Brian Jones

 
Up Domingo 9 Lunes 10 Martes 11 Miércoles 12 Jueves 13 Viernes 14 Lección Juvenil Auxiliar Maestro Notas de Elena White Auxiliar White Brian Jones Dr. Ausberto Castro Pr Alejandro Bullón Dr Carlos E Espinosa Unión Italiana UNASP Dr Lester Bannett Michael Fracker Michael Fracker 2 Unión Australiana Pr Javier Velázquez PowerPoint MPM Walla Walla College Dr Bruce Cameron Dr Angel Rodriguez Dr Alberto Treiyer Dr Ekkeehardt Mueller Pr Joanes O Souza Dr Sergio Balcazar White-Adicional Prof Sikberto Marks Gilson N B Costa

 


Perfiles proféticos del Calvario

Para el 15 de Enero del 2004


 

 

Salomón Ginsburg, criado en un devoto hogar judío y estudiante rabínico, huyó de su Polonia nativa para evitar un matrimonio arreglado. A los 17 años, solo y sin amigos en Londres, aceptó la invitación de un joven misionero judío para escuchar una conferencia sobre el Mesías. Salomón escuchó electrizado la explicación que daba el orador acerca de Isaías 53. El recordó cómo cuatro años antes, cuando asistía a una fiesta de Succoth con su padre rabino, leyó todo el capítulo en silencio reflexivo. Le había preguntado a su padre: "¿De quién habla el profeta aquí?" La respuesta amenazante del padre intensificó su determinación de comprender este hermoso pasaje.

En esa conferencia en Londres, Salomón vio a Jesús presentado con claridad en las palabras escritas siglos antes de su nacimiento. Esa noche Salomón aceptó a Jesús como su Mesías. Pronto llegó a ser un misionero que dedicó toda su vida al Brasil. Con valor y celo, guió a centenares a Jesús iluminado por la cruz, cuyos primeros rayos había visto en la descripción de Isaías.

El Calvario brilla desde la antigua profecía. El sacrificio de Cristo, su naturaleza, el tiempo, el costo y los resultados eternos eran claros en la mente de Dios. Ese sacrificio redentor fue el centro del sistema de adoración, de las leyes y de las profecías de Israel. Todas las señales, pintadas con la tinta luminosa de la sangre de Jesús, brillan en la oscuridad de la apostasía de la tierra. Envían el mensaje: "Este es el camino, andad en él; porque el sendero del sacrificio de mi Hijo es el camino al Edén restaurado".

Para usar otra metáfora, las luces del Antiguo Testamento proyectaban la gloria de la cruz sobre la pantalla de los eventos, entonces todavía futuros, pero ahora realizados. Jesús realmente es "el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" (Apoc. 13:8). El mensaje que satura los tipos y las profecías del Antiguo Testamento, y las narraciones y doctrinas del Nuevo Testamento, es: "Te amo y di mi vida por ti, para atender tus necesidades".

La salvación del pecado es la mayor de nuestras necesidades. Por eso, Dios reveló a Israel un sistema de adoración destinado a cruzar el golfo que el pecado produjo entre Dios y la humanidad. Le dijo a Israel: "Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos" (Exo. 25:8). Sobre el Monte Sinaí, Dios le mostró a Moisés el modelo del santuario con todos sus muebles (ver Éxo. 25:9, 40). Nada tan vital para el destino humano podía ser dejado a la imaginación de los hombres.

 

El evangelio en metáforas

Cada aspecto del santuario y sus ceremonias presentaban el evangelio en una metáfora viviente. David cantó: "En su templo todo proclama su gloria" (Sal. 29:9). Dios no sólo deseó redimir del pecado a la humanidad sino también embellecer a su pueblo con su bondad y santidad, de modo que como templo de Dios vivieran para su gloria y revelaran su atracción a otros.

Dios empleó medios sencillos pero gráficos para este propósito. El instruyó a los pecadores arrepentidos que trajeran un cordero al santuario como ofrenda por el pecado (ver Lev. 4:27-34). Este acto representaba su fe en la virtud expiatoria del sacrificio del Mesías y su aceptación de ese beneficio. Antes de quitar la vida al cordero, el penitente confesaba sus pecados sobre la criatura inocente y sin mancha. Tanto el sacrificio como el sacerdote oficiante representaban al Mesías (ver Juan 1:29; Heb. 7:20^-28). Los sacerdotes presentaban sacrificios cada mañana y cada tarde, representando las misericordias de Dios que permiten ser salvos a todos los que lo desean (ver Exo. 29:38, 39; 1 Juan 2:2; comparar con Exo. 12:48, 49; 1 Rey. 8:41-43). Todas las lecciones que enseñaba el tabernáculo terrenal reflejaban en miniatura el santuario en el cielo, que Dios construyó y no hombre.

Dios honró el santuario con su presencia en la forma de una luz visible para bendecir a su pueblo y aceptar las ceremonias que ellos realizaban allí (ver Exo. 40:33-38). Jesús, la Luz del mundo, se hizo carne y habitó entre nosotros para revelar la gloria y la gracia de Dios. El llegó a ser nuestro santuario viviente, la redención, la justicia y la santificación (ver Juan 1:14).

Cada adorador que realizaba las ceremonias en el santuario reconocía que la ofrenda de los animales no era un símbolo adecuado de lo que Dios iba a hacer para nuestra salvación Se necesitaba completar el cuadro con la venida del Portador del pecado divino-humano. Las ceremonias del santuario eran una profecía perpetua del Mesías venidero (ver Heb. 9:11-16, 24-26).

Sobre este tema, Pedro escribió:

El pacto de Dios es ordenado y seguro, y no omite ninguna provisión necesaria para nuestras almas. Las ceremonias del santuario de Israel presentaban el nuevo pacto en un despliegue de símbolos que declaraban como con fuego.

La vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona (Lev. 17:11). Y sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Heb. 9:22). Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mat. 26:28).

 

Una profecía del evangelio

Vimos que las ceremonias del santuario eran una profecía del evangelio en ritos alegóricos que Dios mismo había prescrito. Como iluminación adicional, él dio profecías específicas acerca de la venida del Mesías. En estas profecías están grabadas las penurias y el sacrificio del Mesías.

Considere, por ejemplo, el Salmo 22, que muestra los eventos del Calvario como si estuvieran ocurriendo en nuestra presencia. Notemos:

En el Salmo 22 sentimos el esfuerzo de Jesús por levantar el pecho mientras luchaba con cada respiración y el dolor causado por los clavos que lo mantenían contra las ásperas vigas de la cruz. Sentimos su sed desesperada mientras la savia de la vida se drenaba. Este salmo es más que una fotografía de la crucifixión de Jesús: revela la misma esencia del alma de Jesús mientras contemplaba el mar de blasfemos que remolineaban en torno a la cruz. En él sentimos, débilmente, el dolor abismal y la oscuridad palpable que lo rodeaba mientras cargaba con la penalidad de nuestras transgresiones, pues [Dios] "por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Cor. 5:21). Jesús se vio en el abismo donde deberían estar Satanás y sus seguidores. Lo vio todo de antemano, pero no rehusó hacerlo.

¡Qué contraste entre la oscuridad y la luz se observa en el Salmo 22! Del dolor del Mesías crucificado, bañado con el dolor y el rechazo (vers. 1-21), a la brillante atmósfera del Calvario triunfante y todo lo que significa para nuestra salvación y la conquista final del mal (vers. 22-31).

Isaías 53 es la segunda joya de las profecías mesiánicas. Estos dos capítulos son como los dos pilares en el vestíbulo del templo de Salomón: Jaquín y Boaz (ver 1 Rey. 7:21, 22). Jaquín significa "él establecerá", y Boaz, "en él está la fuerza". La cruz del Calvario estableció la fortaleza del plan de salvación, que hace invencible al pecador más débil que depende solo de la gracia salvadora de Jesús.

El final de Isaías 52 y el capítulo 53 encapsulan el evangelio entero. La hermosa presentación del Salvador y su obra redentora que hace Isaías enfatizan que la porción de la humanidad que acepte la salvación del Mesías será la recompensa de Dios (ver Isa. 53:11; comparar con Heb. 12:2; 1 Tes. 2:19).

Sorprende la descripción que hace Isaías 53 del feroz rechazo del mundo al Mesías. ¿Por qué esta tormenta de maldad contra Aquel que es el Príncipe de paz, el Rey de amor, la Encarnación de la gracia? El no fue áspero o grosero con nadie.

Al contrario, él "anduvo haciendo bienes" (Hech. 10:38). Pero en especial la gente religiosa se sintió condenada por la pureza de su vida. No tenía la actitud de "soy más santo que tú". El era la encarnación de la justicia divina e invitaba a todos a recibirla por medio de su gracia.

Pero la gente prefería los rituales antes que la justicia, sus ceremonias antes que Aquel que podía hacerlos puros y libres. Se aferraban a sus inmundos trapos de falsa piedad y se preparaban para sacrificar al verdadero Cordero sobre el Calvario. En su corazón, la gente repite este proceso de generación en generación, vistiéndose con la ropa raída de sus propios engaños y creencias "espirituales". Su experiencia, descrita en Isaías 64:6, Romanos 10:3 y Apocalipsis 3:17, contrasta con la de quienes rechazaron todas las imitaciones hechas por el hombre y aceptaron la verdadera justicia de Dios (ver Rom. 3:21-26; Fil. 3:7-9; Apoc. 19:7-10). "Que nadie tenga el concepto limitado y estrecho de que alguna de las obras del hombre pueden ayudarlo en lo más mínimo a liquidar la deuda de su transgresión. Este es un engaño fatal. Si quieren comprenderlo, deben examinar la expiación con corazón humilde" 1

 

El acorde dominante de Isaías 53

En Isaías 53 vemos, además, un énfasis en la naturaleza expiatoria y sustitutiva del sacrificio de Jesús por toda la humanidad. Es el acorde dominante en todo el capítulo. Este tema, presente en todo Isaías, destaca el amor misericordioso de Dios, y amplía la idea de que las "buenas obras" no pueden hacer nada para lograr la salvación (ver Isa. 26:12, 13; 27:2-6; 40:1-11; 45:22-25; 54:11-17; 61:1-3, 10, 11; 63:7-9;

64:4-8). "Se debería estudiar [Isa. 53]. Presenta a Cristo como el Cordero de Dios. Los que se ensalzan con su orgullo, cuyas almas están llenas de vanidad, deberían mirar este cuadro de su Redentor, y humillarse en el polvo. Todo el capítulo debería ser memorizado. Su influencia subyugará y humillará el alma contaminada por el pecado y elevada por la exaltación propia".2

El Padre declaró: "Por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos" y habrá "orado por los transgresores" (Isa. 53:11, 12). ¿Qué clase de "conocimiento" justificará a los seres humanos? Al buscar la respuesta, sólo podemos afirmar: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuan insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" (Rom. 11:33). Si supiéramos cuánto nos ama Dios y cuan exaltados son sus propósitos, eso transformaría toda nuestra visión de la vida. Debemos considerar este tema presentado en Romanos 5:16-21.

¿Qué puede hacemos percibir el amor de Dios, sino que miremos y vivamos? Zacarías captó proféticamente los efectos del Calvario sobre los corazones receptivos.

Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. [...] En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia (Zac. 12:10; 13:1).

Y Pablo escribió:

El Calvario es el faro que despierta la conciencia, y purifica el alma. "La pureza, la santidad de la vida de Jesús tal como se la presenta en la Palabra de Dios, poseen un mayor poder para reformar y transformar el carácter que todos los esfuerzos realizados para ilustrar los pecados y crímenes de los hombres con sus seguros resultados. Una mirada resuelta al Salvador levantado sobre la cruz hará más para purificar la mente y el corazón de toda impureza, de lo que podrán lograr todas las explicaciones científicas expuestas por la lengua más hábil".3

 

La profecía de tiempo más grande de la Biblia

Es significativo que la profecía de tiempo más grande en la Biblia -Daniel 9:24-27 vinculada con Daniel 8:14- converge sobre el Calvario y los efectos de ese sacrificio en el tiempo y la eternidad. Esta profecía mesiánica muestra la cruz como el eje moral del universo. El Mesías sería cortado "para poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía" (Dan. 9:24).

Varias otras profecías adicionales pintan un retrato inconfundible del Mesías. Cualquiera que pretendiera ser el Mesías tendría que haber nacido de una virgen en Belén, del linaje de David, ser bautizado y sacrificado en momentos designados, aparecer mientras el segundo templo estaba en pie, tener un precursor con un mensaje y una misión definidos, vivir una vida moralmente sin mancha, sanar a los enfermos, abrir los ojos de los ciegos, echar fuera demonios, predicar el evangelio a los pobres, ser traicionado por un amigo por treinta piezas de plata, sufrir el abandono de sus discípulos, ser crucificado con criminales, ser sepultado en la tumba de un hombre rico, resucitar al tercer día, ascender al cielo, e iniciar un movimiento universal basado en su propia vida y enseñanzas.

Ningún impostor podría asumir este papel con tantas pruebas definitivas y concurrentes, que sólo la providencia de Dios podía hacer cumplir. Por eso, Jesús después que resucitó, presentó a los apóstoles muchas evidencias bíblicas de su identidad (ver Luc. 24:17-27, 44, 45). "Es la luz del pasado profetice lo que presenta la vida de Cristo y las enseñanzas del Nuevo Testamento con claridad y belleza. Los milagros de Cristo son una prueba de su divinidad; pero una prueba aun más categórica de que él es el Redentor del mundo se halla al comparar las profecías del Antiguo Testamento con la historia del Nuevo Testamento".4

El Calvario es la luz que alcanza a las vidas más desesperadas con los radiantes rayos de la gracia redentora. En su autobiografía, William Grenfell relata una experiencia que ejemplifica esta gloriosa verdad.

El Dr. Grenfell y un colega llegaron a una aldea de pescadores en una isla cerca de la costa del Labrador, Canadá. Allí encontraron a una joven mujer de dieciocho años que sufría de tifoidea. Cocinera y ama de llaves de un grupo de pescadores, estaba atacada por una enfermedad fatal Los esfuerzos de Grenfell sirvieron sólo para que su muerte fuera un poco menos agónica. Mientras la ayudaba, varios pescadores, todos hermanos, salieron al mar. La mujer murió mientras estaban afuera. Después de colocar su cuerpo en un sencillo ataúd, Grenfell, como medida higiénica y ya de noche, reunió sus ropas, colchón y las demás pertenencias de ella, las llevó a la playa, y las quemó. El ardor de esta fogata se levantó como una brillante espiral de luz.

Entretanto, Grenfell y el padre de los pescadores estaban ansiosos por la tripulación del pesquero todavía ausente. Era ya oscuro y una densa niebla había cubierto el mar. Poco después, el grupo de pescadores llegó a tierra y regresó a su cabaña. Se habían perdido en la niebla, pero la fogata en la playa les permitió orientarse. Ese fuego les proveyó la luz para poder regresar.

Esta historia es una pálida ilustración del luminoso poder de la cruz, que emite constantes rayos de luz que han guiado a multitudes, que estaban luchando en el mar de la vida, hasta la playa segura de Dios. El provee la gracia que es mayor que todos nuestros pecados, todos nuestros temores y todos nuestros enemigos si sólo ponemos nuestra confianza en él.

 


 

Referencias

 

 

 

 
 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange