Gerhard Pfandl

 
Up Domingo 10 Lunes 11 Martes 12 Miércoles 13 Jueves 14 Viernes 15 Material Maestro Lección Juvenil Notas de Elena White Profetas y Reyes 41 CBA Daniel 3 Urias Smith Mark Finnley Gerhard Pfandl G. Arthur Keough Walla Walla College Dr Mario Pereyra Dr Jorge Dzul Pr. J. C. Ramos Dr Bruce Cameron Unión Australiana Michael Fracker Dr Lester Bannett Pr Javier Velázquez Pr. Isaac López PowerPoint UCB Pr Alejandro Bullón

 


El horno de fuego

Para el 16 de Octubre del 2004


Daniel 3

 

LA HISTORIA DE LA CONFRONTACIÓN entre los tres hebreos cautivos y el rey Nabucodonosor nos recuerda la batalla entre David y Goliat. En ambos casos, las ventajas eran muy superiores a favor de los paganos. Era la batalla del poder humano en contra de la fe, y aunque la fe parecía haber sacado la peor parte, en ambos casos triunfó. El secreto de la supervivencia de los tres hebreos en el horno ardiente fue la presencia de Emmanuel (Dios con nosotros) entre ellos. Él estuvo con ellos en el horno de fuego, no sólo para premiar su fe, sino para demostrar a los líderes del Imperio Babilónico allí reunidos, el poder del Dios de Jerusalén.

Información

Estatuas Antiguas—En el antiguo Cercano Oriente era práctica común que los reyes mandasen a hacer estatuas de sí mismos con inscripciones aduladoras, que se colocaban en las provincias y territorios conquistados como símbolos de su dominio. Los museos exponen una enorme cantidad de estatuas egipcias y asirias. Informes antiguos indican que existieron muchas más. El historiador griego Diodoro (primer siglo a.C.) menciona una figura de Zeus de más de doce metros de alto; y el coloso de Rodas, de más de 30 metros, era más alto que la estatua de Nabucodonosor.

La Planicie de Dura—La palabra dur significa "muro" o fortaleza", la letra a al final es el artículo arameo. Los intérpretes han favorecido uno de dos sitios como la llanura de Dura. El primero está situado a unos nueve kilómetros al sur de la antigua Babilonia, donde una serie de montículos aún llevan el nombre árabe de Tolul Dura (montículos de Dura). Los arqueólogos descubrieron allí una plataforma de aproximadamente siete metros de alto y 15 metros cuadrados, que pudo haber servido como base para la imagen.

El segundo sitio se cree que estaba entre los dos muros principales que rodeaban la ciudad de Babilonia.  Las excavaciones han revelado que la ciudad que Nabucodonosor heredó era casi cuadrangular, con muros que medían cerca de un kilómetro y medio por lado. La ciudad contenía palacios, edificios administrativos, el complejo del templo (llamado Esagila), así como muchos otros edificios. Nabucodonosor construyó un nuevo palacio al norte de la ciudad, en la ribera del río Eufrates, y añadió una gran muralla exterior de varios kilómetros de extensión para encerrar la ampliación de la ciudad y su nuevo palacio de veraneo.  "En la época de Nabucodonosor, los ingenieros y constructores babilonios aún no habían llenado con edificios la parte entre los muros interno y externo, pero la construcción se estaba llevando a cabo. El espacio abierto servía para realizar los desfiles del ejército, y para que las tropas hicieran ejercicio. Este amplio espacio abierto entre los dos muros bien podía haberse llamado "planicie del muro" o "planicie de Dura". Con toda probabilidad, aquí fue donde los eventos del capítulo 3 tuvieron lugar".2

La fecha de la imagen dorada—La Biblia hebrea no da fecha para los eventos de este capítulo. Las versiones griegas (Septuaginta) y siríaca (Peshita) del Antiguo Testamento, añaden al principio del versículo 1 "en el decimoctavo año de Nabucodonosor" que seria el 587 a.C., un año antes de la caída de Jerusalén. Esta fecha, sin embargo, es muy tardía, pues un sitio de 18 meses precedió la captura de la ciudad (2 Rey 25:1-4).

Una fecha más probable podría ser la revuelta del 595/594 a.C., en la que, de acuerdo a las crónicas babilónicas, el rey "aniquiló a muchos de su propio ejército".3   La dedicación de la imagen permitiría que todos los oficiales del rey mostraran públicamente su fidelidad. Ésa fue la manera como Nabucodonosor procuró fortalecer su control sobre los distintos elementos de su vasto imperio.

Babilonia

Fuente: E D. Nichol, ed., Comentario bíblico adventista del séptimo día, (Washington, D. C.: Review and Heraid, 1955), vol. 4, p. 796.

Según Jeremías 51:59, Sedequías hizo un viaje a Babilonia en su cuarto año, posiblemente como respuesta al pedido de Nabucodonosor mencionado en Daniel 3:2.

Explicación
La imagen de oro de Nabucodonosor (Dan. 3:1-7)—El período de gobiemo de Nabucodonosor fue una etapa dorada para Babilonia. Su reinado constituyó el pináculo del poder y la gloria de Babilonia. En su notable sueño del capítulo 2, Nabucodonosor había visto a su imperio como la cabeza de oro de la imagen. Ahora en este capítulo lo encontramos haciendo una imagen de oro. El historiador griego Heródoto (quinto siglo a.C.) informa que en los días de Ciro, informantes locales le dijeron que "aún había en este sagrado recinto una estatua de oro sólido, de más de seis metros de alto".4 La imagen de Nabucodonosor, sin embargo, tenía más de 20 metros de alto y dos de ancho (Dan. 3:1). Lo más probable es que estaba hecha de madera y cubierta con una capa oro. De acuerdo con las medidas dadas en el texto, se trataría más bien de una figura grotesca, demasiado delgada para su altura. Por ello algunos intérpretes conjeturan que los 20 metros incluían una base alta o pedestal.

¿Por qué erigió Nabucodonosor esta imagen? Parece que después de la visión de Daniel 2, el temor a Dios continuó ejerciendo influencia en él. Sin embargo, "la prosperidad que acompañaba su reinado le llenaba de orgullo. Con el tiempo dejó de honrar a Dios, y reasumió su adoración de los ídolos con mayor celo y fanatismo que antes".5   Lo más probable es que la estatua dorada representaba la imagen que Nabucodonosor había visto en sueños, pero determinó que debía ser enteramente de oro, como un símbolo de que el reino de Babilonia duraría para siempre.

La acusación contra los jóvenes hebreos (Dan. 3:8- 2)—Cuando sonó la música y todos se postraron para adorar la imagen dorada, los tres jóvenes  hebreos, que se negaron a postrarse ante ella, saltaban a la vista de todos. "Postraos y adorad la imagen de oro" había ordenado Nabucodonosor. Pero su Dios había dicho: "No te inclinarás a ellas, ni las honrarás" (Ex. 20: 5), refiriéndose a la adoración de imágenes. Es probable que algunos de los que estaban junto a ellos les pidieran que accedieran. "¿No escucharon la música? Póstrense o los matarán". Pero Sadrac, Mesac y Abed-nego permanecieron de pie, como tres figuras solitarias en medio de un mar de adoradores paganos. Daniel debe haber estado en algún otro lugar, pues de lo contrario, habría estado junto a sus amigos. La ceremonia de dedicación representaba un acto de adoración al poder y la fuerza de Nabucodonosor, y estos tres hebreos se negaron a participar de ella. Notamos aquí la estrecha relación entre el estado y la religión. Esta clase de unión ha caracterizado a la mayoría de las naciones a lo largo de la historia. La separación de la iglesia y el estado, tal y como la conocemos hoy en día, es un fenómeno reciente.

La confrontación (Dan. 3:13-18)—Es probable que en una multitud tan vasta, el rey no viera que tres hombres permanecían de pie, por lo que ciertos caldeos se dieron a la tarea de informarle. Los hombres sentían envidia por los honores concedidos a los amigos de Daniel en el capítulo 2, y con gusto aprovecharon la oportunidad de acusarlos ante el rey Olvidando que debían la vida a los jóvenes, culparon al rey por haber colocado a los cautivos en posiciones elevadas, invitando así, prácticamente, la rebelión. . :

Cuando los soldados del rey llevaron a Sadrac, Mesac yAbed-nego delante de él, se sorprendió. "¿Es verdad?" preguntó (Dan. 3:14). Aparentemente le pareció difícil creer que tres de los administradores principales de su imperio se negaban a obedecer sus órdenes. No obstante, estaba ansioso de salvarlos, pero tenía que hacerlo en una forma que no comprometiera su honor. Así que les dio otra oportunidad: "Ahora, pues, ¿estáis dispuestos...? Sin embargo, si continuaban desobedeciendo, el homo de fuego sena su destino. Para asegurarse de que habían entendido sus palabras, agregó un desafío al Dios de los jóvenes. "¿Y qué Dios será aquel que os ubre de mis manos?" Nabucodonosor sabía por experiencia que había un Dios que podía revelar secretos (Dan. 2), pero parece que no creía que esta deidad también pudiera salvar a los hebreos del horno de fuego.

La respuesta de los tres cautivos ha pasado a la historia. "No tiene caso sometemos a otra prueba", de hecho, dijeron: "Nuestro Dios a quien servimos puede libramos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado". No dudaron que Dios podía rescatarlos, si era su propósito, pero la pregunta era: ¿lo haría? Aun así, la decisión estaba tomada. Incluso si no era la voluntad de Dios salvarlos, ellos no comprometerían su fe, sino que permanecerían obedientes a la Palabra de Dios. Qué fácil habría sido para ellos haber razonado: "Si nos postramos, viviremos y continuaremos ocupando nuestras posiciones en el gobierno, y podremos seguir ayudando a nuestro pueblo cuando lo necesite", o "podemos postramos y pedirle después a Dios que nos perdone". Sin embargo, nada en el texto indica que los jóvenes hebreos pensaron de esa manera. Al contrario, se mantuvieron firmes. Desde entonces su actitud ha servido de inspiración para el pueblo de Dios.

Durante la guerra de Corea, las fuerzas comunistas invadieron una aldea coreana. Allí encontraron a un hombre joven quien, a pesar del edicto en contra, continuaba atestiguando de Cristo. Decidido a hacer de él un ejemplo público, el comandante comunista ordenó que todos los pobladores de la aldea se presentaran en la plaza. Uno de los oficiales llevó al joven cristiano al frente de la multitud, colocó una pistola en su cabeza y gritó: "¡Renuncia a Jesucristo o muere!" Cuando el joven vio en la multitud a algunos de los que había llevado a los pies de Cristo, levantó las manos y gritó: "Creo en Jesucristo, creo..." ¡Bang! Un disparo de la pistola puso fin a su vida. Él, y muchos otros como él, reflejaron el valor y la fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego.

'Salvados en una dura prueba (Dan. 3:19-25)—Las palabras de los jóvenes enfurecieron al rey Ordenó a sus "vigorosos hombres" que calentaran el horno "siete veces más" de lo acostumbrado, y que echaran a los tres hebreos en sus llamas.

El horno de fuego era, probablemente, un horno de ladrillos, alimentado con paja saturada de petróleo crudo. "La ciudad de Babilonia fue hecha de miles, si no millones, de ladrillos de barro. Los hornos usados para moldear estos ladrillos tenían la forma de una colmena, con un hoyo encima del cono por el que se echaba el material inflamable; había otra abertura con forma de túnel a un lado. Las tarimas donde se colocaban los ladrillos se ponían en la abertura lateral, y el material con el que el horno era alimentado era arrojado desde arriba. Unas escaleras subían desde la base del homo hasta la abertura en su tope. Probablemente los soldados lanzaron a los jóvenes al horno desde el hoyo de arriba".7

El horno estaba tan caliente, que la onda del calor mató a los soldados que los habían lanzado, pero cuando el rey observó a través de la abertura lateral, en vez de ver a los jóvenes consumidos por las flamas, los vio caminando en medio del fuego. Dios cumplió literalmente en ellos la promesa de Isaías 43:2: "Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en tí". Pero más que eso, no solamente vio a los tres hebreos caminando tranquilamente en el horno, sino que también observó con ellos a un cuarto personaje semejante a "hijo de los dioses" (vers. 25). "El mismo Cristo que se apareció a Adán en el Edén, que caminó con Enoc y habló con Noé, que luchó con Jacob, que festejó con Abraham, que se le apareció a Moisés en la zarza ardiente y a Josué en las murallas de Jericó, salía nuevamente de los portales celestiales, esta vez para entrar al horno de fuego a socorrer y apoyar a sus fieles seguidores. El cuarto personaje siempre está presente en medio de su pueblo santo".8

El rey adora a Dios (Dan. 3:26-30)— Al observar las llamas, el rey no podía creer lo que veía. Admitiendo su derrota, se dirigió a Sadrac, Mesac y Abed-nego como "siervos del Dios Altísimo" y les pidió que salieran. El servicio de dedicación se detuvo y todos ignoraron la imagen cuando el rey reconoció públicamente su error. Reconoció que el Dios de los hebreos había liberado a los jóvenes, y los elogió por su confianza en Dios (vers. 28).

El capítulo que comenzó con un decreto amenazando las vidas de los tres hebreos a causa de su lealtad al Dios del cielo, termina ahora con otro decreto dirigido a cualquiera que dijese una palabra en contra del Dios de los hebreos. Fue correcto que el rey hiciera una confesión pública y procurara exaltar al Dios de los cielos sobre todos los demás dioses; "pero al intentar obligar a sus súbditos a hacer una confesión de fe similar a la suya y a manifestar la misma reverencia que él, Nabucodonosor se excedía en su derecho como soberano temporal. No tenía más derecho, civil o moral, de amenazar de muerte a los hombres por no adorar a Dios, del que había tenido para promulgar un decreto que consignaba a las llamas a cuantos se negasen a adorar la imagen de oro. Dios nunca obliga a los hombres a obedecer. Deja a todos libres para elegir a quién quieren servir".9

Aplicación
El evento de la llanura de Dura es el primer ejemplo registrado de un gobierno que trata de obtener la conformidad por medio de la adoración. El rey Nabucodonosor intentó forzar la adoración de todos, agregándole un decreto de muerte a la ceremonia de la imagen de oro. Según la profecía, el pueblo de Dios en el tiempo del fin enfrentará un decreto similar de parte de la Babilonia moderna.

Una comparación entre Daniel 3 y Apocalipsis 13:11-18 indica que: 1. En ambos capítulos, el asunto es la adoración.  2. Ambos capítulos tienen una imagen para adorar, una literal, la otra espiritual.  3. En Daniel  3, la Babilonia literal demandaba esta adoración, mientras que en Apocalipsis 13 la Babilonia espiritual exigirá la adoración a la imagen de la bestia. 4. Los tres hebreos enfrentaron la muerte. En el futuro, la iglesia y el estado se unirán para imponer uniformidad en la adoración. Aquellos que se nieguen a someterse, enfrentarán el boicot económico y, finalmente, la pena de muerte (Apoc. 13:15).

Este capítulo ofrece muchas lecciones para nosotros:

1. En el gran conflicto entre Cristo y Satanás, el creyente está siempre del lado ganador (Rom. 8:28).

 2. A través de la historia, los hijos de Dios siempre han recibido ayuda en los momentos de necesidad (Heb. 4:16). Los tres hebreos "ya se encontraban destinados a las llamas antes de saber qué forma precisa tomaría esa gracia. ¿Sería la gracia de la liberación o la gracia de morir por la gloria de Dios? Sólo al momento de prueba se supo exactamente cómo Dios mostraría su fidelidad".10 Lo mismo ocurre hoy con nosotros (Sal. 66:10-12).

3. La idolatría no es sólo asunto del pasado. Cualquier cosa que reemplace a Dios en la vida de su pueblo hoy, puede convertirse en un ídolo. La mente humana, dijo Juan Calvino, es una "fábrica de ídolos". La búsqueda del placer, la adquisición del conocimiento o de bienestar material pueden convertirse hoy en ídolos. La esencia de la idolatría moderna es el ídolo del "yo". Para evitar reverenciar a este ídolo en cualquiera de sus manifestaciones, debemos dirigir nuestra adoración a Jesús, quien es la única "imagen del Dios invisible" (Col. 1:15).

4. La lección final que podemos aprender del incidente, es la consagración sincera de los tres hebreos. "No tiene límite la utilidad de quien, poniendo el yo a un lado, da lugar a la obra del Espíritu Santo en su corazón, y lleva una vida dedicada por completo a Dios".


Referencias

1. James Montgomery, 7 [El libro de Daniel] (Edimburgh: T. and T. Clark, 1979), pp. 193,194.
2. William H. Shea, Daniel 1-7 [Daniel 1—7] (Boise, Idaho: Pacific Press Pub. Assn., 1996), p. 104.
3. D. J. Wiseman, Chronicles of Chaldean Kings [Crónicas de los reyes caldeos] (Londres: Trustees of the British Museum, 1956), p. 73.
4. Heródoto, i,183, loeb Classical Library, 1:229.
5. E. G. de White, Profetas y reyes, p. 369.
6. Adaptado de Donald K. Campbell, Daniel: Decoder of Dreams | Daniel: d decodificador de sueños) (Wheaton, Ill.: Victor Books, 1977), pp.31, 32.
7. Shea, Daniel 1-7, p. 110.
8. VI. C. Heslop, Diamonds from Daniel [Diamantes de Daniel] (Nazareno Publishing House, 1937), pp. 64, 65.
9. E. G. de White, Profetas y reyes, p. 375.
10. Sinclair Ferguson, Daniel, Mastering the Old Testament (Dallas: Word Publishing, t988), p. 86.
11. E. G. de White, Ministerio de curación (Mountain View, Calif: Pacific Press, 1942), p. 116.
.

 

 
 

[Acerca de Nosotros]  [Centro Internacional de la Escuela Sabática]  [Ministerios de Iglesia][Ministerio de la Salud] [Ministerio de la Palabra]  [Ministerio Profético] [ Ministerios Apologético] [Ministerios de Música]  [Ministerios Audio-Visual [Centro White MPM]  [Centro de investigación]  [Centro de Noticias MPM] [Historia IASD]  [Iglesias ASD en la Red]  [Escríbenos]  [Conozca a Marissa]  [Conozca al Dr. Martínez]  [Foto-Album  Familia Martínez]   [Home]

 

Usted es el Visitante FastCounter by LinkExchange