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“Jesús y el santuario”

Lección 3

Para el 15 de Enero del 2005


Al repasar el tema del santuario en todas las Escrituras, notamos que el término templo (naós) puede asumir diferentes significados. Algunas veces representa a un templo pagano. Con más frecuencia se refiere al santuario de Dios en el cielo y a su santuario en la tierra. En el Nuevo Testamento, se añade la dimensión "cristológica": Jesús mismo es el templo (Juan 2:21). Y por causa de Jesús, todos los que le pertenecen -su iglesia- también constituyen el templo, así como los creyentes individuales (1 Cor. 3:16; 6:19), Esta es la dimensión "eclesiológica". Finalmente, hay una dimensión "escatológica": la dimensión del tiempo del fin, cuando Dios y el Cordero remplazarán al templo (Apoc. 21:22) y la Nueva Jerusalén llegue a ser el Lugar Santísimo.

Significado de santuario Sentido

1. El templo en la tierra literal
2. El templo en el cielo literal
3. Jesús cristológico
4. La iglesia/los creyentes eclesiológico
5. Dios y el Cordero escatológico

La Epístola a los Hebreos se concentra en los santuarios terrenal y celestial, desarrollando la relación que existe entre ambos. En consecuencia, la epístola evita el vocabulario normal para el santuario, tales como naós, y se limita a palabras que no expresan dimensiones adicionales (cristológico, etc.). Siendo que en esta epístola Pablo se limita al sentido literal del santuario, no debemos espiritualizar nuestra interpretación.

1. La relación entre los santuarios terrenal y celestial

Hebreos considera el santuario terrenal como una copia del santuario verdadero, el que está en el cielo. El punto focal de este último santuario es Dios el Padre y especialmente Jesucristo.

Aunque otras partes de Hebreos se refieren al santuario, el capítulo 9 contiene la mayor concentración de términos del santuario. Este capítulo puede dividirse en dos partes principales. La primera parte se extiende desde el versículo 1 al 10. El término ordenanzas se encuentra en el primer versículo de esta primera sección y también en el último, fijando los límites de esta sección. El versículo 1 presenta los temas de este pasaje, y los siguientes versículos tratan estos temas en orden inverso. La segunda parte del capítulo comienza y termina hablando de Cristo (9:11, 28), nombre con que se designa a Jesús en este capítulo.' Es más difícil bosquejar esta segunda parte.

Hebreos 9

I. La adoración bajo el pacto antiguo (Heb. 9:1-10)

1. Introducción:

a. ordenanzas para la adoración

b. el santuario terrenal (9:1)

2. Descripción del santuario terrenal (9:2-5; ver b.)

3. Ordenanzas para la adoración en el santuario terrenal (9:6-10; ver a.)

II. El sacrificio de Jesús y el nuevo pacto (9:11-28)

1. El ministerio de Cristo en el Santuario Celestial (9:11-14)

2. La sangre como base para el ministerio de Cristo en el nuevo pacto (9:15-22)

3. El ministerio de Cristo en el Santuario Celestial (9:23-28)

Hebreos usa la tipología para comunicar verdades importantes. En la tipología bíblica un "tipo" es una persona histórica, un evento, o una institución ordenada por Dios para prefigurar directa o indirectamente una realidad mayor -el "antitipo"Z- en un esquema de predicción y cumplimiento. El Nuevo Testamento griego usa la palabra túpos y antítupos, que con frecuencia es traducida respectivamente como "tipo" y "modelo"/"copia". La tipología es profecía actuada en vez de hablada.

El término antitipo no significa algo o alguien que está opuesto al tipo. El antitipo tiene las mismas características que el tipo; la tipología enfatiza continuidad. Sin embargo, el antitipo no es una representación exacta del tipo; se parecen sólo en ciertos aspectos. Y el antitipo sobrepasa al tipo por mucho.

Romanos 5:14 llama a Adán un tipo (túpos) de Cristo. Adán es un tipo, y Jesús es el antitipo. En algunos aspectos, Adán y Jesús son similares. Ambos son padres de la humanidad. Adán es el padre de todos los seres humanos, y él ha trasmitido el pecado y la muerte a todos sus descendientes. Jesús es el padre de los seres humanos nacidos de nuevo; él les ha trasmitido su justicia y la vida.

En Hebreos 8:5b y 9:24, se usan las palabras modelo y figura -en griego, tú pos y antítupos- para describir la correspondencia entre los santuarios terrenal y celestial. (Hebreos se diferencia de otros libros bíblicos en que llama túpos a la realidad, y antítupos a la sombra prefigurada.) El santuario es una copia del original, el celestial. Ambos son reales, pero el celestial sobrepasa por mucho al terrenal. En Hebreos 8:5; 9:9 y 23, los términos upódeigma ("modelo", "copia"), skiá ("sombra", "prefiguración") y parabolé ("parábola") se usan como sinónimos de la palabra antítupos. Las tres describen al santuario terrenal, que es inferior al celestial pero que, sin embargo, corresponde a él.

Este cuadro tipológico es singular: El Santuario Celestial existió antes del terrenal; sin embargo, en su función, es decir, con respecto al ministerio realizado por Cristo, sigue después de la copia. Además, siendo que la copia prefigura la realidad, es permisible argumentar desde la copia a la realidad mayor. Esto es evidente en Hebreos 9:23. Por lo tanto, podemos obtener conclusiones acerca de la realidad de la estructura y del servicio del tabernáculo terrenal.

El templo de Salomón se correspondía con la tienda del desierto. Ambos tenían un lugar santo y un lugar santísimo. Pero el templo de Salomón sobrepasó al tabernáculo, pues tenía muchas salas adicionales, y otras características. El santuario terrenal prefiguraba el tabernáculo celestial, de modo que debe haber alguna correspondencia entre ambos.

Siendo que el templo terrenal tenía dos departamentos principales, el celestial no debe tener menos de dos salas principales. En Juan 14:1 al 3, Jesús nos informó acerca de muchas moradas en la casa del Padre. Aparentemente, estaba hablando del Santuario Celestial, que incluía muchas salas adicionales a los Lugares Santo y Santísimo.

Tenemos evidencia bíblica que indica que el templo celestial tiene muebles similares a los que tenía el santuario terrenal, lo que añade la evidencia de que, como el terrenal, tiene dos lugares principales. Apocalipsis 8:3 describe el altar de oro del incienso. Obviamente, se encuentra en el Lugar Santo. Y en Apocalipsis 11:19 notamos el arca del pacto en el Lugar Santísimo.

Dios nos permitió hablar del Santuario Celestial en términos del terrenal, porque no hay otra manera para hablar de él. Pero el Santuario Celestial no se puede limitar a lo que podemos captar de él por el terrenal. Si negamos la existencia de un Santuario Celestial real, incluyendo por lo menos algunos rasgos que tenía el santuario terrenal y su ministerio, estamos pasando por alto la tipología bíblica y espiritualizando la sustancia de los textos bíblicos.

II. Términos que describen el santuario

Los términos griegos para los santuarios terrenal y celestial son skené ("tienda", "tabernáculo") y hágion/hágia ("santuario", "lugar santo'). Si bien estos términos normalmente indican el santuario en su totalidad, algunas veces se refieren a sólo una parte de él.

"Tienda"/"tabernáculo" (skené) aparece en Hebreos 8:2, 5; 9:2, 3, 6, 8, 11, 21; 11:9; 13:20. En Hebreos 11:9 skené denota las tiendas de Abrahán, pero en todos los demás versículos señala al santuario. La siguiente tabla muestra los diversos matices de significado de skené; el contexto indica qué significado debe preferirse. Cuando skené se aplica al lugar santo o al lugar santísimo, está claramente modificado con palabras adicionales." En los demás casos se refiere al santuario entero.

El término skené en Hebreos

"Santuario"/"lugar santo" (to hágion/ta hágia) aparece en Hebreos 8:2; 9:1, 2, 8, 12, 24, 25; 10:19; 13:11). Como se señaló más arriba, la palabra también puede ser usada como adjetivo ("santo"). Los textos en los que el término no se refiere al santuario o a alguna parte de él han sido excluidos de los siguientes comentarios.

Desafortunadamente, to hágion/ta hágia han sido traducidos en forma inconsistente. Y las traducciones tienen implicaciones importantes para la doctrina adventista del séptimo día. Si, por ejemplo, se traduce como "Lugar Santísimo" en los pasajes que afirman que Jesús ha comenzado su ministerio allí, eso significaría que el Día de la Expiación antitípico comenzó en el siglo 1 d.C., en vez de 1844. Entonces, esta interpretación haría que las dos fases del ministerio sumo sacerdotal de Jesús se fundieran en una sola, distorsionando gravemente la doctrina bíblica del santuario. Consideremos de qué modo algunas traducciones al español se refieren a estas palabras.

En Hebreos 9:3 -y sólo allí- encontramos la frase hágia hágion.

Esta duplicación de la palabra significa "el santo de los santos", una referencia inconfundible al lugar santísimo. Siendo que Pablo usó esta frase especial cuando él quería especificar el lugar santísimo, lo más seguro es traducir las palabras to hágion y ta hágia como "santuario" o -si el contexto lo requiere- "lugar santo". El capítulo 8:2 confirma esta traducción. En este versículo ta hágia está identificada con skené ("tabernáculo"), que se refiere claramente a todo el santuario. "Es razonable suponer que [el autor de Hebreos] está siguiendo la práctica corriente de esa versión [la Septuaginta] de emplear ta hágia como un término descriptivo para el santuario entero... excepto en Hebreos 9:2, 3, donde se especifican explícitamente los dos departamentos (Santo, Santísimo)".

La traducción de to hágion/ta hágia como "santuario" incluye posibles referencias al lugar santísimo. Pero traducir estos términos como "lugar santísimo" elimina el significado más amplio del santuario como un todo y es demasiado limitante. Hebreos 9:25 alude al Día de la Expiación. Pero esta referencia no exige que traduzcamos el término griego de ese versículo como "lugar santísimo". En el Día de la Expiación, el sumo sacerdote ministraba la sangre en ambos departamentos, con lo que el término más amplio, "santuario" los incluiría a ambos.' Aunque Hebreos menciona los dos departamentos del santuario terrenal que corresponden al Santuario Celestial, el interés del apóstol no son los departamentos. Su punto central es que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote y está ministrando en el Santuario Celestial en favor de nosotros.

También debemos recordar que Dios no está limitado al Lugar Santísimo. Aparentemente, algunas personas se imaginan que Jesús entró al Santuario Celestial después de su ascensión, pero que no tenía acceso al Padre hasta 1844, porque el Padre residía en el Lugar Santísimo, y Jesús no podía entrar allá hasta que comenzara la segunda fase de su ministerio. Esa es una idea equivocada. El hecho de que Jesús no comenzara su obra especial en el Lugar Santísimo hasta 1844 no significa que él no podía entrar en ese departamento antes de esa fecha. Inversamente, el acceso de Jesús al Santuario Celestial y sus departamentos antes de 1844 no significa que él comenzó la se

III. El carácter de los santuarios terrenal y celestial

El Santuario Celestial es el verdadero santuario (8:2). Esto no significa que el santuario terrenal fuera falso. Dios lo instituyó, y fue un santuario real, aunque simbólico. Sin embargo, Pablo enfatiza el contraste tres veces: el santuario terrenal fue hecho con manos, es decir, hecho por los hombres, pecadores (8:2; 9:11, 24). Dios levantó el tabernáculo celestial (8:2).

La función del santuario terrenal estaba limitada en su efectividad así como en el tiempo. Su servicio no podía resolver el problema del pecado. Allí, el derramamiento de sangre no tenía un efecto duradero. La conciencia humana no era realmente limpiada (9:9). El santuario terrenal y sus ceremonias eran sólo una copia del santuario auténtico y sus ceremonias. Sólo la sangre de Jesús y su ministerio como Sumo Sacerdote producen una diferencia real y duradera. Jesús, quien entró en el Santuario Celestial, ha "obtenido eterna redención" (9:12).

Sin embargo, el apóstol no ridiculiza al santuario antiguo, aunque señala sus limitaciones. El nuevo es el cumplimiento del antiguo, no su contradicción.' Dios ordenó que su pueblo construyera el tabernáculo del desierto de modo que pudiera morar entre ellos. Fue llamada la "tienda o tabernáculo de la reunión". Sin embargo, Hebreos nota las barreras que todavía separaban a Dios de los seres humanos (9:8); el pecado bloqueó nuestro acceso a Dios. Pero Jesús nos ha dado acceso a la misma presencia de Dios. Podemos acercarnos a él con confianza pero con reverencia. Y en las edades por venir, gozaremos de su presencia inmediata. La intención básica del santuario es llevarnos cerca de Dios y proporcionarnos nuestra salvación.' Esa salvación viene del santuario, mediante la cruz y el ministerio de Cristo en favor de nosotros.

IV. El santuario de dos partes en Hebreos 9

En Hebreos 9:1 al 10, Pablo señaló las limitaciones de las ceremonias del Antiguo Testamento antes de pasar al mejor ministerio de Jesús. Indica que el santuario terrenal tenía dos departamentos y dos ministerios diferentes: el de los sacerdotes regulares y el del sumo sacerdote.

Hebreos 9:4 parece poner el lugar del altar de oro dentro del lugar santísimo, mientras que Éxodo 30:1 al 6 lo ubica en el lugar santo, frente al segundo velo. El apóstol no ignoraba cómo era el santuario del Antiguo Testamento. El altar del holocausto estaba relacionado con el lugar santo: la sangre de sus sacrificios era ministrada en el primer departamento.

En forma similar, el altar del incienso estaba relacionado con el lugar santísimo: su humo penetraba detrás del velo, y la presencia de Dios se extendía hacia afuera, por todo el santuario, desde el trono entre los querubines en el lugar santísimo. "Debemos notar también que el escritor no dice que su altar estaba `en' el lugar santísimo, sino sólo que ese lugar lo tenía... Meramente dice que pertenecía al santuario".

Otra dificultad se encuentra en Hebreos 9:8. En el versículo 2 de ese capítulo la primera parte del tabernáculo ("primera tienda", skené) es el lugar santo del santuario terrenal. El versículo 8 usa la misma frase, "la primera tienda". La pregunta es: ¿Se refiere esta frase del versículo 8 al primer departamento, o al santuario entero? [La traducción de Reina Valera 1960 habla de la primera parte del tabernáculo].

Por otra parte, el contexto inmediato (vers. 2) quiere decir el primer departamento cuando usa precisamente la misma expresión. Además, los versículos 11 y 12 adquieren sentido si la "tienda" (skené) por la cual Jesús pasa con el fin de entrar en ta hágia -aquí posiblemente el Lugar Santísimo, como en Reina Valera 1960)- es el Lugar Santo y no el santuario entero. Sin embargo, esta posibilidad va en contra de nuestra conclusión previa con respecto a ta hágia.

Por otro lado, los indicadores de tiempo en los versículos 8 al 10 sugieren que Pablo había pasado en su contexto de lo espacial a lo temporal. La "primera tienda en el versículo 8 no es el primer departamento del templo terrenal sino todo el tabernáculo terrenal, donde se llevaba a cabo el ministerio antes que Jesús comenzara su ministerio en el "santuario" celestial. El Nuevo Testamento muestra en forma abundante cuán fácilmente Pablo podía pasar de un significado a otro de una expresión.

V. Jesús y el Santuario Celestial en Hebreos 9

Hebreos 9:11 al 14 forma un agudo contraste con el párrafo que lo precede. El pasaje comienza [en griego] con la palabra Cristo. En otras partes de Hebreos, sólo en los capítulos 3:6 y 13:8 ponen a Jesús en esta posición enfática al comienzo mismo de una oración. Pablo estaba diciendo: "Aquí está el corazón del asunto: Jesucristo es el sacrificio y el Sumo Sacerdote del Santuario Celestial".

Los versículos 24 y 25 se parecen a los versículos 11 y 12. Ambos pasajes mencionan un santuario terrenal "hecho de manos". Ambos hablan de una realidad mayor que el templo terrenal. Ambos enfatizan que Jesús entró allí con su propia sangre. Dicen que su muerte fue un sacrificio hecho de una vez para siempre que no permite repetición. Pero mientras que los versículos 11 y 12 enfatizan que Jesús entró en el Santuario Celestial, los versículos 24 y 25 afirman que Jesús entró "en el cielo mismo". Esta frase no está en contra del Santuario Celestial. Lane sugiere: "Cristo entró... `en el cielo mismo', que debe definirse como el lugar de la presencia dinámica de Dios... En otras partes de Hebreos el autor usa la forma plural... cielos'; sólo en el v. 24 usa el singular para denotar el cielo más elevado en el cual está ubicado el verdadero santuario como la morada de Dios".

"Lo celestial se presenta como la fuente definitiva del significado de lo terrenal... El sacrificio de Cristo sobre la tierra es considerado como que ocurre en un altar que está en el atrio [terrenal] del Santuario Celestial. Los adoradores cristianos tienen salvación en Cristo cuando por la fe se relacionan con él en el Santuario Celestial... donde él intercede en favor de ellos"."

Conclusión

El santuario terrenal es una copia del verdadero y mejor tabernáculo, que el Señor levantó. El Santuario Celestial le da significado al terrenal. El santuario terrenal contiene dos departamentos: el lugar santo y el lugar santísimo. Aunque Pablo no enfatiza específicamente, en el libro a los Hebreos, dos departamentos del Santuario Celestial y dos fases de su ministerio, él sugiere esa idea mediante la relación del terrenal con el celestial, y al describir a Jesús no sólo como Sacerdote sino también como Sumo Sacerdote. Lo que él sí enfatizó como lo más importante, es que Jesús derramó su sangre por nosotros, como el sacrificio definitivo, hecho una vez para siempre, y ahora ministra en favor de nosotros como el verdadero Sacerdote en el verdadero santuario.

El concepto del santuario está relacionado con el tema del gran conflicto y el plan de la salvación. La doctrina del santuario describe el plan redentor de Dios en favor de la humanidad. Pero el santuario es más que meramente una ayuda para resolver el problema del pecado. Antes que el pecado existiera sobre la tierra, el jardín del Edén era un santuario, como lo será la Nueva Jerusalén. De este modo, está mal sugerir que el Santuario Celestial fue creado como una respuesta al problema del pecado. Y sin embargo, la salvación depende de Cristo como sacrificio y Sumo Sacerdote en el santuario. Mediante él nos acercamos al Dios del universo. A él le entregamos nuestra vida
 

 
 

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