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La fiesta sorpresa

Para el 30 de Octubre del 2004


Daniel 5

 

EN 1976 LOS ESTADOUNIDENSES celebraron el segundo centenario del nacimiento de su nación. Cualquiera que visite Washington hoy en día puede estudiar las copias originales de la Declaración de Independencia, la Constitución y la Declaración de Derechos. Los creadores de tales documentos eran individuos poseedores de una gran previsión, sin embargo, difícilmente hubieran podido imaginar que los Estados Unidos se convertirían algún día en la única superpotencia del mundo. Pero las naciones no sólo crecen, sino también caen. Daniel 5 registra la caída de la gran Babilonia. En el capítulo 2 Daniel había dicho a Nabucodonosor que otros tres poderes mundiales sucederían a su reino. El capítulo 5 registra el cumplimiento de la primera parte de esta profecía, cuando Persia reemplazó a Babilonia.

Información

El Rey Belsasar—Hasta 1861 los críticos de la Biblia tropezaban en las primeras palabras del capítulo: "El rey Belsasar", ya que las fuentes antiguas disponibles para la época afirmaban que Nabonido había sido el último gobernante de Babilonia. El nombre Belsasar no aparecía en ningún documento antiguo. Sostenían, por lo tanto, que Belsasar era una invención del autor bíblico. Sin embargo, los excavadores encontraron en 1861 la primera tablilla cuneiforme con el nombre "Belsasar" escrito en ella. En 1882 los epigrafistas tradujeron las crónicas de Nabonido, en las que se afirma que éste vivió por muchos años en Tema (a unos 800 kilómetros al sur de Babilonia), mientras que su hijo Belsasar permaneció en Babilonia. Desde entonces han salido a la luz pública otros textos que confirman que Belsasar gobernó Babilonia durante la ausencia de su padre.' Un registro persa en verso de Nabonido, declara:

"Un territorio puso a cargo de su hijo mayor, Las tropas envió a las tierras con él. Apretó sus manos, le confió el reinado Mientras él se iba a un largo viaje... Hacia Tema' en Amurru volvió su rostro. Partió hacia un largo viaje, difícil para un viejo Pasaron por la espada al rey de Tema'... La ciudad que adornó, la hizo él. . . La hicieron como el palacio de Babilonia".2

Cuando Ciro estuvo listo para marchar contra Babilonia en el 539 a.C., Nabonido le hizo frente con sus fuerzas en Opis, en el Tigris, para evitar que cruzara el río. Los babilonios, sin embargo, sufrieron una desastrosa derrota, y los persas pudieron atravesar hasta Sippar, en el Eufrates. Ciro capturó la ciudad el 10 de octubre del 539 a.C sin ninguna batalla. De acuerdo con la crónica babilónica Nabonido huyó hacia el sur, mientras que Belsasar, quien había permanecido en Babilonia, a unos 55 kilómetros al sur de Sippar, permaneció en la capital confiando en sus fortificados muros. "Fue allí donde, con espíritu de orgullo y arrogancia y con un temerario sentimiento de seguridad (PR 384), pasó bebiendo su última noche con sus concubinas y amigos en una orgía frívola, en la que usó los vasos sagrados del templo de Salomón (Dan. 5)".3 Daniel debe haber conocido a Nabonido, pero no lo menciona por nombre porque no tomó parte en los eventos del capítulo 5.

Su padre Nabucodonosor—En seis ocasiones se le llama en este capítulo a Nabucodonosor padre de Belsasar (vers. 2, 11 [tres veces], 13, 18),y una vez se refiere a Belsasar como hijo de Nabucodonosor (vers. 22). Pero de acuerdo con mentes antiguas, el padre de Belsasar era Nabonido. El problema se resuelve fácilmente si tomamos en cuenta que el término "padre" en las lenguas semitas, a las que pertenecen el hebreo y el arameo, también puede significar abuelo, ancestro, o predecesor. Ninguna de estas lenguas tiene un término específico para "abuelo" o "ancestro". El Obelisco Negro del rey asirio Salmanasar III se refiere a Jehú como "el hijo de Omri"4, a pesar de que Jehu no tenía parentesco con Omri. Más bien, fue uno de sus sucesores en el trono de Israel. De igual modo, la Escritura describe a Jesús como el "hijo de David" (Mat. 1:1), aunque David vivió mil años antes de Cristo. En el caso de Belsasar, algunos eruditos suponen que Nabonido se casó con una de las hijas de Nabucodonosor, lo que lo convertiría al famoso rey en el abuelo de Belsasar.5

 

Explicación

Al final del capítulo 4 Nabucodonosor experimenta una verdadera conversión. La Escritura no da fecha específica de este evento, pero a través de registros históricos sabemos que murió en el año 562 a.C. Después de su muerte, los babilonios vieron ir y venir una serie de reyes débiles. Treinta y tres años más tarde, cuando Nabonido, el último rey de Babilonia, se sentó en el trono, tuvieron lugar los eventos de Daniel 5. Para ese entonces Daniel ya era un anciano, había estado en Babilonia durante más de 60 años.

La escritura en la pared (Dan. 5:1-9)—Al abrir el capítulo encontramos un gran salón de banquetes con 1000 invitados. El excavador de Babilonia, Robert Koldewey, descubrió en 1899 un gran salón en uno de los palacios de la antigua ciudad (de 60 x 20 metros), al cual identificó como el salón del trono. "Está tan claramente destinado para ese propósito, que no cabe la menor duda de que fue usado como la cámara principal para las audiencias. Si alguien quiere localizar la escena del memorable banquete, puede escoger este inmenso salón con absoluta certeza".' Tales festines con miles de invitados eran comunes en los tiempos antiguos. Una estela descubierta en Nimrud se refiere a un festival en el que el rey Asurnasirpal II festejó a 69.574 personas durante diez días.7 De acuerdo con Ester 1:1-4 Asuero I organizó una gran fiesta para sus oficiales que duró 180 días. En estas fiestas se bebía mucho, había cantos lascivos y comportamientos desenfrenados. Muy tarde en la noche (o muy de madrugada) los invitados necesitaban ayuda para llegar a sus casas, para alardear al día siguiente que habían pasado "un buen rato".

El festín de Belsasar, sin embargo, nunca alcanzó ese punto. No sabemos qué lo incitó a solicitar los vasos sagrados que Nabucodonosor había traído del templo de Jerusalén (Dan. 1:2). Probablemente ya embriagado por el vino, e incapaz de pensar con claridad, decidió hacer algo inusitado. Colocó los vasos de oro de Jerusalén en manos de sus invitados y los condujo en la rebelión y profanidad, cantando alabanzas a los dioses de Babilonia. Repentinamente, mientras se emborrachaban, los dedos de la mano de un hombre aparecieron y comenzaron a escribir un mensaje en el encalado de la pared del gran salón.

Inmediatamente cesaron las risas y los cantos, y un petrificado y pasmoso silencio llenó el salón. La noche de juerga se convirtió en una noche de revelación. Daniel resalta cuatro cosas que le sucedieron a Belsasar: (1) Su semblante se demudó, (2), sus pensamientos lo perturbaron, (3) se debilitaron sus lomos, Y (4) sus rodillas daban una contra la otra. En sólo un instante el jactancioso rey 86 convirtió en un tembloroso, asustado y desesperado mortal. Llamó a los astrólogos, caldeos y adivinos, pero en vez de amenazarlos de muerte como hizo Nabucodonosor, les prometió grandes riquezas y honores. A pesar de la oferta sus consejeros estaban desconcertados y no fueron capaces de descifrar la escritura en la pared. Esto sólo incrementó el terror de Belsasar. Era la tercera vez que los sabios de Babilonia fallaban, y una vez más el camino estaba abierto para que Daniel demostrara la superioridad de los seguidores de Dios.

Daniel al rescate (Dan. 5:10-24)—En este punto una reina entra al salón del banquete. La Escritura no la identifica, pero no era esposa de Belsasar, puesto que sus esposas y concubinas ya estaban en el banquete (vers. 2). Debe haber sido la reina madre. Muchos estudiosos creen "que ella era Nicotris, hija de Nabucodonosor, esposa de Nabonido y madre de Belsasar".8 En contraste con Belsasar, quien estaba lleno de terror, la reina madre permaneció serena. Le aconsejó a su hijo que se tranquilizara y recordara que Daniel, quien poseía "el espíritu de los dioses santos" aún vivía. "Llámese, pues, ahora a Daniel" le aconsejó (vers. 12). Al describir las excepcionales habilidades de Daniel, usó las mismas palabras que su padre Nabucodonosor había empleado (Dan. 5:11-12 y 4:8, 9, 18).

Cuando apareció Daniel, el rey pareció no reconocer al antiguo primer ministro. "Eres tú aquel Daniel...? Le preguntó. Habían pasado más de 20 años después de la muerte de Nabucodonosor, tiempo en el que probablemente Daniel se retiró del servicio público. Ahora Belsasar le estaba ofreciendo el tercer puesto de mando en el reino. El primero y el segundo eran ocupados por su padre y él.

En su respuesta, lo primero que hizo Daniel fue declinar la oferta del rey, luego hizo un recuento de los eventos del capítulo 4, y explicó a Belsasar que la locura de Nabucodonosor había ocurrido como castigo a causa de su orgullo, que Nabucodonosor había sido un gran rey, pero que al final de su vida se había humillado ante Dios. Entonces, habiendo examinado el pasado, Daniel se enfoca en Belsasar y le lanza un agudo regaño al rey. "Y tú, sabiendo todo esto" dijo refiriéndose a Belsasar, "no has humillado tu corazón" (vers. 22). En vez de aprender de la experiencia de Nabucodonosor, había llegado más lejos que su abuelo, quien había traído los vasos sagrados del templo de Jerusalén. Belsasar había insultado y desafiado deliberadamente al Dios viviente, usando los vasos sagrados para alabar a las deidades paganas.

Un mensaje de Dios (Dan. 5:25-29)—Ahora sabemos por primera vez lo que decía la escritura en la pared. La inscripción, en arameo, escrita sin vocales, consistía de cuatro palabras. La manera en que se lee depende de las vocales que se le coloquen. Sin vocales, debe haberse visto más o menos así: MN' MN' TQL WPRSN. La primera palabra se repite para darle énfasis. Daniel las interpretó como "mene, mene, tekel, upharsin (la "w" representa a la vocal "u", que significa "y"). Estas palabras no teman sentido para los consejeros del rey Es posible que algunos de ellos vieran los nombres de tres pesas comunes "una mina, una mina, un sido,9 y medio sido", ¿pero qué sentido tendría en términos modernos "un centavo, un centavo, una libra y media libra"?

"Los tres sustantivos nombrados en el versículo 25, observa Towner, "los trata Daniel en los versículos 26-28 como tres verbos pasivos: MENE, está relacionado con el verbo m-n-h 'contado'; TEKEL está relacionado con el verbo t-q-1-, 'pesado' y PERES [el singular de parsin] se construye como el verbo p-r-s, 'dividido'".10 Lo que la críptica frase decía era "contado, contado, pesado y dividido". La última palabra, "peres", tenía una doble connotación, pues la palabra utilizada para persa (paras) tenía las mismas consonantes que ella. En su interpretación, por lo tanto, Daniel dijo: "Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas". Mientras decía estas palabras, ya los persas habían rodeado la ciudad.

A pesar de la catastrófica explicación, Belsasar mantuvo su promesa y le confirió grandes honores a Daniel. Tal vez no quiso quedar mal delante de sus cortesanos retractándose de sus palabras. De cualquier manera, los honores sólo duraron unas pocas horas. Babilonia cayó en manos de los persas esa misma noche.                                                           '

Posdata histórica (Dan. 5:30-31) - El juicio llegó velozmente. Varias fuentes antiguas reportan que los persas se apoderaron de la ciudad sin una batalla formal." Herodoto, quien escribió unos 80 años después de este evento, explicó cómo penetraron los persas las aparentemente impenetrables defensas de la ciudad: "Ciro... desviando el río a través de un canal hacia un lago que hasta ese momento había sido un pantano, hizo fluir la corriente hasta que el antiguo canal pudo ser atravesado. Cuando esto sucedió, los persas, quienes se encontraban apostados con esas intenciones, hicieron su entrada a Babilonia por el canal del Eufrates, que se encontraba seco hasta la mitad de la altura de un hombre. Ahora, si los babilonios hubieran conocido o sabido de antemano lo que Ciro estaba planeando, hubieran permitido a los persas entrar a la ciudad y luego los hubieran destruido miserablemente, porque entonces habrían cerrado todas las puertas que daban al río, se habrían trepado a los muros que le circundaban, para así agarrarlos en una trampa. Pero, por decirlo de una manera, los persas los tomaron desprevenidos".12 Y así tomaron la ciudad. Xenofonte añade que era de noche cuando los persas capturaron Babilonia.13

Esa noche las fuerzas invasoras mataron a Belsasar. Nabonido, que había huido hacia el sur, se rindió y se entregó a la misericordia de Ciro. "Según un informe griego, su vida me respetada por el generoso Ciro, y fue nombrado como gobernante subordinado de la lejana Carmania".14

Aplicación

¿Qué puede enseñarle Daniel 5 al lector moderno? Primero, podemos aprender que ningún pecado queda sin castigo, y que cuando un pecador está consciente de que lo que hace es indebido, el castigo es aún mayor. En los versículos 22 y 23 Daniel se presenta ante Belsasar con la acusación divina "no has humillado tu corazón... te has ensoberbecido... diste alabanza a dioses de plata y oro..." Como ametralladora, Daniel usa repetidamente las palabras "tú" y "tus" 14 veces en los dos versículos. Belsasar se negó a aprender de la experiencia de Nabucodonosor, y obtiene como resultado un juicio público en presencia de su familia y sus amigos.

Segundo, vemos que Dios es sumamente serio cuando se trata de las cosas sagradas. Belsasar había profanado impíamente los vasos sagrados del templo de Jerusalén, y para el final de la tarde estaba muerto. Esto nos recuerda los trágicos resultados inmediatos de otras ocasiones por el contacto indebido con las cosas sagradas. Uza extendió su mano para sostener el Arca, y cayó muerto (2 Saín. 6:6-9). Nadab y Abiú pusieron fuego no santificado en el incensario, y el Señor los hirió (Lev. 10:1-3). El rey Uzías usurpó el lugar del sacerdote ungido e instantáneamente se convirtió en leproso (2 Crón. 26:16-21). Con Dios no se juega. Lo que él ha declarado santo, como el sábado, o el diezmo, debe ser tratado con reverencia y cuidado. La Palabra de Dios es santa, y por ello "deberíamos reverenciar la Palabra de Dios. Deberíamos mostrar respeto hacia el volumen impreso y no darle usos comunes ni manosearlo descuidadamente. Nunca debería ser citada la Escritura en broma, ni parafraseada para decir una agudeza".15

Las expresiones comunes "tus días están contados" y "la escritura está en la pared" son legados modernos de Daniel 5, que sirven para recordarnos que el juicio sigue al pecado como la noche al día.


Referencias

 

1. ''De acuerdo con P. A. Beaulieu, 37 textos de archivo que van desde el primero hasta el decimocuarto año de Nabonido, dan fe ahora de la historicidad de Belsasar" (Stephen R. Miller, Daniel, A New American Commentary [Un nuevo comentario americano] [Broadman & Holman, 1994], p. 147).

2. Sidney Smith, Babylonian Historical Texts Relating to the Capture and Downfall of Babylon [Textos históricos babilónicos relacionados con la captura y caída de Babilonia] (Londres: Menthuen, 1924), pp. 88, 89.

 3. Comentario bíblico adventista del séptimo día (Washington, D. C.: Review and Herald Pub. Assn., 1955), tomo 3, p. 51.

4. I. M. Price, O. R. Sellers, and E. L. Carbón, Los monumentos y el Antiguo Testamento (Chicago: Judson Press, 1958), p. 240.

5. G. L Archer, "Daniel," The Expositors Bible Commentary (Grand Rapids: Zonderyan, 1985), tomo 7, p. 69. Así como L. Wood. A Commentary on Daniel [un comentario sobre Daniel] (Grand Rapids; Zondervan, 1973), p. 133.

6. R. Koldewey, The Excavations at Babylon [Las excavaciones en Babilonia] (Londres: Macmillan, 1914), p. 103.

7. Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 4, p, 828.

8- Donald K. Campbell, Daniel: Decoder of Dreams [Daniel: decodificador de sueños] (Wheaton, Ill: Victor Books, 1977), p. 61; cf. Archer, p, 72, Miller, p. 160.

9. Tekel es la forma aramea de siclo.

10. W. Sibley Towner, Daniel, Interpretación (Atlanta: John Knox Press, 1984), p. 76.

11. El Cilindro de Ciro dice que Ciro entró a Babilonia sin oposición (James B. Pritchard, Textos antiguos del Cercano Oriente [Princeton, N.J.: Princeton University Press, 19691, pp. 315, 316). La Crónica Babilónica también afirma que Ciro entró a Babilonia en Tishrit 16 (12 de octubre del 539 A.C.) sin batalla (Ibíd., p. 306).

12. Heredoto, i.190-191; Biblioteca Clásica Loeb, 1:239-241. Xenofonte confirma que Ciro había bajado las aguas del Eufrates y que sus hombres entraron de esta forma a la ciudad (Ciropedia, vii. v. 9-23; Biblioteca Clásica Loeb, 2:265-271).

13. Xenofonte Ciropedia, vii, v. 15, 16; Loeb, 2:267-269.

14. Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 3, p. 51.

15- Ellen G. de White, Conducción del niño (Nashville: Southern Pub. Assn,, 1954), p. 510.

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