
Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
1 Un ángel declara a las mujeres la resurrección de Cristo.
9 Se aparece a María Magdalena,
12 a dos que van al campo,
14 y luego a los apóstoles,
15 a quienes envía a predicar el Evangelio,
19 y después asciende al cielo.
Cortesía de Ministerios PM
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Vs. |
Reina Valera 1960 (RVR60) |
Reina Valera 1995 (RVR1995) |
Nueva Versión Internacional (NVI) |
La Biblia en Lenguaje Sencillo (LBLS) |
La Biblia de las Américas (LBLA) |
1 |
1 CUANDO pasó el día de reposo,* María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. |
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2 |
2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. |
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3 |
3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? |
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4 |
4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. |
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5 |
5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. |
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6 |
6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. |
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7 |
7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. |
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8 |
8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo. |
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9 |
9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. |
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10 |
10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. |
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11 |
11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. |
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12 |
12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. |
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13 |
13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. |
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| 14 |
14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. |
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| 15 |
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. |
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| 16 |
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. |
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| 17 |
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; |
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| 18 |
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. |
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| 19 |
19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. |
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| 20 |
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. |
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© 1960 Sociedades Bíblicas Unidas |
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas |
© 1973, 1978, 1994 International Bible Society |
© 1976
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1.
Cuando pasó.
[La resurrección, Mar. 16: 1-11 = Mat. 28: 1-15 = Luc. 24: 1-12 = Juan 20: 1-18. Comentario principal: Mateo y Juan.] O "había transcurrido", es decir, entre los acontecimientos del cap. 15 y los que están por ser presentados en el cap. 16. De ese modo se presenta claramente que la resurrección ocurrió en el primer día de la semana, y no antes como algunos han sostenido (ver com. Mat. 28: 1).
María Magdalena.
Ver la Nota Adicional de Luc. 7.
Compraron.
Con toda seguridad, esas especias fueron compradas después de la puesta del sol, en lo que llamaríamos sábado de noche, y fueron añadidas a las que las mujeres habían preparado el viernes (Luc. 23: 56) y a las que compró Nicodemo (Juan 19: 39).
2.
Muy de mañana.
Ver com. Mat. 28: 1.
7.
Pedro.
Sólo Marcos se refiere aquí a Pedro por nombre (cf. p. 551). El hecho de que Jesús lo mencionara por nombre era una indicación de que, a pesar de sus errores, Pedro todavía era reconocido e incluido entre los amigos íntimos de Jesús porque sinceramente 644 se había arrepentido (ver Mat. 26: 75; Mar. 14: 72; DTG 659).
8.
Ni decían nada a nadie.
Es decir, no decían nada a aquellos con quienes se encontraban al entrar en la ciudad. Algunos han interpretado mal esta afirmación diciendo que significa que las mujeres no dijeron nada a los discípulos, y que por lo tanto Marcos aquí contradice a los otros autores de los Evangelios. Una conclusión tal no tiene ningún fundamento.
9.
Habiendo, pues, resucitado Jesús.
La evidencia textual (cf. p. 147) tiende a confirmar que el Evangelio según San Marcos concluía con el vers. 8. Esta aseveración se hace en base a evidencias externas e internas. La externa es proporcionada por la ausencia de los vers. 9-20 en los dos manuscritos griegos más antiguos: el Sinaítico y el Vaticano, ambos del siglo IV, y además en muchos otros manuscritos antiguos. Como evidencia interna se presenta la problemática transición entre el vers. 8 -donde se habla del temor que sintieron las mujeres- y el vers. 9 -donde se relata la aparición de Jesús a María Magdalena-, y el uso de palabras y frases en esos versículos que no son características de Marcos.
No se sabe por qué el Evangelio concluye con esta terminación abrupta, que deja el relato inconcluso. Se supone que el original tenía una conclusión que desapareció, dando lugar a tres diferentes terminaciones compuestas para llenar el vacío:
1. El "final largo" de Marcos, que se encuentra en la gran mayoría de las versiones modernas, y que en la RVR comprende los vers. 9-20. Este final aparece en varios manuscritos antiguos, muy dignos de confianza, el más antiguo de los cuales es el Alejandrino del siglo V. No se pone en duda su veracidad ni su canonicidad; sí se disputa que haya sido parte del Evangelio original de Marcos. Este Comentario lo explica como histórico.
2. El "final largo" con el añadido del "Lógion Freer" (ver com. vers. 14).
3. El "final corto" que aparece en cuatro manuscritos griegos de los siglos VII al IX, en manuscritos de la antigua versión latina y en otras versiones. Su texto es: "Ellas refirieron brevemente a los compañeros de Pedro lo que se les había anunciado. Luego, el mismo Jesús hizo que ellos llevaran, desde el oriente hasta el poniente, el mensaje sagrado e incorruptible de la salvación eterna" (tomado de una nota de la BJ).
11.
No lo creyeron.
Este registro de la incredulidad de los discípulos, aun ante el testimonio de testigos oculares que afirmaban que Jesús había resucitado, constituye una poderosa evidencia de la exactitud y veracidad del relato de la resurrección, aun en sus detalles más pequeños.
12.
Después.
[El camino a Emaús, Mar. 16: 12= Luc. 24: 13-32. Comentario principal: Lucas.]
Otra forma.
Quizá sea una referencia al cuerpo resucitado de Jesús en contraste con su cuerpo anterior a la resurrección, o al hecho de que Jesús permaneció sin ser reconocido por los discípulos en el camino a Emaús.
13.
Ni aun a ellos creyeron.
[Primera aparición en el aposento alto, Mar. 16: 13 = Luc. 24: 33-49 = Juan 20: 19-23. Comentario principal: Lucas y Juan.] Ver com. Luc. 24: 34-35, 41.
14.
Finalmente.
[Segunda aparición en el aposento alto, Mar. 16: 14 = Juan 20: 24-29. Comentario principal: Juan.] En cuanto a la secuencia cronológica de las apariciones posteriores a la resurrección, ver la Nota Adicional de Mat. 28.
Los once.
Un término literalmente correcto, pues el grupo de los seguidores especiales de Jesús, desde la apostasía y suicidio de Judas, se había reducido a once en vez del núcleo original de doce discípulos. Sin embargo, en otra parte se los llama todavía con el término familiar, "los doce" (Juan 20: 24).
Sentados a la mesa.
Parece que varios de los discípulos convirtieron en su morada transitoria el aposento alto en el cual habían participado juntos de la última cena.
Les reprochó.
Sólo merece condenación la incredulidad cuando persiste a pesar de que hay pruebas suficientes en contra de ella.
Dureza de corazón.
Ver com. Exo. 4: 21. Un manuscrito antiguo, el Códice Freeriano (ver p. 120), también conocido como Washingtonense, añade al vers. 14 lo que a veces se llamara el "Lógion Freer". Esta añadidura tiene rasgos inconfundibles que muestran que es una interpolación posterior, y sólo tiene interés como una curiosidad textual.
Su texto dice: "Y éstos alegaron en su defensa: 'Este siglo de iniquidad y de incredulidad está bajo el dominio de Satán, que no deja que lo que está bajo el yugo de los espíritus impuros reciba la verdad y el poder de Dios; manifiesta, pues, ya desde ahora tu 645 justicia'. Esto es lo que decían a Cristo y Cristo les respondió: 'El término de los años del poder de Satán se ha cumplido, pero otras cosas terribles se acercan. Y yo he sido entregado a la muerte por los que pecaron, para que se conviertan a la verdad, y no pequen más, a fin de que hereden la gloria espiritual e incorruptible de justicia que está en el cielo...' "
15.
Id.
[Aparición en una montaña de Galilea, Mar. 16: 15-18 = Mat. 28: 16-20. Comentario principal: Mateo.] Aquí no hay nada en el relato que indique un cambio de tiempo o de lugar diferentes de los del vers. 14. Sin embargo, estos versículos quizá sean un breve informe de una parte de las amplias instrucciones que Jesús dio a unos 500 que se habían reunido en una montaña de Galilea (ver com. Mat. 28: 16, lg; cf. DTG 757, 760). "Repitió varias veces estas palabras a fin de que los discípulos comprendiesen su significado" (DTG 757), un hecho que puede explicar las diversas versiones de la comisión evangélica tal como es dada por los diferentes escritores de los Evangelios.
16.
Será salvo.
Aquí se presentan dos requisitos para los que aceptan las enseñanzas del Evangelio: fe en Jesús y bautismo. El primero es la aceptación íntima de la salvación tan bondadosamente proporcionada por la muerte vicaria del Redentor del mundo; el segundo es la demostración externa de un cambio interior de la vida (ver com. Rom. 6: 3-6).
No creyere.
Debe notarse que si alguien es condenado, se debe a su incredulidad. Aquí no se hace referencia al bautismo en un sentido positivo o negativo, pues la realidad interior de la salvación trasciende ampliamente en importancia a la señal exterior. La falta del bautismo simplemente significaría una muestra externa de un descreimiento interior, el cual, por sí mismo, es suficiente para impedir que un hombre logre las bendiciones de la salvación. Quizá aquí Jesús previó que -a semejanza del ladrón en la cruz- habría casos en los cuales hombres y mujeres, verdaderamente convertidos, no podrían recibir el rito del bautismo.
17.
Estas señales.
Es decir, demostraciones sobrenaturales y milagrosas del poder divino (ver p. 198). Sin embargo, aunque sean valiosos los milagros, no es imposible falsificarlos o hacer circular informes de supuestos milagros. Esos informes tienden a confundir al incauto y atraen al crédulo. En realidad, los milagros no constituyen la evidencia más poderosa de que es genuino el Evangelio (DTG 372, 740). Debiera recordarse que Jesús mismo, consistentemente, rehusaba realizar milagros a manera de señales.
Echarán fuera demonios.
Ver la Nota Adicional de Mar. 1.
Nuevas lenguas.
Ver Hech. 2: 4; 10: 46; 19: 6; 1 Cor. 12: 28; 14: 2-5. Durante su ministerio anterior, a los doce no se les había dado el don de lenguas, pues no era necesario. Ese don les fue conferido ahora que había necesidad (ver com. 1 Cor. 14).
18.
Serpientes.
Ver com. Luc. 10: 19.
Cosa mortífera.
Jesús aquí usa como ilustraciones casos tales como los que normalmente resultan en daños graves o en muerte, y promete que los mensajeros del Evangelio, en muchas ocasiones, recibirán una protección especial, de acuerdo con la voluntad del Padre.
Pondrán sus manos.
Ver com. cap. 1: 31.
19.
Después que.
[La ascensión, Mar. 16: 19-20 = Luc. 24: 50-53. Comentario principal: Lucas.] Esta cláusula conjuntiva da la impresión de que la ascensión siguió inmediatamente al consejo de los vers. 15- 18. Sin embargo, éste no parece haber sido el caso. Es más probable que aquí se haga referencia a un intervalo más prolongado (ver com. vers. 15).
Diestra.
La posición de honor y de autoridad. La excelsa posición de Cristo en el cielo repetidamente es el tema de varios escritores del NT (Hech. 7: 55; Rom. 8: 34; Efe. 1: 20; Col. 3: 1; Heb. 1: 3; 8: 1; 10: 12; 1 Ped. 3: 22; Apoc. 3: 21; etc.).
20.
Ellos, saliendo.
Sólo en Marcos se describe, con una pincelada audaz, los triunfos del Evangelio realizados por el Espíritu Santo mediante los apóstoles, durante los primeros años después de la ascensión.
Predicaron en todas partes.
Tal fue, y sigue siendo, la misión de los seguidores de Cristo (cf. vers. 15).
Ayudándoles el Señor.
En la providencia de Dios, el poder divino siempre se ha de unir con el esfuerzo humano.
Confirmando la palabra.
Parcialmente, mediante la evidencia del poder divino manifestado en las "señales" a que se hace referencia en los vers. 17-18.
Amén.
La evidencia textual favorece (cf. p.147) la omisión de esta palabra. 646
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-2 PE 185
1-8 DTG 732-737
2-3 DTG 732
7 DTG 735; Ed 85; 1JT 568; PVGM 120
9 DTG 521
15 CM 356; CS 399; CV 43; DTG 337, 757; Ed 257; Ev 222; FE 199, 201; HAp 141; 1JT 387, 390, 552; 2JT 156, 511; 3JT 78, 206-207, 304, 403; MB 195; MC 74; MeM 233; MM 327; OE 120; PVGM 242, 245, 305; SC 14, 31, 231; 5T 391; 6T 89, 447; 7T 39; 9T 136, 255; TM 407; 5TS 228
17-18 CH 497; DTG 760, 763; PE 29
18 CH 34, 391; CM 356; MC 106, 172; MeM 233; 3TS 267
19-20 CH 553; 7T 114
20 CE (1967) 33; CH 498; DTG 767; HAp 479; 3JT
78, 206; MC 99; MM 319; OE 367 649