
Daniel
por
por G. Arthur Keough

CAPITULO 12
PROFECÍA SIN
SÍMBOLOS
"La profecía del capítulo 11 de Daniel se ha cumplido ya casi en toda su plenitud. Pronto sucederán las escenas de angustia que mencionan las profecías" (Testimonies, tomo 9, pág. 14).
Hasta aquí, las visiones del futuro dadas a Nabucodonosor y a Daniel, han hecho uso de símbolos. En Daniel 2 tuvimos el símbolo de una imagen compuesta de varios metales. El capítulo 7 representa bestias que salen del mar, evidentemente simbólicas, ya que en el mundo natural no existen animales así. El capítulo 8 describe un carnero, un macho cabrío y unos cuernos.
No siempre es fácil interpretar símbolos, aunque nosotros mismos los usemos con frecuencia. Hablamos del oso ruso, del león inglés, y del Tío Sam. Afortunadamente, Daniel interpreta sus propios sueños, o un intérprete celestial le explica el significado de sus propias visiones. No necesitamos depender de nuestros propios medios para descifrar los misterios de los símbolos usados.
El capítulo 11 de Daniel, que estamos por estudiar, casi no contiene símbolos. Pronto veremos la diferencia entre usar tales cuadros metafóricos, y no hacerlo. La conclusión a la cual podemos llegar es que es más fácil recordar símbolos, que seguir los intrincados ires y venires de los reyes del norte y del sur.
La profecía de Daniel 11 comienza con el versículo 2. La división de la Biblia en capítulos y versículos es muy conveniente, puesto que permite fácil referencia a sus diversas partes. Eso sí, debemos recordar que fue una innovación medieval, una diferenciación artificial que a veces separa partes de la Biblia íntimamente relacionadas. El primer versículo de este capítulo realmente pertenece al capítulo 10. Simplemente parece fechar el capítulo, como sucede en algunos otros casos.
Al mismo tiempo, las palabras del último versículo del capítulo 10 tienen más relación con el capítulo 11. Gabriel anuncia: "Yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad". En el versículo 2 del capítulo 11, el ángel declara: "Yo te mostraré la verdad". Es interesante notar que en el cielo hay un registro llamado el Libro de la Verdad. Vivimos en una época en que los datos escritos son esenciales para evidencia de cualquier clase. ¡Dios lleva registros también!
Un mensajero celestial vino para apoyar y proteger a Darío de Media. Notamos en el capítulo 6 los problemas que enfrentó cuando trató de salvar a Daniel del foso de los leones. Su decreto registrado en los versículos 26 y 27 debe haber levantado mucha oposición religiosa. Pero aun los gobernadores paganos tienen la bendición del cielo cuando hacen lo correcto según su conocimiento.
Daniel descubrió que en Persia aparecerían tres reyes más, y luego un cuarto "se haría de grandes riquezas más que todos ellos". La historia nos da los nombres de los tres reyes que sucedieron a Ciro: Cambises, el hijo de Ciro que reinó por siete años; el Falso Smerdis, y Darío el Grande. El cuarto rey fue Jerjes, el rey Asuero del libro de Ester. Fue fabulosamente rico, como podemos darnos cuenta al ver la forma como agasajó a sus nobles y oficiales durante un período de 180 días (Ester 1:3, 4). Después continuó brindando banquetes durante otros siete días (vers. 5). Los muebles de su palacio eran fabulosos, las copas donde servían las bebidas eran de oro, y los invitados podían beber sin límite (vers. 5-8). Lo que Daniel señaló fue que Jerjes ganaría poder con su riqueza, y levantaría a todos contra Grecia. Desafortunadamente los griegos dieron un golpe decisivo a las fuerzas persas en Platea, en el año 497 AC. ¡Cuan diferente hubiera sido la historia si Grecia se hubiera convertido en una provincia persa!
El versículo 3 menciona a "un rey valiente". Los comentadores están de acuerdo que se refiere a Alejandro Magno. Podemos ver que la visión sigue el mismo orden de poderes que revelan los capítulos 2, 7, y 8. Grecia viene después de Medo-Persia. Pero el versículo 4 nos dice que su gobierno no duraría mucho, y cuando él muriera, su imperio sería dividido en cuatro porciones, confirmando así lo que leemos en Daniel 8. Alejandro comenzó sus conquistas en el año 334 con la batalla de Granice, derrotó a Tiro cuando se dirigía a Egipto, regresó victorioso de Egipto y derrotó a los persas en la batalla de Arbela, en el año 331 AC. Pero murió antes de cumplir 10 años en el poder, o sea en el año 323 AC, en Babilonia.
Del versículo 5 al 18 tenemos la notable historia detallada de
los conflictos entre el rey del norte por un lado, y el rey del sur por el otro.
En el norte estaban los Seléucidas. En el sur gobernaban los Ptolomeos. En algún
lugar de este capítulo veremos cómo el poder romano sucedería a Grecia. Muchos
comentadores mencionan a Antíoco Epífanes por su hostilidad hacia los judíos.
Pero al interrumpir con él la profecía, se rompe el paralelo con las otras
profecías de Daniel 8.
Los estudiosos adventistas de la Biblia no han hablado con una voz sobre el
punto en este capítulo donde Roma aparece como un poder. Urías Smith y S. N.
Haskell pensaban que el versículo 14 señalaba la entrada de Roma. Jorge McCready
Price consideraba que esto sucedería en el versículo 16. Algunos creen que la
referencia a un cobrador de impuestos en el versículo 20 corresponde al César
Augusto mencionado en Lucas 2:1. En este caso, el "príncipe del pacto"
mencionado en el versículo 22, sin duda se refiere al Mesías, Jesucristo. Fue
durante el reinado de Tiberio César —el "hombre despreciable" del versículo 21—,
que Jesús fue crucificado en el año 31 DC. Sin entrar en detalles de la historia
que podrían carecer de interés para muchos, es evidente que los versículos 23 y
27 indican lucha e intriga. Sin embargo, dos expresiones indican que Dios es el
que está a cargo de los acontecimientos. En el versículo 24 encontramos la frase
"por un tiempo", y en el versículo 27, "el plazo".
Dios determina el grado al que los poderes pueden llegar en sus
actividades. Tiene un itinerario, y se rige por él mientras lleva a cabo sus
propósitos.
La expresión en el versículo 28 "contra el pacto santo", muestra el verdadero
blanco de las hostilidades. El plan de salvación de Dios siempre ha sido
atacado. Algunos no reconocen a Jesús como el Hijo de Dios; otros no comprenden
el significado de su muerte en la cruz. En vez de aceptar lo que Dios ha hecho,
multitudes recurren al legalismo. No se aprecia la Biblia por lo que es, y en
muchos casos hasta se priva a la gente de su lectura. La ley de Dios se hace a
un lado, y las tradiciones humanas la oscurecen.
En el versículo 31 se hace referencia a la "abominación desoladora". Jesús usó el término, citado evidentemente del libro de Daniel, para referirse a la destrucción de Jerusalén bajo Tito, en el año 70 DC (Mat. 24:15). Pero bien se puede aplicar a cualquier poder que se oponga al plan de salvación revelado en el Evangelio.
El versículo 33 sugiere que la lucha por mantener nuestra fe
puede resultar en martirio o en pérdida de bienes. La tragedia es que los que
son sinceros podrían unirse a los que no lo son (vers. 34), lo cual permitiría
que algunos sabios cayeran. Sin embargo, podemos arrepentimos y ser restaurados
completamente. El pacto cristiano es siempre una relación personal con Dios. No
nos salvamos o perdemos en grupo, sino individualmente. El versículo 35 se
refiere una vez más al "plazo". No importan las circunstancias en que nos
hallemos, podemos estar seguros que Dios nos ve y nos comprende, y que él no
permitirá que enfrentemos una tentación mayor de lo que podemos soportar.
El versículo 36 parece ser una clara referencia a un poder similar al que se describe en Daniel 7:35, el cual habla contra el Altísimo. ¡Qué tragedia que alguien pueda ser tan impetuoso que se oponga a la verdad de Dios! No hay límites para el mal que puede causar el pecado.
Los comentadores reconocen que los versículos 40 al 45 representan porciones de la profecía que todavía no se han cumplido. La especulación puede resultarnos fascinante; pero siempre debemos aferramos estrechamente a la palabra de la Escritura. No debemos dejarnos llevar por teorías atractivas que podrían no cumplirse. El chasco puede resultar en desilusión, y la desilusión puede causar pérdida de nuestra fe. No debemos permitir que nada destruya nuestra confianza en Dios y en su Palabra.
¿Qué debemos hacer entonces cuando encontramos pasajes de las Escrituras o profecías que no comprendemos? Jaime White dio un buen consejo cuando dijo: "En la exposición de profecías cuyo cumplimiento es aún futuro, donde la historia no está aún escrita, el estudioso debiera exponer sus proposiciones sin ser muy positivo, no sea que se encuentre vagando en el terreno de la fantasía" (RH, Nov. 29, 1877).
El capítulo 11 termina con una nota triunfante en favor de la
verdad y la justicia. El mal se terminará sin que nadie lo lamente. "Y no tendrá
quien le ayude".
Principios de vida
Después de leer este capítulo, ¿está usted de acuerdo en que los
siguientes principios son importantes para el cristiano?
1. Mientras más cerca estamos del fin de la historia de este
mundo, más necesario es que nos familiaricemos con las profecías de Daniel.
2. El notable cumplimiento de la profecía en detalle es un
poderoso argumento en favor de la inspiración de la Palabra de Dios.
3. Solamente Dios puede predecir el futuro, y cualquiera qué
procure saberlo a partir de fuentes seculares, será engañado.
4. Las suposiciones previas que tengamos al acercamos a las
Escrituras determinarán la forma como las interpretemos.
5. El hecho de que hay tantas interpretaciones contradictorias de
las Escrituras no debería desanimarnos de estudiar las profecías por nuestra
cuenta.
6. El intérprete más seguro de las Escrituras es el Espíritu
Santo;
por lo tanto deberíamos siempre comenzar nuestro estudio con una oración en
procura de conducción divina.
7. Una de las principales lecciones que aprendemos del estudio de
la profecía es que Dios tiene un blanco que persigue, y lo alcanzará a su
tiempo.
8. El mal tendrá un fin irrevocable. Ese será un día de regocijo
para todos los que se han apartado de él, y un día oscuro para los que se han
gozado en él.
9. Satanás siempre quiso calumniar el carácter de Dios, y sembrar
la duda acerca de su plan de salvación.
10. El mayor peligro para la iglesia es la mezcla de la verdad y el error, la asociación de lo verdadero con lo falso.
Digno de notar
"Nadie piense que al no poder explicar el significado de cada símbolo del Apocalipsis, es inútil seguir escudriñando el libro en un esfuerzo de conocer el significado de la verdad que contiene. El que reveló esos misterios a Juan dará al investigador diligente de la verdad un goce anticipado de las cosas celestiales" (Hechos de los apóstoles, pág. 467).
"Respecto de la profecía como predicción, la iglesia ha perdido el ánimo. Un humanismo racionalista ha invadido de tal manera el pensamiento cristiano, que ha teñido de ridículo todas las opiniones que procuran ver en la Biblia algo más preciso que simples vaguedades acerca de los sucesos futuros. El pensamiento humano, al usurpar el lugar de honor, ha juzgado que el capítulo 11 de Daniel es historia escrita después que sucedió. Por el contrario. Dios en su trono, presente desde el comienzo del tiempo y perdurable aun cuando el tiempo se acabe, puede con toda justificación afirmar que él anuncia "lo que viene, y lo que está por venir" (Joyce Baldwin op cit., pág. 185).
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