Lección 5

Para el 30 de Octubre del 2004
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“La historia de las naciones nos habla a nosotros hoy. Dios asignó a cada nación e individuo un lugar en su gran plan. Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de Aquel que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para cumplir sus propósitos” (PR:393). El capítulo 5 de Daniel relata un incidente que ha llegado a ser tan conocido, que la expresión “ver la escritura en la pared” ---reconocer las señales de un desastre o desgracia inminente--- ha pasado a ser parte de diversos idiomas (Keough, 1986:53). De acuerdo a los últimos versículos de este capítulo es que sabemos acerca del tiempo de este incidente. Fue la última noche del imperio neo-babilónico, cuando los Medos y Persas al mando de Darío, tomaron el imperio. Los historiadores lo ubican el 12 de octubre del año 539 a.C. También nos dicen que desde el incidente del capítulo 4, habían pasado unos 33 años. Nabucodonosor murió en el 562 a.C. Le sucedió en el trono su hijo Amel Marduk, conocido en la Biblia como Evil-merodac (2 Re. 25:27; Jer. 52:31). Lamentablemente Amel Marduk no reinó mucho tiempo, porque dos años después, su cuñado Neriglisar lo mató y reinó en su lugar. Neriglisar gobernó durante cuatro años y si bien después de su muerte su hijo fue colocado en el trono como rey, cierto noble de Babilonia llamado Nabunaid (Nabonido), con la ayuda de algunos cortesanos, se deshizo de él y se apoderó del trono. Es probable, que Nabonido ---cuya madre era una sacerdotisa del templo de la luna que se hallaba en Harán--- era un devoto adorador de Sin, la divinidad lunar. Cuando trató de introducir cambios en la vida religiosa de Babilonia, provocó resistencia, perdió popularidad y decidió “que confiaría el reino” a su hijo mayor (4SDABC:801), mientras el se dedicaba a otros asuntos. Se dice de Nabonido, que condujo campañas en Siria y el norte de Arabia y pasó unos diez años en Temán, asumiendo el gobierno local. Belsasar Belsasar era el hijo mayor de Nabonido; a él se le confió el gobierno de Babilonia. Comenzó la corregencia con su padre alrededor del año 553 a.C. Esto sugiere que había reinado unos trece años cuando sucedió el incidente del capítulo cinco. Daniel tendría unos 80 años, siendo todavía capaz de desempeñar un cargo público, pero estando aparentemente marginado del gobierno en esa época. La gran fiesta No era raro que los reyes de la antigüedad celebrasen fiestas magníficas. En Ester 1:3-12 leemos acerca de una de ellas. Sin embargo, celebrar una fiesta en Babilonia bajo las circunstancias reinantes era una tontería. Sipar, una ciudad ubicada a pocos kilómetros al norte había sido ya conquistada por las fuerzas invasoras de los Medos. Sin embargo, Belsasar y sus colaboradores más cercanos, es seguro que se sentían más que seguros dentro de los magníficos muros de la ciudad, cuyos jardines colgantes eran una de las siete maravillas del mundo antiguo. Sorprende también que un rey no tuviera respeto por los vasos sagrados del Dios de los Hebreos, quienes aunque conquistados, merecían que su deidad fuera considerada como digna de honor. Fue una osadía y blasfemia haber usado esos vasos para una orgía de más de mil príncipes. No olvidemos lo siguiente: “Podemos no estar de acuerdo con las formas de culto que otros practican, y no creer en sus enseñanzas religiosas, pero debemos respetar indefectiblemente sus convicciones íntimas. Cualquier forma de profanación es repulsiva” (Keough, 1986:55). Beber vino en los vasos consagrados a propósitos religiosos fue un acto malvado; pero añadir a esto la alabanza a dioses falsos constituyó una perversión intolerable. La respuesta divina “En aquella misma hora”. La reacción de Dios no se hizo esperar. “En ciertas circunstancias Dios es bondadoso y perdonador. Puede demorar su intervención hasta cuando las personas se den cuenta de lo que están haciendo. Pero hay ocasiones en que nos se gana nada con esperar. Dios puede ver cuándo los que obran maldad lo hacen deliberadamente, estando conscientes de su mal proceder. Si su acto implica un insulto, no se arredran, sino que insisten en llevarlo a cabo. En casos así, la reacción de Dios puede muy bien ser inmediata. La fiesta de Belsasar representaba un caso deliberado de blasfemia” (Keough, 1986:55) El mensaje fue breve, pero trágico. Dios había decidido que el reinado de Belsasar había llegado a su fin. El monarca babilónico había sido pesado en la balanza de la justicia, y había sido hallado falto respecto de las cualidades morales que Dios requiere de todo gobernante. Su reino sería traspasado a los Medos y Persas. Tres palabras fatídicas: Mene, Tekel, Peres (singular) (Ufarsim, plural). En los pueblos de la antigüedad, el concepto de ser pesado en balanza para juzgar a alguien, era algo común. Dios condesciende con la cultura de los pueblos para darle su mensaje y advertencias. Para Belsasar y su corte, la interpretación de Daniel fue algo muy claro, Dios los había hallado faltos. ¿Qué de nuestras actitudes hacia Dios? No olvidemos esta semana que también nosotros estamos siendo evaluados cada día, cada quien determina su destino, ¡una eternidad de dicha sin fin o una noche eterna en la cual nunca habrá un bello amanecer!
El Juicio divino en el marco del
gran conflicto • El juicio divino es manifiesto cuando en los capítulos 3 y 6 Dios libera de la muerte a los tres jóvenes (cap. 3), y a Daniel (cap. 6). Al mismo tiempo, el aspecto doble del juicio se revela cuando los enemigos de ellos son destruidos, mostrando que Dios es Juez de ambos. • El capítulo 4 muestra a un Dios vigilante que observa todo (4:13), que "reina sobre todos los hombres" (4:17), hace que se conviertan en una bestia irracional a aquellos que, soberbiamente, se exaltan (4:33) y al final del tiempo, cuando la condena divina ha sido cumplida (4:34), Nabucodonosor entiende que Dios hace de acuerdo a su voluntad (4:35). • En el capítulo 5, Daniel, al hablar con Belsasar, le menciona que él se ha rebelado contra el Dios "en cuya mano está su vida y sus caminos" (5:23); por consecuencia, el juicio de Dios, revelado en el acto de escribir (7:10; 12:1), anuncia que se le ha puesto fin a su reino (5:26). • Los capítulos 4 y 5, presentan una perspectiva diferente en el conflicto. Los protagonistas son los monarcas paganos (Nabucodonosor y Belsasar), que con su actitud se oponen al Dios del cielo.
“El momento actual es de interés
abrumador para todos lo que viven. Los gobernantes y los estadistas,
los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres
y mujeres pensadores de todas clases, tienen la atención fija en los
acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan la
intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que
algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra
en víspera de una crisis estupenda. Tan sólo la Biblia, presenta una visión correcta de estas cosas. En ella se revelan las grandes escenas finales de la historia de nuestro mundo, acontecimientos que ya se anuncian, y cuya aproximación hace temblar la tierra y desfallecer de temor los corazones de los hombres” (PR:394). COMENTARIO Esta semana tome en consideración lo siguiente:
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