
|
El Juicio previo al
Advenimiento |
||
|
|
||
|
Para el 20 de Noviembre de 2004 |
||
Material Auxiliar |
||
|
|
||
|
Texto Clave: Daniel 7:9-14, 21,
22, 26-28 |
||
|
|
||
|
Objetivos para el Maestro
Bosquejo de la Lección
Resumen “Así, en el gran día de la expiación final y del juicio, los únicos casos que se consideran son los de quienes hayan profesado ser hijos de Dios. El juicio de los impíos es obra distinta y se verificará en fecha posterior” (CS 534). Comentario I. El juicio. Aunque las doctrinas del Santuario y del juicio investigador son peculiares de los adventistas del séptimo día, muchas denominaciones esperan un día de juicio, cuando Dios corrija las injusticias. Sin embargo, en el mundo actual, el juicio divino –en realidad, cualquier forma de discernimiento moral– ha llegado a ser temido y mal entendido. Muchas personas suponen que ser bueno es no juzgar a los demás; la condición de Dios como juez se percibe como estando en conflicto con su bondad. A menudo se cita, fuera de contexto, Mateo 7:1: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”, en apoyo de este concepto general de que juzgar es malo o desagradable. El problema no es que juzgar sea malo, sino que no es algo amable. Hemos llegado a valorar la amabilidad por sobre todo lo demás, como una manera útil de impedir que nuestra sociedad se separe en numerosas divisiones. Sin embargo, es un error suponer que Dios está limitado por las convenciones sociales: Dios es bueno, pero él no es “amable”. De hecho, la bondad de Dios demanda que él pase por alto la “amabilidad”. La “amabilidad” demanda, mayormente, que no nos comprometamos; la bondad, sin embargo, requiere que nos involucremos. A fin de que Dios cumpla con las demandas de su bondad, eventualmente tiene que intervenir para poner fin al mal: allí es donde entra en juego el juicio final. Es importante que notemos que Dios está juzgando a la gente sólo secundariamente; primariamente, está juzgando al pecado y sus resultados. Dios ama a todos, y él anhela que todos estén presentes en su reino; pero también quiere que todos estén libres de todo vínculo con el pecado, al que él juzgará y destruirá. La pregunta es si quieres tener el suficiente compañerismo con Dios como para abandonar lo que te separa de él. Dios nos ha provisto el medio para obtener el poder de abandonar todo pecado: Jesucristo. Cualquiera que acepta el ofrecimiento de salvación que nos da Jesús y su señorío, ya ha sido juzgado favorablemente. II. Citas útiles sobre el juicio divino. “Siendo que el juez es Dios mismo, podemos tener la confianza de que, en el juicio final, todo será absolutamente justo. Todos serán juzgados sobre la base de lo que han sabido de Dios y de sus leyes. Los que nunca oyeron de la ley escrita de Dios serán juzgados por lo que pueden ver de Dios y de sus normas mediante la evidencia del mundo que los rodea. Su conciencia también les habrá indicado lo que es bueno y lo que es malo”.–Eerdman’s Handook of Christian Beliefs, p. 255). “La mención de este juicio, en el Nuevo Testamento, con frecuencia se refiere a su justicia [...] Esta justicia está íntimamente ligada al hecho de que todo será revelado ante el trono del juicio: no sólo Cristo es el que será revelado, sino también los vivos y los muertos. Este juicio es justo; corresponde a la forma en que las cosas son en la realidad presente. Será una verdadera revelación, una revelación de lo que ya vieron los ojos de Dios durante nuestra existencia terrenal presente”.–G. C. Berkouwer, The Return of Christ, p. 156. “En un sentido, sin embargo, el juicio ya ha ocurrido. Se ha manifestado la ira y la justa indignación de Dios contra el pecado y el mal. El infierno, la muerte segunda, ocurrió: pero, en vez de caer ahora mismo sobre los que la merecen, le ocurrió a Jesucristo en la cruz. Lo que mató a Cristo fue la ira de un Dios santo que permitió que Jesús afrontara la ira divina –el juicio final justo de Dios contra el pecado–, de modo que ninguno de nosotros tuviera que afrontar la segunda muerte”.–Clifford Goldstein, By His Stripes, pp. 134, 135. “La certeza del juicio definitivo, cuando la falta de equilibrio de la justicia sea corregida, se repite varias veces en el Nuevo Testamento. Pablo declaró a los filósofos atenienses que Dios pasó por alto la idolatría en el pasado sólo porque ‘ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó’, y advierte a sus lectores de Roma en cuanto a no presumir de las riquezas de ‘benignidad, paciencia y longanimidad’, que les dan la oportunidad de arrepentirse. Pedro dirige el mismo mensaje a los ‘burladores’, que se ríen del concepto de un futuro día de juicio. La razón por la que no llegó todavía es que Dios, en su paciencia, está manteniendo abierta la puerta de la oportunidad por un poco más de tiempo”.–John Stott, The Cross of Christ, p. 208. III. Lo que dice la Biblia acerca del juicio divino. “Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados” (Juan 9:39). “¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo?” (1 Cor. 6:2). “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Tim. 4:8). “Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin” (Dan. 7:26).
No estamos solos en el universo. Para algunos, es una afirmación evocadora; otros la dejan a un lado en forma inmediata. Algunas personas afirman, si ninguna duda ni vacilación, que la ciencia apoya sólidamente la existencia de contactos con extraterrestres; otros recuerdan contactos personales con extraterrestres que los secuestraron. Estos supuestos “encuentros” generalmente son descritos en términos altamente traumáticos, física y mentalmente destructivos, y aterradores más allá de toda imaginación. ¿Podrían ser factibles estos encuentros? ¿Podrían ser verdaderos? La respuesta se encuentra en la historia del gran conflicto, que es fundamental para las creencias adventistas. Satanás comenzó su periplo terrenal como resultado de su intento de producir una división en el cielo. Fue arrojado del cielo junto con aquellos ángeles que eligieron seguirlo y fueron confinados a este planeta, y sólo a él. ¿Es concebible que Dios haya permitido que Satanás difundiera su maldad a otros planetas sin pecado, o que ellos, a su vez, desearan visitar este pequeño y triste planeta? Sabemos que otros mundos sin pecado observan el drama del bien y del mal en este acto final. Estos otros mundos repasan los eventos a medida que se desarrollan, porque son y seguirán siendo testigos de los resultados de la rebelión. No obstante, por majestuoso que sea el vuelo de las naves espaciales o el brillo de la ingeniería de la estación espacial internacional, la exploración del espacio estará confinada, de acuerdo con el plan maestro de Dios. ¡Imagínate cuán maravillosa sería nuestra existencia si nuestro planeta no hubiera caído en las manos malvadas de Lucifer! Piensa en el gozo completo que experimentan otros mundos por causa de su estado sin pecado. ¿No te hace desear llegar a nuestro hogar celestial? En vez de debatir con los incrédulos acerca de las visitas extraterrestres aquí, sobre la tierra, o en el espacio exterior, comparte con ellos la certeza del compañerismo futuro con otros seres inteligentes, cuando el cielo llegue a ser nuestro hogar y esta tierra sea hecha de nuevo. Permite que los que buscan la verdad sepan por qué estás absolutamente seguro de que no estamos solos en el universo.
Rompamos el Hielo: ¿Recuerdas cuando estudiabas en la escuela los eventos diarios? Tu tarea era tener información al día de lo que sucedía en el mundo. Leías los diarios, escuchabas la radio o mirabas la televisión. Tenías que mantenerte al día con las noticias, porque cambian tan velozmente que podrías estar atrasado en un abrir y cerrar de ojos. Tu profesor esperaba que pusieras la información en perspectiva; la clave para tener éxito era tu capacidad de unir las piezas para formar una visión completa de cómo se entrecruza el pasado, el presente y el futuro. Dios designó a su siervo, Daniel, para ayudar a desentrañar los acontecimientos corrientes más complejos de todos los tiempos, a fin de proporcionar a su pueblo un mapa detallado para guiarlo hacia su destino final, el cielo.. Preguntas para Reflexionar:
Preguntas de aplicación:
Cortesía de la Iglesia Adventista de Santa Clara, Cuba
|
|
Usted es el Visitante
|