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El tiempo del fin |
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Para el 25de Diciembre de 2004 |
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Material Auxiliar |
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Texto Clave: Daniel 11:40-12:13 |
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Objetivos para el Maestro
Bosquejo de la Lección
Resumen “Vivimos en el período más solemne de la historia de este mundo. La suerte de las innumerables multitudes que pueblan la tierra está por decidirse [...] Necesitamos humillarnos ante el Señor, ayunar, orar y meditar mucho en su Palabra, especialmente acerca de las escenas del juicio” (CS 659).
Comentario I. Miguel: ¿arcángel y Cristo? Tradicionalmente, los eruditos adventistas han identificado al arcángel Miguel, en Daniel 10:13, con Cristo mismo. El Comentario bíblico adventista afirma que, aunque su identidad no es obvia, “una comparación con otros pasajes lo identifica como Cristo” (4 CBA 886). Esto está en conflicto con el concepto sostenido por otras denominaciones, que consideran a Miguel como un ángel y, por lo tanto, un ser creado. Algunos han usado esto como base para afirmar que los adventistas no reconocen plenamente la divinidad de Cristo. Un sitio web, al intentar refutar esta idea, afirma que “llamar Cristo a Miguel, entendido como un ángel creado, es dar un falso testimonio contra la deidad de Cristo como Dios”.–“¿Es Miguel Cristo?” http://truthorfables.com/Is_Michael_Christ.htm Si como adventistas creyéramos la suposición de que Miguel es un ángel, y lo identificáramos con Cristo, estaríamos considerando conceptos no ortodoxos acerca de la naturaleza de Cristo. Los Testigos de Jehová combinan una creencia de que Miguel es Cristo con la creencia de que Cristo es meramente el mayor de todos los seres creados. El Comentario bíblico adventista clarifica esto, sin embargo, al decir que creemos que “ ‘Miguel’ es uno de los nombres de Cristo [...] pero no como el Ángel principal, sino como el que gobierna a los ángeles” (7 CBA 724). Los adventistas identificamos a Cristo con Miguel por dos razones principales: Primera, textos como el de Judas 9 sitúan a Miguel en una tarea mediadora similar a la atribuida a Cristo; segunda, tanto Miguel como Cristo son seres que llamarán a los justos muertos de sus sepulturas (1 Tes. 4:16, Juan 5:28; citados en el Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 886). II. Citas útiles acerca del arcángel Miguel. “Miguel figura como el mayor de los ángeles en las tres religiones monoteístas principales: el judaísmo, el cristianismo y el Islam [...] Tradicionalmente se lo considera el principal del orden de las virtudes: jefe de los arcángeles; príncipe de la presencia; ángel del arrepentimiento, de la justicia, de la misericordia y de la santificación; y gobernante del cuarto cielo, conquistador de Satanás [...] Además, ha sido identificado como el ángel que detuvo la mano de Abraham cuando estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac”.–James R. Lewis y Evelyn Dorothy Oliver, Angels A to Z, p. 275. “¿Y qué valor tiene saber que Miguel no es un ser creado sino que es, en realidad, nuestro divino Señor y Salvador, Jesucristo? “Por un lado, este conocimiento nos ayuda a mantener la visión de Daniel 10 al 12 en una perspectiva adecuada. La visión comienza con una revelación [...] acerca de Jesús en su segunda venida. La historia [...] aquí presentada comienza y termina con el Señor de la historia. Una vez más se nos recuerda que Dios se interesa, que él está en el control. “El hecho de saber que Miguel es Jesús nos ayuda también a recordar que el foco principal de las profecías no es Antíoco Epífanes ni el Anticristo [...] El centro siempre es Jesucristo”.–C. Mervyn Maxwell, El misterio del futuro revelado, pp. 271, 272. “¿Quién es Miguel, y qué significa el hecho de que se levante? Miguel es llamado el ‘Arcángel’, en Judas 9; esto significa el jefe o cabeza de los ángeles. Hay uno solo [...] ¿Quién es? Es aquél cuya voz se oye desde el cielo cuando resucita a los muertos (1 Tes. 4:16), cuya voz se oye en relación con este acontecimiento: la voz de nuestro Señor Jesucristo (Juan 5:28). Cuando, basados en este hecho, buscamos la verdad, llegamos a la siguiente conclusión: la voz del Hijo de Dios es la voz del arcángel; por lo tanto, el arcángel debe ser el Hijo de Dios. Pero el arcángel se llama Miguel; de ahí que Miguel debe ser el nombre dado al Hijo de Dios”.–Urías Smith, Daniel y Apocalipsis, p. 247. “Como lo indican Judas 9 y Apocalipsis 12:7, Miguel es Cristo. Aparece en muchos lugares de la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, con diversos títulos que expresan sus diversas funciones en el plan de salvación. El nombre Miguel se usa particularmente en situaciones donde hay conflicto acerca del pueblo de Dios. Miguel viene para luchar por él, protegerlo y librarlo”.–William H. Shea, Daniel 7-12, p. 215. III. Lo que la Biblia dice acerca de Miguel el arcángel. “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo” (Dan. 12:1). “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda” (Jud. 9). “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles” (Apoc. 12:7).
Todos hemos experimentado momentos de grandes chascos en nuestras vidas. Mirando hacia atrás, vemos ahora que algunos momentos no tuvieron consecuencias, que hasta los hemos olvidado; sencillamente no podemos recordar el dolor experimentado o los detalles. Otros recuerdos todavía nos persiguen, especialmente los que ocurrieron durante nuestros tiernos años de crecimiento. Aunque en aquel momento estos problemas parecieron ser capaces de partir nuestros corazones en muchos trocitos, hemos descubierto que, cuanto más nos alejamos de la experiencia, mayor perspectiva podemos aplicarle. También hemos encontrado que, con el tiempo y dependiendo de cada situación individual (y la cantidad de compromiso emocional involucrado), los recuerdos dolorosos de la angustia se han detenido y podemos pensar cada vez menos en ello, hasta que, eventualmente, ya no nos afligen. Sin embargo, no todos los chascos se resuelven de esta manera, en la que parecen quedar pocas o ninguna cicatriz permanentes. Algunos son tan devastadores para nosotros personalmente (física, emocional o espiritualmente), que parecen haber dañado el alma misma. Más tarde, sentimos que nunca estamos realmente sanos. Así ocurrió con algunos que experimentaron el gran chasco de 1844. Mirando hacia atrás, a esta experiencia, desde la perspectiva del siglo XXI, podemos preguntarnos por qué interpretaron la profecía de la manera en que lo hicieron; pero ése no es el punto: lo realmente importante es que algunos quedaron tan heridos espiritual y emocionalmente por el evento, que nunca fueron capaces de contribuir, como lo habían hecho antes, a la obra del naciente grupo de creyentes. ¡Qué pérdida trágica para la obra de Dios! No obstante, el pequeño grupo se reunió bajo la dirección de Dios y prosiguió su búsqueda de la verdad en las Escrituras divinas. ¡Qué testigos llegaron a ser estos jóvenes creyentes para los que los rodeaban! Ningún obstáculo pudo mantenerse en su camino; sus corazones ardían de fuego por el mensaje de Dios. Todavía son nuestro ejemplo; su dedicación a la testificación es una norma maravillosa. Cada día debemos recordar los orígenes del pequeño grupo pionero: saliendo de un gran chasco, llegó a convertirse en el gran movimiento adventista. ¡Qué bendición y privilegio es formar parte de él!
Rompamos el Hielo: Daniel oyó directamente del Cielo que se le garantizaba la vida eterna. ¿Puedes siquiera comenzar a imaginarte cómo se habrá sentido? Él sabía sin lugar a dudas, sin reservas, que estaría con Dios durante toda la eternidad. También a ti se te ha ofrecido exactamente la misma garantía. Debes decidir si aceptarás la oferta de salvación; pero la oferta está claramente sobre la mesa. ¿Cuáles serán tus pensamientos y acciones (el resultado de las elecciones que has hecho en uso de tu libre albedrío), que confirmarán o cancelarán tu reserva celestial? Repasa cómo estás viviendo tu vida y las elecciones que estás haciendo ahora; haz cualquier ajuste que sea necesario. Asegúrate de que no haya ninguna duda en cuanto a tu plena aceptación de la oferta que Dios te brinda de la vida eterna. ¡Asegura tu reserva!. Preguntas para Reflexionar:
Preguntas de aplicación:
Cortesía de la Iglesia Adventista de Santa Clara, Cuba
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