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Ha resucitado

 

 
 

Para el 26 de Febrero del 2005

 

Material Auxiliar

Texto Clave: Romanos 6:4-6
 

 

 

Objetivos para el Maestro

  1. Repasar la evidencia concluyente de que Jesús es el verdadero Mesías.

  2. Encontrar poder en Jesús para eliminar el temor a la muerte.

  3. Considerar la resurrección de Jesús como una verdad relevante y oportuna para proclamar.
     

Bosquejo de la Lección

I. Jesús, el Autor de la vida (Juan 11:25).

A. Jesús realizó numerosos milagros que proclamaban su poder sobre la enfermedad y la muerte.
B. Estos milagros tenían, entre otros, el propósito de facilitar que otros creyeran en su próxima resurrección.
C. Los discípulos proclamaron la victoria de Jesús sobre la muerte al costo de ser objeto de la persecución y aun la muerte.

II. Una creencia basada en Jesús (Mat. 27:52, 53).

A. Jesús pidió a los discípulos que creyeran, basados en quién era él y lo que había hecho.
B. Los mártires, resucitados junto con Jesús, se unieron para proclamar su victoria sobre la muerte.
C. Los discípulos llegaron a ser valientes testigos de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús.

III. La resurrección de Jesús, garantía de la nuestra (Luc. 24:33).

A. Ya no somos más cautivos de Satanás; Jesús nos redimió.
B. Esta buena noticia llegó a ser el fundamento de nuestra esperanza ahora, como así también para un futuro eterno.
C. Se puede experimentar un cambio radical cuando Jesús es el centro y el eje fundamental de nuestras vidas.

 

Resumen

Durante el ministerio de Jesús sobre la tierra, sus milagros dieron evidencia de su identidad divina y de su poder para producir cambios salvadores en las vidas humanas. Él resucitó a personas de entre los muertos a fin de prefigurar su propia resurrección: Ésta es nuestra gran esperanza de liberación del temor a la muerte y de concentrar nuestra vida en ella, que Satanás usa para mantenernos cautivos.

 

Comentario

Ha resucitado.

Introducción: La resurrección, la ascensión y la obra posterior de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote en el cielo inmortalizan el Calvario, y aplican su inagotable poder para atraer y salvar a cada alma que coopera con la gracia redentora de Dios.

I. Precursores.

Los diversos hechos de resurrección que realizó Jesús –la hija de Jairo, de 12 años de edad, el hijo de la viuda de Naín, y Lázaro– claramente certifican que su afirmación de ser “la resurrección y la vida” (Juan 11:25) no era el engaño de una mera ilusión. Jesús afirmó que no sólo tenía poder inherente para resucitar a los buenos y a los malos, sino también para juzgar a todos los seres humanos de acuerdo con sus actos (ver Juan 5:24-29).
“Satanás no puede retener los muertos en su poder cuando el Hijo de Dios les ordena que vivan; no puede retener en la muerte espiritual a una sola alma que con fe reciba la palabra de poder de Cristo. Dios dice a todos los que están muertos en el pecado: ‘Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos’. Esa palabra es vida eterna. Como la palabra de Dios, que ordenó al primer hombre que viviera y sigue dándonos vida; como la palabra de Cristo: ‘Mancebo, a ti digo, levántate’ dio la vida al joven de Naín, así también aquella palabra: ‘Levántate de los muertos’ es vida para el alma que la recibe. Dios ‘nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo’ (Col. 1:13). En su Palabra, todo nos es ofrecido. Si la recibimos, tenemos liberación” (DTG 286, 287),

II. El Cristo resucitado.

Los poderosos eventos que rodearon a la resurrección de Cristo –el terremoto, su salida de la tumba con un resplandor tan notable que los guardias romanos cayeron como muertos al verlo, la salida de los santos resucitados de sus tumbas, la conducta transformada de los discípulos, del desaliento al valor intrépido y el santo celo–, todo daba testimonio innegable de la realidad de la resurrección de Cristo.

“Al dar muerte a Cristo, los sacerdotes se habían hecho instrumentos de Satanás. Ahora estaban enteramente en su poder. Estaban enredados en una trampa de la que no veían otra salida que la continuación de su guerra contra Cristo. Cuando oyeron la nueva de su resurrección, temieron la ira del pueblo. Sintieron que su propia vida estaba en peligro. Su única esperanza consistía en probar que Cristo había sido un impostor y negar que hubiese resucitado [...] Los sacerdotes y los príncipes estaban en continuo temor, no fuese que mientras andaban por las calles o en la intimidad de sus hogares se encontraran frente a frente con Cristo. Sentían que no había seguridad para ellos. Los cerrojos y las trancas ofrecerían muy poca protección contra el Hijo de Dios. De día y de noche, esta terrible escena del tribunal en la que habían clamado: ‘Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos’ (Mat. 27:25) estaba delante de ellos. Nunca más se habría de desvanecer de su espíritu el recuerdo de esta escena. Nunca más volvería a sus almohadas el sueño apacible” (DTG 729).

III. Testigos desde la tumba.

Cristo resucitó a esos santos, y ellos recorrieron Jerusalén no para asustar a la gente, sino para reforzar la gran y notable realidad de que Cristo mismo era realmente la Resurrección y que tenía en su poder las llaves de la muerte y de la tumba (Apoc. 1:18). No ver este hecho fundamental es tener un concepto grandemente disminuido y groseramente inexacto de Cristo, que reduciría su sacrificio a un mero acto de martirio soportado por propósitos ideológicos errados. Pero si se pudiera demostrar (como efectivamente lo fue por las características de su resurrección y los eventos posteriores) que él tenía el poder para salir de la tumba y resucitar a sus santos, entonces el sello quedaría estampado para siempre sobre la validez de su pretensión de ser el Mesías y su evangelio. En virtud de su resurrección, la muerte ya no tenía más el dominio; de hecho, Cristo, con su propia muerte, “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10) y libró “a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Heb. 2:15).

IV. Pablo y la resurrección de Jesús.

Lee 1 Corintios 15:1 al 4. ¡Qué gran declaración y definición del evangelio encontramos en este pasaje! Este credo apostólico pone a la resurrección de Cristo como el sello que proporciona autenticidad al evangelio (y por ese motivo desarrolla ese tema en todo el capítulo 15). Para Pablo, la resurrección otorga al Calvario su poder redentor, porque la resurrección de Jesús imparte eficacia a la obra de la Cruz, que da vida y destruye el pecado (ver 1 Cor. 15:17; 2 Cor. 4:10-14; 5:14-16). Por eso, para Pablo, la Cruz era el árbol de vida, la fuente de gracia, la espada de autoridad espiritual, el faro del alma, el arado de la verdad, el latido del amor divino, el canto de la redención, el trono de la misericordia, el tribunal de la justicia, el refugio del arrepentido, el emblema del discipulado cristiano, la clave de toda sabiduría, el cetro del gobierno divino, el sendero y la promesa de la vida eterna.

V. La resurrección ahora y entonces.

Es el privilegio de todo creyente caminar y obrar en el poder de la resurrección de Jesús. (Ver Efe. 1:17-20.) A fin de que ese poder obre libremente en nuestras vidas, debemos morir al pecado y vivir a la justicia de Cristo continuamente (ver Rom. 6:1-8; 1 Cor. 15:31-34; Fil. 3:9; y Alza tus ojos, p. 76).
 

ESTUDIO BIBLICO INDUCTIVO

 

Textos para estudiar:  Lucas 24:33, 48; Juan 5:24, 25; 11:25; Romanos 6:4-6; Apocalipsis 21:1-5

 

Cuando alguien ha preparado una sorpresa especial para ti, ¿de qué modo los actos o la conducta de esa persona te dan indicios de lo que ocurrirá? Jesús ministró a la gente, realizando milagros asombrosos; incluso resucitó muertos. ¿De qué modo se valía Jesús de estos milagros a fin de preparar a sus discípulos para su propia resurrección? ¿Por qué estaban tan ciegos a lo que sucedería? ¿Cuáles de tus ideas preconcebidas te impiden comprender totalmente lo que Jesús desea para tu vida?

1. Las flores fabricadas con seda nos dan un indicio de cómo podrán ser las flores que habrá en el cielo, que no se marchitarán. Jesús es más que un indicio de la salvación; él es el verdadero Mesías. Con tantas personas e ideologías que compiten por nuestra lealtad, ¿cómo les hablarías de Jesús como la Fuente verdadera de ayuda y cambio? ¿Qué parte de tu testimonio personal sería la más convincente?

2. Cuando Jesús murió en la cruz, un terremoto sacudió la tierra, el velo del templo se rasgó y muchas tumbas se abrieron. En ocasión de su resurrección, aquellos mártires fueron levantados a la vida y entraron en la ciudad como sus testigos. ¿Qué hecho fue necesario para dirigir tu atención hacia Jesús? ¿Por qué es a menudo tan difícil para él alcanzarnos, o alcanzar a nuestros vecinos y amigos?

3. Pablo proclamó a Jesús como el Señor de la vida, el único fundamento de toda la esperanza cristiana. A la luz de nuestro temor natural a la muerte, ¿por qué el triunfo de Jesús es tan importante? ¿De qué modo esta buena noticia cambió el sentido de tu vida? Analiza formas en que puedes compartir tu esperanza con un amigo o un vecino.

4. Cuando alguien da un regalo a la persona que está a tu lado, ¿esperas recibir también un regalo? ¿Cómo te sientes cuando te obsequian algo que realmente querías? Jesús extiende el máximo regalo, nueva vida en él, tanto ahora como durante la eternidad. ¿De qué modo podemos considerar nuestra aceptación como algo más que un evento único? ¿Qué significa experimentar continuamente una vida nueva?
 

TESTIFICACIÓN

 

 

Esta semana analizaremos el concepto de los cristianos nacidos de nuevo. ¿De qué modo reconocen los demás, en cada uno de nosotros, un cristianismo que produce una nueva vida? ¿Es por las cosas que evitamos, o es por causa de las cosas que abrazamos? ¿Es una combinación de ambas cosas?

El apóstol Pablo escribe que es necesario que los cristianos experimentemos la verdadera muerte al pecado en nuestras vidas; sepultamos nuestros pecados para siempre cuando elegimos creer en Jesucristo y aceptamos el plan de salvación sin poner condiciones. Si hemos aceptado realmente a Cristo como nuestro Salvador personal, seremos incapaces de guardar el gozo puro de esta buena noticia para nosotros mismos. Seremos incapaces de guardar para nosotros solos la historia de su plan de redención. Buscaremos maneras de compartir su amor con los demás y voluntariamente viviremos una vida que esté en armonía con sus enseñanzas. Testificar a la gente mediante nuestros actos será tan natural como el hecho de respirar; otros sabrán inmediatamente que vivimos nuestra fe.

Por eso, si dudas de que otros ven en ti un ejemplo positivo de una experiencia cristiana plena, podrías preguntarte: ¿Estoy, tal vez, perdiendo una parte de las bendiciones que Dios da libremente a sus hijos? Al hacer un inventario y realizar los ajustes que sean necesarios, llegarás a ser un cristiano nacido de nuevo, como él quiere que seas.
 

APLICACIÓN A LA VIDA

 

 

Rompamos el Hielo: ¿Cuál fue una de las mayores sorpresas que recibiste en la vida?.

Versículo para el estudio grupal: Lucas 24:33-49.

Preguntas para Reflexionar:

1.      ¿De qué modo convenció Jesús a los discípulos con respecto a la realidad de su resurrección? (Maestros: si en tu clase no se menciona la evidencia de las Escrituras, insiste hasta que capten ese aspecto de Lucas 24:33 al 49).

2.      Tocar, sentir y comer no son tan convincentes e importantes como las Escrituras. ¿Por qué no?

Preguntas de aplicación:

1.      Jesús empleó las Escrituras para ayudar a sus discípulos a comprender que él había resucitado. ¿Por qué es tan importante ir a la Biblia para apoyar las afirmaciones de nuestra fe?

2.      ¿Qué podría convencer a tus vecinos, o a un compañero de trabajo, acerca de la realidad de la muerte y la resurrección de Jesús?

3.      ¿De qué modo la muerte y la resurrección de Jesús pone nuestra vida y nuestra muerte en una nueva perspectiva?

4.      Los discípulos estaban aterrorizados y con dudas; no obstante, llegaron a ser poderosos defensores de Jesús. ¿Qué marcó la diferencia en ellos (ver vers. 48; Juan 20:22)? Nosotros tendemos a asustarnos y a estar inseguros, así como sucedió con ellos. ¿Qué verdad podría cambiar este estado en nosotros?

5.      En Lucas 24:48 se registra que Jesús ordenó que sus discípulos fueran testigos de las cosas que habían visto y oído ese día, y todos los días que habían estado con Jesús. Las instrucciones de Jesús son también para nosotros. ¿Cómo podemos ser buenos testigos? Jesús es nuestro ejemplo; en los evangelios encontramos las respuestas a tres preguntas acerca de cómo testificó Jesús: 1) ¿Quién comenzó las conversaciones? De los más de 40 encuentros que Jesús tuvo con personas individuales, Jesús inició el diálogo (ver, p.ej., Juan 4:7-42; 5:1-15). En 25 casos, fue la otra persona la que habló primero (ver, p. ej., Mat. 19:16-30; Mar. 5:24-34). 2) ¿Dónde se realizaron las conversaciones? La mayoría de ellas ocurrieron en un ambiente de trabajo (ver, p. ej., Mat. 4:21, 22; Juan 4:7-42), mientras que muchas otras ocurrieron en los hogares (ver Mar. 1:29-31; Luc. 19:1-10). 3) ¿Acerca de qué conversaron? En más de la mitad de las conversaciones, Jesús hizo preguntas (ver, p. ej., Juan 8:1-11; Luc. 5:17-26). ¿Por qué este método de Jesús es útil incluso hoy en día? Analiza maneras en que podemos aplicar su ejemplo.


 

Cortesía de la Iglesia Adventista de Santa Clara, Cuba

 

 

 

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