
2 Cristo disputa con los fariseos en cuanto al divorcio;
13 bendice a los niños que le presentan;
17 enseña a un joven rico cómo puede tener la vida eterna;
23 amonesta a sus discípulos sobre el peligro de las riquezas;
28 Promete una gran recompensa a quienes abandonen todo por causa del Evangelio;
32 predice su muerte y resurrección;
35 amonesta a dos discípulos ambiciosos a pensar, ante todo, en sufrir con él.
46 Devuelve la vista a Bartimeo.
Cortesía de Ministerios PM
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Vs. |
Reina Valera 1960 (RVR60) |
Reina Valera 1995 (RVR1995) |
Nueva Versión Internacional (NVI) |
La Biblia en Lenguaje Sencillo (LBLS) |
La Biblia de las Américas (LBLA) |
1 |
1 LEVANTANDOSE de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a Juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. |
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2 |
2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. |
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3 |
3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? |
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4 |
4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. |
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5 |
5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; |
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6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. |
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7 |
7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, |
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8 |
8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. |
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9 |
9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. |
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10 |
10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, |
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11 |
11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; |
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12 |
12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio. |
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13 |
13 Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. |
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| 14 |
14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. |
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| 15 |
15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. |
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16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. |
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| 17 |
17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? |
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| 18 |
18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. |
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19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. |
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20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. |
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21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. |
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| 22 |
22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. |
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| 23 |
23 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! |
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| 24 |
24 Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! |
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25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. |
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26 Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 624 |
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27 Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. |
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| 28 |
28 Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. |
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| 29 |
29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, |
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30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. |
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| 31 |
31 Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. |
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| 32 |
32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: |
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| 33 |
33 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; |
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| 34 |
34 y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará. |
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| 35 |
35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. |
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| 36 |
36 El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? |
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| 37 |
37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. |
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| 38 |
38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? |
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| 39 |
39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; |
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| 40 |
40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. |
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| 41 |
41 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. |
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| 42 |
42 Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. |
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| 43 |
43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre nosotros será vuestro servidor, |
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| 44 |
44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. |
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| 45 |
45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. |
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| 46 |
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. |
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| 47 |
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo David, ten misericordia de mí! |
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48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo David, ten misericordia de mí! |
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| 49 |
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. |
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50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. |
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| 51 |
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo Maestro, que recobre la vista. |
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| 52 | 52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía Jesús en el camino. | ||||
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1.
Levantándose de allí.
[Comienzo del ministerio en Samaria y Perea, Mar. 10: 1 = Mat.19: 1-2 = Luc. 9: 51-56. Comentario principal: Mateo y Lucas.] "Partiendo de allí" ( BJ, 1966). Es decir, partiendo de Capernaúm (ver cap. 9:33).
Otro lado.
Es decir, Perea (ver com. Mat 19: 1).
Como solía.
Es decir, como había esta acostumbrado a hacer durante el curso de ministerio en Galilea.
2.
Se acercaron los fariseos.
[Matrimonio divorcio, Mar. 10: 2-12 = Mat. 19: 3-12. Comentario principal: Mateo.]
12.
Si la mujer.
La ley mosaica no hacía provisión para que una mujer se divorciara de su esposo. Sin embargo, la antigua literatura Judía revela que algunas mujeres Judías lo hicieron. En la sociedad romana era común que las mujeres se divorciaran de sus maridos.
13.
Le presentaban niños.
[Bendiciendo a los niños, Mar.10: 13-16 = Mat. 19: 13-15 625 = Luc. 18: 15-17. Comentario principal: Mateo.]
14.
Se indignó.
Gr. aganaktéÇ, "indignarse", "enojarse".
15.
De cierto.
Ver com. Mat. 5: 18.
Reciba el reino.
Ver com. Mat. 18: 3. Aquí Jesús presenta a un niño como un modelo que deben seguir los adultos. La sencilla confianza y la amante obediencia de un niño representan rasgos de carácter de gran valor en el reino de los cielos. Notar que Jesús habla de "niños" (literalmente, de "niñitos"), los que -de los malos ejemplos que dan los adultos- no han aprendido los pecados de la duda y la desobediencia.
16.
En los brazos.
Los acercó a sí mismo tanto como pudo, a manera de un mudo reproche para los discípulos que trataban de apartar a los niñitos de él. Ese ademán afectuoso testifica mejor que cualquier otra cosa del cálido interés personal que Jesús sentía por los pequeños (Mat. 18: 2; Luc. 9: 47).
17.
Vino uno.
[El Joven rico, Mar. 10: 17-31 = Mat. 19: 16-30 = Luc. 18: 18-30. Comentario principal: Mateo.]
19.
No defraudes.
Sólo Marcos menciona esto.
21.
Tomando tu cruz.
La evidencia textual establece (cf. p. 147) la omisión de esta frase.
23.
Mirando alrededor.
Un vívido cuadro descrito por Marcos. Casi parece posible ver a Jesús mirando a uno tras otro de sus discípulos para observar cómo reaccionaban ante la decisión del Joven rico.
26.
Diciendo entre sí.
La evidencia textual favorece el texto de la RVR (cf. p. 147); algunos MSS dicen: "diciéndole a él".
29.
Mujer.
La evidencia textual establece (cf. p. 147) la omisión de esta palabra.
32.
Subiendo a Jerusalén.
[Jesús predice su muerte, Mar. 10:32-34 = Mat. 20:17-19 = Luc. 18:31-34. Comentario principal: Mateo.]
Iba delante.
La solemnidad de esta última visita de Jesús a Jerusalén se refleja en su comportamiento. Es indudable que deliberadamente caminaba delante de ellos en contra de su costumbre, porque deseaba estar solo.
Se asombraron.
El insólito proceder de Jesús asombró a los discípulos y llenó de ansiedad sus corazones (cf. DTG 501).
Volviendo a tomar a los doce.
Los doce conocían muy bien los complots que se tramaban para quitar la vida a su Maestro (ver com. Luc. 13: 31; cf. Juan 1: 7-8), pero no se daban cuenta de que, al fin, esos esfuerzos tendrían éxito (Luc. 18: 34). Mateo y Marcos tienen poco que decir en cuanto al hecho de que los doce no captaban la importancia de la explicación de Jesús, pero, en cambio, registran un incidente que muestra cuán poco entendían ese asunto (Mat. 20: 20-28; Mar. 10: 35-45).
34.
Al tercer día.
La evidencia textual (cf. p.147) tiende a confirmar el texto "después de tres días" (ver pp. 239-242).
35.
Jacobo y Juan.
[La ambición de Jacobo y Juan, Mar. 10: 35-45 = Mat. 20: 20-28. Comentario principal: Mateo.]
43.
Servidor.
Gr. diákonos (ver com. cap. 9: 35).
44.
Siervo.
Gr. dóulos (ver com. cap. 9: 35).
46.
Vinieron a Jericó.
[El ciego Bartimeo, Mar. 10: 46-52 = Mat. 20: 29-34 = Luc. 18: 35-43. Comentario principal: Marcos. Ver mapa p. 213; diagrama p. 221; en cuanto a los milagros, pp. 198-203.] Es decir, habían llegado a Jericó, una de las últimas etapas en su viaje de Perea a Jerusalén, para asistir a la pascua (ver com. Mat. 20: 17; 21: 1). Acerca de los episodios ocurridos a lo largo del camino inmediatamente antes de la llegada a Jericó, ver com. Mat. 20: 17-28.
Uno de los importantes vados para cruzar el río Jordán está a unos 9 km al este de Jericó. La ciudad misma está en el borde occidental del valle del Jordán, muy cerca de las colinas al pie de las montañas que se levantan al oeste (ver com. Luc. 10: 30). La ciudad de Jericó del NT estaba situada más o menos a 2 km al sur de las ruinas de la ciudad de Jericó del AT. Herodes el Grande había embellecido la ciudad, y tenía allí un palacio de invierno. Se conocía a Jericó por sus termas cercanas, a donde fue Herodes el Grande con la esperanza de curarse durante el proceso de su enfermedad fatal. Aunque ésta es la única visita de Jesús a Jericó que se registra, hay poderosas razones para suponer que había visitado la ciudad en viajes anteriores a Jerusalén para asistir a las fiestas, y quizá pasó por ella no mucho antes, cuando fue de Perea para resucitar a Lázaro.
Al salir de Jericó.
Mateo (cap. 20: 29) y Marcos concuerdan en que este episodio ocurrió cuando Jesús y los doce estaban saliendo de la ciudad, al paso que Lucas dice que se estaban aproximando a la ciudad (cap. 18: 35). Se han dado varias opiniones para armonizar esta aparente discrepancia. 626
Algunos han sugerido que aunque el significado usual de la palabra griega traducida "acercándose" (Luc. 18: 35) es el de "aproximarse" o "llegar cerca", no es imposible que sencillamente Lucas quiso decir que Jesús estaba en las proximidades de Jericó cuando sucedió esto. Otros han sugerido que Jesús pudo haberse encontrado con los mendigos en el camino entre la nueva y la antigua Jericó, situada ésta aproximadamente a 2 km al norte, mientras se dirigía a Jerusalén. Sin embargo, hay por lo menos dos principales dificultades con esta explicación. En primer lugar, la antigua ciudad de Jericó estaba en ruinas en ese tiempo, y se necesitaría un gran esfuerzo de la imaginación para pensar que Lucas llamara "Jericó" a un montón de ruinas e ignorara la ciudad de ese nombre que existía tan cerca de allí. En segundo lugar, el camino de la ciudad de Jericó del NT a Jerusalén no pasaba por la Jericó del AT, sino más bien por las colinas al pie de las montañas al oeste, donde sigue por el Wadi Qelt y sube internándose en las montañas (ver com. Luc. 10: 30).
Quizá la siguiente es una explicación más aceptable. Lucas registra el relato acerca de Zaqueo inmediatamente después de narrar la curación de Bartimeo (Luc. 18: 35 a 19: 10). Indudablemente, tanto Zaqueo como Bartimeo vivían en Jericó, y Jesús encontró a uno no mucho después del otro. Segú