
1 Cristo cura a un paralítico.
14 Llama a Mateo, un recaudador de impuestos;
15 come con los publicanos y los Pecadores;
18 excusa a sus discípulos porque no ayunan
23 y por arrancar espigas en día sábado.
Cortesía de Ministerios PM
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Vs. |
Reina Valera 1960 (RVR60) |
Reina Valera 1995 (RVR1995) |
Nueva Versión Internacional (NVI) |
La Biblia Lenguaje Sencillo (BLS) |
La Biblia de las Américas (LBLA) |
1 |
1 ENTRO Jesús otra vez en Capernaúm después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. |
1 Después de algunos días, Jesús entró otra vez en Capernaúm. Cuando se supo que estaba en casa, |
1Unos días después, cuando Jesús entró de nuevo en Capernaúm, corrió la voz de que estaba en casa. |
1 Después de varios días, Jesús regresó al pueblo de Capernaúm. Apenas supieron que Jesús estaba en casa, |
1Habiendo entrado de nuevo en Capernaúm varios días después, se oyó que estaba en casa. |
2 |
2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. |
2 inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. |
2Se aglomeraron tantos que ya no quedaba sitio ni siquiera frente a la puerta mientras él les predicaba la palabra. |
2 mucha gente fue a verlo. Eran tantos que ya no cabía nadie más frente a la entrada. Jesús comenzó a anunciarles las buenas noticias. |
2Y se reunieron muchos, tanto que ya no había lugar ni aun a la puerta; y El les exponía la palabra. |
3 |
3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. |
3 Entonces vinieron a él unos trayendo a un paralítico, que era cargado por cuatro. |
3Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico. |
3 De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. |
3Entonces vinieron a traerle un paralítico llevado entre cuatro. |
4 |
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. |
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, quitaron parte del techo de donde él estaba y, a través de la abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico. |
4Como no podían acercarlo a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo encima de donde estaba Jesús y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. |
4 Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado. |
4Y como no pudieron acercarse a El a causa de la multitud, levantaron el techo encima de donde El estaba; y cuando habían hecho una abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico. |
5 |
5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. |
5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: --Hijo, tus pecados te son perdonados. |
5Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: --Hijo, tus pecados quedan perdonados. |
5 Cuando Jesús vio la gran confianza que tenían en él aquellos hombres, le dijo al paralítico: "Amigo, te perdono tus pecados". |
5Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. |
6 |
6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: |
6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban para sí: |
6Estaban sentados allí algunos maestros de la ley, que pensaban: |
6 Al oír lo que Jesús le dijo al paralítico, unos maestros de la Ley que allí estaban pensaron: |
6Pero estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones: |
7 |
7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? |
7 « ¿Por qué habla este de ese modo? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?». |
7"¿Por qué habla éste así? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?" |
7 "¿Cómo se atreve este a hablar así? ¡Lo que dice es una ofensa contra Dios! Sólo Dios puede perdonar pecados". |
7¿Por qué habla éste así? Está blasfemando; ¿quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? |
8 |
8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? |
8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban de esta manera dentro de sí mismos, les preguntó: --¿Por qué pensáis así? |
8En ese mismo instante supo Jesús en su espíritu que esto era lo que estaban pensando.--¿Por qué razonan así? --les dijo--. |
8 Pero Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les dijo: "¿Por qué piensan así? |
8Y al instante Jesús, conociendo en su espíritu que pensaban de esa manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones? |
9 |
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? |
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decirle: "Levántate, toma tu camilla y anda"? |
9¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: 'Tus pecados son perdonados |
9 Díganme, ¿qué es más fácil: perdonar a este enfermo, o sanarlo? |
9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decirle: "Levántate, toma tu camilla y anda"? |
10 |
10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): |
10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo al paralítico--: |
10Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados --se dirigió entonces al paralítico--: |
10 Pues voy a demostrarles que yo, el Hijo del hombre, tengo autoridad aquí en la tierra para perdonar pecados". Entonces le dijo al que no podía caminar: |
10Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): |
11 |
11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. |
11 A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. |
11A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. |
11 "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". |
11A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. |
12 |
12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa. |
12 Entonces él se levantó y, tomando su camilla, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo: --Nunca hemos visto tal cosa. |
12Él se levantó, tomó su camilla en seguida y salió caminando a la vista de todos. Ellos se quedaron asombrados y comenzaron a alabar a Dios. --Jamás habíamos visto cosa igual --decían. |
12 En ese mismo instante, y ante la mirada de todos, aquel hombre se levantó, tomó la camilla y salió de allí. Al verlo, todos se quedaron admirados y comenzaron a alabar a Dios diciendo: "¡Nunca habíamos visto nada como esto!" |
12Y él se levantó, y tomando al instante la camilla, salió a vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Dios, diciendo: Jamás hemos visto cosa semejante. |
13 |
13 Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. |
13 Después volvió a la orilla del mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. |
13De nuevo salió Jesús a la orilla del lago. Toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. |
13 Después de esto, Jesús fue otra vez a la orilla del Lago de Galilea. Mucha gente se reunió a su alrededor, y él se puso a enseñarles. |
13Y El salió de nuevo a la orilla del mar, y toda la multitud venía a El, y les enseñaba. |
| 14 |
14 Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió. |
14 Al pasar, vio a Leví[h] hijo de Alfeo sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: --Sígueme. Y levantándose, lo siguió. |
14Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa donde cobraba impuestos. --Sígueme --le dijo Jesús. Y Leví se levantó y lo siguió. |
14 Luego, mientras caminaban, Jesús vio a Mateo, el hijo de Alfeo, sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: "Sígueme". Mateo se levantó en seguida y lo siguió. |
14Y al pasar, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió. |
| 15 |
15 Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. |
15 Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo habían seguido. |
15Sucedió que, estando Jesús a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores se sentaron con él y sus discípulos, pues ya eran muchos los que lo seguían. |
15 Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena. |
15Y sucedió que estando Jesús sentado a la mesa en casa de él, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Jesús y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían. |
| 16 |
16 Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? |
16 Los escribas y los fariseos, viéndolo comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: --¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? |
16Cuando los maestros de la ley, que eran fariseos, vieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos: --¿Y éste come con recaudadores de impuestos y con pecadores? |
16 Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos: --¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama? |
16Al ver los escribas de los fariseos que El comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: ¿Por qué El come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadores? |
| 17 |
17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. |
17 Al oir esto Jesús, les dijo: --Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. |
17Al oírlos, Jesús les contestó: --No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores. |
17 Jesús los oyó y les contestó: --Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos. |
17Al oír esto, Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. |
| 18 |
18 Y los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunaban; y vinieron, y le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan? |
18 Los discípulos de Juan y los de los fariseos estaban ayunando. Entonces fueron y le preguntaron: --¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan? |
18Al ver que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, algunos se acercaron a Jesús y le preguntaron: --¿Cómo es que los discípulos de Juan y de los fariseos ayunan, pero los tuyos no? |
18 Una vez, los discípulos de Juan el Bautista y los discípulos de los fariseos estaban ayunando. Algunas personas fueron adonde estaba Jesús y le preguntaron: --¿Por qué tus discípulos no ayunan? Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos sí lo hacen. |
18Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando; y vinieron y le dijeron: ¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos, pero tus discípulos no ayunan? |
| 19 |
19 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar. |
19 Jesús les dijo: --¿Acaso pueden ayunar los que están de bodas mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar. |
19Jesús les contestó: --¿Acaso pueden ayunar los invitados del novio mientras él está con ellos? No pueden hacerlo mientras lo tienen con ellos. |
19 Jesús les respondió: --Los invitados a una fiesta de bodas no ayunan mientras el novio está con ellos. |
19Y Jesús les dijo: ¿Acaso pueden ayunar los acompañantes del novio mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. |
| 20 |
20 Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán. |
20 Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces, en aquellos días, ayunarán. |
20Pero llegará el día en que se les quitará el novio, y ese día sí ayunarán. |
20 Pero llegará el momento en que se lleven al novio, y entonces los invitados ayunarán. |
20Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán en aquel día. |
| 21 |
21 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. |
21 »Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo y se hace peor la rotura. |
21Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva. De hacerlo así, el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor. |
21 "Si un vestido viejo se rompe, nadie le pone un remiendo de tela nueva. Porque al lavarse el vestido, la tela nueva se encoge y el hueco se hace más grande. |
21Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque entonces el remiendo al encogerse tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor. |
| 22 |
22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. |
22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, el vino se derrama y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. |
22Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino hará reventar los odres y se arruinarán tanto el vino como los odres. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos. |
22 "Tampoco se echa vino nuevo en recipientes de cuero viejo. Porque al fermentar el vino nuevo, hace que se reviente el cuero viejo. Así el vino nuevo se pierde, y los recipientes también. Por eso hay que echar vino nuevo en recipientes nuevos. |
22Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos. |
| 23 |
23 Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo,1 sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. |
23 Aconteció que al pasar él por los sembrados un sábado, sus discípulos, mientras andaban, comenzaron a arrancar espigas. |
23Un sábado, al cruzar Jesús los sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar a su paso unas espigas de trigo. |
23 Un sábado, Jesús y sus discípulos iban por un campo sembrado de trigo. Los discípulos comenzaron a arrancar espigas. |
23Y aconteció que un día de reposo Jesús pasaba por los sembrados, y sus discípulos, mientras se abrían paso, comenzaron a arrancar espigas. |
| 24 |
24 Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo2 lo que no es lícito? |
24 Entonces los fariseos le dijeron:--Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito? |
24--Mira --le preguntaron los fariseos--, ¿por qué hacen ellos lo que está prohibido hacer en sábado? |
24 Cuando los fariseos vieron esto, le dijeron a Jesús: --¡Mira lo que hacen tus discípulos! ¿Acaso no saben que está prohibido arrancar espigas en el día de descanso? |
24Entonces los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito en el día de reposo? |
| 25 |
25 Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; |
25 Pero él les dijo: --¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y los que con él estaban; |
25Él les contestó: --¿Nunca han leído lo que hizo David en aquella ocasión, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre y pasaron necesidad? |
25 -26 Jesús les respondió: --¿No han leído ustedes en la Biblia lo que hizo el rey David cuando Abiatar era el jefe de los sacerdotes? David y sus compañeros sufrían gran necesidad y tenían mucha hambre. Entonces David entró en la casa de Dios y comió del pan especial que sólo a los sacerdotes les estaba permitido comer, y lo compartió con sus compañeros. Además les dijo: |
25Y El les dijo: ¿Nunca habéis leído lo que David hizo cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y sus compañeros, |
| 26 |
26 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? |
26 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar Sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? |
26Entró en la casa de Dios cuando Abiatar era el sumo sacerdote, y comió los panes consagrados a Dios, que sólo a los sacerdotes les es permitido comer. Y dio también a sus compañeros. |
26cómo entró en la casa de Dios en tiempos de Abiatar, el sumo sacerdote, y comió los panes consagrados que no es lícito a nadie comer, sino a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con él? |
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| 27 |
27 También les dijo: El día de reposo3 fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. |
27 También les dijo:--El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. |
27"El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado --añadió--. |
27 --El sábado se hizo para el bien de los seres humanos, y no los seres humanos para el bien del sábado. |
27Y El les decía: El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo. |
| 28 |
28 Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo. |
28 Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aun del sábado. | 28Así que el Hijo del hombre es Señor incluso del sábado. | 28 Yo, el Hijo del hombre, soy quien decide qué puede hacerse y qué no puede hacerse en el día de descanso. | 28Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo. |
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1960 Sociedades Bíblicas Unidas |
1995 © Sociedades Bíblicas Unidas |
1973, 1978, 1994 © International Bible Society |
2000 © United Bible Societies
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1986, 1995, 1997 © The Lockman Foundation |
1.
Entró Jesús otra vez.
[El paralítico bajado por el techo, Mar. 2:1-12 = Mat. 9:2-8 = Luc. 5:17-26. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 208; diagrama p. 221; en cuanto a los milagros, pp. 198-203] O "entró de nuevo" (BJ). Es característico de Marcos usar la palabra griega pálin, "otra vez", para referirse a lugares que ha mencionado previamente o a circunstancias similares (cap. 2: 13; 3: 1, 20; 4: 1; 5: 21; 8: 13). A manera de contraste, Mateo generalmente usa pálin para introducir una nueva sección de su relato. Tanto Mateo como Marcos hacen notar que Jesús había vuelto recientemente de su primer recorrido por los pueblos y las aldeas de Galilea (ver Mat. 9: 1). Mateo añade la información de que el regreso de Cristo a Capernaúm fue en una barca. Es evidente una de dos cosas: o su primer viaje terminó en la orilla oriental del mar de Galilea, o se había retirado a esa región cuando la publicidad que le fue dada por el leproso sanado lo indujo a un retiro transitorio de su ministerio público (ver com. Mar. 1: 45).
Capernaúm.
Ver com. Mat. 4: 13. Hablando de Cristo, Mateo dice que Capernaúm era "su ciudad". Es decir, era la sede central desde la cual efectuaba su ministerio en Galilea, y Jesús parece haberla considerado como su propia ciudad.
Después de algunos días.
Gr. di' hémerón, "días después" (BJ, 1966). Estas palabras son tomadas por algunos como una referencia a todo el período del primer recorrido de Jesús por Galilea, entre el tiempo de su partida de Capernaúm (cap. 1: 35-38) y su regreso a esa ciudad. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que ese recorrido duró quizá una cantidad de semanas, quizá sea más apropiado entender aquí los "días" como que fueron aquellos durante los cuales Jesús se retiró al desierto debido a las multitudes, cuando "no podía, Jesús presentarse en público en ninguna ciudad" (cap. 1:45, BJ). Si se entiende así, el período en cuestión sería el transcurrido entre los sucesos narrados al fin del cap. 1 y los del comienzo del cap. 2.
Se oyó.
O "había corrido la voz" (BJ).
Que.
Gr. hoti, "que", lo cual implica que las siguientes palabras, literalmente, "él está en la casa", son una cita directa de lo que estaba diciendo la gente en general.
En casa.
Sólo Marcos menciona específicamente este hecho, como también sucede con muchos otros detalles del relato que omiten los otros sinópticos. Esta referencia, sin duda, alude al hogar de Pedro (ver DTG 232, 236; com. cap. 1: 29).
2.
Inmediatamente.
La salida de Cristo de Capernaúm para su primer recorrido misionero se debió a la agitación popular y a las grandes multitudes que lo buscaban (cap. 1: 33, 37). Pero su ausencia de Capernaúm no disminuyó el entusiasmo de la gente. Tan pronto se supo que Jesús estaba otra vez en la ciudad, la gente acudió a él.
3.
Cargado por cuatro.
Detalle que sólo da Marcos. Este y otros detalles no sólo reflejan la veracidad del relato sino que también indican que se trata de la narración de un testigo ocular; en este caso, quizá Pedro (ver p. 551).
4.
Descubrieron el techo.
Literalmente, "destecharon el techo". Lucas (cap. 5: 19) registra que "por el tejado le bajaron". Como es común en el Medio Oriente, sin duda en esta casa había un techo plano, con una grada o escalera por el lado de afuera que permitía subir desde el patio (ver Hech. 10: 9; cf. com. Deut. 22: 8 ). Sin duda, el techo tenía tejas sobre las vigas.
Esta forma insólita de llegar hasta Jesús fue la desesperada sugerencia del mismo paralítico, quien temía que, aunque ahora estaba tan cerca de Jesús, podría perder su oportunidad (DTG; 233). El hecho de que, Jesús saliera tan inesperadamente de Capernaúm (cap. 1: 37-38), de que hubiera permanecido ausente durante varias semanas y finalmente se hubiera retirado al desierto (cap. 1: 45), quizá aumentó la desesperación de este hombre, el cual afrontaba la perspectiva de una muerte prematura (DTG 232).
Lecho.
Gr. krábbatos, la "cama" o el "lecho" de un pobre. La ruda camilla en la que yacía el hombre quizá era poco 1más que una estera de paja, o una colcha rellena.
5.
La fe de ellos.
Es decir, de los cuatro que llevaban la camilla y del paralítico. El hecho de que abrieran un hueco en el techo habla elocuentemente de su urgente sentido de necesidad y de su fe de que sólo Jesús podía satisfacerla. Ese sentimiento de necesidad y una fe tal son esenciales antes de que el poder sanador de Jesús pueda aplicarse ya sea al cuerpo o al alma (ver com. Luc. 5: 8).
Hijo.
Gr. teknon, literalmente, "niño", "hijito" (como se ha traducido en Juan 13: 33; Gál. 4: 19; 1 Juan 2: 1, 12, 28; 3 7, 18; 4: 4; 5: 21). Cuando se usa para dirigirse a alguien, como aquí, significa "hijito mío", "mi hijo". 568Puesto que su enfermedad le había sobrevenido como resultado directo de una vida depravada (DTG 232), parecería que su caso debe haber sido muy semejante al del hijo pródigo (Luc. 15: 13- 14). Lo mismo podría decirse del paralítico sanado en Betesda unos pocos meses antes (Juan 5: 14).
Tus pecados te son perdonados.
Ver com. vers. 10. La aflicción le había dado tiempo para reflexionar, y había llegado a comprender que su sufrimiento se debía a sus propios pecados. Jesús se refirió a esos pecados que ahora pesaban tanto sobre la mente de ese hombre. El paralítico vino buscando tanto salud del alma como curación del cuerpo (ver DTG 232-234). Estaba físicamente impotente y desahuciado espiritualmente, hasta que presentó su caso a Jesús, quien le proporcionó tanto ayuda como esperanza (ver com. Juan 9: 2).
6.
Los escribas.
Ver p. 57, y com. cap. 1: 22. Según Lucas (com. cap. 5: 17), esos "fariseos y doctores de la ley" venían de todas partes "de Galilea, y de Judea y de Jerusalén". La venida de representantes de tantos lugares diferentes sugiere que su presencia en esa ocasión particular era más que casual. El hecho de que esos funcionarios religiosos provinieran precisamente de las zonas en las cuales Jesús hasta entonces había trabajado, parecería indicar que estaban en Capernaúm para investigar en cuanto a Aquel que se había convertido en el centro de un interés público tan intenso. La situación hace recordar a la delegación que los dirigentes de Jerusalén enviaron al Jordán para que investigara la obra de Juan el Bautista (Juan 1: 19-28) dos años antes. Esta delegación, proveniente de Judea, donde Jesús había trabajado antes, puede haber sido convocada para aconsejar a los dirigentes de Galilea acerca de su forma de actuar en vista de las últimas actividades de Jesús allí.
Esos hombres eran espías (ver DTG 232; cf. 184), y Jesús, como para hacerles recordar vívidamente la curación del paralítico de Betesda (Juan 5: 1-9), ahora sanó a otro hombre que sufría de la misma enfermedad. No tuvieron que esperar mucho antes de encontrar lo que estaban buscando: supuestas evidencias de que Jesús era blasfemo. Su declaración anterior ante los dirigentes Judíos había sido conceptuada como blasfemia (Juan 5: 18); ahora ejerció públicamente una prerrogativa divina que ellos también tomaron como blasfemia. Este episodio señala la primera de varias controversias de Jesús con las autoridades judías durante su ministerio en Galilea.
Cavilaban.
Gr. dialogízomai, "saldar cuentas", "platicar", "debatir", "argüir".
7.
Este.
En un sentido despectivo. Ellos pensaban que habían sorprendido a Jesús en el acto de blasfemar, pero, aunque parezca extraño, la prueba no era tal como para que pudieran presentarla contra él cuando lo juzgaron un año y medio más tarde (Mat. 26: 59-60; Mar. 14:55-56). La dificultad de ellos consistía en que él les presentaba la acción práctica del poder de la Deidad -perdón del pecado y curación de la enfermedad- y no una afirmación específica de pretensiones mesiánicas (ver p. 199).
Blasfemias.
Gr. blasfemia, "dicho injurioso", "calumnia", es decir, cualquier afirmación ofensiva.
Los escribas daban por sentado que al perdonar los pecados del paralítico, Jesús -simplemente un hombre, según suponían ellos- había usurpado las prerrogativas de la Deidad. En el sistema ceremonial, el sacerdote presidía durante la confesión que hacía un hombre, pero en realidad no pronunciaba palabras de perdón. Su aceptación del sacrificio tan sólo simbolizaba que Dios había aceptado la confesión (Heb. 10:1-12). Cuando se negaron a reconocer la prueba de la presencia y de la acción de la Divinidad, los escribas estaban cometiendo precisamente el pecado del cual, en sus corazones, acusaban a Cristo (Mat. 12:22-32). El castigo levítico para la blasfemia era pena de muerte o apedreamiento (Lev. 24:16), aunque los judíos del tiempo de Cristo, por lo general, no estaban en libertad de llevar a cabo esa ejecución.
¿Quién puede perdonar?
En cuanto a su teología, en rigor de verdad, los escribas tenían razón, pues el AT claramente indicaba que Dios es Aquel que perdona pecados (Isa. 43:25; Jer. 31: 34; cf. Juan 10: 33). Su error consistía en no haber reconocido que el Hombre que estaba ante ellos era Dios. Ver p. 199.
8.
Conociendo.
"Dándose cuenta" (BJ, 1966). Gr. epiginoskó, "saber con seguridad", "reconocer". Repetidas veces, Jesús leyó los pensamientos de los hombres (Mar. 12: 15; Luc. 6: 8; 9: 47; 11: 17; cf. Juan 4: 16-19; 8: 7-9). Generalmente esto los enfurecía.
9.
¿Qué es más fácil?
Es evidente que los escribas estaban pensando: "Es fácil decir que 569los pecados de un hombre están perdonados, pero nadie puede decir si lo están en realidad" Inmediatamente Jesús aceptó su desafío tácito y, en resumen, les preguntó: "¿Qué sería para ustedes más fácil, perdonar los pecados de un hombre o sanarlo de su parálisis?" La respuesta es obvia.
10.
Para que sepáis.
Jesús presentó un milagro que todos podían ver como la prueba de la realidad de un milagro mucho mayor que no podían ver (cf. Rom. 1:20).
El Hijo del Hombre.
Por primera vez, en este relato los tres autores de los sinópticos usan este título distintivo (Mat. 9: 6; Mar. 2: 10; Luc. 5: 24). Esta era la forma favorita en que Cristo se llamaba a sí mismo, y aparece unas 80 veces en los Evangelios. Sin embargo, nadie lo llamó en esa forma, ni ninguno de los escritores de los Evangelios se refiere a él así. A lo menos, entre algunos judíos, ese título era entendido como un nombre para el gobernante mesiánico del nuevo reino que se iba a establecer. Excepto bajo juramento (Mat. 26: 63-64; Mar. 14: 61-62), y en privado para los que estaban listos a creer en él como el Cristo (Mat. 16: 16-17; Juan 3: 13-16; 4: 2526; 16: 30-31), Jesús no afirmó directamente su carácter mesiánico. Su propósito era que los hombres reconocieran en su vida, sus palabras y sus obras, la evidencia de que las profecías del Mesías se habían cumplido en él. Ver p. 199.
Jesús era literalmente "el Hijo del Hombre" tanto en un sentido puramente histórico (Luc. 1: 31- 35; Rom. 1: 3-4; Gál. 4: 4) como en un sentido más excelso. El título "Hijo del Hombre" lo designa como al Cristo encarnado (Juan 1: 14; Fil. 2: 6-8). Destaca el milagro por el cual el Creador y la criatura se unieron en una persona divino-humana. Testifica de la verdad de que ciertamente los hijos de los hombres pueden llegar a convertirse en hijos de Dios (Juan 1: 12; Gál. 4: 3-7; 1 Juan 3:1-2). La Deidad se identificó con la humanidad a fin de que la humanidad pudiera otra vez transformarse a la imagen de la Divinidad (DTG 16). Acerca de Jesús como el Hijo de Dios, ver com. Luc. 1: 35; Juan 1:1-3; y como el Hijo del hombre, com. Luc. 2:49, 52; Juan 1: 14; la Nota Adicional de Juan 1.
Potestad.
Gr. exousía, "autoridad", "potestad". La palabra griega que se usa para "poder", en el sentido de "potencia" o "fuerza", es dúnamis. Para realizar un milagro se necesita poder; pero el perdón de los pecados era cuestión de autoridad. En este pasaje, exousía está al comienzo de la cláusula y así destaca la autoridad de Cristo para perdonar pecados. Los dirigentes judíos repetidas veces desafiaron esa autoridad (cap. 11: 28).
Perdonar pecados.
Debía ser eliminada la cansa de la enfermedad antes de que el sufriente pudiera ser liberado de la enfermedad que lo aquejaba (ver com. vers. 5). La curación del cuerpo sin la curación del alma sólo podía resultar en una repetición de la conducta que había provocado la enfermedad en el joven. Por ende, Cristo, que dio al hombre tan cuerpo nuevo, primero le proporcionó un corazón nuevo.
Dijo.
La afirmación entre paréntesis que comienza con esta palabra está insertada en medio del discurso de Jesús para indicar que en ese punto dejó de dirigirse a los escribas y habló al paralítico. Aparece en el mismo lugar en las tres versiones del relato (cf. Mat. 9: 6; Luc. 5: 24). Ejemplos similares de un lenguaje idéntico pueden hallarse en Mar. 1: 16 y Mat. 4: 18; Mar. 5: 28 y Mat. 9: 21; Mar. 14: 2 y Mat. 26: 5; Mar. 15: 10 y Mat. 27: 18. Ver pp. 175-176; cf. pp. 298-299.
11.
A ti te digo.
El orden de las palabras en nuestro idioma corresponde exactamente con el orden de las palabras en griego, y hace resaltar a quién hablaba Jesús. El dirigió las palabras del vers. 10 a los escribas descreídos. Ahora, como una prueba para ellos, se volvió al paralítico y dijo: "A ti te digo: Levántate". El poder para sanar físicamente era prueba de la autoridad para sanar espiritualmente.
Toma tu lecho.
El doliente había sido llevado a Jesús en su lecho; ahora se retira de la presencia de Jesús llevando su lecho, una prueba de la gran transformación que había ocurrido.
12.
Tal cosa.
O "Jamás vimos cosa parecida" (BJ). El hombre que había venido a Jesús con un profundo sentido de necesidad se fue lleno de gozo triunfante, mientras que los que habían venido llenos de engreimiento, orgullo y maldad se fueron "mudos de asombro y abrumados por su derrota" (DTG 236). El espíritu con el cual los hombres se acercan a Jesús determina si encuentran en él un escalón para el cielo o una piedra de tropiezo para la destrucción (cf. Mat. 21: 44; Luc. 2: 34; 1 Ped. 2: 8).
13.
Volvió a salir.
[Llamamiento de Leví Mateo, Mar. 2:13-14 = Mat. 9:9 = Luc. 5.-2728. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p.208;570 diagrama p. 221] Es evidente que este fue un breve viaje por las proximidades de Capernaúm, y no un viaje importante de predicación por Galilea. El segundo viaje de esa naturaleza, el cual fue precedido por la elección de los doce y el Sermón del Monte, no comenzó hasta un tiempo después.
14.
Vio.
Ver com. Luc. 5: 27.
Leví.
Lucas también usa este nombre (cap. 5: 27), pero Mateo, en el mismo relato, prefiere el nombre de Mateo (cap. 9: 9). Que los dos nombres se refieren al mismo hombre se ve, además, por el hecho de que Mateo también es llamado "el publicano [cobrador de impuestos]" (Mat. 10: 3), y porque en sus listas de los doce apóstoles, los autores de los otros Evangelios consignan Mateo y no Leví (Mar. 3: 18; Luc. 6: 15; cf. Hech. 1: 13). Era común que los judíos tuvieran más de un nombre, como en el caso de Simón Pedro y de Juan Marcos (ver com. Mar. 3: 14).
Hijo de Alfeo.
Algunos han creído identificar a "Leví hijo de Alfeo" con "Jacobo hijo de Alfeo" (cap. 3: 18). Sin embargo, en vista de la prueba ya dada para identificar a Leví con Mateo, parece indudable que Leví y Jacobo eran personas diferentes; es imposible decir si eran hermanos (ver com. cap. 3: 18).
Los tributos públicos.
Es decir, la oficina de impuestos. Sin duda, estaba a la orilla del "mar" (vers. 13), y probablemente era una oficina en la cual los agentes de Herodes Antipas cobraban impuestos a las caravanas y a los viajeros que pasaban por el camino principal de Damasco y el Oriente a Tolemaida (Aco) sobre el Mediterráneo (ver com. Isa. 9:1), o al mar de Galilea, procedentes del territorio de Herodes Felipe. En cuanto a la ubicación estratégica y comercial de Capernaúm, ver com. Mat. 4: 13 y Luc. 4: 31
Según el concepto popular era deshonroso ser cobrador de impuestos. Los tales, con frecuencia, no sólo eran instrumentos de la opresión romana, sino que también eran extorsionadores que actuaban por su propia cuenta, usando de su poder oficial para oprimir y defraudar a la gente. Eran aborrecidos y despreciados por todos como parias sociales y religiosos (ver p. 68, com. Luc. 3: 12).
Sígueme.
El lenguaje que comúnmente Cristo usaba para extender su invitación al discipulado (Mat. 4: 19; Juan 1: 43). Invitado a hacer en un instante la gran decisión de su vida, Mateo estuvo dispuesto. Una decisión tal presupondría que previamente se había relacionado con Jesús. En su corazón ya debe haber habido un anhelo de seguir al Maestro. Pero, puesto que conocía muy bien la actitud de los rabinos para con los cobradores de impuestos, sin duda no se le ocurría que este gran rabino condescendería en que fuera uno de sus discípulos. Lucas (cap. 5: 28) añade que Mateo dejó "todo" para seguir a Jesús; abandonó una ocupación lucrativa para servir sin pago alguno.
15.
Estando.
[La fiesta de Mateo, Mar. 2: 15- 17 = Mat. 9: 10-13 = Luc. 5: 29-32. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 209; diagrama p. 221] Gr. katákeimai acostarse", "estar reclinado". Aunque en los tiempos del AT la costumbre judía era sentarse para comer, en el tiempo de Jesús, por lo menos en las casas de la gente más acomodada, los comensales, para comer, solían acostarse sobre una plataforma baja, o lecho, que llegaba hasta la mesa. Descansaban sobre cojines y se apoyaban sobre su brazo izquierdo. Por lo general, la mesa tenía tres lados hasta los que llegaban esas plataformas inclinadas. El cuarto lado quedaba abierto para que los servidores llevaran los alimentos. El hecho de que en la casa de Mateo hubiera una mesa tal, sugiere que era un hombre de recursos y de cultura.
Sin duda, la fiesta en la casa de Mateo se realizó algunas semanas, quizá meses, después de que él fuera llamado (ver DTG 310; com. cap. 5: 21). Quizá esto se registra aquí para completar, en un solo contexto, el relato de los hechos que narra Mateo.
A la mesa.
Esta expresión ha sido añadida por los traductores para completar la idea implícita en el contexto (cf. vers. 16).
En casa de él.
El contexto demuestra que se trata de la casa de Mateo, y que Jesús era el huésped de honor (cf. Luc. 5:29; cf. DTG 239).
Publicanos.
Gr. telones "cobrador de impuestos", "funcionario de tributos" (ver com. Mar. 2: 14; Luc. 3: 12).
Pecadores.
Ver com. vers. 17. Relaciones como ésta, que quizá parecían en ese momento estériles, sin duda contribuyeron a producir la cosecha de los que hicieron su decisión de acompañar a los seguidores de Jesús, y así llegaron a ser testigos de la verdad cuando el Espíritu fue derramado sobre los creyentes en el Pentecostés (DTG 239-240).
Había muchos.
Es decir, los que aceptaron las enseñanzas de Jesús. Además de Mateo, algunos, indudablemente, se pusieron de parte 571de Jesús en ese momento; otros, sin duda, lo hicieron más tarde, especialmente después de la resurrección (DTG 240).
16.
Los escribas y los fariseos.
La evidencia textual (cf. p. 147) se inclina por "los escribas de los fariseos", es decir, "los escribas del partido de los fariseos" (BJ, 1966). Aunque algunos de los escribas eran saduceos, la mayor parte eran fariseos, pues eran estos últimos los que se interesaban particularmente en los detalles minuciosos de la ley (ver pp. 53-54, 57). Podemos considerarlos más como "escribas fariseos" que como "escribas saduceos".
Discípulos.
Gr. mathétes, "alumno", "discípulo" Por lo general, en los Evangelios se usa esta palabra para designar a los que acompañaban a Jesús y le ayudaban en su ministerio. Los discípulos eran mathetés; Cristo era su didaskalos, "maestro" o "ensoñador" (ver com. Juan 3:2).
Al quejarse a los discípulos, los escribas esperaban que aquéllos perdieran su respeto por el Maestro. Lucas dice que los escribas "murmuraban" contra los discípulos (Luc. 5: 30), comprendiendo indudablemente que un ataque directo contra Jesús no les valdría de nada, así como habían resultado infructuosas otras tentativas para silenciarlo (Mar. 2:6- 111 Juan 2: 18-20; 5:16-47).
Come y bebe.
Comer y beber con los gentiles era una infracción de la ley ritual e implicaba una impureza ceremonial (Hech. 11:3). En la práctica, los cobradores de impuestos eran clasificados con los gentiles, y, por lo tanto, eran considerados entre los parias de la sociedad (ver com. Mar. 2:14; Luc. 3:12-13).
17.
Los sanos.
Gr. hoi isjúontes, "los que tienen fuerza". Lucas dice: hoi hugiaínontes, "los que están saos". La expresión de Lucas es un término más exacto; proviene de hugies, "sano". Pablo emplea repetidas veces la misma palabra, tal como lo hace Lucas, y la aplica a "sana doctrina" (1 Tim. l: 10), "sanas palabras" (2 Tim. l: 13), y "sanos en la fe" (Tito l: 13).
No he venido.
Al declarar la profunda verdad del propósito de su misión terrenal, Cristo reveló la hipocresía y la falacia de los fariseos y su actitud ante la relación del Maestro con los cobradores de impuestos. Si esos hombres eran tan pecadores como pretendían los fariseos, su necesidad debía ser mayor que la de los otros hombres. ¿No debían ser, pues, precisamente aquellos para los cuales Cristo debía prodigar sus mejores esfuerzos? Había venido para "salvar" a los hombres (Mat. l: 2 l' ), pero si sólo hubiera podido salvar a los que ya eran justos, no podría ser un verdadero Salvador. La prueba de su misión como Salvador de los hombres dependía de lo que podía hacer en favor de los pecadores.
Justos.
Los fariseos pretendían ser capaces de alcanzar justicia mediante el estricto cumplimiento de los requisitos de la ley ritual. Más tarde, Jesús aclaró que una "justicia" tal era una falsificación y no tenía valor en el reino que él había venido a proclamar (Mat 5:20; cf. cap. 23:1-33). Pero en esta ocasión, debido a las circunstancias, les concedió su pretensión implícita de ser justos personalmente (Mar. 2:16-17), pues al hacer eso podía aclarar la razón por la cual debía ministrar en favor de las necesidades espirituales de los publicanos.
En realidad, a veces los fariseos eran culpables de los mismos pecados que tan acerbamente detestaban en los cobradores de impuestos. Jesús declaró que ellos devoraban "las casas de las viudas" (Mat. 23:14) y absolvían a un hijo avaro que no cuidaba de sus padres ancianos (ver com. Mar. 7: 11) si de esa manera podían enriquecerse. Así ellos, que ponían énfasis en la rectitud legal, con demasiado frecuencia actuaban como hipócritas. Por otro lado, los publicanos, que no hacían alarde de respetar las