
Lección 10

Para el 4 de Diciembre de 2004
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El mensaje de Daniel 8
V. El ministerio de Cristo triunfante
Todo lo que hemos dicho hasta ahora acerca de Daniel 8 ha contribuido a preparamos para nuestro estudio de Daniel 8: 14, el versículo considerado cumbre y centro de todo el libro.
En respuesta a la angustiosa pregunta acerca de por cuánto tiempo sería pisoteado el ministerio sacerdotal (el tamid), el ángel Gabriel replicó: "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas: después será reí vindicado [purificado, versión Reina Valera] el santuario".
¡Qué palabras enigmáticas! ¡Cuan llenas de suspenso!
Y tenemos que recordar sin falta que este versículo está ubicado en la parte simbólica de Daniel 8. El "santuario" y las "tardes y mañanas" no son más literales que las bestias y los cuernos.
Después que Daniel hubo contemplado las bestias y los cuernos, y oyó la predicción acerca de las tardes y las mañanas, y en cuanto al santuario, naturalmente deseaba tener una explicación. Gabriel comenzó a dársela, pero lo que dijo acerca de las bestias y los cuernos, y sus consecuencias sobre el ministerio sacerdotal de Cristo y sobre el pueblo de Dios, abrumó de tal manera a Daniel, que éste se desmayó antes de que el ángel pudiera referirse definidamente al versículo 14.
Gabriel había recibido la comisión de explicarle "a éste la visión". Fiel a su cometido, regresó a Daniel, tal como se nos dice en Daniel 9, con una explicación de las tardes y las mañanas, que vamos a estudiar cuidadosamente en su momento. Aun así se refirió a unos pocos puntos de Daniel 8. Dijo que la visión en su conjunto se extendía hasta el tiempo del fin, "porque el Fin está fijado" (Daniel 8: 19) y que sería "aún para muchos días" (versículo 26). De este modo llamó la atención de Daniel (y la nuestra) a la restauración del santuario en el tiempo delfín.
Las "tardes y mañanas" son días. Además, podemos deducir de Daniel 8: 14 que las 2.300 tardes y mañanas son en realidad 2.300 días. (Son días simbólicos, por supuesto. Así como las bestias representan imperios y el tamid simboliza el ministerio celestial de Cristo, los 2.300 días de Daniel 8: 14 representan 2.300 años) (Véanse las páginas 237-240).
Algunos intérpretes han llegado a la conclusión de que las 2.300 tardes y mañanas representan solamente 1.150 días (literales). Nos dicen que han hecho esto para que concuerden tanto como resulte posible con los tres años y diez días durante los cuales el templo fue profanado por Antíoco Epífanes, y porque han concluido que la frase "tardes y mañanas" es una expresión idiomática para referirse a los holocaustos matutino y vespertino que Antíoco Epífanes interrumpió.
Sin embargo, es preferible conservar la cifra 2.300 por varias razones:
1. Los 1.150 días no tienen sentido aplicados a la experiencia de los judíos bajo Antíoco Epífanes (véase las páginas 190-192).
2. La expresión "tardes y mañanas" (literalmente, en hebreo, "tarde-mañana") no se puede aplicar a los holocaustos cotidianos. Como parte de la liturgia del santuario se ofrecían ciertamente sacrificios especiales dos veces por día, como lo hemos visto (página 167), pero nunca se los denominó "tardes y mañanas". Por ejemplo, "Cada mañana y cada tarde quemamos holocausto a Yahvéh" (2 Crónicas 13: 11). "Los holocaustos de la mañana y de la tarde" (Esdras 3: 3). (Véase también Números 28: 4 y 2 Crónicas 2: 3). En otras palabras, jamás se le habría ocurrido a un judío aplicar la expresión "tardes y mañanas" a los sacrificios cotidianos.
3. Por otra parte, la secuencia "tarde, mañana" no aparece en las Escrituras en relación con los holocaustos diarios, sino con respecto a los días de la creación. "Y atardeció y amaneció el día primero", dice Génesis 1: 5. Y lo mismo dice en Génesis 1:8. Y así sucesivamente. Los días hebreos comenzaban con la puesta del sol, y se extendían hasta la siguiente puesta del sol. Por eso el día de reposo —el sábado— comenzaba y terminaba a la puesta del sol (compárese Levítico 23: 32 con S. Marcos 1: 32). Un vestigio de esta costumbre es el hecho de que la Nochebuena se celebra la noche anterior a la Navidad.
4. Los eruditos judíos que prepararon las dos principales versiones griegas del Antiguo Testamento24 entendieron, en efecto, que las 2.300 tardes y mañanas eran 2.300 días. Ambas traducciones dicen (en griego, por cierto) "días de tardes y mañanas, dos mil trescientos".
Cari E. Keil, que fue el editor del muy usado comentario de Keil y Delitzsch, hace más de cien años, estaba en terreno bien sólido cuando escribió lo siguiente:25
Cuando los hebreos quieren referirse separadamente a) día y a la noche, como componentes de un día de la semana, numeran ambos elementos. Dicen, por ejemplo: cuarenta días y cuarenta noches (Gen. vii: 4, 12; Exo. xxiv: 18; 1 Rey. xix: 8), y tres días y tres noches (Jonás ii: 1; Mat. xii: 40), pero no ochenta o seis días y noches, cuando se quieren referir a cuarenta o a tres días completos. Un lector hebreo no podría entender que el lapso de 2.300 tardes y mañanas son 2.300 medios días o 1.150 días completos, porque en ocasión de la creación las tardes y las mañanas no eran medios días sino días completos. . . Tenemos, entonces, que entender las palabras por lo que dicen, a saber, 2.300 días completos.
Los autores cristianos entendieron que las "2.300 tardes y mañanas" eran 2.300 días a lo menos hasta el siglo XIII. Algunos comentaristas modernos que han llegado a la misma conclusión son Edward J. Young [26], John F. Walvoord [27], León Word [28] y S. J. Schwantes. [29]
¿Restaurado, victorioso o purificado? Mientras dejamos la discusión acerca del tiempo mismo hasta que lleguemos a Daniel 9, vamos a referimos a la "reivindicación del santuario" sólo para descubrir que Gabriel no da explicación alguna acerca de esto en ninguna parte del libro.
Puesto que se le dijo: "Explícale a éste la visión", la conclusión ineludible a la que se llega es que en las Escrituras en conjunto tiene que haber suficiente información general como para que la expresión sea total y plenamente comprendida.
Cuando examinamos la frase: "Después será reivindicado el santuario", descubrimos que las traducciones que aparecen en las diferentes versiones de las Escrituras varían bastante. La versión Reina-Valera dice, por ejemplo: "Luego el santuario será purificado". La Versión Popular (Dios habla hoy) se acerca bastante a la recién citada pues dice: "Después de eso, el santuario será purificado". Otras versiones hablan de "restaurado", y "victorioso". La dificultad proviene en parte a lo menos del hecho de que Daniel hablaba hebreo, y no castellano; y en hebreo dijo: "Entonces el santuario será nitsdaq", palabra que sólo aparece esta única vez en todas las Escrituras hebreas.
Los eruditos saben que nitsdaq está relacionada con otra palabra hebrea, tsadaq, que es un término bastante común. La palabra tsadaq aparece en sus diversas formas más de 250 veces en las Escrituras, y normalmente se la traduce por la palabra castellana "justicia". Otras traducciones son "ser justo" y "justificar" en el sentido de "corregir algo" o "hacerlo aparecer como justo".
Una traducción literal de Daniel 8: 14 posiblemente podría ser: "Entonces el santuario será justificado".
Pero el santuario es un edificio, y ni en hebreo ni en castellano se justifican normalmente los edificios. Por eso algunos traductores han luchado para tratar de descubrir sinónimos, entre los cuales están "justificado" y "justo"; pero cuando se dieron cuenta de que no adelantaban mucho trataron de probar otros como "vindicar" e inclusive "surgir victorioso".
Algunos traductores de versiones modernas de las Escrituras, evidentemente estaban seguros de que Daniel 8: 14 se refiere a la restauración del templo judío después de la profanación de que me objeto por parte de Antíoco Epífanes. Tradujeron nitsdaq por "restaurad"" para que el texto concordara con sus ideas. Pero ya hemos visto que el resto del capítulo de ninguna manera puede referirse a Antíoco Epífanes; por lo tanto, no ganaremos nada si tratamos de ejercer presión para que el pasaje diga eso.
Gabriel sabía que Daniel podía entender este pasaje sin la ayuda de una explicación adicional; por eso nos convendría saber de qué manera lo entendieron otros judíos que vivieron hace mucho. Nos fascina descubrir que las dos traducciones al griego hechas en la antigüedad por eruditos judíos, traducen la palabra nitsdaq por la expresión común "purificado", tal como lo hace a su vez la versión Reina Valera. Más aún, cuando el famoso erudito cristiano, San Jerónimo, tradujo este pasaje al latín alrededor del año 400 DC, después de tener largas conversaciones con un rabino judío con respecto a los modismos del Antiguo Testamento, escogió una palabra latina que también significa "purificado"
La purificación del santuario. Con esta información procedente de eruditos judíos de la antigüedad, comenzamos a ascender por terreno sólido; porque la culminación de la liturgia del santuario en los tiempos del Antiguo Testamento era una solemne ceremonia mediante la cual éste era purificado simbólicamente.
El día durante el cual se lo purificaba recibe el nombre de "Día de la Expiación" en la Biblia de Jerusalén, y lo mismo ocurre en la versión Reina Valera (Levítico 23: 27; 25: 9). Incluso muchas personas que no están familiarizadas con las Escrituras lo conocen por su nombre hebreo: Yom Kippur.
El Yom Kippur era observado —y todavía se lo sigue haciendo— en el décimo día deis séptimo mes del calendario tradicional judío, fecha que coincide aproximadamente con el mes de octubre. En los tiempos bíblicos el "Día de la Expiación" era el más importante del calendario religioso. Era el único día cuando al sumo sacerdote se le permitía entrar en el lugar santísimo, el compartimiento interior del santuario.
Tal como lo vimos en las páginas 167-170, cuando los pecadores ofrecían cotidianamente sus sacrificios personales, ponían las manos sobre los animales para transferirles simbólicamente su culpa, y después los degollaban como sus sustitutos simbólicos. Más tarde, el sacerdote registraba los pecados confesados y perdonados (Levítico 4: 20) mediante la aplicación de la sangre —inmediatamente o algo más tarde- al altar de oro que estaba en el lugar santo, y en el piso frente al velo interior.
El pecado es tan nefando que hasta el registro de un pecado confesado contamina el santuario por eso en el día de la expiación se llevaba a cabo una ceremonia muy especial para purificarlo "Así se purificará —el sumo"'sacerdote- el santuario de las impurezas de los hijos de Israel y de sus rebeldías en todos sus pecados. Lo mismo hará con la Tienda de Reunión, que mora con ellos en medio de sus impurezas" (Levítico 16: 16). Puesto que esta singular purificación no era una rutina ordinaria sino una purificación del pecado —es decir, de la injusticia— era en efecto una restauración, una justificación. El sentido que le da Gabriel a nitsdaq, una forma especial del verbo "justificar", es sumamente apropiado. Desde este punto de vista la traducción "justificado", que aparece en algunas versiones, es correcta.
De acuerdo con Levítico 16, en el día de la expiación el sumo sacerdote echaba suertes sobre dos machos cabríos cuidadosamente seleccionados a fin de separar al de Yahvéh del de Azazel. Entonces degollaba el macho cabrío de Yahvéh y llevaba un poco de la sangre a través del lugar santo al lugar santísimo donde la rociaba en el piso frente al arca del pacto y sobre el arca misma. (Es conveniente tomar nota de que Levítico 16 le da al lugar santísimo el simple nombre de "lugar santo" y al santuario en su conjunto le da el nombre de "Tienda de Reunión".)
En el tabernáculo original una luz brillante y sobrenatural —conocida más tarde con el nombre de "shekinah"— resplandecía sobre el arca como un símbolo de la presencia de Dios (véase la página 166). Era un momento solemne, por cierto, cuando el sumo sacerdote descorría el velo interior y comparecía ante la presencia del Señor.
El Evangelio y el Día de la Expiación. En ningún otro día del año se proclamaba el Evangelio tan plenamente durante el desarrollo de la liturgia del templo. El día de la expiación comenzaba, como cualquier otro día, con el sacrificio del cordero que simbolizaba al Cordero de Dios. Como en todo otro día, el "pan de la presencia" que estaba en el lugar santo representaba a Jesús, el Pan de la vida (S. Juan 6: 35). La lámpara de siete brazos era un símil de Jesús, la Luz del mundo (S. Juan 8: 12). Y los sacerdotes representaban a Cristo, en su ministerio celestial. Pero, además de todos estos detalles regulares, en el Día de la Expiación la sangre, que representaba a la de Cristo, se aplicaba directamente, en presencia de Dios, al arca que contenía los Diez Mandamientos. Esta sangre desempeñaba el papel de símbolo impresionante del precio que costaron nuestros pecados y que Jesús estuvo dispuesto a pagar. La sangre se aplicaba específicamente a la tapa de oro del arca, al "propiciatorio" ("trono" o "asiento de la gracia" en otras versiones). Dios mismo proveía el lugar, en su presencia, donde los pecados podían ser perdonados.
El hecho de que en el Día de la Expiación el sumo sacerdote comparecía ante el Señor para expiar el pecado, pone en evidencia la naturaleza personal de éste y de su expiación. Cuando pecamos, lo hacemos contra Dios. Cuando buscamos el perdón, lo hacemos por medio de su Hijo. Por fe comparecemos, junto con el Hijo, ante el Altísimo. Y cuando lo hacemos, descubrimos que el Padre celestial nos estaba esperando para recibimos. Ya había preparado un "propiciatorio", un medio de gracia.
El Día de la Expiación proporcionaba evidencias convincentes de que Dios no es un tirano. Aborrece el pecado, pero ama a los pecadores y anhela llevamos al arrepentimiento para poder perdonamos. San Pablo escribió en 2 Corintios 5: 19: "Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo". La palabra "reconciliación" es sinónimo de "expiación". En el día de la expiación Dios se manifestaba como Alguien ocupado en reconciliar gente consigo mismo.
Habiendo asperjado la sangre en el lugar santísimo, el sumo sacerdote salía del santuario, y por el camino asperjaba algo de la sangre sobre el altar de oro del lugar santo y sobre el altar de los holocaustos en el atrio o patio. Durante el año ambos altares habían recibido la sangre que representaba los pecados confesados.
De ese modo, dice la Escritura, acababa "la expiación del santuario (es decir, del lugar santísimo), de la Tienda de Reunión (en otras palabras, el santuario en su conjunto) y del altar" (Levítico 16: 20).
Después de terminar la expiación de todo el santuario, el sumo sacerdote ponía sus manos sobre el macho cabrío vivo, que era conducido a continuación a un lugar deshabitado en el desierto donde se lo dejaba para que desapareciera.
La parte de la gente. Es muy importante que sepamos que se esperaba que el pueblo de Israel estuviera profundamente implicado en el significado religioso del Día de la Expiación.
Para alertar a los israelitas con respecto al gran día que tenían por delante, los sacerdotes los convocaban a una sagrada reunión que se celebraba el primer día del séptimo mes (Rosh Hashanah, año nuevo), y lo hacían tocando unas trompetas de plata largas y rectas30 (Levítico 23: 23-25; Números 10: 1-10). Parece que siempre se las tocaba de a dos. Al ascender su melodioso sonido, con la transparencia de un rayo de sol, por sobre el ruido de la gente, los niños sin duda deben de haber corrido rumbo a casa para decir en alta voz: "¡Las trompetas están sonando; escuchen todos!"
Seguían nueve días de preparación. El Día de la Expiación, el décimo del séptimo mes, podía caer en cualquier día de la semana, como ocurre con nuestra Navidad. Pero no importa en qué día cayera, ese día era un sábado santo (Levítico 23: 26-32). Pero mientras el sábado era un día de felicidad (Isaías 58: 13, 14), en el Día de la Expiación la gente tenía que "afligirse". Tenían que dedicarse a un profundo examen de conciencia.*
El propósito del Día de la Expiación era la eliminación del pecado, ceremonialmente, del santuario y, en la realidad, del corazón de la gente. Por medio de Moisés Dios les dijo a los israelitas que el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo no solamente para hacer "la expiación del santuario sagrado" sino también para hacer "expiación por vosotros, para purificaros", de manera que "de todos vuestros pecados quedaréis limpios delante de Yahvéh" (véase Levítico 16: 30-33).
En Levítico 16: 29 y 30 se determina que esta eliminación del pecado era la razón por la cual tenían que afligirse. Tenían que hacerlo porque la expiación se estaba llevando a cabo en su favor.
Se enseñaba con toda claridad que la expiación no beneficiaría a los que no se afligieran. El Día de la Expiación no tenía nada de mágico ni fomentaba la superstición. Se le enseñaba a la gente que "el que no ayune [no se aflija] ese día será exterminado de entre su pueblo" (Levítico 23: 29). Para que resultara más dramático todavía. Dios añadió: "Al que haga en tal día un trabajo cualquiera [es decir, cualquiera que no lo considerara un sábado solemne y sagrado], yo le haré perecer de en medio de su pueblo" (versículo 30).
Era un día de reconciliación. Dios lo había señalado; El diseñó el propiciatorio, consagró al sumo sacerdote y proveyó la sangre expiatoria. Los que rechazaban la reconciliación evidentemente querían la separación y Dios respetaba su decisión.
Día de expiación / día de juicio. El hecho de que la persona que no quisiera tomar en serio el Día de la Expiación "perecería" o sería "exterminada", en el sentido de eliminada, implica que el Día de la Expiación también era un día de juicio. Cualquier israelita que rehusara participar seriamente de la promesa espiritual de ese día, debía ser examinado por los ancianos (dirigentes), sometido a juicio, sentenciado y castigado.
Los rabinos judíos hace mucho que han descrito ese día como un día de juicio. En efecto, la tradición judía ha extendido el concepto de juicio para abarcar con él el primer día del mes (Rosh hashanah), e incluso todos los demás días intermedios, con el concepto de que la sentencia final se pronuncia en el Yom Kippur.31 "La idea de un día universal de juicio —dice The Universal Jewish Encyclopedia [La enciclopedia judía universal}—, domina ese período de diez días de penitencia y se expresa particularmente en la oración denominada Unethanneh Tokef que se eleva en el Yom Kippur" .32
Puesto que el Día de la Expiación era un día de juicio, inmediatamente descubrimos que la purificación del santuario de Daniel 8: 14 es extraordinariamente paralela a la escena del juicio de Daniel 7 y a la caída de la piedra sobrenatural de Daniel 2. Estamos sobre terreno firme. El descubrimiento de estos paralelismos es una de las claves para comprender el libro de Daniel.
El juicio de Daniel 7 se puede comparar con facilidad con la entrada de Cristo como sumo sacerdote en el lugar santísimo del día celestial de expiación y juicio:
Aquí consideramos la purificación del santuario, no sólo como se ve en el televisor portátil del tabernáculo o Tienda de Reunión del Antiguo Testamento, sino en la pantalla mucho más amplia de lo infinito y la eternidad. La purificación del santuario terrenal era sólo una "sombra" (Hebreos 8: 5) de algo mucho más trascendente. Como lugar, el santuario celestial es lo suficientemente glorioso como para ser el trono de la Deidad, y suficientemente amplio como para dar cabida a millones de ángeles. Se lo purifica, no con la sangre de toros y machos cabríos, sino con la vida, la muerte y la sangre de Jesús.
¿Se puede "purificar" el cielo? ¿Podemos realmente concebir una purificación del santuario celestial? ¿Puede haber algo en el cielo que necesite purificación?
En Hebreos 9: 23 la respuesta es sí. "Es necesario, por una parte, que las figuras de las realidades celestiales sean purificadas de esa manera; por otra parte, que también lo sean las realidades celestiales, pero con víctimas más excelentes que aquéllas" dice la Biblia de Jerusalén en el versículo citado.33
Cuando estudiemos Daniel 9 (y cuando lleguemos a Apocalipsis 14 en el segundo tomo de esta obra), vamos a tratar de aprender mucho más acerca del significado exacto de la "purificación del santuario" del cielo.
Pero ya hemos visto bastante como para damos cuenta de que el lenguaje simbólico de Daniel 8: 14 no tiene nada que ver con la extraña manera de conducirse de Antíoco Epífanes (véase Respuestas a sus preguntas, págs. 190-192). La fraseología de Daniel 8: 14 es simbólica. Nos lleva al tribunal cósmico, a la corte de justicia universal de Daniel 7.
¡Reivindicado, victorioso y purificado! El hecho de que Gabriel haya elegido esta palabra especial, nitsdaq, nos proporciona adecuadamente el concepto de "purificación" y de "restauración a la pureza después de la contaminación o la profanación". La traducción "victorioso" que dan algunas versiones, es apropiada también, desde cierto punto de vista.
Por siglos el tamid de Cristo, su ministerio sacerdotal en el cielo fue "pisoteado" y "abolido", en cierto sentido a lo menos. Y la profecía se cumplió. Por muchos siglos la verdad acerca de Jesús ha sido desfigurada. Su libertad para ayudar a la gente ha sido limitada por las falsas teorías del paganismo y el secularismo, e incluso por el énfasis equivocado que se ha puesto en ciertas doctrinas cristianas. Sin mencionar a los malvados, hombres bien intencionados han representado tan falsamente el carácter paternal de Dios y la maravillosa gracia de Cristo que millones de personas han preferido depender de los sacerdotes terrenales, del cúmulo de sus buenas obras, o de Nuestra Señora de la Fortuna en lugar de confiar en Jesús para el perdón de sus pecados, y en lugar de dejar que el Espíritu Santo transforme sus vidas.
Existe actualmente en el mundo —y el lector lo puede comprobar— una falsa representación del ministerio de Cristo, un falso sacrificio, un falso sacerdocio, una falsa cabeza de la Iglesia y un falso método de hacer las cosas.
El jubileo del cielo. El santuario es el tribunal de Dios.
El día del juicio es un "Día de la Expiación", cuando vindica y purifica a todos los que sinceramente desean reconciliarse con El y cuando elimina a todos los que quieren separarse de El.
Cuando el Señor haya terminado esta obra, un clamor de victoria resonará de galaxia en galaxia a través del cielo poblado de estrellas. La paciencia de Dios con los impíos ha sido una prueba para los santos. En su angustia a menudo han clamado: "¿Hasta cuándo?" (Apocalipsis 6: 10). Cuando por fin Dios le dé término a la obra de los impíos, el universo justo clamará en alabanza: "Te damos gracias. Señor, Dios Todopoderoso. . . porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado" (Apocalipsis 11: 17).
Por cierto, aunque el antiguo Día de la Expiación comenzaba con solemnidad, también terminaba con alegría. Las aldeanas vestidas de blanco danzaban en los campos, felices por haber recobrado su inocencia.34
Dios proporcionaba otra fuente de gozo además de la inocencia recuperada. En la tarde del Día de la Expiación cada cincuenta años, al final de siete ciclos de siete años cada uno, las "shofar" (trompetas) anunciaban el comienzo del año del jubileo (Levítico 25).
"Proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes" (Levítico 25: 10). Los esclavos hebreos debían ser dejados en libertad. Todas las tierras que habían sido compradas o vendidas desde el jubileo anterior debían regresar a los descendientes de sus dueños originales. Era un plan adecuado para evitar las desigualdades sociales. Enseñaba que Dios, y no el hombre, es el verdadero dueño de la tierra.
¡Qué ilustración para el libro de Daniel! Al final del día celestial de expiación y juicio, resuena la trompeta del Señor, Dios declara que su Hijo es Rey de reyes y Señor de señores, la piedra sobrenatural derriba la imagen, y se les quita la tierra a los que la destruyen (Apocalipsis 11: 18) para que sea dada a los santos del Altísimo. Los mansos heredarán la tierra (S. Mateo 5: 4).
El Día de la Expiación y usted. El mensaje personal de Daniel 8: 14 es que Dios tiene necesidad de usted. Se preocupa lo suficiente como para tratar de atraerlo a cualquier costo. "El Padre mismo os quiere" (S. Juan 16: 27). Y desea que usted haga un profundo examen de conciencia para ver si hay algún pecado que lo separa de El y de algunos otros a quienes El también ama.
El Dios que al día del juicio le da el nombre de Día de la Expiación tiene que ser maravilloso.
Por eso queremos saber cuándo triunfará el Santuario celestial, cuándo será purificado y vindicado.
En el capítulo 9 Gabriel regresará para "explicarnos" muchas cosas, incluso el misterio de las "dos mil trescientas tardes y mañanas" que son los 2.300 días.
9. De uno de ellos [de los cuatro vientos del cielo, de los cuatro puntos cardinales'} salió un cuerno pequeño [Roma] que creció mucho en dirección del sur [África], del oriente [Grecia, Asia Menor y Siria] y de la Tierra del Esplendor [Palestina].
10. Creció hasta el ejército del cielo [el pueblo de Dios, judíos y cristianos}, precipitó en tierra parte del ejército y de las estrellas [el pueblo de Dios], y las pisoteó con sus pies [lo persiguió].
11. Llegó incluso hasta el Jefe del ejército [Jesucristo, a quien Roma pagana crucificó y Roma cristiana a menudo representó mal], abolió el sacrificio perfecto [el tamid, el continuo ministerio de Cristo en el cielo, y su símbolo en la liturgia del Antiguo Testamento] y sacudió el cimiento de su santuario [parcialmente con la destrucción del templo de Heredes por Roma pagana y en una forma más plena por medio de la mistificación de la Roma cristiana].
12. -y al ejército [el pueblo de Dios}; en el lugar del sacrificio [del tamid, del ministerio de Cristo en el santuario celestial] puso la iniquidad [un falso sistema de mediación'} y tiró por tierra la verdad [acerca de los Diez. Mandamientos, el ministerio de Cristo en el cielo y la justificación por la fe]; así obró y le acompañó el éxito [Roma, tanto pagana como cristiana].
23. Y al término de su reino [en las postrimerías de los reinos helénicos simbolizados por los cuatro cuernos, alrededor del año 65 AC], cuando lleguen al colmo los pecados [cuando la maldad humana llegue a su culminación], surgirá un rey, insolente y hábil en engaños [ambas Romas, maestras de la diplomacia internacional y religiosa}.
24. Se hará poderosa su fuerza. . . tramará cosas inauditas, prosperará en sus empresas, destruirá a poderosos [enemigos políticos ] y el pueblo de los santos [las persecuciones contra el pueblo de Dios].
25. Y por su habilidad, triunfara el engaño entre sus manos [al persuadir a millones para que sigan tradiciones paganas y medievales. Se exaltará en su corazón [ el emperador como ser divino, el papa de la Edad Media como ' 'otro Dios en la tierra''], y por sorpresa destruirá a muchos [por ejemplo, en la matanza de San Bartolomé'}. Se alzará contra el Príncipe de los Príncipes [Jesucristo, en la cruz., y como nuestro rey y sacerdote en el cielo}, pero —sin que mano intervenga [es decir, por la intervención de Dios en los asuntos humanos, por una más clara comprensión de la verdad, por el día del juicio en el cielo, y finalmente por la segunda venida de Cristo] - será quebrantado [llegará a su fin].
Referencias
1. Wemer Soedel y Vemard Foley, "Ancient Catapults" [Antiguas catapultas], Scientific American [Revista norteamericana de ciencias], marzo de 1979, págs. 150-160. 2. J. B. Bury, A History of Greece to the Death of Alexander the Great [Historia de Grecia hasta la muerte de Alejandro Magno], The Modern Library [Biblioteca moderna] (Nueva York, Random House, s.f.). págs. 769, 770. 3. Ibíd., págs. 761, 762. • 4. Stewart C. Easton, The Western Heritage from the Earliest Times to the Present [La herencia occidental desde las primeras épocas hasta la actualidad (Nueva York, Holt, Rinehart and Winston, 1961), pág. 81. 5. Véase Polibio, The Histories [Las historias], 26. 1.
6. La información clásica se encuentra en Livio, History of Rome [Historia de Roma], 45.12. 7. Harry A. Dawe, Ancient Greece and Rome [Grecia y Roma antiguas]. Las civilizaciones mundiales en perspectiva (Columbus, Ohio, Charles E. Merril Publishing Co., 1970) pág. 188. 8. Himnario Adventista (Buenos Aires, Asociación Casa Editora Sudamericana, 1977), N° 244, pág. 233. 9. En Hebreos 9: 3, 4 y en 1 de Reyes 6: 20, 21 se identifica el altar de oro con el lugar santísimo, no porque estuviera ubicado allí, porque en realidad estaba inmediatamente fuera de él, sino porque el humo del incienso que surgía del altar de oro era ofrecido a Dios, cuya presencia se manifestaba de manera más notable sobre el arca en el lugar santísimo; por eso a veces se consideraba que el altar de oro "pertenecía" al lugar santísimo. En Éxodo 40: 26 se aclara que en realidad estaba en el lugar santo (en lo que se llama allí la "Tienda de Reunión"). En Éxodo 30: 1-10 se da a entender con claridad cuál era la estrecha relación que existía entre el altar de oro y el arca; pero puesto que se le pedía a Aarón que quemara incienso dos veces al día en el altar de oro, este pasaje también nos muestra que estaba ubicado en el lugar santo, porque Aarón sólo podía entrar en el lugar santísimo una vez al año. 10. "Expiación, Día de" The Jewish Enciclopedia [Enciclopedia Judaica]. 11. L. M. Hollingwoth, "The Cross Was His Own" [La cruz es suya]. 12. Las referencias al Catecismo Romano que aparecen en esta obra, las hemos obtenido de la edición de 1956, publicada en Madrid por la Editorial Católica, S. A., para su colección Biblioteca de Autores Cristianos, bajo la dirección de Pedro Martín Hernández, y con los auspicios de la Pontificia Universidad de Salamanca. 13. Para ser fiel al Cuarto Concilio de Letrán, a Santo Tomás de Aquino y al Concilio de Trento, el Catecismo Romano, pág. 461, tiene que decir que la sustancia del pan se transforma en la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo. El significado, en este caso, de la palabra "sustancia" no es el que le damos comúnmente; tiene una significación filosófica; se refiere a la naturaleza esencial de la propia existencia de una cosa. Una explicación interesante del cambio que presuntamente se produce es la siguiente: "La 'naturaleza pánica' del pan se transforma en la 'naturaleza corporal y sanguínea' de Cristo". McKenzie, en Catholic Church [Iglesia Católica], pág. 147, dice que "la relación del pan y el vino con el cuerpo y la sangre de Jesucristo es una de las propuestas teológicas más intrincadas dentro del sistema católico romano, y es difícil que la presente adecuadamente incluso un teólogo experto". 14. A New Catechism [Un nuevo catecismo] (Nueva York, Herder and Herder, 1967), págs. 176, 177. 15. ¡bíd., págs. 480, 481. 16. McKenzie, Catholic Church [Iglesia Católica], págs. 10, 4. Lo que los católicos creen acerca de la pretensión papal es —dice— una "extensión legítima" de la doctrina del Nuevo Testamento. 17. Ibíd., págs. 150, 151. 18. Thomas Frederick Simmons y Henry Edward Nollot, editores, The Lay Folies Cathechism [El catecismo de los laicos], con notas y glosario, serie original, N° 118 (Londres, Eariy English Text Society, 1901), introducción. 19. Para los asuntos tratados en este párrafo y en los que siguen, véase, entre otras fuentes, Gordon Hall Gerouid, editor. The North England Homily Collection [La colección de homilías del norte de Inglaterra] (Publicación privada, 1902); y G. R. Owst, Preaching in Medieval England [La predicación en Inglaterra durante la Edad Media] (Cambridge, Cambridge University Press, 1926). 20. "En el período final de la Edad Media, el derecho de participar de las indulgencias fue difundido por toda Europa por los ‘perdonadores’. . . Estos eran una fuente de grandes ganancias para las autoridades eclesiásticas y eran usados frecuentemente con el fin de obtener dinero para construcciones, como San Pedro en Roma, y la terminación del monasterio de York" (Oxford Dictionary of the Christian Church [Diccionario de Oxford de la Iglesia Cristiana], art. "Perdón". 21. Walter W. Skeat, editor, The Visión of William Concerning Piers the Plowman in Three Parallel Texts Together With Richard the Redeless [La visión de Guillermo con respecto a Piers el labriego en tres textos paralelos con Ricardo Redeless], 2 tomos (Oxford, Clarendon Press, 1886), texto B, prólogo y passus kk. 22. Robert E. McNally, S. J., "The Reformation: A Catholic Reappraisal" [La Reforma: un nuevo examen católico], en Luther, Erasmus and the Reformarían: A Catholic-Protestant Reappraisal [Lutero, Erasmo y la Reforma: un nuevo examen católico-protestante], editores: John C. Olin, James D. Smart y Robert McNally, S. J. (Nueva York, Fordham University Press, 1969), pág. 39. 23. Ibíd., pág. 32. 24. Las dos principales traducciones judías antiguas del Antiguo Testamento al griego son la Septuaginta (LXX) y la de Teodocio, que es de mejor calidad. Generalmente se cree que la LXX se terminó de traducir en el año 150 AC. Se supone generalmente que la versión de Teodocio se produjo en tomo del año 180 DC como consecuencia del surgimiento del cristianismo. Últimamente, sin embargo, el estudio de los rollos del Mar Muerto permite llegar a la firme conclusión de que la versión de Teodocio se produjo también alrededor del año 150 AC. Vea la documentación y los argumentos correspondientes en el artículo de Gerhard F. Hasel, "Daniel Survives the Critics'Den" [Daniel sobrevive al foso de los críticos], Ministry [El Ministerio], enero de 1979, págs. 9-11. 25. Keil, Daniel, págs. 303, 304. 26. Edward J. Young, The Prophecy of Daniel: A Commentary [La profecía de Daniel: un comentario] (Grand Rapids, Michigan, William B. Eerdmans Publishing Company, 1949) págs. 174, 175. 27. John F. Walvoord, Daniel: The Key to Prophetic Revelation, A Commentary [Daniel: la clave de la revelación profética, un comentario] (Chicago, Moody Press, 1971), págs. 189, 190. 28. León Wood, A Commentary on Daniel [Un comentario acerca de Daniel] (Grand Rapids, Michigan, Zondervan Publishing House, 1973), pág. 218. 29. S. J. Schwantes, " 'Ereb Boqer of Daniel 8: 14 Re-examined", [El 'Ereb boqer de Daniel 8: 14 reexaminado] Andrews University Seminary Studies 16 [Estudios del Seminario de la Universidad Andrews] (1978):375-385. Este es un artículo muy valioso. 30. A pesar de las instrucciones que encontramos en Números 10, en el sentido de que deberían usarse trompetas de plata en el primer día del mes, los sacerdotes judíos en algún momento de su historia resolvieron usar en su lugar las trompetas conocidas como "shofar". Eran cuernos de animales adaptados para ese uso. En lugar del sonido cristalino de las trompetas de metal, producían ciertos tonos parecidos al mugido gutural de los animales. Todavía se los sigue usando en el ritual judío de la actualidad. (Véase Encyclopedia Judaica, art. "Shofar".) 31. Véase The Jewish Encyclopedia [Enciclopedia Judaica], art. "Día del Juicio", y Encyclopaedia Judaica, art. "Día de la Expiación". 32. The Universal Jewish Encyclopedia [La enciclopedia judía universal], art. "Día del Juicio". 33. El libro de Hebreos posiblemente habla aquí de la dedicación del tabernáculo; pero resulta claro que las cosas celestiales también necesitan purificación. 34. Véase Encyclopaedia Judaica, art. "Día de la Expiación"; y Mishnah Ta'anith 4.8, traducido en The Babylonian Talmud [El talmud de Babilonia], Soncino, editor, 35 tomos (Londres, Editorial Soncino, 1935-1952), Ta'anith 26b, pág. 139. 35. Sir Isaac Newtorís Daniel and the Apocalypse [Daniel y Apocalipsis comentado por Sir Isaac Newton], Sir William Whitia, editor (Londres, John Murray, 1922), pág. 222.
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