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Para el 22 de enero de 2005 |
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Material Auxiliar |
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Texto Clave: Hebreos 5:7-9. |
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Objetivos para el Maestro
Bosquejo de la Lección
I. Jesús: Dios con nosotros (Fil. 2:5-8).
II. Jesús fue plenamente humano (Luc. 2:7, 52).
III. Jesús, la fuente de nuestra salvación eterna (Heb. 5:7-9).
Resumen Nuestra salvación está disponible por medio de Jesús. Él se “despojó a sí mismo” y tomó “forma de siervo” (Fil. 2:7). Elena de White llama a esto una “maravillosa combinación de hombre y Dios” (R&H, 4 de septiembre de 1900). Vivió una vida sin pecado sobre la tierra, y dio su vida para comprar nuestra salvación. Aunque no podemos comprender plenamente este misterio de la gracia de Dios, se nos invita a aceptarlo por fe y reclamar personalmente la salvación que él ofrece.
Comentario Me preparaste un cuerpo. Introducción. Cristo tomó nuestra naturaleza humana para salvarnos del pecado. Sin confusiones ni cruzamiento, llegó a ser plenamente humano y permaneció completamente divino en su naturaleza esencial. Fue simultáneamente nuestro Sustituto y Ejemplo, nuestro Sacrificio y Mediador. Él es nuestro representante para redimirnos y restaurarnos, y para darnos poder a fin de vencer a Satanás y al pecado en la gran controversia entre el bien y el mal. Por su encarnación, estuvo perfectamente adaptado para cumplir el gran plan de redención sin componendas, duplicidades, ventajas injustas o la más mínima rebaja de las normas divinas de justicia. Su venida, para cumplimentar esta completa provisión para la salvación de todos los que lo aceptan de la manera determinada por Dios, es el don supremo de todas las edades. I. ¿Es amigable el universo? La preexistencia eterna de Cristo es una enseñanza bíblica fundamental, como lo demuestran los textos que aparecen en la sección del domingo. Dejar de reconocer la igualdad de Cristo con el Padre (Juan 10:30; Fil. 2:5-11; Heb. 1:1-8) sólo puede invalidar nuestro concepto de la gloria de Dios y del plan de salvación. II. En la forma de Dios y de hombre. Mucho debate estéril ha girado en torno del tema de la humanidad y la divinidad conjuntas de Cristo. Cuando consideramos este tema, estamos pisando tierra santa. Aunque no podamos descifrar la plenitud del misterio divino, es provechoso estudiar el propósito de la venida de Cristo de una manera tan singular (ver Rom. 1:3, 4; 8:1-4; Heb. 1:1-3; 2:9-14; 1 Juan 3:5-9). Cristo llegó a ser uno con nosotros en toda forma vital y necesaria, para abrirnos las puertas de la salvación. Como el segundo Adán, obtuvo la victoria donde nuestros primeros padres fracasaron, y donde todos sus descendientes fallamos desde entonces. Él hizo posible que seamos partícipes de la naturaleza divina y seamos victoriosos sobre todo pecado y tentación por medio de la fe en su sangre expiatoria. Si lo recibimos con la sencillez y la humildad de un niñito, seremos salvos (Mat. 11:25; 18:1-3). III. La humanidad de Cristo. “Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado” (DTG 32; ver también la p. 92). IV. La divinidad de Cristo.
“Cristo no había cambiado su
divinidad por la humanidad; sino que había vestido su
divinidad con la humanidad” (R&H, 29 de octubre de 1895).
“Pero, aunque la gloria divina de Cristo estuvo por un
tiempo velada y eclipsada porque él asumió la naturaleza
humana, sin embargo no cesó de ser Dios cuando se hizo
hombre. Lo humano no tomó el lugar de lo divino, ni lo
divino de lo humano. Éste es el misterio de la piedad. Las
dos expresiones –‘humano’ y ‘divino’– eran estrecha e
inseparablemente una en Cristo y, sin embargo, tenían una
individualidad diferente. Aunque Cristo se humilló a sí
mismo para hacerse hombre, la deidad aún le
pertenecía”.–“Comentarios de Elena G. de White” (5 CBA
1.103). V. Autor de eterna salvación. Podremos apreciar mejor las glorias y las maravillas de la encarnación de Cristo si conservamos constantemente ante nuestra vista su propósito al adoptar la naturaleza humana: salvarnos del pecado. En el logro de esta meta, Satanás lo hizo sufrir intensamente, y trató con todo su poder y su habilidad de distorsionar la misión de Cristo y llevarlo a una ruina vergonzosa. Jesús también sufrió en manos de aquéllos a quienes vino a salvar, seres humanos cuyo amor al pecado estaba tan profundamente arraigado que los hacía retroceder ante la justicia que veían en Cristo, y lo atacaron ferozmente para desanimarlo y, en última instancia, destruirlo. Se había preparado un cuerpo para Cristo no para ser escudado de las pruebas y los sufrimientos, sino para soportar el peso de la necesidad del mundo. En ese cuerpo, decididamente, cumplió la voluntad de Dios, no con sus propias fuerzas, sino con las del Padre, y así “somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Heb. 10:10; Rom. 8:3, 4).
1. Si alguna vez te mudaste de casa, sabes lo que significa acomodarte en un nuevo ambiente. Jesús dejó el cielo, y “habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Considera lo que significó para Jesús, que estaba lleno de gracia y de verdad, vivir sobre la tierra. ¿De qué modo le has permitido habitar en tu vida? 2. Una de las primeras maravillas de la naturaleza que descubrimos cuando éramos niños pudo haber sido la transformación de una oruga en mariposa. ¡Qué misterio maravilloso! Pero eso empalidece en comparación con la transformación implicada en la encarnación de Cristo. Jesús, que era plenamente Dios, llegó a ser plenamente hombre. Tomó “la forma de siervo” (Fil. 2:7) para atender nuestra necesidad. Analiza las evidencias de que Jesús fue humano (ver Luc. 2:7, 52; Mat. 8:24; Juan 4:6). ¿De qué modo su completa humanidad hace que su vida sin pecado sea aún más asombrosa? 3. Las computadoras hacen cosas maravillosas. Si entiendes cómo usarlas, pueden simplificar mucho tu trabajo; si no las sabes usar, tu experiencia te producirá una tendencia a despreciar su utilidad. En nuestro trabajo secular no comprendemos completamente a un Dios que vivió entre los hombres y, por ello, menospreciamos su importancia para la vida. Analiza cómo esta actitud generalizada afecta la comprensión de tus vecinos acerca de Jesús. Planifica alguna manera tangible y práctica para que puedas compartir a Jesús con ellos. 4. Una manguera no da el agua que el jardín necesita a menos que esté conectada a una llave de agua. Pablo nos dice que Jesús es “el autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Heb. 5:9). ¿Por qué es necesario estar conectado con Jesús? Analiza por qué y cómo la obediencia está involucrada en nuestra respuesta a nuestro Salvador. 5. Jesús “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb. 4:15). Él vivió lo que predicó; actúa motivado por el amor que tiene por nosotros. ¿Cómo podemos esperar seguir su ejemplo? Considera Filipenses 2:12 y 13. ¿De qué maneras el hecho de saber que Jesús entiende nuestras vicisitudes humanas hace que sea más fácil acercarnos al Salvador?
¿Cómo podemos explicar la eternidad de Cristo a quienes están comenzando a aprender acerca de él? Sencillamente, Jesucristo siempre ha sido, y siempre será. Su existencia no tiene principio ni fin; él fue antes del comienzo y será siempre eterno. No obstante, ¿por qué es tan importante que los no creyentes acepten su existencia sin interrupciones? Nuestra lección de esta semana trata acerca de estos problemas fundamentales relacionados con el sacrificio supremo de Cristo, al abandonar el mundo celestial, puro y no contaminado por el pecado, para tomar la responsabilidad de asegurar la salvación para todos los que habitan el planeta Tierra. Para tener una idea más acabada acerca del impacto de la transformación de Cristo de Señor eterno en un hombre humilde, pero reteniendo todavía su divinidad, toma un momento para hacer un ejercicio de asociación de palabras: observa las palabras de la columna izquierda, y luego anota al lado lo opuesto:
Esta lista describe la experiencia de Jesús en su paso de ser el primero al último, de exaltado a rebajado, de elevado a humillado. Sólo su completa humildad permitió tal ajuste al Rey de reyes. Jesús, con todo el peso de su humanidad, jamás pecó. Nunca confundió ni por un momento lo correcto con lo equivocado, la verdad con lo que no es verdad. Él evitó lo que muchos encuentran hoy tan difícil lograr: separar la verdad de las mentiras. El impacto de Cristo, manifestado por tu intermedio, puede ser profundo y producir vida, al tocar los corazones y las vidas de quienes te rodean cada día. Nunca pierdas de vista el hecho de que estás testificando, consciente o inconscientemente, en todo momento, acerca de la preexistencia de Uno con quien entras en contacto diariamente. Su preexistencia es realmente una promesa de poder: porque su cualidad de ser eterno significa que servimos a Uno que nunca se harta de ayudarnos en nuestros esfuerzos por tocar las vidas de otras personas para su salvación.
Rompamos el Hielo: ¿Cuál es el tipo de automóvil que prefieres, y por qué? (Volveremos a esta pregunta más tarde en nuestro estudio). Versículos para el estudio grupal: Filipenses 2:1-11. Preguntas para Reflexionar: 1. En los versículos 1 al 4, ¿qué cualidades estimula Pablo que tengamos? ¿Por qué crees que él anima a los filipenses a procurar esas cualidades? 2. El versículo 7 dice que Jesús “se despojó a sí mismo” (RV60). En el idioma original, dice literalmente que “se vació a sí mismo”. ¿Qué pasos notas en los versículos 6 al 8 que describen ese proceso de “vaciamiento” que soportó Jesús? Los versículos 9 al 11 también describen un proceso de vaciamiento. ¿Quién pasará por este proceso, y cuáles son los pasos que darán? 3. La semana pasada estudiamos acerca del Siervo sufriente presentado en Isaías 53. ¿Qué similitudes observas entre Filipenses 2:5 al 11 e Isaías 53? ¿Qué características clave de Jesús expresan los versículos 5 al 11? Preguntas de aplicación: 1. ¿De qué manera podemos tener la misma actitud que tuvo Jesús (ver el vers. 5)? ¿De qué maneras específicas podemos demostrar esta actitud? 2. Finalmente, Dios recompensó a Jesús (ver los vers. 9-11). Si seguimos a Jesús, vaciándonos de nosotros mismos antes del juicio final, ¿qué recompensa tendremos? (Mar. 10:19, 30.) 3. En Filipenses 2:1, ¿qué cinco factores usa Pablo para motivar a sus lectores? Analiza qué significa cada uno de ellos. ¿Cuál de ellos te motiva más que los otros, y por qué? 4. De qué modo tu elección de un automóvil favorito revela la presencia de las cualidades a las que se refiere Pablo en este pasaje, o a la necesidad que tienes de ellas? (Para el maestro: esta pregunta hará que las personas se abran bastante al diálogo. Si no estás cómodo al contestarla tú primero en forma bondadosa y agradable, es mejor no usarla; sin embargo, si la usas, podrás observar que el grupo crecerá en intimidad y apoyo mutuo. Asegúrate de que la clase sepa que cada uno sólo puede responderla por sí mismo. Tendrás que asegurarte de que nadie trate de contestarla por otro miembro de la clase). 6. ¿De qué manera el mensaje de Isaías 53 nos brinda seguridad?
Cortesía de la Iglesia Adventista de Santa Clara, Cuba
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