CBA Marcos 1

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Comentario Bíblico Adventista

Libro de Marcos

Capítulo 1


Introducción 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

Bosquejo


 

Biblias Paralelas

Cortesía de Ministerios PM

El Comentario Bíblico Adventista está basado en la versión Reina – Valera (revisión de 1960)

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Vs.

Reina Valera 1960 (RVR60)

Reina Valera 1995 (RVR1995)

Nueva Versión Internacional (NVI)

La Biblia Lenguaje Sencillo (BLS)

La Biblia de las Américas (LBLA)

1

1 PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Comienzo del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.

Esta es la historia de cómo empezaron a anunciarse las buenas noticias acerca de

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2

2 Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.

Como está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.

Sucedió como está escrito en el profeta Isaías:"Mira, voy a enviar a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino"

Todo comenzó tal y como Dios lo había anunciado por medio del profeta Isaías:"Yo envío a mi mensajero delante de ti para que te preparare el camino.

Conforme está escrito en Isaías el profeta:“Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino”

3

3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas.

Voz del que clama en el desierto: “Preparad el camino del Señor. ¡Enderezad sus sendas!”».

"Voz de uno que grita en el desierto:'Preparen el camino del Señor, háganle sendas derechas' "

Alguien grita en el desierto: "¡Prepárenle el camino al Señor! ¡Ábranle paso! ¡Que no encuentre estorbos!""

“Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”

4

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

Bautizaba Juan en el desierto y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

Así se presentó Juan, bautizando en el desierto y predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados.

    4 -8 Por esos días, Juan el Bautista apareció en el desierto. Se vestía con ropa hecha de pelo de camello y usaba un cinturón de cuero. Comía saltamontes y miel silvestre.

    Juan le decía a la gente: "¡Bautícense y demuestren que ya no quieren hacer lo malo! Sólo así Dios los perdonará". También decía: "Después de mí viene alguien más poderoso que yo. ¡Ni siquiera merezco ser su esclavo! Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

    Todos los que vivían en la región de Judea, y en Jerusalén, iban al desierto para oír a Juan. Muchos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados.

5

5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río jordán, confesando sus pecados.

Acudía a él toda la provincia de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Toda la gente de la región de Judea y de la ciudad de Jerusalén acudía a él. Cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el río Jordán.

Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

6

6 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. 554

Juan estaba vestido de pelo de camello, tenía un cinto de cuero alrededor de su cintura, y comía langostas y miel silvestre.

La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero, y comía langostas y miel silvestre.

Juan llevaba un vestido de pie de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre.

7

7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.

Y predicaba, diciendo: «Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de su calzado.

Predicaba de esta manera:"Después de mí viene uno más poderoso que yo; ni siquiera merezco agacharme para desatar la correa de sus sandalias.

Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo"

Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias.

8

8 Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Yo a la verdad os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo»

9

9 Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Aconteció en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

En esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

En esos días, Jesús estaba en la región de Galilea, en un pueblo llamado Nazaret. Desde allí viajó hasta el río Jordán, donde Juan lo bautizó.

Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

10

10 Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.

Luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.

En seguida, al subir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma.

Cuando Jesús salió del agua, vio que se abría el cielo, y que el Espíritu de Dios bajaba sobre él en forma de paloma.

En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.

11

11 Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

Y vino una voz de los cielos que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia».

También se oyó una voz del cielo que decía:"Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo"

En ese momento, una voz que venía del cielo le dijo: "Tú eres mi Hijo, a quien quiero mucho. Estoy muy contento contigo".

Y se oyó una voz que venía de los cielos:«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco

 

12

12 Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.

Luego el Espíritu lo impulsó al desierto.

En seguida el Espíritu lo impulsó a ir al desierto,

De inmediato, el Espíritu de Dios llevó a Jesús al desierto.

A continuación, el Espíritu le empuja al desierto,

13

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Y estuvo allí en el desierto cuarenta días. Era tentado por Satanás, y estaba con las fieras, y los ángeles lo servían.

y allí fue tentado por Satanás durante cuarenta días. Estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.

Y Jesús estuvo allí cuarenta días, viviendo entre los animales salvajes. Satanás trataba de hacerlo caer en sus trampas, pero los ángeles de Dios cuidaban a Jesús.

y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían.

14

14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

Después que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.

Después de que encarcelaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios.

Después de que a Juan lo metieron en la cárcel, Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba las buenas noticias acerca de Dios:

Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:

15

15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Decía: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!».

"Se ha cumplido el tiempo --decía--. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!"

"¡Ya está cercano el día en que Dios comience a reinar! Vuélvanse a Dios y crean en la buena noticia".

«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva»

16

16 Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

Andando junto al Mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.

Pasando por la orilla del mar de Galilea, Jesús vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban la red al lago, pues eran pescadores.

Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea cuando vio a Simón y a Andrés, dos pescadores que eran hermanos, y estaban pescando con sus redes.

Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores.

17

17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

Jesús les dijo: —Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

"Vengan, síganme --les dijo Jesús--, y los haré pescadores de hombres"

Jesús les dijo: "Síganme. En lugar de pescar peces, les voy a enseñar a ganar seguidores para mí".

Jesús les dijo:«Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres»

18

18 Y dejando luego sus redes, le siguieron.

Y dejando al instante sus redes, lo siguieron.

Al momento dejaron las redes y lo siguieron.

En ese mismo instante, Simón y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús.

Al instante, dejando las redes, le siguieron.

19

19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.

Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca remendando las redes;

Un poco más adelante vio a Jacobo y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en su barca remendando las redes.

Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. Ellos también eran pescadores, y estaban en una barca arreglando las redes.

Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;

20

20 Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.

y en seguida los llamó. Entonces, dejando a su padre, Zebedeo, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.

En seguida los llamó, y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con Jesús.

Jesús los llamó, y ellos lo siguieron, dejando a su padre en la barca, con los empleados.

y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

21

21 Y entraron en Capernaúm; y los días de reposo,* entrando en la sinagoga, enseñaba.

Entraron en Capernaúm, y el sábado entró Jesús en la sinagoga y comenzó a enseñar.

Entraron en Capernaúm, y tan pronto como llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y se puso a enseñar.

Jesús y sus discípulos fueron al pueblo de Cafarnaúm. El sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.

Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

22

22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Y se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

La gente se asombraba de su enseñanza, porque la impartía como quien tiene autoridad y no como los maestros de la ley.

Todos estaban admirados de sus enseñanzas, pues cuando les hablaba lo hacía con autoridad, y no como los maestros de la Ley.

Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23

23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces,

Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu impuro, que gritó:

De repente, en la sinagoga, un hombre que estaba poseído por un espíritu maligno gritó:

En la sinagoga, había un hombre que tenía un espíritu malo.

Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar:

24

24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

—¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres:el Santo de Dios.

--¿Por qué te entrometes, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres tú:¡el Santo de Dios!

El espíritu le gritó a Jesús:–¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!–

«¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»

25

25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!

Entonces Jesús lo reprendió, diciendo: —¡Cállate y sal de él!

--¡Cállate! --lo reprendió Jesús--. ¡Sal de ese hombre!

Jesús reprendió al espíritu malo y le dijo: –¡Cállate! ¡Sal de este hombre!–

Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él.»

26

26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Y el espíritu impuro, sacudiéndolo con violencia y dando un alarido, salió de él.

Entonces el espíritu maligno sacudió al hombre violentamente y salió de él dando un alarido.

El espíritu malo salió gritando y haciendo que el hombre se pusiera a temblar muy fuerte.

Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.

27

27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?

Todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo:—¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus impuros, y lo obedecen?

Todos se quedaron tan asustados que se preguntaban unos a otros:"¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva, pues lo hace con autoridad! Les da órdenes incluso a los espíritus malignos, y le obedecen."

La gente se quedó muy asombrada, y se preguntaba:"¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? ¿Qué clase de poder tiene este hombre? Con autoridad y poder ordena a los espíritus malos que salgan, ¡y ellos le obedecen!"

Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.»

28

28 Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

Muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

Como resultado, su fama se extendió rápidamente por toda la región de Galilea.

Y Jesús se hizo famoso en toda la región de Galilea.

Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

29

29 Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

Al salir de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

Tan pronto como salieron de la sinagoga, Jesús fue con Jacobo y Juan a casa de Simón y Andrés.

Luego Jesús salió de la sinagoga y se fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.

Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

30

30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.

La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y en seguida le hablaron de ella.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y en seguida se lo dijeron a Jesús.

Cuando entró en la casa, le dijeron que la suegra de Simón estaba enferma y con fiebre.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella.

31

31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

Entonces él se acercó, la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente se le pasó la fiebre y los servía.

Él se le acercó, la tomó de la mano y la ayudó a levantarse. Entonces se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Jesús fue a verla, la tomó de la mano y la levantó. En ese mismo instante la fiebre se le quitó, y la suegra de Simón les sirvió de comer.

Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

32

32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;

Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados.

Al atardecer, cuando ya se ponía el sol, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados,

Al anochecer, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y todos los que tenían demonios.

Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados;

33

33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta.

Toda la ciudad se agolpó a la puerta.

de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta.

Todo el pueblo se reunió a la entrada de la casa de Simón.

la ciudad entera estaba agolpada a la puerta.

34

34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

Y sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque lo conocían.

Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él.

Allí Jesús sanó a mucha gente que tenía diferentes enfermedades, y también expulsó muchos demonios. Pero no los dejaba hablar, porque ellos lo conocían.

Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

35

35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.

En la madrugada, Jesús se levantó y fue a un lugar solitario para orar.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración.

36

36 Y le buscó Simón, y los que con él estaban;

Lo buscó Simón y los que con él estaban,

Simón y sus compañeros salieron a buscarlo.

Más tarde, Simón y sus compañeros salieron a buscarlo.

Simón y sus compañeros fueron en su busca;

37

37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.

y hallándolo, le dijeron: —Todos te buscan.

Por fin lo encontraron y le dijeron:--Todo el mundo te busca.

Cuando lo encontraron, le dijeron: –Todos te andan buscando–.

al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan.»

38

38 El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

Él les dijo: —Vamos a los lugares vecinos para que predique también allí, porque para esto he venido.

–Vámonos de aquí– respondió Jesús –a otras aldeas cercanas donde también pueda predicar; para esto he venido.

Pero Jesús les dijo: –Vamos a otros pueblos cercanos. También allí debo anunciar estas buenas noticias, pues para eso vine al mundo–

El les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.»

39

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Así que recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.

Jesús recorrió toda la región de Galilea anunciando las buenas noticias en las sinagogas de cada pueblo, y expulsando a los demonios.

Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

40

40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

Vino a él un leproso que, de rodillas, le dijo: —Si quieres, puedes limpiarme.

Un hombre que tenía lepra se le acercó, y de rodillas le suplicó: –Si quieres, puedes limpiarme.

Un hombre que tenía la piel enferma se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo: –Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo?

Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.»

41

41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, Sé limpio.

Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano, lo tocó y le dijo: — Quiero, sé limpio.

Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole: –Sí quiero. ¡Queda limpio!

Jesús tuvo compasión de él, extendió la mano, tocó al enfermo y le dijo: – ¡Sí quiero! ¡Queda sano!

Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo:«Quiero; queda limpio»

42