


Para el 18 de Diciembre del 2004
Daniel 10
LA ÚLTIMA VISIÓN en el libro de Daniel tiene tres secciones: (1) El prólogo en el capítulo 10; (2); la visión propiamente dicha en Daniel 11:2-12:4; y (3) el epílogo en Daniel 12:5-13 que concluye, no sólo el capítulo, sino todo el libro también. En esta visión, dada unos dos años después del retorno de los judíos de Babilonia, Dios levantó el velo de la historia y le mostró a Daniel algunos de los escenarios que estaban detrás del conflicto que se libraba entre las fuerzas del bien y del mal. En Apocalipsis 12:7-9 encontramos un cuadro similar, Miguel y sus ángeles luchando con Satanás, el dragón, y sus ángeles. Sin embargo, el resultado final jamás queda en duda —Miguel, es decir, Cristo, vence a Satanás y libera a su pueblo.
Es un escenario que ha ocurrido y sigue aun hoy ocurriendo en este mundo. Durante los disturbios de Ruanda en 1994, Phodidas, un adventista del séptimo día tutsi huyó de los milicianos hutu. En la principal encrucijada de caminos en Kigali una banda de hombres lo identificó como tutsi y le ordenó echarse junto al cadáver de un hombre que acababan de matar. Él se negó y comenzó a orar:
"Señor, ha llegado el tiempo para que muestres tu protección. Muéstrales que yo soy tu siervo y que tú eres mi Dios". Cuando uno de los milicianos vino con un machete levantado para matarlo, Phodidas, con los ojos bien abiertos, oró:
"Señor, detenlo, en el nombre de Jesús, amén". En el momento en que lo dijo, el miliciano, que ahora estaba a un metro de él, dio media vuelta y regresó al lugar de donde había venido. El hombre parecía confuso. Otros dos milicianos trataron de matarlo, pero cada vez un poder invisible los detuvo. Phodidas supo que Dios había enviado un ángel para protegerlo. Poco tiempo más tarde la milicia le permitió, milagrosamente, continuar su camino.'
Información
En Daniel 11:2 Gabriel le dice al profeta: "Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas". En el tiempo de la visión Ciro (559-530) era el monarca reinante. Los siguientes cuatro reyes fueron: Cambises (530-522), Gaumata o el falso Smerdis (522), Darío 1 (522-486), y Jerjes (486-465), Este último fue el que se casó con Ester. Cuando los griegos destruyeron su flota en Salamina (480 a.C.) y derrotaron su ejército en Platea (479 a.C.), los persas abandonaron la idea de conquistar Grecia. Ciento cincuenta años más tarde los griegos, bajo Alejandro, conquistaron Persia.
Después de la muerte de Alejandro cuatro de sus generales dividieron el imperio entre ellos (ver Dan. 7:6). Del Imperio Griego dividido surgieron dos dinastías: los seléucidas en Asia Menor, que llegaron a ser los reyes del norte y los reyes del sur (los ptolomeos en Egipto). Los reyes mencionados en Daniel 11:5-16, permanecieron en el poder hasta que los romanos tomaron sus territorios en los siglos primero y segundo a.C.
La abominación asoladora —"El término hebreo sbiqqus, 'abominación', es un término común del Antiguo Testamento que describe un 'ídolo, deidad' (por ejemplo, Deut. 29:17; 2 Rey 23:24; 2 Crón. 15:8; Eze. 37:23). Tales abominaciones idolátricas que se establecieron en el templo de Jerusalén en tiempos del Antiguo Testamento, se dice que lo contaminaban, o lo manchaban (Jer. 7:30;
Eze. 5:11). La palabra shamem, una forma de la cual se traduce como 'desolación' (más literalmente, 'algo que hace desolar'), se usa para referirse a la devastación causada por un ejército invasor (Jer. 12:11), una escena que crea una sensación de horror en una persona que lo contempla (Jer. 18:16). El término, 'transgresión', en la expresión paralela 'prevaricación asoladora' de Dan. 8:13, se usa para referirse a actos de apostasía y rebelión contra Dios (véanse Amos 2:4, 6; Miqueas 1:5)".2
La frase "abominación desoladora" que se halla en Mateo 24:15 deriva del libro de Daniel donde la frase, o variante de ella, aparece tres veces, es decir, Daniel 9:27; 11:31; y 12:11. En la traducción griega del Antiguo Testamento (LXX) los tres pasajes son casi palabra por palabra iguales. Sin embargo, Jesús, en Mateo 24:15 se refiere a Daniel 9:27, porque sólo allí está en un contexto que habla de la destrucción de la ciudad de Jerusalén. Los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 d.C., quemaron el templo, y en el año 130 d.C. construyeron allí un templo a Júpiter en su lugar.
Martín Lulero identificó la abominación asoladora de Daniel 11 con el papado y sus doctrinas y prácticas.3 En vista del paralelismo entre Daniel 8:11 en el cual, como vimos, el cuerno pequeño quita el continuo, y Daniel 11:31, en el cual de nuevo el continuo es quitado pero además se establece la abominación asoladora, parece lógico concluir que el poder que quita el continuo es el mismo que establece la abominación asoladora. De aquí que los adventistas del séptimo día, como Lutero y muchos otros comentaristas protestantes, crean que el papado y sus enseñanzas constituyen el cumplimiento de estas profecías en la historia.
Explicación
La última visión en el libro de Daniel contiene la profecía de los eventos futuros más detallada en todo el Antiguo Testamento. Hacemos bien en recordar, por lo tanto, que las grandes profecías de Daniel se dan de acuerdo al principio de repetición y expansión. Ellas comienzan o en los días de Babilonia (Daniel 2 y 7) o Medo-Persia (Daniel 8 y 12), pero todas culminan en el establecimiento del reino de Dios. Las profecías de Daniel 2, 7, y 8 tratan de los mismos poderes. El capítulo 7 expande Daniel 2, y Daniel 8 expande Daniel 7. Podemos esperar, por lo tanto, que la visión de Daniel 10-12 ensanche el bosquejo de Daniel 8.4 (La profecía de Daniel 9 es parte de la explicación de la visión de Daniel 8.)
El prólogo de Daniel 10—La introducción a este capítulo registra que los eventos descritos tuvieron lugar en el tercer año del rey Ciro. Su tercer año como rey de Babilonia sería el 535 a.C. Daniel, nos informa el pasaje, había estado lamentándose y ayunando durante tres semanas. El texto no da razón para ello, aunque del vers. 14 podemos inferir que el futuro de su pueblo debe haber sido lo que le preocupaba. Al final de las tres semanas Daniel, en el río Tigris, recibió una visión que le reveló el conflicto entre las fuerzas espirituales del universo.
Daniel 10, probablemente más que cualquier otro pasaje de la Escritura, expone las potencias invisibles que gobiernan a las naciones. Leemos en la Escritura que los seres espirituales llevan a cabo los propósitos de Dios en el mundo físico (Éxo. 12:23; 2 Sam. 24:l6), en el mundo moral (Luc. 15:10), así como en el mundo político. En este capítulo, sin embargo, no sólo aprendemos que Israel tenía un campeón espiritual para protegerlo como nación y cuidar sus intereses (Dan. 10:21), sino también que las naciones que se oponían a Israel tenían sus príncipes que eran antagonistas de aquellos que velaban por Israel. De acuerdo con Efesios 6:12 los "príncipes" de las potencias paganas eran los "gobernadores de las tinieblas de este siglo".
"En los anales de la historia humana, el crecimiento de las naciones, el levantamiento y caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas del hombre. Los sucesos parecen estar determinados, en gran parte, por su poder, su ambición o capricho. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y contemplamos detrás, encima y entre la trama y la urdimbre de los intereses, las pasiones y el poder de los hombres, los agentes del Ser misericordioso, que ejecutan, silenciosa y pacientemente los consejos de la voluntad de Dios".5
La visión (Dan. 11:2-12:4)—La erudición critica moderna considera que estos capítulos son una descripción de las guerras entre los gobernantes seleucidas (rey del norte) y ptolomeos (rey del sur), culminando en la carrera del rey sirio Antíoco IV Epífanes a quien veían como el principal actor en los vers. 21-45. la erudición evangélica, por lo general, sigue este bosquejo, excepto que del vers. 35 en adelante algunos ven en los actos de Antíoco Epífanes un presagio de las actividades del anticristo de los últimos días, mientras que otros postulan una brecha de muchos siglos entre los vers. 35 y 36 e interpretan que los últimos 10 versículos sólo se aplican a un futuro anticristo.
Dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día este capítulo ha recibido diversas interpretaciones. Las diferencias entre los diversos autores tienen que ver básicamente con la pregunta: "¿En qué momento de la historia entran los romanos y el papado al escenario? El Comentario bíblico adventista y M. Maxweil ven la entrada de los romanos en el vers. 14; R. A. Anderson, G. M. Price, y W. H. Shea creen que los romanos entran en la escena en el vers. 16. J. B. Doukhan cree que los romanos aparecen sólo brevemente en el vers. 4 y del vers. 5 pone al papado como el rey del norte hasta el fin del capítulo. Maxweil aplica los vers. 21-45 al papado; Shea dice que el papado entra a la historia en el vers. 23; Price en el vers. 30; y el Comentario bíblico adventista y Anderson creen que no es sino hasta el vers. 31 donde uno puede discernir las actividades del papado. La interpretación de los versículos individuales difiere en cada caso.
En vez de intentar decidir cuál de las interpretaciones parece ser la correcta, nos enfocaremos en aquellos puntos en la historia que son claros y transparentes y que podemos apoyar usando el principio "la Escritura interpreta la Escritura, y un pasaje es la clave a otro pasaje".6
Primero, al principio de Daniel 11 el ángel se refiere a reyes persas y griegos. El "rey valiente" del vers. 3, cuyo reino se romperá hacia los cuatro vientos del cielo (vers. 4), es claramente Alejandro el Grande. Vemos que esto se apoya en el paralelismo con Daniel 8:8 en el cual Alejandro es el gran cuerno que me quebrado y en cuyo lugar "salieron oíros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo". Los cuatro cuernos simbolizan a los reinos helenísticos que surgieron después de la caída del imperio de Alejandro.
El siguiente evento claramente identificable es la muerte del Mesías en el vers. 22. La palabra para "príncipe" en este versículo es nagid. El libro de Daniel la usa sólo en otro lugar, es decir, en Daniel 9:25, 26. En todos los demás casos Daniel emplea la palabra sar para "príncipe" (Dan. 8:11; 10:13, 20, 21, etc.). Sobre bases puramente lingüísticas, por tanto, el "príncipe del pacto" en Daniel 11:22 es el mismo "Mesías príncipe" quien "confirmará el pacto a muchos" (Dan. 9:25-27). Siendo que Daniel 9:26, 27 y 11:22 se refieren obviamente a la crucifixión de Cristo bajo los romanos, el Imperio Romano debe entrar al escenario de la historia en algún momento antes de Daniel 11:22.
El tercer evento que podemos interpretar por el método de comparar escritura con escritura es el acto anunciado "y quitarán el continuo, y pondrán la abominación desoladora" en Daniel 11:31. "Quitar el continuo" es exactamente la misma expresión que se usa en Daniel 8:11, la cual vimos que se refería al acto de quitar el ministerio intercesor de Cristo en el santuario celestial a través del sacerdocio papal. Y la "abominación desoladora" representa el vasto sistema de creencias y prácticas que durante más de mil años condujo al pueblo lejos del ministerio sacerdotal de Jesús. De este modo el papado aparece en este capítulo, o en el versículo 31o poco antes.
El cuarto asunto que nos da un marcador cronológico en la historia es la expresión "tiempo del fin" en el vers. 40. La frase aparece sólo en el libro de Daniel, una en la visión de Daniel 8 (vers. 17) y cuatro veces en conexión con la última visión de Daniel (Dan. 11:35, 40; 12:4, 9). Las visiones de Daniel 8 y 11 alcanzan hasta el "tiempo del fin", en el cual, de acuerdo con Daniel 12:2, tiene lugar una resurrección. Daniel 12:4 indica que justo antes del fin de la historia la gente estudiará las visiones de Daniel del mismo modo que el profeta estudió la profecía de los 70 años (Dan. 9:2). Y en el epílogo al libro de Daniel (12:5-13 el ángel le dice al profeta que cierre las palabra y selle "el libro hasta el tiempo del fin". Luego el conocimiento de las visiones se incrementaría y la gente comprendería su significado (vers. 4, 10). Por medio de la historia sabemos que en el siglo XK, después del fin de los 1.260 años de Daniel 7:25, el conocimiento de las profecías de Daniel aumentó dramáticamente. "Los días profetices de Daniel habían sido comprendidos como años calendario sólo por siete escritores en el siglo XVI, y sólo por 12 en el siglo XVII, pero fueron correctamente comprendidos por 21 de los 22 que escribieron en el siglo XVIII, y por más de cien de los ciento nueve que escribieron acerca de Daniel entre 1800 y 1850".7 (Ernest Marter, Daniel's Philosophy of History, p. 115; véase también Froom, tomo 2, pp. 528, 784, y tomo 3, p. 270.) Es razonable, por tanto, concluir que el tiempo del fin comenzó con la caída del papado en 1798. Por tanto, debemos buscar los eventos de Daniel 11:40 en adelante en el tiempo que media entre la caída del papado en 1798 y la resurrección en el tiempo del fin.
El quinto punto que podemos comprender fácilmente es la resurrección al final de la visión (Dan. 12:2). El texto declara: "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados", es decir, serán resucitados, algunos para vida eterna y otros para condenación perpetua. Es claro que ésta no puede ser la resurrección general que ocurrirá durante la segunda venida de Cristo cuando sólo los justos resucitarán (1 Tes. 4:16, 17), ni la resurrección de los impíos mil años más tarde (Apoc. 20:4-6). Debe ser, por tanto, una resurrección especial de algunos justos y algunos impíos durante el tiempo de la séptima plaga (Apoc. 16:17-18). Esta resurrección especial traerá a la vida a todos aquellos que han muerto en la fe del mensaje del tercer ángel. "Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley. 'Los que le traspasaron' (Apoc. 1:7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes".8
Estos cinco puntos nos proporcionan el bosquejo básico para Daniel 11. Todos los otros eventos históricos mencionados en el capítulo deben acomodarse a este marco cronológico. Ésa, por supuesto, no es de ninguna manera una tarea fácil, como nos indica la amplia variedad de interpretaciones entre los comentaristas adventistas del séptimo día.
Aplicación
Daniel 10 nos enseña que la humanidad tiene libertad para oponerse a Dios. Aunque Satanás y Cristo intentaron influir en la mente del rey, ninguno pudo forzarlo. ¡Dios demostró gran condescendencia al admitir ser "resistido"! Pero lo mismo se aplica a cada uno de nosotros. Dios decidió crear seres humanos que pudieran amarlo por su propia y Ubre voluntad, e incluida en esta libertad estaba la posibilidad de la desobediencia y resistencia a su voluntad. Eso no significa que Dios es responsable por el pecado en nuestro mundo —Satanás, Adán y Eva son los culpables. Pero como parte del libre albedrio Dios tuvo que crear la posibilidad de pecar, pues de otra manera no habría sido verdadera libertad. Un padre puede dar a su hijo la llave de su carro y el muchacho puede dirigir el vehículo de modo que choque contra un árbol y le provoque la muerte. El padre ciertamente no se proponía esto, pero al dar a su hijo la llave de encendido del motor también le dio la posibilidad de usar el carro como un arma mortal.
Este capítulo nos enseña también que el gran conflicto entre el bien y el mal es una batalla real entre las fuerzas del bien y del mal, que los ángeles son reales, pero que hay tanto ángeles leales como ángeles caídos, y que pueden influir en los asuntos humanos. "Mientras Satanás estaba procurando influir en las más altas potestades del reino medo-persa para que mirasen con desagrado al pueblo de Dios, había ángeles que obraban en favor de los desterrados. Todo el cielo estaba interesado en la controversia. Por intermedio del profeta Daniel se nos permite vislumbrar algo de esta lucha poderosa entre las fuerzas del bien y las del mal".' ¿Estamos siempre conscientes de la presencia de los ángeles en nuestra vida, y cómo influye este hecho en nuestras palabras y acciones?
Referencias
1. phodidas Ndainyumugabe, Rwanda: Beyond Wildest Inagination, pp. 48,49.
2. Seiientb-day Adventist Encyclopedia, Rev. ed. (Washington, D. C.: Review and Heraid, 1976), pp. 1, 2.
3. VSiisel.eRoy E. fmom, The Prophelw Faitli ofOur Fathers (Washington, D. C.: Review and Heraid Pub. Assn.. 1948), tomo 2,pp.277,280.
4. l,n profecía de Daniel 9 es parte de la explicación de la visión de Daniel 8.
5. Elena G. de White, La educación, p. 173.
6. Elena G. de Whilc, Ecangelismo (Washington D. C,: Review and Heraid Pub. Assn., 1946), p. 581.
7. Ernest Marter, Damel's fhilosophy ofHistory, p. 115; véase también Froom, tomo 2, pp. 528, 784, y tomo 3, p. 270.
8. Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 695. 9 Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 418.