Traición y Arresto

Lección 11
Para el 11 de Junio del 2005
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I.- INTRODUCCIÓN – Marcos 10:33,34 - Tiempo estimado: 5 minutos El alumno aprenderá de esta lección: que somos participes en las causas y efectos del evento más importante de la historia, la muerte y resurrección de Jesús. Que esta lección es la primera parte de tres, que serán presentadas hasta el final del trimestre. Tres posibles reacciones ante la Cruz: Aceptación, Traición y Fracaso.
II.- APLICACION PERSONAL - Tiempo estimado: 20 minutos
María Magdalena, representa a los que aceptaron a Jesús. Judás a los que lo traicionaron y Pedro a los que fracasaron. Para los tres Jesús hizo provisión, solo dos de ellos tomaron esa provisión. Comparte esta sección con tu clase que aparece en las paginas 128, 129 de la lección de maestros.
Abba sugiere un afecto profundo; lo que podríamos traducir como Papito. Cuando Jesús llama así a su padre es un testimonio de una fe total, desnuda, en medio de un total abatimiento. Comparte la lectura tocante a este tema en la sección del miércoles que dice: “Sintiendo quebrantada su unidad…” DTG 637,638
Certeza de que lo que Jesús hizo en la cruz, lo hizo solo para asegurarnos un lugar con el en el reino. Solo por su sangre derramada podremos estar un día con él en el Reino de Dios. ¡Cuan inadecuada es cualquier teología que ensombrezca la centralidad de la sangre derramada de Cristo en el plan de salvación! Dale a tu clase la certeza de que Cristo volverá, entre tanto tenemos la santa cena para recordar que murió por nosotros y volverá por nosotros. Ver parte del lunes.
Ser cuidadosos con nuestra lengua, con nuestros impulsos. Ser cuidadosos e nuestras promesas hacia Dios. Rendirnos a Jesús e nuestras vidas, dejar que el nos guíe en nuestras decisiones. Pedirle que no nos deje hacer promesas cuando estamos muy enojados o muy contentos. Ver parte del martes.
III. CONCLUSION – Marcos 9:36,37 - Tiempo estimado: 5 minutos “El gozo más elevado del cristianismo casi siempre viene por medio del sufrimiento. Ninguna flor puede florecer en el paraíso que no haya sido trasplantada del Getsemaní” Pag. 135. Oremos dando gracias Dios por todo el sufrimiento en nuestro favor. Oremos para que Dios nos ayude a perseverar en nuestra fe a pesar de nuestras limitaciones.
“No lo que yo quiero, sino lo que tu Padre”
CITAS PARA EL CRECIMIENTO DEL MAESTRO
La razón por la cual muchos profesos discípulos de Cristo caen víctimas de tentaciones graves es que no tienen un correcto conocimiento de sí mismos. En esto Pedro fue cabalmente zarandeado por el enemigo. Si pudiéramos comprender nuestras propias debilidades, veríamos que hay tanto que hacer por nosotros mismos que humillaríamos nuestro corazón bajo la poderosa mano de Dios. Al vincular nuestras almas indefensas con Cristo, supliremos nuestra ignorancia con su sabiduría, nuestra debilidad con su fortaleza, nuestra fragilidad con su invencible poder. Pedro cayó porque no conocía su propia fragilidad. Creyó que era fuerte... Si Pedro hubiera caminado humildemente con Dios, y ocultado el yo en Cristo; si hubiera buscado fervientemente la ayuda divina; si hubiera sido menos confiado en sí mismo; si hubiera recibido la instrucción del Señor y la hubiera puesto en práctica, habría velado en oración, y habría obrado su propia salvación con temor y temblor. Si se hubiera examina-do íntimamente a sí mismo, el Señor le habría dado ayuda divina, y no hubiera habido necesidad de que el Señor lo zarandeara... No hay poder en toda la fuerza satánica que pueda incapacitar al alma que confía, en sencilla confianza, en la sabiduría que procede de Dios... El cuidado que Cristo manifestó por Pedro fue la causa de su restauración. Satanás no podía hacer nada contra la todopoderosa intercesión de Cristo. Y la oración que Cristo ofreció por Pedro la ofrece por todos los que son humildes y contritos de corazón (Hijos e hijas de Dios, p. 93). La caída de Pedro no fue instantánea sino gradual; fue dando pasos que lo llevaron finalmente al pobre discípulo a negar a su Señor con maldiciones y juramentos. Llegó a negar al "Varón de dolores, experimentado en quebranto". El canto del gallo le recordó a Pedro las palabras de Cristo y, sorprendido, se volvió para mirar a su Maestro. La mirada de Cristo reflejaba una mezcla de amor y compasión que penetró en lo más profundo de su corazón... Pedro no fue dejado sin esperanza. En la mirada de Cristo pudo leer sus pensamientos, diciéndole: Pedro, lo siento por ti; pero te perdono porque estás triste y arrepentido. Para Pedro, que estaba pasando por tal humillación y por tan grande lucha con las agencias satánicas, las palabras de Cristo: "He orado por ti", resultaron ser una preciosa seguridad. El cuidado que Cristo manifestó por Pedro fue la causa de su restauración. Satanás no podía hacer nada contra la todopoderosa intercesión de Cristo. Y la oración que Cristo ofreció por Pedro la ofrece por todos los que son humildes y contritos de corazón. El es nuestro abogado y ruega ante el Padre ofreciendo su poder y su eficacia. Juan declara: "Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2:1)... Pedro pecó a pesar de la luz, el conocimiento y los exaltados privilegios que había tenido; su confianza propia lo hizo caer. Y este mismo mal obra actualmente en los corazones humanos. Quizá tengamos el propósito de ser justos y actuar correctamente, pero fracasaremos si no estamos aprendiendo constantemente en la escuela de Cristo. Nuestra única seguridad es caminar humildemente ante nuestro Dios (The Youth Instructor; 15 de diciembre, 1898).
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Preparado por:
Ptr. Isaac López
North Dallas y Flower Mound, Tx – USA
isaaclr@hotmail.com
- Texas – USA
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