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Para el 9 de Octubre del 2004 |
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Libro Complementario |
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Comentario Bíblico Adventista |
Notas de Elena White | ||
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Urías Smith |
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura de la Semana | |||
| Daniel 2 | |||
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UN VISTAZO A LA SEMANA ¿De qué modo se revela el poder del Señor en este capítulo? ¿Qué nos enseña Daniel 2 acerca de Dios? ¿De qué maneras expone este capítulo nuestra absoluta impotencia humana y nuestra dependencia de Dios? |
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PARA MEMORIZAR |
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“Él cambia los tiempos y las épocas, pone y depone reyes. A los sabios da sabiduría, y a los inteligentes discernimiento” (Daniel 2:21, NVI) |
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EL TESTIMONIO DE DANIEL (Daniel 2:24-30) |
Lectura Bíblica Acompañante del Día |
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Después de la reunión de oración y alabanza, Daniel se dirigió a Arioc y tuvo una audiencia con el rey Nabucodonosor, para darle las buenas noticias. ¿De qué manera respondió Daniel al hecho de que Dios le había revelado el sueño a él? (versículo 24-28). __________________________________________________________________ Nota que la primera preocupación de Daniel apuntaba a los sabios de Babilonia. Aunque ellos no habían hecho nada para lograr esta demora en la ejecución, fueron salvados por causa de la presencia de un hombre justo en medio de ellos. A lo largo de la historia, se han repetido casos similares: en su viaje a Roma, la presencia de Pablo en el barco salvó a todos los que estaban a bordo (Hechos 27:24). Por lo tanto, Jesús llama al pueblo de Dios “la sal de la tierra” (Mat. 5:13); es decir, tienen cualidades de preservación, como se lo ilustra en la vida de Daniel. Luego de interesarse en los sabios, Daniel se puso delante del Rey y le explicó que ni los sabios de Babilonia ni sus dioses podían hacer lo que el Rey les pedía, sino que había un Dios en el cielo que podía revelar los secretos. Daniel no estaba avergonzado ni se atemorizaba de confesar a su Dios ante el Rey; no obstante, no pretendió tener en sí mismo la sabiduría ni el conocimiento superiores a causa de lo que le comunicaría al Rey; adjudicó enteramente a Dios la revelación y su explicación. Daniel parecía entender claramente que su relación con su Dios y Salvador era de una dependencia absoluta. Por supuesto, ésa es también la manera en que opera la salvación: dependemos completamente de Dios. Sólo cuando comprendemos la realidad de nuestra condición humana, el dilema en el que nos encontramos y nuestra absoluta imposibilidad, como humanos, de resolver el dilema, podemos darnos cuenta de nuestra completa dependencia de Dios. Busca los siguientes textos. ¿Qué nos enseñan acerca de la total imposibilidad de que podamos salvarnos a nosotros mismos? Romanos 3:23; 8:3; 1 Corintios 15:14-17. Como pecadores, hemos estado irrevocablemente separados de Dios, la Fuente de toda vida; pero gracias a Jesús, que fue tan completamente divino como humano, hemos sido restaurados a esa Fuente de vida. Sólo alguien que era Dios y, a la vez, hombre, y no sólo hombre, sino también un hombre sin pecado, un hombre que guardó perfectamente la inmutable y eterna Ley de Dios, podía salvar el abismo entre el Cielo y la tierra, resolviendo así aquello que nosotros, por nosotros mismos, nunca hubiéramos podido resolver: el problema de la muerte. Daniel y sus amigos, frente a la amenaza de muerte, oraron. Por supuesto, la mayor parte de la gente, aun los ateos, bajo esas circunstancias harían lo mismo. ¿Qué te hace pensar que, en el caso de estos muchachos, orar era algo que hacían todo el tiempo? ¿De qué manera podría este hecho explicar por qué causa su oración fue contestada así como lo fue? |
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