Sábado - 18/12/2004
Introducción
Ya que en esta semana estudiaremos la continuación de la lección
anterior, me gustaría recordar el título, y desarrollar la
introducción del comentario de la presente lección. “Cuando los
reyes van a la guerra” ― este título suscita una pregunta que lo
hago en forma de reto: “¿Y cuándo es que los reyes no van a la
guerra?” Por ejemplo, Daniel, en el capítulo 7, contempló en visión
el Mediterráneo agitado por los cuatro “vientos”. (v. 2) En profecía
“muchas aguas” significan “pueblos, multitudes, naciones, y
lenguas”. (Apoc. 17:15) “Vientos” significan conmociones naturales,
políticas, ideológicas, religiosas, etc., que marcan el día a día
del planeta. El hombre sujeto al pecado no tiene paz. (Isaías 48:22)
Así, el mar de las naciones aparece agitado por los cuatro vientos.
Injusticias, intolerancia, persecución, opresión, guerras,
conflictos de toda naturaleza, caracterizan la historia de la
humanidad, desde que el mal se estableció aquí.
Es interesante, que de las aguas agitadas del “Gran Mar”, Daniel
contempló, uno después del otro, el surgimiento de cuatro animales.
(Dan. 7:3) Del remolino de las agitaciones políticas y sociales del
mundo, determinadas naciones sobresalen e imponen su dominio, mas lo
hacen para caer enseguida, y ceder lugar a otras que luego le
suceden. ¿No ha sido la historia desde su comienzo, una secuencia
inexorable de caídas y surgimientos de reinos? ¿Dónde están las
grandes civilizaciones del pasado? ¿No están las naciones de hoy, al
no cultivar los genuinos valores que garantizan una estabilidad
permanente, siguiendo el mismo camino de los que les antecedieron?
¿Y no es el reino de Dios el único que, fundado en esos valores,
jamás pasará? (ver Daniel 2:44 y 7:18 y 27.
De los poderes humanos que en medio de esta onda de pasiones y
violencia, se levantan y vencen, uno se destacará y extenderá sus
dominios por todo el mundo en los días finales: “el rey del norte”
(Daniel 11:40) De tal forma los que hoy se le oponen se doblegaran
uno a uno delante de él. (vs. 40 al 43) todo hará creer que su
trayectoria avanzará irresistible hacia un dominio mundial absoluto.
(ver Apoc. 13:4)
Y así sería, si no fuese por un grupo (conocido como el remanente
final) que hasta el último instante tendrá la osadía de no reconocer
y de no tributarle una subordinación o condescendencia servil, en
todo caso una lealtad y obediencia debido apenas a Uno: El Rey del
Universo. Los componentes de este grupo serán el blanco de la
indignación y del ataque del rey del norte, (Dan. 11:44 y 45) mas a
Aquel a quién rinden plena lealtad los librará, luchando a favor de
ellos y conduciendo al adversario a su fin. (v. 45)
Vale la pena un poco de atención a la parte final de Daniel 11, el
que aborda “el tiempo del fin”. En que pese a la importancia de las
doce lecciones anteriores, de una manera muy especial ésta, la
última del trimestre, es muy significativa para nosotros, pues tiene
que ver toda ella, con nuestros días y el futuro inmediato al frente
nuestro.
Piense:
Desafío:
Domingo - 19/12/2004
El tiempo del fin (Daniel 11:40-45)
La expresión “tiempo del fin” señala hacia un período de la historia
en que los eventos escatológicos (aquellos que se enlazan a los
“ultimos días”) se intensifican. Como dice la lección, ella es
exclusiva del libro de Daniel, y se sitúa inmediatamente antes de la
Segunda Venida de Jesús; esto solemnemente significa que vivimos en
ese tiempo, y que el contenido profético del texto de la lección de
hoy cubren acontecimientos que aún ocurrirán. El principio que la
lección nos recuerda es siempre muy importante, principalmente hoy
cuando la especulación profética está a la orden del día:
necesitamos ser cautelosos al interpretar profecías aún no
cumplidas.
Entre tanto, con base en las profecías de los últimos días, aquellas
cuyo significado nos es claro principalmente por las orientaciones
que los escritos de Ellen G. White revelan, podemos saber, por lo
menos con relativa certeza, lo que realmente está previsto en Daniel
11:40-45.
Aquí la profecía alcanza su clímax. El “rey del norte” en el “tiempo
del fin” es, a nuestro modo de ver, aún el papado. Inicialmente él
se ve combatido por el “rey del sur” (v. 40), las diversas presiones
ideológicas y políticas que surgieron contra ese poder a partir del
final del siglo XVIII. La revolución francesa en 1798 puede ser un
punto inicial de referencia en un proceso de resistencia al
romanismo, que culminó con el aprisionamiento y cautiverio de Pío VI
por Bertier, al mando de Napoleón Bonaparte de Francia, está
representado en Apocalipsis en ese contexto histórico, por la nación
que siempre fue una referencia del sur, Egipto. (Apoc. 11:8)
Así, “norte” y “sur”, que en los tiempos del Antiguo Testamento eran
los puntos cardinales literales y señalaron por lo tanto, hacia las
regiones geográficas específicas, indican antes de nada, realidades
espirituales o teológicos en el tiempo pos-cruz. El incremento de
ideologías materialistas y ateístas en los siglos XIX y XX, con la
implantación de estados totalitarios, a ejemplo de los países
comunistas que frontalmente se opusieron al romanismo, deben
significar esas investidas del rey del sur contra el rey del norte
el tiempo del fin.
Notemos aún, que finalmente el rey del norte reacciona y consigue
suplantar a las fuerzas del sur hasta que “Egipto” se ve plenamente
conquistado. Egipto representa aquí esas fuerzas opositoras (como
Apocalipsis 11:8 visualiza) y que por fin son subordinadas al
romanismo. La trayectoria victoriosa del rey del norte sobre esas
fuerzas señalan hacia la restauración final del poder papal y su
predominio sobre el mundo. En Apocalipsis ese hecho es visto como
que la herida mortal es sanada y que es aplicado a la bestia, que
culmina siendo ella aceptada por todo el mundo. (Apoc.13:3)
Debidamente restaurado, el rey del norte entonces hace su última
investida contra Dios y su pueblo (los únicos que aún estarán
oponiéndosele a él), mas tan solamente para llegar a su fin.
“Entrará a la tierra
gloriosa y muchos sucumbirán” (v. 41) “Tierra gloriosa” en ese
contexto no es Palestina, mas la Iglesia verdadera. La incursión
bien sucedida del rey del norte en ella se prevé para el futuro
próximo, cuando, debido a los engaños de los últimos días, muchos
apostatarán. Ellen G. White habla de una multitud que en ese tiempo
abandonarán las hileras del pueblo de Dios y pasarán al lado del
adversario.(ver El Gran Conflicto, pág. 607)
“Edom, Moab, y las primicias de los hijos de Amón escaparán”. (v.
41) Estas naciones eran enemigas de Israel en los tiempos del
Antiguo Testamento. Hoy no existen mas como naciones, por lo tanto
no están siendo aludidas literalmente, como ejemplo de lo que
ocurrió antes con “Egipto” y la “Tierra gloriosa”. Representan a
aquellos que hoy hacen parte del mundanalismo, mas que en la hora
crucial darán oídos a la invitación divina “salid de Babilonia
pueblo mío”. (Apoc. 18:4) Serán los conversos de la hora undécima.
Igualmente Ellen G. White habla de los millares que en ese tiempo
abandonarán las prácticas mundanas para unirse al pueblo de Dios y
ocupar el lugar de aquellos que salieron. Es interesante notar que
Edom, Moab y Amón, en relación a Jerusalén, se localizaban tanto al
norte (Edom), como al sur (Moab y Amón.) Así podemos esperar que
esta multitud de conversos de la última hora, que son miembros de
todas las razas humanas indistintamente sean los fieles, que hoy,
son anti y pro-romanistas.
“Por los rumores del oriente y del norte será atemorizado”.(v. 44)
El oriente y el norte son los lados de Dios (Isaías 14:13; Job
37:22; Sal. 48:2); Jesús y los ángeles vendrán como los reyes del
Oriente ( Apoc. 16:12; cf. Mateo 24:27) Los “rumores del norte y del
oriente” deben representar el anuncio de la Venida de Aquel que
destruirá a los oponentes de Dios y su pueblo. Es la triple mensaje
angélica entonces en la forma del “fuerte clamor”: El remanente fiel
al final, imbuido del poder del Espíritu Santo en la forma de lluvia
tardía, estará cumpliendo la obra del ángel de Apocalipsis 18.
“Saldrá con gran furor” (v. 44) El triple mensaje angélico
desenmascarará al enemigo y advertirá al mundo cuanto a sus engaños.
Esto atraerá la ira del rey del norte contra el remanente (cf. Apoc.
12:17), para destruirlo. Se establecerá finalmente un “decreto de
muerte” contra el pueblo de Dios, como sabemos.
“Contra el glorioso
santo monte” Sión, la Iglesia de Dios en la tierra, Innegablemente
la profecía de Daniel se está refiriendo aquí a la batalla final
(conocida como el Armagedón) contra el pueblo de Dios. Este tema se
desdobla en Apocalipsis 16 – 18. Es justamente que en el monte de
Sión que el Cordero es visto con los 144 mil, contra los cuales
finalmente la bestia les hará guerra (Apoc. 14:1; 17:14)
“Mares” aquí
significan los pueblos y multitudes que apoyarán al rey del norte en
este su último ataque (ver Apoc. 17:13-15)
“Llegará a su fin”
En la hora suprema, cuando todo parece perdido para el pueblo de
Dios, Miguel se levantará (12:1) Es Jesús volviendo en las nubes del
cielo para libertar a su pueblo de la Babilonia espiritual y
destruir al enemigo. Pablo dice: que Jesús Cristo aniquilará al
anticristo “con el soplo de su boca, y lo destruirá con la
manifestación de su venida”. (II Tes. 2:8)
Piense:
Desafio:
Lunes
- 20/12/2004
Miguel, El Príncipe (Daniel 12:1)
La lección afirma que los ASD “son los únicos cristianos que ven a
“Miguel como Jesús”. Los Testigos de Jehová, sin embargo, sustentan
un punto de vista semejante, con una diferencia: En cuanto admitimos
la plena divinidad de Jesús, para ellos ese hecho (Jesús=Miguel) es
prueba de que nuestro Salvador no es Dios como el Padre. Él apenas
es el primero de los ángeles.
Sin embargo, Miguel
es identificado en la Biblia no como simple ángel, mas como el
Arcángel, que significa líder de los ángeles, y eso no significa que
Él sea necesariamente uno de ellos, en el sentido que generalmente
es dado a los ángeles como criatura. Miguel es siempre mencionado en
un contexto de conflicto con Satanás o de posturas decisivos a favor
del pueblo de Dios en la realización de su obra. (Daniel 10:13;
12:1; Judas 9; Apoc. 12:7 al 9) El nombre significa ¿“quién es como
Dios? una pregunta en forma de reto; sabemos que, después de todo,
el gran conflicto fue generado por la pretensión del enemigo de ser
“igual a Dios” (cp. Isa. 14:13 y 14; Eze. 28:2 y 6).
Naturalmente no encontramos en la Biblia un pasaje que afirme que
Jesús y Miguel sean el mismo ser; inferimos eso de aquello que la
Biblia dice: (Compare el paralelismo)
- Los muertos
oirán la voz del Hijo de Dios y resucitarán (evidentemente en su
Segunda Venida) – Juan 5:25
- Jesús Vendrá
“con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios”
y los muertos en Cristo resucitarán ... I Tes. 4:16
- Miguel es
llamado de Arcángel – Judas 9.
Esta evidencia es
reforzada por los siguientes puntos:
- Es cuando Miguel
se levante en el último día que los muertos resucitarán – Dan.
12:1
- La Biblia habla
de “Miguel y sus ángeles” (Apoc. 12:7) tanto como del Hijo del
hombre y “sus ángeles” (Mateo 24:30 y 31). En la Segunda Venida,
Él los enviará con la orden y juntarán a “sus escogidos, de los
cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. El
grupo de esos escogidos incorpora también a aquellos que
resucitarán. I Cor. 15:51 y 52; I Tes. 4:16 y 17).
- La Biblia nunca
emplea el plural de “Arcángel”. Esto indica que apenas hay uno –
Miguel, el que naturalmente, nos recuerda Hebreos 1:5-13 que
representa la superioridad de Jesús sobre los ángeles y su
singularidad en la relación con Dios.
- La Biblia
atribuye divinidad a Miguel. Observe las evidencias:
- (1) Zacarías
3:1 y 2 es un pasaje paralelo a Judas 9. En este es Miguel
que dice a Satanás “El Señor te reprenda”. en Zacarías es el
“ángel del Señor” identificado como “el Señor”. Este mismo
hecho ( el “ángel del Señor” identificado como “el Señor”)
ocurre también en Éxodo 3, en el relato del episodio de la
zarza ardiente (ver particularmente el vers.1 en comparación
con el vers 3)
- (2) Dios
advirtió a Moisés, cuando le apareció en aquella ocasión
diciéndole que quitase las sandalia de los pies “porque el
lugar en que él estaba era “tierra santa” (v. 5) Es la
presencia de Dios que santifica un lugar. Estas mismas
palabras fueron dirigidas a Josué, por el “príncipe [o
líder] del ejército del Señor” que se le apareció antes de
la conquista de Jericó (Jos. 5:15) Por consiguiente, la
presencia de Miguel en aquel lugar era la presencia de Dios.
Se nos dice que Josué “adoró” a este glorioso ser. (v. 14)
Esto sería pecado, tanto de parte de Josué como de parte de
Miguel en aceptar la adoración, si este no fuese Dios.
- (3) En
Daniel 10:13, Miguel es llamado de “uno de los primeros
príncipes” (príncipe es el término aplicado al ser glorioso
que apareció a Josué). Si Miguel, el único arcángel, es uno
de ellos, entonces hay otros “primeros príncipes”. Daniel
vislumbra aquí una referencia a la Trinidad.
Nos es dicho que en
el tiempo en que Miguel se levantará ocurrirá “un tiempo de angustia
cual nunca hubo, desde que hubo nación hasta aquel tiempo”. ¿No es
maravilloso que Dios opere a favor de su pueblo principalmente en
momentos decisivos? Justamente en la hora de mayor angustia
(resultando de hecho que la gracia divina no operará mas a favor de
los perdidos), ocurrirá la mayor liberación Al levantarse Miguel,
resultará en la perdición eterna de los impíos. Mas para los fieles
significa protección, defensa, interferencia y liberación final.
Tenemos que aprovechar los pocos días de relativa paz que aún restan
para la necesaria preparación para el tiempo de angustia, como la
sierva del Señor aconseja. “El tiempo de agonía y angustia que está
delante de nosotros, exigirá una fe que pueda soportar el cansancio,
la demora y el hambre, - fe que no desfallezca aunque severamente
probada. El tiempo de gracia es concedido a todos, a fin de
prepararse para aquella ocasión. Los que ahora ejercen poca fe,
corren mayor peligro de caer bajo el poder de los engaños de
Satanás, y del decreto que violentará la conciencia. Y aún
resistiendo la prueba, serán inmersos en la más profunda agonía y
aflicción en el tiempo de angustia, porque nunca adquirieron el
hábito de confiar en Dios. Las lecciones de fe, las cuales
descuidaron, serán obligados a aprender sobre la presión terrible
del desánimo”(Primeros Escritos, pág. 285)
Así no hay por que temer!. Es confiar en Jesús y sostenernos con la
fuerza de su poder. Si genuinamente lo aceptamos como nuestro
Salvador y Señor, habiéndole dedicado a Él el ser, nuestro nombre
habrá sido escrito en el libro de la vida; y tener el nombre escrito
allí es garantía de salvación.
Piense:
Desafío:
Martes
- 21/12/2004
La resurrección (Daniel 12:2)
Haciendo coro con la Biblia en general y con el Nuevo Testamento en
particular, Daniel 12:2 afirma que los muertos están durmiendo. La
idea de la consciencia y de la vida después de la muerte, porque hay
en todo ser humano un alma inmortal que trasciende a la decadencia
del cuerpo, es diabólica y tan antigua cuanto el momento en que
nuestros primeros padres pecaron (Gén. 3:4). La Biblia es clara en
afirmar que apenas Dios es inmortal ( I Tim. 6:15 y 16), y que la
inmortalidad será conferida al fiel como galardón (Rom. 2:7); luego
nadie lo posee naturalmente. Eso ocurrirá cuando Jesús vuelva por
Segunda Vez; a través de la resurrección de los justos que
estuvieren muertos, o de la transformación de los justos que
estuvieren vivos ( I Cor. 15:51-53). Sólo allí el hombre podrá
reivindicar cualquier triunfo sobre la muerte. (vs. 54 al 57)
¿Quiénes son los que resucitan, según Daniel 12:2? A la luz de
Apocalipsis 20, los impíos resucitaran mil años después de la
resurrección de los justos (vs. 5 y 6). En Daniel se afirma que
cuando Miguel se levante (esto es cuando Jesús vuelva) “resucitarán
unos para vida eterna, y otros para vergüenza y horror eternos” Es
claro por tanto, que por lo menos en lo que respecta a los impíos
tenemos aquí una resurrección parcial. De hecho, el texto afirma que
resucitarán, no todos, mas “muchos de los que duermen en el polvo de
la tierra”. Diríamos, entonces, que este “muchos” incluyen todos los
salvos y determinado grupo de impíos. ¿Cuáles? Apocalipsis 1:7 dá la
respuesta: aquellos que traspasaron a Jesús, a saber, los que
directamente tuvieron que ver con su muerte.
Con relación a ese pasaje de Daniel, podemos también pensar en una
resurrección parcial de los justos, que ocurrirá un poco antes a la
de los salvos en general. ¿Qué justos? El Espíritu de Profecía
responde, al tiempo en que confirma que los impíos resucitarán
cuando Jesús este volviendo. “Todos los que murieron en la fe del
mensaje del tercer ángel salen del sepulcro glorificados, para oír
el concierto de paz, establecido por Dios con los que guardaron su
ley. ‘Los mismos que lo traspasaron’ (Apoc. 1:7), y los más
acérrimos enemigos de su Verdad y de su pueblo, resucitan para
contemplarlo en su gloria, y ver la honra conferida a los fieles y
obedientes” El Gran Conflicto,´ pág. 635. Ver también págs. 641,
642).
De cualquier forma, esté Daniel hablando de un grupo específico de
salvos, o de ellos en general, cualquier resurrección para la vida
es dependiente de una única: la resurrección de Jesús. En efecto,
Cristo es llamado “las primicias de los que duermen... después los
que son de Cristo, en su Venida”. ( I Cor. 15:20, 23) En cuanto a
este hecho, no necesitamos tener ninguna duda, pues Él mismo
prometió: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 14:19).
Volver a vivir,
todavía no es todo en materia de recompensa otorgada por Dios a los
justos. Estos se levantarán para “vida eterna”, que cubre,
naturalmente el sentido de extensión, y mucho más lo de calidad.
Jesús vino para que tengamos vida en “abundancia” (Juan 10:10). Y
este ideal se logrará en toda su plenitud al llegar al reino de
Dios. El ángel ilustró este hecho a Daniel con las palabras del
versículo 3: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del
firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las
estrellas a perpetua eternidad”. Este texto nos recuerda Mateo
13:43, “Entonces los justos resplandecerán como el sol, en el reino
de su Padre...”
Según el criterio de Holywood, brillar como “astro o estrella” es
representar bien un papel, es ser un buen artista, no importa la
“vida real”, si “finge” bien la representación, entonces es un
astro, una estrella. No es así en los criterios de Dios, sinceridad
y fidelidad son, antes de todo, el fundamento de la evaluación.
Brillará para siempre como un astro aquel que fuere sabio: “El sabio
de corazón acepta los mandamientos...” (Prov. 10:8), “... El temor
del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia”
(Job 28:28). El mismo libro de Daniel habla de ellos como aquellos
que entienden las profecías (y ciertamente las enseñan), y son
probados, emblanquecidos y purificados (12:10) Amar la justicia es
amar a Jesús, llamado “Señor Justicia nuestra” (Jer. 23:5, 6).
Conducir a muchos a la justicia, es predicar el evangelio “visto que
la justicia de Dios” se revela en él (Rom. 1:17; “es conducir a las
almas a Cristo”.
Ellen G. White nos advierte: Los que se recusan ser amoldados por
los profetas y dejan de purificar al alma en la obediencia de toda
la verdad, y se disponen a creer que su estado es mucho mejor de lo
que realmente es, llegarán al tiempo en que las plagas caerán, y
verán entonces que necesitaban ser amoldados y labrados para el
edificio”.Primeros Escritos. pág. 71.
Piense:
Desafío:
Miércoles
- 22/12/2004
Se Abre el Libro Sellado (Daniel 12:4, 9 y 10)
El “libro abierto” aquí es lo de Daniel, que estaría sellado, o
cerrado, hasta el tiempo del fin; cuando ese tiempo llegase, sería
abierto, investigado y el conocimiento, particularmente su mensaje
profético se expandiría. Por tanto, cuando el texto afirma que “el
conocimiento se multiplicará” o la “ciencia se aumentará” como
traducen algunas versiones, el foco no es la tecnología humana,
creadora de los sofisticados ingenios científicos de nuestros días,
mas el contenido del libro de Daniel. Por la mismísima razón,
“muchos correrán de una parte para otra” como ésta versión registra,
no se refiere a la locomoción del hombre por sobre el planeta (a ese
respecto, una versión llegó al cúmulo de consignar “muchos rodearán
la tierra”, lo que es mas interpretación que traducción). El punto
es, la investigación esmerada y diligente de todo el mensaje de
Daniel, siendo “muchos lo escudriñarán “, como vierte la Almeida
Revista y Actualizada, una versión condescendiente con el sentido
textual.
El “tiempo del fin” como observa la lección del 1º de Diciembre,
comienza al final de los 1260 días/años de la supremacía medieval
del papado, conforme Daniel 7:25. Ese hecho es confirmado en 12:6 y
7, donde un ángel pregunta “al hombre vestido de lino finísimo (el
mismo Señor Jesús, según 10:5 y 6 – ver el penúltimo párrafo del
comentario del 12 de Diciembre) ¿Cuándo se cumplirán estas
maravillas?, o ¿cuándo tendrán lugar las maravillas que
caracterizarán el tiempo del fin? La respuesta es muy clara, que eso
sería después de “un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo”,
lo que corresponde a los mismos 1260 días/años del 7:25. Como
sabemos, la supremacía papal tubo su comienzo el 538, ( con la
capitulación de los Ostrogodos, el tercer cuerno, arrancado por el
cuerno pequeño) y se extendió hasta 1798, con la prisión del papa al
mando de Napoleón Bonaparte. En este año comenzó el tiempo del fin,
cuando según la previsión profética, debería ocurrir un renovado
interés por el estudio del libro de Daniel; eso realmente sucedió en
varios lugares del mundo, siendo el movimiento Millerista en los
Estados Unidos, apenas una de las evidencias de ese despertar. (ver
El Gran Conflicto, cap. 20 – “Un Gran Movimiento Mundial”)
En la lección, la pregunta 8, requiere que prestemos atención en uno
de los objetivos fundamentales de las profecías, despertar en
nosotros mayor fe (Juan 14:29; ver también 13:19). Con efecto, la
revelación de Dios su propósito, para cuyo cumplimiento se impone la
acción divina en la historia, es efectuada particularmente en Jesús
y por Jesús. Profecía, por tanto, no es un fin en sí misma. Ella
debe conducirnos para más allá de ella, la persona de Cristo, e
incrementar fe en Él (ver II Pedro 1:19). Y el libro de Daniel se
presta de manera especial a este objetivo, pues él realza la acción
divina en la historia, y exalta al Mesías como Aquel a través de
quién los propósitos divinos alcanzan pleno cumplimiento (bien
analizado, el cristo centrismo del mensaje de Daniel es pleno). Y
con esto nuestra fe se agiganta.
Piense:
Desafío:
Jueves
- 23/12/2004
Bienaventurado
el que espere (Dan. 12:11 al 13)
Esta es la única bienaventuranza registrada en el libro de Daniel.
(v. 12) Está ligado con el período de 1335 días, los cuales
terminan, según la lección nos muestra, en 1843/1844; Yo creo que
ella está sobreentendida en la segunda bienaventuranza apocalíptica,
registrada en estos términos: “Bienaventurados los muertos que desde
ahora mueren en el Señor...” (Apoc. 14:13). La expresión “desde
ahora” señala para el tiempo a partir de 1844.
¿Por qué son bienaventurados los que mueren en el Señor a partir de
este año? Por lo menos cinco razones pueden ser sugeridas como
respuesta:
- No mueren sin
primero testimoniar el proceso de restauración de las verdades
de Dios, los cuales por un buen tiempo antes estuvieron echadas
por tierra (ver Daniel 8:12;
- Mueren con la
seguridad de que los propósitos divinos de salvación están para
ser consumados, según es indicado por el cumplimiento de las
profecías referentes a los últimos días de la historia.
- Son recogidos
antes que sobrevenga el terrible “tiempo de angustia” o de la
“gran tribulación”, que antecederá a la Segunda Venida de Jesús.
(Daniel 12:1; Apocalipsis 7:14);
- Mueren para ser
inmediatamente vindicados por el Gran Juez; y Resucitarán un
poco antes de los demás salvos, para contemplar, en todo su
esplendor, la vuelta de Jesús a este mundo (Daniel 12:2).
Naturalmente estas razones sugieren por que son bienaventurados
los que esperan y llegan “hasta mil trescientos treinta y cinco
días” (v. 12).
Aparte de ese período
de tiempo profético, son mencionados dos más en el mensaje final del
libro de Daniel: Tres tiempos y medio, o 1260 días (v. 7) y los 1290
días; (v. 11) La tendencia al interpretar estos tres períodos de
manera “futurista”, ( esto es, en los moldes de los postulados del
futurismo, o dispensacionalismo), considerándolas días literales que
deberían ocurrir en lo futuro, han sido sentidos en nuestro medio ya
desde mucho tiempo atrás.
La lección presenta
satisfactoriamente las razones de por que tales especulaciones
proféticas deben ser descartadas, y hace referencia a la posición
histórica de la Iglesia Adventista de cómo ella entiende el
cumplimiento de estos períodos. Añadiría apenas que toda vez que nos
desviamos de nuestro criterio de interpretación profética, el
historicismo, nos arriesgamos caer en lo fantasioso. Ellen G. White
siempre respetó ese criterio en sus comentarios sobre las profecías
(ver especialmente el libro El Gran Conflicto, y es por eso que ella
afirmó categóricamente que “el tiempo no ha sido una prueba desde
1844, y nunca mas lo será” Primeros Escritos, pág. 75); o, como la
lección menciona, que después de 1844 “no habrá tiempo definido del
tiempo profético” Manuscrito 59, 1900). Es por eso que ella afirma
también que “ningún período profético se extiende hasta el Segundo
Advenimiento” El Gran Conflicto, pág. 456) y que “cuanto mas
frecuentemente se marque un tiempo definido para el Segundo
Advenimiento y fuere ampliamente enseñado, tanto más se satisfacen a
los propósitos de Satanás” (ídem, pág. 457).
Además, Apocalipsis 10:6 afirma que ya no habría “mas demora”, y eso
cuando el ángel estuviese para tocar la séptima trompeta.(v. 7 El
término original griego vertido “demora” en ese texto es chronos,
que quiere decir “tiempo que transcurre” ( de allí viene la palabra
cronómetro) Entendemos que la séptima trompeta es tocada a partir de
1844. En 1840 se completó el período de 391 años y 15 días de la
sexta trompeta (9:15) La expresión ‘para tocar”, denotando la
inminencia del toque, que nos lleva a un poco de tiempo antes de
1844. En esa ocasión, el estudio profético era intenso, que abrió la
perspectiva del cumplimiento del “ministerio de Dios”, como está
previsto en 10:7.
“Tiempo que transcurre” es la condición sine qua non para cualquier
período, no importa su duración. Naturalmente, “tiempo que
transcurre” no significa necesariamente “períodos de tiempo”
previamente establecidos; mas sin “tiempo que transcurre” no habría
establecimiento de cualquier período. Lo que el ángel está diciendo,
por lo tanto, no es que no habría pasaje de tiempo desde poco antes
del toque de la séptima trompeta hasta la vuelta de Jesús, pues
nadie es tan insensato que afirme que el tiempo, de allá para acá,
no haya transcurrido, significa, sí, que no habría más período
definido de tiempo profético a ser insertado en cualquier época
después de 1844. Los que posponen el cumplimiento de los 1290 y 1335
días para inmediatamente antes de la vuelta de Jesús están
violentando lo que Apocalipsis declara.
Ellen G. White confirma todo eso. Comentando Apocalipsis 10:6, ella
dice “Ese tiempo, que el ángel anuncia con solemne juramento, no es
el fin de la historia de este mundo, ni del tiempo de gracia, mas
del tiempo profético, que precedería al advenimiento de nuestro
Señor; esto es, las personas no tendrán otro mensaje sobre tiempo
definido. Después de este período de tiempo, que se extiende desde
1842 a 1844, no habrá un delineamiento definido de tiempo profético.
El cómputo más largo se extiende hasta el otoño de 1844.”(SDABC, vol.
7, pág. 971). “Este mensaje anuncia el fin de los períodos
proféticos” (Mensajes Selectos, vol. 2, pág. 108).
Así, digamos “No” a
las interpretaciones fantasiosas de “futuristas” que aún persisten
en nuestro medio.
Las palabras de cierre del libro merecen también un poco de
atención: “Tu, entre tanto, sigue tu camino hasta el fin; pues
descansarás, y, al fin de los días, te levantarás para recibir tu
herencia” (Daniel 12:13). ¡Qué promesa! ¿Mas se aplica ella a Daniel
/ libro o a Daniel / persona?
A primera vista el ángel parece referirse al profeta, pues en el
vers. 4 el “tu” es seguido del nombre Daniel. Mas es viable que el
libro escrito por él también esté siendo aludido. Es posible, a
través de un estudio mas atento de Daniel, observar cierta identidad
entre el profeta y su mensaje. Si llevamos eso en consideración,
hemos de convenir que no se distingue explícitamente a quién o a que
el ángel se refiere ahora. Así, creo que la mejor respuesta es
aplicar la promesa a ambos, libro y persona. Si es verdad que el
anciano profeta descansaría para levantarse en la Venida del Señor
para la vida eterna, es verdad también que su libro seguiría su
camino para lo que fue establecido por Dios, descansaría, en el
sentido de estar “cerrado y sellado” (vs. 4 y 9), y se levantaría en
el “tiempo del fin” para el cumplimiento del glorioso propósito
destinado también a él por Dios: ser estudiado, escudriñado como
nunca antes, y ser comprendido por los verdaderos “sabios” (vs.4 y
10). Y es esto lo que Daniel / persona fue desde el principio: un
verdadero sabio, en cuanto que Daniel / libro simplemente refleja la
sabiduría de Dios.
Nos queda ser
igualmente sabios y, por lo tanto, de la estirpe de ese magistral
profeta. Mientras tanto, apeguémonos a Dios y a su Palabra como hizo
él. Disfrutando de tal privilegio, será también nuestra la promesa
que encierra su libro.
Piense:
Desafío:
Cortesía de UNASP
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