
1 Cristo entra triunfante en Jerusalén;
12 maldice la higuera que sólo tenía hojas;
15 purifica el templo;
20 exhorta a sus discípulos a creer y orar con fe, y a perdonar a sus enemigos.
27 Defiende la legalidad de sus actos por medio del testimonio de Juan, un hombre enviado por Dios.
Cortesía de Ministerios PM
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Vs. |
Reina Valera 1960 (RVR60) |
Reina Valera 1995 (RVR1995) |
Nueva Versión Internacional (NVI) |
La Biblia en Lenguaje Sencillo (LBLS) |
La Biblia de las Américas (LBLA) |
1 |
1 CUANDO se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, |
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2 |
2 y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. |
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3 |
3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. |
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4 |
4 Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. |
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5 Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? |
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6 |
6 Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. |
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7 Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. |
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8 |
8 También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. |
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9 |
9 Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! |
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10 |
10 ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! |
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11 |
11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce. |
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12 |
12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. |
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13 |
13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. |
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14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. |
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| 15 |
15 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; |
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16 y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. 628 |
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17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. |
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18 Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. |
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19 Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad. |
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20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. |
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21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. |
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22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. |
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23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. |
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24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. |
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25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. |
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26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. |
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| 27 |
27 Volvieron entonces a Jerusalén; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, |
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28 y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas? |
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| 29 |
29 Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. |
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30 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme. |
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31 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? |
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32 ¿Y si decimos, de los hombres ... ? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta. |
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| 33 |
33 Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. |
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1.
Cuando se acercaban.
[La entrada triunfal, Mar. 11: 1-11 = Mat. 21: 1-11 = Luc. 19: 29-44 = Juan 12: 12-19. Comentario principal: Mateo.]
2.
Ningún hombre ha montado.
Se consideraba como una cualidad esencial que fueran nuevas las cosas destinadas al uso sagrado o real (Exo. 13: 2; 23: 19; Lev. 21: 13-14; Núm. 19: 2; 1 Sam. 6: 7).
4.
Afuera a la puerta.
Muchas viviendas del Medio Oriente eran construidas en forma cuadrangular, con un patio abierto en el centro. Desde ese patio, un pasadizo conducía a la calle. De acuerdo con la costumbre, el asna y el pollino habrían estado apersogados en el patio y no a la puerta, en la calle pública.
En el recodo del camino.
"Fuera, en la calle" (BJ). La palabra griega ámfodon, "calle", consta de dos partes: amfi, "ambos", y hodós, "camino". Por esto se la ha traducido de diversas e interesantes maneras, sin lograr un consenso ni una comprensión clara de la clase de calle a la cual se hace referencia. Ver mapa p. 214.
11.
En el templo.
Este era el mismo centro de la vida nacional y religiosa judía, el lugar lógico para coronar al Rey- Mesías; el lugar donde primero debiera haber sido reconocida su autoridad y desde donde debiera haberse proclamado el pregón oficial para que los hombres reconocieran su soberanía (ver t. IV, pp. 29-32). Los sacerdotes y ancianos de Israel deberían haber sido los primeros en reconocer la autoridad de Jesús. Sin embargo, "a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (ver com. Juan 1: 11).
Mirado alrededor.
Como el templo era su casa, Jesús anduvo por sus atrios, inspeccionando lo que con toda justicia era suyo, pero de lo cual se habían apropiado para sus propios fines egoístas aquellos a quienes había sido confiado para que lo cuidaran (Mat. 21: 33-39).
Se fue a Betania.
Cuando el gentío finalmente llegó a Jerusalén, ya era demasiado tarde, y en vano buscó a Jesús para coronarlo como rey (DTG 534). Pero, al igual que en ocasiones previas, cuando, cumpliendo con su misión afrontaba una crisis, Jesús pasó toda la noche en oración (ver com. Mar. 3: 13; cf. DTG 534).
12.
Al día siguiente.
[La higuera estéril, Mar. 11: 12-14, 20-26 = Mat. 21: 18-22. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 214; diagrama p. 223; acerca de los milagros, 629 pp. 198-203.] Este fue el "día siguiente" después de la entrada triunfal (vers. 1-11), y, por lo tanto, un lunes de mañana. Siguiendo un orden estrictamente cronológico, Marcos registra la purificación del templo (vers. 15-19) entre la maldición de la higuera (vers. 12-14) y el descubrimiento de que se había secado (vers. 20-26). Mateo, que frecuentemente sigue un orden de temas y no cronológico (ver p. 268), presenta en una sola unidad todo el episodio de la higuera estéril, sin mencionar que pasaron unas 24 horas entre la maldición que recayó sobre ella y el descubrimiento de que el árbol se había secado.
Salieron de Betania.
Donde él había pasado la noche (ver com. vers. 11).
Tuvo hambre.
Quizá las circunstancias desde la entrada triunfal (ver com. vers. 11) habían impedido que Jesús comiera bien, por lo menos una vez. El hecho de que no se mencione que los discípulos tenían hambre, parece implicar que habían comido.
13.
Viendo... una higuera.
Así como lo hizo en ocasión de la entrada triunfal el día anterior, quizá Jesús siguió una ruta más o menos directa desde Betania a Jerusalén. Subiendo por la suave falda oriental del monte de los Olivos, bajando la comparativamente empinada estribación occidental y cruzando el valle del Cedrón, entró en Jerusalén (ver com. Mat. 21: 1; Luc. 19: 41). La higuera llamaba la atención por ser el único árbol del huerto que estaba lleno de hojas (cf. DTG 534).
De lejos.
Jesús vio el árbol antes de llegar a él. Seguramente, este árbol crecía cerca del camino (Mat. 21: 19).
Tenía hojas.
Una higuera bien frondosa prometía frutas de buen tamaño, aunque no necesariamente maduras. Por otro lado, los árboles sin hojas como era el caso del resto de los árboles del huerto no despertaban falsas esperanzas de que hubiera frutas en ellos y por ende no podían chasquear a nadie.
En esta dramática parábola (ver com. vers. 14), la frondosa higuera representaba a la nación judía y los otros árboles a las naciones gentiles. Es cierto que los gentiles no daban frutos, pero nadie los esperaba de ellos porque no pretendían darlos (ver t. IV, pp. 28-29). Sin embargo, esta higuera precoz tenía hojas que presagiaban higos.
Nada halló sino hojas.
Era una promesa incumplida. De todos los defectos, no había ninguno que resultara más ofensivo para Jesús que la hipocresía (ver com. Mat. 6: 2; 23: 13). A semejanza de la higuera estéril, la religión Judía estaba desprovista de frutos. Abundaba en formas y ceremonias, pero le faltaba la verdadera piedad (ver com. Mar. 7: 2-3; t. IV, pp. 32-34).
Tiempo de higos.
En el clima de Palestina, la primera cosecha de higos (las brevas) generalmente madura en Junio y la última en septiembre. El incidente ocurrió quizá en el mes de abril, y, por lo tanto, faltaban pocas semanas antes de que madurara la primera cosecha. Aunque era insólito que se esperara hallar higos tan prematuros, con todo era concebible que un árbol tan frondoso tuviera frutas a punto de madurar. También debe tenerse en cuenta que en los países del Cercano Oriente se come con frecuencia la fruta verde o sin madurar (ver com. Isa. 28: 4).
14.
Nunca jamás.
La doble negación hace que la prohibición sea más enfática. La esterilidad del árbol representaba la improductividad de Israel, y la maldición, el juicio que Jesús iba a pronunciar al día siguiente: "Vuestra casa os es dejada desierta" (ver com. Mat. 23: 38). Fue también al día siguiente cuando Jesús censuró severamente a los escribas y a los fariseos por sus pretensiones hipócritas (Mat. 23: 13-33).
El propósito de esta parábola convertida en realidad era preparar las mentes de los discípulos para las escenas de los días siguientes, durante los cuales los dirigentes Judíos confirmarían su rechazo de Jesús. Con frecuencia, este tipo de parábolas induce más eficazmente a la reflexión que lo que podrían hacerlo las meras palabras. Hay otras parábolas transformadas en realidad en Isa. 20: 2-6 y Eze. 4: 1 a 5: 17.
15.
Vinieron, pues, a Jerusalén.
[Segunda purificación del templo, Mar. 11: 15-19 = Mat. 21: 12-17 = Luc. 19: 45-48. Comentario principal: Mateo.]
16.
Atravesase el templo.
Es decir, atravesase los atrios del templo. La palabra aquí usada para templo es hierón, que se refiere a todos los atrios y edificios dentro del predio del templo, y no el vocablo naós, templo o santuario propiamente dicho. Al entrar en el recinto sagrado del templo, los hombres debían dejar a un lado, como señal de reverencia, cualquier carga que pudieran estar llevando. Es indudable que los que llevaban cargas estaban usando los atrios del templo como un atajo para evitar dar un rodeo (ver Mishnah Berakoth 9. 5). 630
17.
Llamada... para todas las naciones.
Sin duda Jesús estaba en la parte del templo que correspondía a los gentiles que creían en el verdadero Dios. Los funcionarios del templo habían convertido ese recinto en una especie de mercado.
Ladrones.
"Bandidos" (BJ). O "salteadores". Es decir, asaltantes organizados, y no rateros.
18.
Le tenían miedo.
Especialmente, debido a su gran influencia sobre el pueblo, lo que se había demostrado en forma tan impresionante con la entrada triunfal del día anterior.
Doctrina.
Literalmente, "enseñanza" (ver com. Mat. 7: 28).
20.
Por la mañana.
Es decir, la mañana del martes, el día después de la purificación del templo. Desde el lunes de mañana, los discípulos habían tenido más oportunidades de ser testigos de la obstinada animosidad de los dirigentes Judíos contra Jesús. Habrían de ver mucho más antes de que terminara el día. Para Jesús y los doce, el primer episodio de este día ominoso fue el espectáculo de la higuera seca.
Desde las raíces.
Un detalle que sólo consigna Marcos. Este es el único milagro de Jesús del que puede decirse que provocó un daño. Los críticos han sugerido que Jesús pronunció con ira la maldición sobre la higuera estéril. Sin embargo, en toda la vida de Jesús no hay nada que sugiera que él alguna vez, con maldad, hubiera provocado daño o sufrimiento a hombres, animales u otras criaturas, obra de sus manos, o que hubiera procedido movido por motivos indignos. Las circunstancias dentro de las cuales Jesús realizó el milagro proporcionan una explicación plenamente satisfactoria de su propósito al llevar a cabo este acto excepcional. Ese mismo día los dirigentes de la nación confirmarían su decisión de rechazar a Jesús como el Mesías, y él anunciaría que el cielo los rechazaba a ellos (ver com. Mat. 23: 38). Los discípulos no comprendían bien todo esto, e indudablemente Jesús maldijo a la higuera con el propósito de prepararlos para ese trágico acontecimiento.
21.
Pedro.
Sólo Marcos identifica a Pedro como el portavoz de los otros (ver com. Mat. 14: 28).
Secado.
El proceso del secamiento ocurrió durante las 24 horas anteriores, y fue tan completo que se advertía que era desde las raíces (vers. 20).
22.
Tened fe en Dios.
Como podría esperarse, la reacción de los discípulos fundamentalmente fue de sorpresa ante la naturaleza milagrosa de esta parábola hecha realidad. Por supuesto, todavía no percibían su importancia. De modo que mientras la atención de ellos se concentraba en el milagro mismo y no en su significado, Jesús aprovechó de su interés para destacar las alturas hasta las cuales puede ascender la verdadera fe (vers. 22-24) y añadió una admonición respecto a un importante requisito previo para que las oraciones sean contestadas (Mar. 11: 25; ver com. Mat. 17: 20).
23.
De cierto.
Ver com. Mat. 5: 18.
Este monte.
En ese mismo momento, Jesús y los discípulos estaban en la falda del monte de los Olivos. Fuera del valle del Cedrón, el monte de los Olivos ocupaba la mayor parte del área entre Jerusalén y Betania (ver com. Mat. 21: 1; mapa p. 214; mapa en colores frente a la p. 513).
Quítate.
Ver com. Mat. 17: 20. Jesús mismo nunca movió montañas literales, ni tenía el propósito de que sus seguidores se vieran frente a la necesidad de hacer eso. Aquí Jesús habla de montañas simbólicas de dificultades.
Dudare.
Gr. diakrínÇ, en su forma activa, "separar", "discriminar", o "distinguir". En su forma pasiva, empleada aquí y en Sant. 1: 6, tiene el sentido de "discutir", o "vacilar" (entre dos ideas), o "dudar".
24.
Creed.
Ver com. Mat. 7: 7.
25.
Estéis orando.
"Os pongáis de pie para orar" (BJ). En cuanto a estar "de pie" como una postura adecuada para orar, ver com. Luc. 18: 11. Quizá se haga referencia a estar de pie en los atrios del templo a la hora de la oración matutina o vespertina.
Perdonad.
Ver com. Mat. 6: 14-15.
26.
Porque si... no perdonáis.
La evidencia textual tiende a confirmar (cf. p. 147) la omisión del vers. 26, aunque la mayoría de los manuscritos tienen el mismo pensamiento en Mat. 18: 35. Nuestra mala voluntad para perdonar, impide que Dios oiga y responda nuestras oraciones.
27.
Volvieron entonces.
[Los dirigentes desafían la autoridad de Jesús, Mar. 11: 27-33 = Mat. 21: 23-27 = Luc. 20: 1-8. Comentario principal: Mateo.]
29.
Respondedme.
Sólo Marcos registra el pedido de una respuesta en esta forma perentoria. En cuanto a la pregunta de Jesús, ver com. Mat. 21: 24. 631
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-10 DTG 523-532
9 2JT 461
11-14,20-21 DTG 533-539
13 CE (1967) 83; DTG 534-535; MeM 95; 4T 155; 5T 250
13-14 5T 257
15-19 DTG 540-544
21 DTG 535
22 3JT 191; PR 121; 6T 465; 8T 175, 177; 9T 213
24 CC 51, 95; Ed 251; 3JT 213; MeM 9,16; PE 72; PVGM 113
24-26 TM 495
27-33 DTG 544