Notas de Elena White

Up Domingo 20 Lunes 21 Martes 22 Miércoles 23 Jueves 24 Viernes 25 Lección Juvenil Auxiliar Maestro Notas de Elena White Brian Jones Pr Alejandro Bullón Unión Australiana Unión Italiana UNASP Dr Lester Bannett Pr. Isaac López Michael Fracker PowerPoint MPM Prof Sikberto Marks Dr Bruce Cameron Dr Carlos E Espinosa


Ha resucitado
 

Para el 26 de Febrero del 2005

Lección 9




Sábado 19 de febrero

"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida... Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (S. Juan 5:24, 25).

Aunque Cristo se estaba refiriendo a la resurrección de los muertos, sus palabras tenían un significado más profundo; no sólo podía dar vida a los que estaban físicamente muertos sino a aquellos cuya vida espiritual estaba muerta en sus delitos y pecados. Los corazones detenidos por las transgresiones podían ser despertados por la obra del Espíritu Santo.

Por naturaleza el hombre no siente amor a Dios; no es natural para él pensar en las cosas celestiales. En su guerra contra Dios y su gobierno, Satanás ha logrado llevar a los seres humanos a pensar que Dios tiene los atributos que en realidad pertenecen al poder del mal. Por eso Cristo vino a revelar al Padre. La familia humana había pecado contra Dios; la terrible culpa por haber quebrantado la ley pendía sobre ellos; se habían hundido tan profundamente que parecía imposible poder infundirles una nueva vida espiritual. Pero Cristo no habría de desanimarse ni fracasar en su misión.

El Salvador vio que el ser humano tenía la capacidad y la posibilidad de hacer lo bueno y de reconstruir en él el reino de Dios. Por eso vino para dar vida a los que estaban muertos en sus delitos y pecados. Se puede oír su voz diciéndoles: "Despertaos los que dormís y levantaos".

Pero el despertar a los que están espiritualmente muertos; el crear en ellos nuevos gustos y nuevos motivos, requiere un poder tan grande como el que se necesita para despertar a los que están físicamente muertos. Convertir a los pecadores de sus caminos es, en verdad, dar nueva vida a los muertos. Pero nuestro Libertador es capaz de hacerlo porque él vino a destruir las obras del enemigo, ¿y acaso no cumplirá lo que él ha prometido? (Review and Herald, marzo 12, 1901).

 

Domingo 20 de febrero: Precursores

Aunque Cristo les había dado evidencia tras evidencia de su poder divino al sanar a los enfermos, echar fuera demonios, abrir los ojos de los ciegos y hacer otros actos poderosos, sin embargo algunos escribas y fariseos vinieron a él, diciendo: " Maestro, deseamos ver de ti señal.

Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches^ así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches". Entonces, para llamar la atención a su incredulidad y las consecuencias que vendrían sobre ellos, les dijo: "Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar" (S. Mateo 12:38-42).

Jesús hablaba personalmente con una autoridad suprema; sin .embargo siempre daba la impresión a la gente que hablaba por la autoridad de su Padre. Parecía estar siempre a nivel del trono eterno, porque la gloria de Dios se reflejaba sobre él y sobre aquellos que recibían su luz, los que, a su vez, la reflejaban sobre otros.

"Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo". ¿Por qué. entonces, no todos son atraídos hacia Cristo? La razón por la que muchos no vienen a él es porque no quieren morir al yo; desean, como Judas, mantener su individualidad; sus propios rasgos de carácter, heredados y cultivados. Aunque se les brinda cada privilegio y cada. oportunidad de quitar de su carácter las tendencias que los separan de Cristo, continúan aferrados a ellas, y si se les permitiera entrar al cielo, causarían una segunda rebelión.

Algunos de los que escucharon sus palabras le preguntaron: "Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos (S. Juan 12:34-36). Los judíos querían provocar una controversia que llevara a Jesús a decir alguna cosa con la cual pudieran acusarlo, porque ya existía una conspiración para matarlo.

Nótese el alcance de la incredulidad: "Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él". Cristo había realizado muchos milagros de los que ellos habían sido testigos; había resucitado a Lázaro como evidencia de su divinidad; sin embargo aquellos que presenciaron ese milagro, ya lo habían rechazado en sus corazones y nada podría iluminar las tinieblas que los rodeaban. "Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él. Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios" (S. Juan 12:37-42) (Signs of the Times, julio 8, 1897).

 

Lunes 21 de febrero: El Cristo resucitado

Mientras ascendían por el camino, un extraño se les unió; pero estaban tan apesadumbrados recordando los eventos que habían ocurrido durante la semana de Pascua, que no notaron su presencia, ni reconocieron en él a su divino Maestro. "Y les dijo: ¿Qué pláticas son éstas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron...Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían" (S. Lucas 24:17-20, 27).

¿Acaso los discípulos no habían escuchado esta misma exposición de labios de su Maestro? Sin embargo, ¡cuan poco habían comprendido entonces, y cuánto significado tenía ahora! ¡Y qué extraordinario cumplimiento de todas las cosas que él les había anticipado! Las verdades que sólo habían captado vagamente, ahora estaban rodeadas de una brillante luz. Su fe comienza a revivir y sus corazones se fortalecen con renovada esperanza al escuchar las palabras simples y claras de su desconocido acompañante. Sus corazones arden de alegría y sus ojos se llenan de lágrimas de gozo al pensar en que su confianza en Jesús como el Mesías no había sido traicionada; en verdad él era más de lo que ellos habían creído.

Si estos hombres no hubieran tenido esperanza, sus corazones no hubieran respondido a las palabras del Redentor del mundo que se esforzaba por fortalecer su débil fe recordándoles el testimonio de los profetas acerca de sí mismo. Pero las evidencias de la verdad sólo necesitaban ser revividas en sus mentes para que la nube que oscurecía su fe se transformara en luminosa seguridad. Cuando la niebla comenzó a desaparecer, la traición, el juicio y la crucifixión del Señor se volvieron monumentos que recordaban el cumplimiento de las palabras y las pro-videncias divinas, y que contaban la historia del incomparable amor del Salvador. Una vez más su fe quedó asentada sobre un firme fundamento.

En la vida de cada seguidor de Cristo habrá experiencias similares a la de estos discípulos; su fe será probada y por momentos su brillo se disipará. Pero los que aman a Dios con sinceridad no serán dejados solos; Cristo vendrá a su lado, quizás a través de un agente humano, para hablarles y darles ánimo (Signs of the Times, enero 20, 1888).

Después del derramamiento del Espíritu Santo, los discípulos, revestidos de la panoplia divina, salieron como testigos a contar la maravillosa historia del pesebre y la cruz. Eran hombres humildes, pero salieron con la verdad. Después de la muerte de su Señor eran un grupo desvalido, chasqueado y desanimado, como ovejas sin pastor; pero ahora salen como testigos de la verdad, sin otras armas que la Palabra y el Espíritu de Dios, para triunfar sobre toda oposición...
Los creyentes se reanimaron y reunieron; su desesperanza y su consciente sentimiento de desvalidez los había abandonado. Fueron transformados en carácter y unidos en los lazos del amor cristiano. Aunque carecían de riquezas, aunque eran reputados por el mundo como meros pescadores ignorantes, fueron hechos, por el Espíritu Santo, testigos de Cristo. Sin honores o reconocimiento terrenal, eran los héroes de la fe. De sus labios salieron palabras de divina elocuencia y poder que conmovieron al mundo.

El tercero, cuarto y quinto capítulos de Hechos presentan un relato de su testimonio. Aquellos que habían rechazado y crucificado al Salvador esperaban hallar a sus discípulos desanimados, cabizbajos, y listos para repudiar a su Señor. Con pavor escucharon el claro y valeroso testimonio dado bajo el poder del Espíritu Santo. Las palabras y obras de los discípulos representaban las palabras y obras de su Maestro; y todos los que los oían decían: Han aprendido de Jesús, hablan como él habló. "Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos" (Testimonios para los ministros, pp. 63-65).

 

Martes 22 de febrero: Testigos desde la tumba

Cuando Cristo exclamó en la cruz: "Consumado es" (S. Juan 19:30), hubo un gran terremoto que abrió las tumbas de muchos que habían sido fieles y leales al dar su testimonio contra toda obra de mal y magnificar al Señor de los ejércitos. Cuando el Dador de la vida salió del sepulcro proclamando: "Yo soy la resurrección y la vida" (S. Juan 11:25), convocó a esos santos de sus tumbas. Mientras vivían, habían testificado resueltamente de la verdad. Ahora habían de ser testigos de. Aquel que los había levantado de los muertos. Éstos, dijo Cristo, no son más cautivos de Satanás. Los he redimido; los he traído de la tumba como primicias de mi poder para que estén conmigo donde yo esté, para que nunca más vean la muerte ni experimenten pesar.

Durante su ministerio, Jesús levantó a los muertos dándoles vida. Resucitó al hijo de la viuda de Naín, a la hija de Jairo y a Lázaro. Pero ellos no fueron revestidos de inmortalidad. Después de haber sido resucitados, continuaron estando sometidos a la muerte. Pero los que resucitaron en ocasión de la resurrección de Cristo, fueron resucitados para vida eterna. Ellos fueron la multitud de cautivos que ascendieron con Cristo como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro.

Después de su resurrección, Cristo no se mostró a nadie sino a sus seguidores, pero no faltó testimonio en cuanto a su resurrección. Los que fueron resucitados con Cristo "aparecieron a muchos" (S. Mateo 27:53), declarando: Cristo ha resucitado de los muertos, y hemos resucitado con él. Dieron testimonio en la ciudad del cumplimiento del pasaje: "Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos" (Isaías 26:19). Esos santos contradijeron la mentira que propagaba la guardia romana que había sido sobornada con ese fin: que los discípulos habían venido de noche y se habían llevado a Cristo. Este testimonio no pudo ser silenciado.

Cristo fue las primicias de los que duermen. Para la gloria del Padre, el Príncipe de la vida debía ser las primicias, la realidad simbolizada por la ofrenda mecida. "Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos" (Romanos 8:29). Esta misma escena, la resurrección de Cristo de los muertos, había sido celebrada simbólicamente por los judíos. Cuando maduraban en los campos las primeras espigas de los cereales, eran cosechadas cuidadosamente, y cuando la gente subía a Jerusalén, ellas eran presentadas ante el Señor como una ofrenda de agradecimiento. La gente mecía las gavillas maduras delante de Dios, reconociéndolo como al Señor de la cosecha. Después de esa ceremonia, el trigo era guadañando y se recogía la cosecha.

Así también los que habían sido resucitados habían de ser presentados ante el universo como una garantía de la resurrección de todos los que creen en Cristo como su Salvador personal. El mismo poder que levantó a Cristo de los muertos levantará a su iglesia y la glorificará con Cristo, como a su novia, por encima de todos los principados, por encima de todos los poderes, por encima de todo nombre que se nombra, no sólo en este mundo, sino también en los atrios celestiales, el mundo de arriba. La victoria de los santos que duermen será gloriosa en la mañana de la resurrección. Terminará el triunfo de Satanás, al paso que triunfará Cristo en gloria y honor. El Dador de la vida coronará con inmortalidad a todos los que salgan de la tumba (Mensajes selectos, t. l, pp. 358-360.

 

Miércoles 23 de febrero: Pablo y la resurrección de Jesús

Cristo venció la muerte y llevó cautiva la cautividad. Los seres humanos consideraban la muerte como algo terrible que debían enfrentar en el futuro. Pero la resurrección de Cristo de entre los muertos cambió el concepto de la muerte. Cristo se levantó de la tumba y con él levantó a una multitud de cautivos que aparecieron a muchos. La resurrección de Cristo demostró su poder sobre la muerte; los muertos en Cristo se levantarán otra vez para gozar de una gloriosa inmortalidad. Vendrá por ellos porque quiere que donde él está, ellos también estén (Review and Herald, julio 16, 1889).

No batallamos solos; estamos en la compañía de los santos cruz las huestes de los cielos están a nuestro lado, y no son sólo ángeles, porque el Capitán de las huestes dirige sus ejércitos. Él es el Comandante que lleva a los suyos al campo de batalla, y su voz puede ser escuchada por encima del fragor de la lucha, diciendo: "Confiad, yo he vencido al mundo". Quien nos dirige es un Conquistador; avancemos, pues, hacia la victoria. Los ejércitos celestiales están envueltos en nuestra lucha a la vista de todos los mundos invisibles. Podemos enfrentar con calma al enemigo y con fe avanzar hacia la victoria, diciendo: "Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, y porque él vive, nosotros viviremos también" (Review and Herald, marzo 14, 1893).

 

Jueves 24 de febrero: La resurrección, ahora y entonces

Cristo es un Salvador resucitado, pues aunque estuvo muerto, ha resucitado y vive siempre para interceder por nosotros. Hemos de creer con el corazón para justicia y con la boca hemos de hacer confesión para salvación. Los que son justificados por la fe confesarán a Cristo. "El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (S. Juan 5:24). La gran obra que ha de efectuarse para el pecador que está manchado y contaminado por el mal es la obra de la justificación. Éste es declarado justo mediante Aquel que habla verdad. El Señor imputa al creyente la justicia de Cristo y lo declara justo delante del universo. Transfiere sus pecados a Jesús, el representante del pecador, su sustituto y garantía. Coloca sobre Cristo la iniquidad de toda alma que cree. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21).

Cristo pagó por la culpabilidad de todo el mundo y todo el que venga a Dios por fe, recibirá la justicia de Cristo, "quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados" (1 Pedro 2:24). Nuestro pecado ha sido expiado, puesto a un lado, arrojado a lo profundo de la mar. Mediante el arrepentimiento y la fe somos liberados del pecado y contemplamos al Señor, nuestra justicia. Jesús sufrió, el justo por el injusto.

Aunque como pecadores estamos bajo la condenación de la ley, sin embargo Cristo, mediante la obediencia que prestó a la ley, demanda para el alma arrepentida los méritos de su propia justicia. A fin de obtener la justicia de Cristo, es necesario que el pecador sepa lo que es ese arrepentimiento que efectúa un cambio radical en la mente, en el espíritu y en la acción. La obra de la transformación debe comenzar en el corazón y manifestar su poder mediante cada facultad del ser. Sin embargo, el hombre no es capaz de originar un arrepentimiento tal como éste, y sólo puede experimentarlo mediante Cristo, que ascendió a lo alto, llevó cautiva a la cautividad y dio dones a los hombres (Mensajes selectos, t. 1, pp. 459, 460).
 

 

 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange