


Para el 23 de Octubre del 2004
Daniel 4
DANIEL 4 CONTIENE una de las historias más notables de la Biblia. Es el testimonio público de uno de los más grandes monarcas de la Antigüedad, acerca de su orgullo, humillación, y conversión al Gobernante del universo. La vida de Nabucodonosor antes de este evento había estado repleta de éxitos. Por medio del poderío militar, había subyugado a todas las naciones circunvecinas. "Los representantes de todas las naciones se postraban a sus pies, y de sus cofres fluía la abundancia por doquier. Estaba rodeado del ingenio y la, sabiduría de su época, y bajo su mecenazgo florecieron las artes".' Pero Dios lo hizo descender de las alturas de su poder. Esta historia nos enseña que cuando nuestra felicidad depende de cualquier cosa fuera de Dios, estamos invitando a la destrucción en nuestra vida.
Información
Nabucodonosor, el constructor real—Babilonia, excavada entre 1899 y 1917 por R. Koldewey, cubría un área de unos tres kilómetros cuadrados. Un sistema de doble muralla de unos 15 kilómetros de largo por ocho metros de ancho rodeaba la ciudad. Era un centro religioso sin rival. "Una tablilla cuneiforme del tiempo de Nabucodonosor enumera 53 templos dedicados a dioses importantes, 955 pequeños santuarios y 384 altares callejeros; todos ellos dentro de los límites de la ciudad".2 En una inscripción babilónica, Nabucodonosor clama: "Yo he hecho a Babilonia, la santa ciudad, la gloria de los grandes dioses, más destacada que antes, y he impulsado su reconstrucción. He hecho que los santuarios de dioses y diosas sean iluminados como el día. Ningún otro rey entre todos los reyes jamás ha creado, ningún otro rey anterior ha construido jamás, lo que yo he construido magníficamente para Marduk".3
El centro de la gloria babilónica era el famoso templo-torre de Etemenanki, dedicado al dios Marduk. Con una base de cien metros cuadrados, se levantaba a más de 100 metros de altura. Sólo las dos grandes pirámides de Gizeh en Egipto sobrepasaban esa altura en el tiempo antiguo.
Nabucodonosor construyó tres palacios durante su reinado de 4.3 años. El palacio del sur contenía, entre otras estructuras, los famosos jardines colgantes de Babilonia, especie de jardines de techo o terrazas considerados una de las siete maravillas del mundo antiguo. Fueron construidos para la esposa del rey que era de Media, como sustituto de las frondosas colinas de su tierra natal. Otra de las notables estructuras de la ciudad era la famosa Puerta de Astarté, por la que pasaba la Calle de las Procesiones, que llevaba desde los diferentes palacios hasta el templo Esagila
El simbolismo de los árboles en el antiguo Cercano Oriente—Los árboles cósmicos o sagrados eran un elemento importante en la iconografía de la antigua Mesopotamia. Muchos sellos de la época Neo-Asiria y Neo-Babilónica (1000-5000 a.C.) contenían estos árboles. En el centro de la imagen usualmente se encontraba una palmera sagrada. Sobre el árbol está un disco solar alado que representa al dios sol. Dos chorros de agua fluyen desde las alas hacia los lados del árbol sagrado. A cada lado del árbol hay representaciones de reyes o sacerdotes en el acto de adoración. Según S. Parpóla, el árbol "representa el orden mundial divino mantenido por el rey como representante del dios Asur, personificado por el disco alado sobre el árbol".'1 Algunas veces el rey toma el lugar del árbol, y "en tales escenas el rey es presentado como la personificación humana del árbol. Por lo tanto, si el árbol simbolizaba el orden mundial divino, el rey representaba la realización de ese orden en el hombre, es decir, la verdadera imagen de Dios, el Hombre Perfecto".5
La enfermedad de Nabucodonosor—En 1952, arqueólogos descubrieron en la cueva Nro. 4 de Qumran un fragmento arameo de una oración de agradecimiento atribuida a Nabonido, ultimo rey de Babilonia. El texto menciona que el rey tuvo una desagradable enfermedad de la piel durante siete años, por orden del Dios Altísimo. Cuando los eruditos publicaron el fragmento por primera vez, muchos supusieron que se trataba de una versión anterior de la historia de Daniel 4, y que el libro de Daniel había sustituido el nombre de Nabucodonosor por el de Nabonido. Sin embargo, los eruditos conservadores creen que este fragmento es, posiblemente, "una versión distorsionada por el tiempo de la enfermedad de Nabucodonosor, si es que de hecho no representa alguna enfermedad sufrida por el mismo Nabonido (cuyos diez años de confinamiento en la nórdica ciudad árabe de Tema [Teman] pueden haber sido causados, parcialmente, por ella)".6
Explicación
La alabanza de Nabucodonosor (Dan. 4 :1-3)—El capítulo comienza con una proclama a todos sus súbditos. El tradicional saludo "La paz os sea multiplicada" (Dan. 4:1; cf. Gen. 43:23; Lúe. 10:5) es la salutación que la gente usa cuando se encuentran hoy en día en el Medio Oriente —Shalom, o Salam. Pero en este caso, el saludo venía de un hombre que verdaderamente había encontrado paz interior. El una vez orgulloso monarca tenía paz consigo mismo y con el mundo, y deseaba que todos conocieran el motivo. Humildemente explica el propósito de su testimonio: "Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo" (vers. 2).
Las señales y milagros a las que Nabucodonosor se refiere fueron las manifestaciones del poder de Dios en su vida. Dios se comunicó indirectamente con él en el capítulo 1 a través de los cuatro jóvenes hebreos, quienes eran 10 veces más brillantes que los demás. Luego se dirigió a él directamente en el capítulo 2 con el sueño de la gran imagen, y le habló más que directamente desde el horno de fuego en el capítulo 3. Pero a pesar de que Dios tocó fuertemente la puerta del corazón del rey, aún no estaba listo para recibirlo. En el capítulo cuarto el Señor trata de llegar una vez más al corazón de Nabucodonosor, pero esta vez toca tan fuerte la puerta que se sale de sus bisagras. Sin embargo, con el tiempo Dios logra entrar en el corazón de Nabucodonosor. La paciencia y longanimidad de Dios demuestran que él no está ansioso de castigar, sino que espera pacientemente el regreso de cada hijo pródigo a casa.
La búsqueda de un intérprete (Dan. 4:4-18)—Hacia el final de sus días, Nabucodonosor relata el evento más dramático vivido por él: su locura y subsiguiente recuperación, que culminó con la aceptación de la dirección de Dios en su vida. Comienza con la afirmación de que estaba "tranquilo" y "floreciente" (vers. 4). En otras palabras, se sentía próspero y feliz consigo mismo, como el hombre en la parábola del rico insensato (Luc. 12:16-21). En el siglo 21 podríamos compararlo a un terrateniente que acaba de reunirse con su corredor de bolsa y descubre que verdaderamente tiene razones para estar contento.
Dios, sin embargo, tema una visión distinta. Le dio a Nabucodonosor un sueño que lo perturbó (vers. 5). Tal como la vez anterior, emitió de inmediato una orden para que los consejeros reales se presentaran frente a él. Pero en contraste con la historia del capítulo 2, en esta ocasión sí les contó el sueno. Pero de nuevo se declaran incapaces de explicarle al rey el significado del sueno, o tal vez prefirieron permanecer en silencio a causa del contenido negativo del chismo y no arriesgarse a encender la ira del rey.
Cuando al fin Daniel, en respuesta a la orden real, se encontró frente a Nabucodonosor, el rey reconoció que "el espíritu de los dioses santos" estaba en el profeta (vers. 9), por lo tanto, seguramente sería capaz de explicarle el significado del sueño. Se desconoce la causa de la tardanza en la aparición de Daniel, pero sirve para enfatizar la diferencia entre los oficiales de la corte, que usaban los métodos tradicionales de interpretación, y Daniel, quien había recibido el don de interpretación de parte de Dios.
El tema predominante del sueño del rey era un árbol de máximas proporciones que alcanzaba hasta el cielo, y daba sombra y alimento a todas las criaturas vivientes. Los árboles desempeñan un papel importante en la Escritura. En Génesis 3 encontramos el árbol de la vida en medio del jardín del Edén. Salmo 1 compara al pueblo de Dios con árboles plantados junto a ríos, y Ezequiel 31 describe a Asiría como un cedro en el Líbano. Jesús usó frecuentemente árboles para ilustrar verdades importantes (Mat. 7:17-18; 12:33; 24:32-33), y Pablo comparó al Israel fiel con un olivo y a los gentiles con ramas desgajadas (Rom. 11:17).
El árbol de Daniel 4 es un símbolo del rey Nabucodonosor mismo. En su sueño vio un ser, un vigilante, un santo, que descendía del cielo y ordenaba que el árbol fuese cortado (vers. 14). Como ocurre en todo el libro de Daniel, el velo que oculta el mundo invisible fue levantado por un instante para que la humanidad pudiese echar un vistazo detrás de la cortina donde se libra la lucha cósmica entre Cristo y Satanás. Con el mismo modelo del libro de Daniel, tales vigilantes invisibles aparecen frecuentemente en la literatura judía de los períodos helenísticos y romano.7
La cepa que Nabucodonosor ve que permanece indica que el rey no será destruido completamente, sino removido del poder. En la antigua Mesopotamia existe cierta evidencia del uso de bandas de metal en los árboles, que tal vez servían para evitar que se rompieran o por alguna otra razón aún desconocida. Estos aros de bronce han sido desenterrados en Korsabad. También había bandas de metal alrededor del tronco de un árbol en sellos cilíndricos y en planchas de madera del palacio de Asurnasirpal (885-860) en Nimrod.s
El sueño interpretado (Dan. 4:19-27)—Daniel estaba asombrado, e incluso pasmado por la severidad del juicio divino contra el rey. Vacilaba en dar la interpretación, no por temor a lo que podría ocurrirle como portador de malas noticias, sino porque estaba preocupado por el bienestar del rey. Pero el significado del sueño era claro, sin necesidad de mucha interpretación, así que Daniel fue directamente al punto: "Tú, oh rey, estás simbolizado por el árbol", lo más probable es que Nabucodonosor ya sospechaba que ése era el caso. En una inscripción en Wady Brissa comparó su imperio con un gran árbol: "Bajo su eterna sombra (de Babilonia), he reunido a todos los pueblos en paz".9
Siendo que Nabucodonosor es el árbol, también es el objeto del juicio venidero. "Te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes" (vers. 25). ¿Con qué propósito? La respuesta provee el foco teológico de este capítulo: "...Hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere". Los eventos del capítulo 2 ya le habían transmitido este mensaje al rey, pero se había negado a aceptarlo. Dios, por lo tanto, lo trataría severamente con el fin de curarlo de su ceguera espiritual. Perdería su gloria real y sería reducido al nivel de una bestia. "De acuerdo con el sueño, las bestias del campo habían encontrado sombra bajo Nabucodonosor, el árbol cósmico (v 12); ahora Dios lo reduciría a ser una de esas bestias que necesitaban abrigo y provisión".'"
Daniel aventuró dos palabras de consejo, con la esperanza de evitar la terrible sentencia pronunciada sobre el rey: 1. "Tus pecados redime con justicia". "Arrepentirse y hacer lo justo" es un tema recurrente en toda la Escritura. La primera palabra registrada de Juan el Bautista fue "arrepentíos" (Mat. 3:2); y la primera palabra registrada de Jesús fue también "arrepentíos" (Mat. 4:17). No hay salvación sin arrepentimiento. 2. "Haciendo misericordias con los oprimidos". Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento manifiestan esta preocupación. Aquellos que carecen de influencia, y que no tienen nadie a quien llevar su caso, son objeto de muchos abusos.
El cumplimiento del sueño (Dan. 4:28-33)—Los últimos versículos del capítulo reportan los detalles de la tragedia: "Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor". Sin embargo, Dios, por misericordia, retardó el juicio por 12 meses, a fin de dar tiempo a Nabucodonosor para responder al consejo de Daniel. Sin embargo, luego de un jactancioso discurso, una voz del cielo anunció el cumplimiento del juicio divino (vers. 33).
La enfermedad de Nabucodonosor ha sido objeto de considerables debates. Posiblemente haya sufrido de alguna forma de locura en la que los seres humanos se creen animales. Pudo haber sido licantropía, el síndrome del hombre-lobo; o boantropía, en la que la persona cree que es un buey. Un texto cuneiforme babilónico publicado en 1975 podría referirse a la locura de Nabucodonosor. H texto declara que el rey "daba órdenes contradictorias, rechazaba aceptar los consejos de sus cortesanos, no mostraba amor ni por su hijo ni por su hija, descuidaba su familia y ya no cumplía sus deberes como cabeza de estado"."Es muy probable que a causa de esta enfermedad mental sus oficiales lo confinaran a los predios del palacio real, sin exponerlo a la vista de las multitudes, y sus ministros y consejeros se encargaron de los asuntos del estado. Pero Dios protegió al rey de las revueltas que solían sucederse durante los períodos de debilidad real.
Doxología final (4:34-37)—La historia concluye con la restauración de Nabucodonosor al trono de Babilonia. Al darse cuenta de lo que le había sucedido, usó su restaurada razón para bendecir, alabar y dar honra a Dios. ¿Se había convertido realmente Nabucodonosor? Parece que sí. Elena G. De White escribió que "el que mera una vez un orgulloso monarca había llegado a ser humilde hijo de Dios; el gobernante tiránico e intolerante, era un rey sabio y compasivo. El que había desafiado al Dios del cielo y blasfemado contra él, reconocía ahora el poder del Altísimo, y procuraba fervorosamente promover el temor de Jehová y la felicidad de sus súbditos".12
Aplicación
Daniel 4 contiene muchas lecciones:
1. El principio que a Nabucodonosor le tomó tanto tiempo aprender todavía es válido hoy en día: que Dios está en el control de mando del universo y le ha asignado a cada individuo un lugar y una tarea en su gran plan.
2. La humanidad puede evitar los juicios de Dios a través del arrepentimiento y la conversión (ver Isa. 38:1, 2, 5; Jer. 18:7-10; Jon. 3:1-10). Por esta razón Dios anunció el inminente juicio contra Nabucodonosor, pero le dio un año completo para arrepentirse y evitar así la calamidad ya anunciada (ver Dan. 4:29).
3. Nunca deberíamos desanimarnos respecto a la conversión de alguien. ¿Quién hubiera pensado que este rey pagano llegaría a estar un día entre los grandes testigos de Dios para el mundo?
4. Daniel 4 revela gráficamente el peligro del orgullo. Nabucodonosor puede ser un ejemplo extremo, pero el orgullo reside en menor o mayor grado en el amia de todos los seres humanos, y se manifiesta en un sin fin de maneras. Es vital, por lo tanto, recordar el consejo inspirado: "La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra" (Prov 29:23).
5. Como ocurre con la mayoría de los capítulos de Daniel, éste también tiene un significado especial para el "tiempo del fin". Apocalipsis 18:6, 7 nos dice que la Babilonia de los últimos días, la confederación de iglesia-estado, se vanagloriará. "Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto", pero, igual que Nabucodonosor, tales alardes serán sólo el preludio del juicio y la destrucción.
Referencias
1. Desmond Ford, " Los Siglos en una Cáscara de Nuez," Ministerio, (Mayo de 1974), p. 21.
2- Comentario bíblico adventista del séptimo día (Washington, D. C.: Review and Herald, 1955), tomo 4, p. 824.
3. Ibíd., p. 826.
4. S. Pairóla, "The Assyrian Tree of Life: Tracing the Origins of the Jewish Monoteism and Greek Philosophy [El árbol de la vida asirio: trazando los orígenes del monoteísmo judio y la filosofía griega" JNES 52 (1993):l67- Ver también; Martín Klingbeil, Yahweh fíghtwg from Heaven |La lucha celestial de Yahweh] (Goettingen: Vandenhoeck and Ruprecht, 1999), P. 213.
5. Parpola, pp. 167, 168.
6. Gleason L. Archer, "Daniel," The Expositor Bible Commentary (Grand Rapids: Zondervan, 1985), vol. 7, p- 63.
7. En 1 Enoc 1-36, por ejemplo, encontramos el "libro de los vigilantes" en el que el término se refiere a los ángeles caídos, e,g., I Enoc 14:1, 3- Ver: James H. Charlesworth, ed., The Old Testament Pseudepigrapha [Los apócrifos del Antiguo Testamento] (Garden City, N.Y.: Doubleday Company, Inc., 1983), tomo 1, p. 20.
8. Vrr John J. Collins, Daniel. Hermeneia (Minneapolis; Fotress Press, 1993), p. 226.
9. Stephen Langdon, ed,, Building Inscription of the Neo-Babylonian Empire [Inscripciones en los edificios del Imperio Neo Babilónico]: Parte I, Nabopolasar y Nabucodonosor (Paris: E. Leroux, 1905), 171, citado en: Donald E. Gowan, Daniel, Commentario Abingdon del Antiguo Testamento (Nashville: Abingdon Press, 2001), p. 80,
10. Sinclair Ferguson, Daniel, p. 97,
11. Siegfried H. Horn, "Nueva Luz Acerca de la Locura de Nabucodonosor," Ministerio (Abril 1978), p. 40.
12. Ellen G. de White, Profetas y reyes, p. 382.
.