y fariseos tenían el propósito de atribuirle menosprecio por las leyes de ellos. Al proceder indirectamente, quizá también evitarían ofender a los que tenían un buen concepto de Jesús. Los dirigentes de Jerusalén consideraban con desprecio a la gente ignorante y sencilla de Galilea, a la que generalmente hacían referencia como 'am ha'árets, literalmente, "gente de la tierra" (ver p. 57). Este encuentro se realizó ante una multitud de esos sencillos galileos.
Pan.
Literalmente, "panes", pero que aquí tal vez signifique "alimento" en general.
Inmundas.
Gr. koinós, cuyo significado original es "común"; es decir, algo compartido por mucha gente. Posteriormente, llegó a significar "vulgar" o "profano", y en este sentido usa Marcos la palabra aquí (cf. com. Hech. 10: 14).
No lavadas.
Marcos define lo que quiere decir con "inmundas", pues, evidentemente, escribe para lectores que no eran Judíos (ver p. 552), los que, sin la explicación, podrían no entender la naturaleza del desafío que ahora lanzaban los espías. Escribiendo quizá principalmente para Judíos (ver p. 267), Mateo no hace esa explicación. El lavamiento aquí referido era estrictamente ritual y no higiénico. Se dice que este rito consistía en derramar un 609poco de agua sobre los dedos y la palma primero de una mano y luego de la otra, teniendo la mano levantada de tal manera que el agua corriera desde la palma hasta la muñeca, pero no más allá (cuidando todo el tiempo para que el agua no volviera a la palma), y después frotando alternadamente una mano con la palma de la otra. La mínima cantidad de agua prescrita era la que pudiera caber en una cáscara y media de huevo. Sin embargo, parece que donde no se conseguía agua, se permitía una ablución en seco, en la cual la persona sencillamente hacía los movimientos de lavarse las manos en la forma prescrita.
3.
Tradición.
Gr. parádosis, literalmente entrega" o "transmisión"; por ende, "una tradición" que se entrega, o transmite a alguien, de viva voz o por escrito. Tal como se usa en los Evangelios, parádosis se refiere al conjunto de reglamentos orales rabínicos que se habían formado en torno de la Torah (ver com. Deut. 31: 9; Prov. 3: 1). Las tradiciones de los rabinos eran el blanco específico de los ataques de Jesús contra el sistema religioso Judío de sus días. Nuestra palabra "tradición" significa "lo que es transmitido, es decir, de maestro a alumno, o de una generación a otra".
Con el correr del tiempo, esta tradición oral, que al principio tuvo el propósito de proteger la ley escrita del AT, llegó a ser considerada como más sagrada que la ley misma (DTG 360). Se suponía que por una obediencia mecánica a los requisitos de la tradición oral, automáticamente una persona estaba guardando la ley escrita, incluso los Diez Mandamientos. En otras palabras, si una persona cumplía con la letra de la interpretación tradicional de la ley, no necesitaba preocuparse por el espíritu de la ley escrita. Este sistema legalista reducía la religión a meras formas y desterraba el espíritu de la verdadera adoración y de la obediencia, sin el cual el hombre sirve a Dios en vano (Juan 4: 23-24; cf. Mar. 7: 7). Así, un sistema de justificación obtenida por las "obras" de la ley invalidaba el plan de salvación, mediante el cual Dios tenía el propósito de que el hombre lograra la justificación por la fe (Rom. 9: 31-32; 10: 3).
Cristo procuraba restaurar a su legítimo lugar, en el pensamiento y en la vida de su pueblo, todas las instrucciones reveladas por Dios. Se esforzaba por otorgar a las palabras de Dios prioridad sobre las palabras de los hombres. Buscaba suprimir las meras formas externas de la religión y cultivar el verdadero espíritu de la religión en el corazón.
Ancianos.
Es decir, los rabinos o expositores de más edad de la ley.
Muchas veces.
La evidencia textual tiende a confirmar el texto pugmé, "con el puño" o "al puño". (La BJ traduce: "Hasta el codo".) Se ha sugerido que aquí podría significar "con un puño lleno [de agua]". Sin embargo, varios MSS dicen pukná, que se traduce "con frecuencia" o "muchas veces".
No se lavan.
Ver com. vers. 2.
4.
Plaza.
Es decir, el lugar de mercado en la calle pública, donde se compraban y vendían los alimentos (ver com. Mat. 11: 16). Para la mentalidad rabínica, una persona que se mezclaba con la multitud en el mercado inevitablemente se ponía en contacto con personas o cosas que eran ceremonialmente impuras, y por ende "contaminadoras".
Lavan.
Si bien la evidencia textual favorece la variante "lavan", algunos manuscritos dicen "purifican".
Otras muchas cosas.
Lo que quizá incluía vasijas, vestidos (Lev. 11: 32), manos y pies (cf. Exo. 30: 19-21).
Tomaron para guardar.
"Observan por tradición" (BJ). La tradición es "transmitida" por una generación y recibida "para guardar" por la siguiente. Es dada por el maestro y recibida por el alumno.
Jarros.
Gr. xést's, una medida romana (sextarius) que contenía poco más de medio litro (ver p. 52). Xést's es una de las varias palabras de origen latino que hay en el Evangelio de Marcos.
Metal.
Mejor "bronce", o "cobre".
Lechos.
Aunque la evidencia textual se inclina por retener esta palabra, varios MSS la omiten.
5.
Andan.
En sentido figurado, "viven". Comparar con la forma en que "caminó" Enoc con Dios (Gén. 5: 24). Era la forma de vida, o manera de vivir de los discípulos, lo que perturbaba a los fariseos y a los escribas.
6.
Hipócritas.
Ver com. Mat. 6: 2.
Profetizó... Isaías.
Ver com. Isa. 29: 13. Las palabras de Isaías describían a Israel en los días del profeta, como se ve por el contexto, pero también eran ciertas en el caso de los Judíos de los tiempos de Cristo (ver com. Deut. 18: 15). Por eso cuando Cristo dijo: "Profetizó de vosotros Isaías", no quiso decir que Isaías predijo algo particular y exclusivamente aplicable a los Judíos de los días de 610 Cristo, sino más bien que la descripción que Isaías hizo de Israel en los días del profeta, "bien" se aplicaba también a la gente de los días de Cristo.
Me honra.
Pretendiendo obedecer la voluntad de Dios, "los ancianos" (vers. 3) en realidad estaban "enseñando como doctrina mandamientos de hombres" (vers. 7). Era una cuestión de salvación por la fe o por las obras. Jesús afirmó que los que adoran a Dios deben hacerlo "en espíritu y en verdad" (Juan 4: 23-24). El énfasis que dio a esta verdad puso a Cristo en un acerbo conflicto con los dirigentes Judíos. El peligro de ensalzar los preceptos humanos y aun las interpretaciones humanas de los requerimientos divinos por encima de "lo más importante de la ley" (Mat. 23: 23) no es menor hoy que lo que fue entonces.
7.
Enseñando como doctrinas.
Literalmente, "enseñando [como] enseñanzas".
8.
Mandamiento de Dios.
La forma singular, como es el caso aquí, se refiere a todo lo que Dios ha ordenado: toda su voluntad revelada (ver com. Mat. 22: 37, 39). "Amplio sobremanera es tu mandamiento [de Dios]" (Sal. 119: 96); incluye "el todo del hombre" (Ecl. 12: 13). El ideal puesto ante nosotros es que seamos "perfectos", como nuestro "Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5: 48).
Tradición.
La "tradición de los hombres" resalta en contraste irreconciliable con "el mandamiento de Dios".
Los lavamientos.
La evidencia textual favorece (cf. p. 147) la omisión del resto del vers. 8, comenzando con estas palabras. Sin embargo, la declaración es incuestionablemente verdadera, pues el mismo pensamiento se expresa en los vers. 4, 13.
9.
Bien invalidáis.
"¡Qué bien violáis!" (BJ). Notar la ironía implícita en las palabras de Cristo.
10.
Moisés dijo.
La primera parte de la cita de Cristo procede del quinto mandamiento, y la segunda del código civil hebreo, también dado por Dios (Exo. 21: 17).
Muera irremisiblemente.
El griego de estas palabras es un reflejo del modismo hebreo que significa, "muera ciertamente"; literalmente, "por muerte muera" (ver com. Gén. 2: 17, "ciertamente morirás"). En otras palabras, la muerte debía ser el castigo inevitable de cualquier infracción del quinto mandamiento.
11.
Pero vosotros decís.
Jesús aquí presenta una ilustración específica de lo que quiso decir cuando declaró: "¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vues