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Cuando los Reyes Van a la Guerra

Abominación Desoladora

Primer Parte


Lección 12

Para el 18 de Diciembre del 2004

 


 

Y especialmente desde el tiempo que sea quitada la continuidad,

para poner la abominación asoladora,

habrá 1290 días.

Daniel 12:11

 

La expresión “abominación asoladora” es una traducción de la frase hebrea shiqqus shomem. Está frase hebrea está formada por el substantivo shiqqus y el verbo participio shomem. El substantivo shiqqus (algo detestable) aparece en el Antiguo Testamento 28 veces. En Daniel 12:11 el substantivo está en singular y no tiene el artículo definido. En otros lugares shiqqus aparece en singular, pero definida por otros sustantivos o por un pronombre que lo acompaña (1 Reyes 11:5, 7; 23:13). Tan sólo una vez aparece shiqqus en singular y con el artículo definido (Dan. 11:31). Las otras 21 veces restantes el sustantivo shiqqus aparece en plural, ya sea de manera definida o indefinida (Deut. 29:16; 2 reyes 23:24; 2 Cron. 15:8; Isa. 66:3; Je. 4:1; 7:20, 30; 13:27; 16:18; 32:34; Ez. 5:11; 7:20; 11:18, 21; 20:7, 8, 30; 37:23). En cada uno de estos pasajes, la palabra shiqqus se refiere a idólos o a prácticas idolátricas. Tan sólo en un pasaje los adoradores de ídolos son referidos como shiqqusim (Oseas 9:10). Esto es, las personas se habían relacionado tanto con las “cosas detestables” o con los “ídolos” que ellos mismos llegaron a ser “detestables” o “abominables” delante de Dios.

El uso del término shiqqus (abominación) en el Antiguo Testamento nos obliga a concluir que el sustantivo shiqqus (abominación) de Daniel 12:11 tiene que estar relacionado con un ídolo o con prácticas idolátricas. Siendo que el sustantivo shiqqus de Daniel 12:11 aparece en el contexto del “tiempo del fin,” es muy importante que al tratar de entender este término se tome en cuenta la sección de Daniel 11:40-12:4, que también está relacionado con el “tiempo del fin”. Al estudiar Daniel 11:40-45 se observa que en el “tiempo del fin” existirá un “rey del norte” que se atreverá a levantar su tienda real en el “monte glorioso y santo”. No hay lugar a dudas que estas expresiones del libro de Daniel eran muy conocidas en la antiguedad. Sin embargo, el problema que el intérprete moderno confronta consiste en detectar si el autor está utilizando estos elementos narrativos de manera literal o de manera simbólica. Si la expresión “levantará su tienda real” es una figura militar de la antiguedad, cuando los reyes del Medio Oriente levantaban sus tiendas reales con el propósito de llevar a cabo sus conquistas, y la expresión “monte glorioso y santo” es una figura religiosa del Santuario Celestial, entonces estas dos expresiones simbólicas podrían ayudarnos a entender que el poder o la institución referida por la expresión “rey del norte” atentará una vez más en contra del Santuario Celestial, de la ley de Dios, del sistema de salvación verdadera y de la adoración de Dios. Si esto es así, entonces se debería entender que el “rey del norte” de Daniel 11:40-45 y el “cuerno pequeño” de Daniel 8:9-12 son elementos figurativos que se refieren a la misma potencia o institución. Además, esta conclusión nos llevaría a entender que así como el cuerno pequeño de Daniel 8 se levantó en contra del santuario y de su sistema de salvación verdadero, así también el “rey del norte” lo hará en el “tiempo del fin”. En otras palabras, si las expresiones de Daniel 11:40-45 son figuradas, entonces podría concluirse que el “rey del norte” se levantará una vez más contra el gobierno de Dios y contra su pueblo, en el tiempo del fin. Esta guerra, por supuesto, no sería una guerra literal, con elementos de pelea convencional, sino una guerra espiritual, por medio de la cual el “rey del norte” atentará de eliminar ciertos principios básicos del sistema verdadero de salvación y adoración, substituyéndolos por otros elementos falsos de adoración y salvación. La relación temática de Daniel 12:11 con Daniel 11:40-45 ponen de manifiesto que la cancelación de “la continuidad” y la imposición de “la abominación asoladora” (Dan. 12:11) juegan un papel importante en la estrategia del “rey del norte,” durante el “tiempo del fin”. Si el “rey del norte” es el poder que quita “la continuidad,” levanta su tienda real en el monte glorioso y santo y establece la “abominación asoladora,” entonces él es quien se destacará como el enemigo acérrimo de Dios, del Santuario Celestial y del pueblo de Dios en el “tiempo del fin”.

Además, si “la continuidad” de Daniel 12:11 tiene que ver con el ministerio redentor de Jesús en el Santuario Celestial, que hace posible el perdón del pecador y la adoración del verdadero Dios, entonces el acto de quitar “la continuidad” en el período del “tiempo del fin” debe referirse a una acción abierta y desafiante por parte del “rey del norte” de atentar contra el ministerio redentor de Cristo, contra el sistema de salvación verdadero y contra la adoración del verdadero Dios. Por el otro lado, si la “abominación” tiene que ver con un ídolo o con prácticas idolátricas, entonces el asentamiento o el establecimiento de la “abominación asoladora” tendrá que referirse (1) a una acción del “rey del norte” que intentará suplantar la adoración del verdadero Dios por la imposición de un ídolo o (2) a la sub-plantación del sistema de salvación y adoración bíblica por la imposición de un sistema falso de salvación y adoración, en el “tiempo del fin”.

Ya se ha visto que el “rey del norte” de Daniel 11:40-45, el “cuerno pequeño” de Daniel 7:25 y el “cuerno pequeño” de Daniel 8:9-12 se refieren al mismo poder o institución que se levanta en contra de Dios y de su pueblo hasta el fin del tiempo. No está por demás recordar que este mismo poder o institución se vuelve a mencionar también en el libro de Apocalipsis, bajo la figura de una “bestia” que sale del mar (Ap. 13). De acuerdo al libro de Apocalipsis esta “bestia” simbólica recibiría una herida mortal al final de los 1260 días proféticos, pero que su herida mortal sería sanada o su poder sería recuperado. A este poder o institución, después de su recuperación, le harían una imagen a su sistema de gobierno político-religioso, el cual obligaría a los seres humanos a llevar la marca de su autoridad o el número de su nombre (Ap. 13:14-17). De igual manera San Pablo predijo que antes de la Segunda Venida de Cristo se levantaría un “hombre de pecado” que se sentaría en el templo de Dios y se haría pasar por Dios (2 Tes. 2:1-12). Estas dos referencias, la de Juan en el Apocalipsis y la de Pablo en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses, concuerdan perfectamente bien con la profecía de Daniel 12:11 que se ofrece en este ensayo. En otras palabras, en el “tiempo del fin” existirá un poder que se levantará en contra del sistema verdadero de salvación y adoración e impondrá su sistema falso de salvación y adoración.

Además, la escritora Elena White, al comentar sobre la “abominación asoladora” de Mateo 24:15, relacionó esta expresión con los estandartes idólatras del ejército romano y con la imposición de un falso día de reposo en el futuro (Conflicto de los Siglos, pp. 28, 29; Servicio Cristiano, p. 200). Si esto es así, entonces la “abominación asoladora” de Daniel 12:11 tiene que referirse a la imposición de un falso día de reposo por parte del “rey del norte” o por uno de sus agentes. Ese falso día de reposo, el cual es una “abominación” o una “cosa detestable” para Dios, tiene que estar relacionado con un ídolo o con alguna práctica idolátrica. Y esto es exactamente lo que sucede con el día de reposo dominical, el cual se impondrá como el día de adoración a Dios, ya que este día está íntimamente relacionado con la adoración idolátrica del sol.

El verbo shamam (desolar, asolar) y el substantivo shiqqus forman la frase “abominación desoladora”. El verbo shamam aparece unas 92 veces en el Antiguo Testamento y su significado básico es “desolación”. En términos generales, esta desolación es causada por un gran desastre y como resultado de un juicio divino. Este significado del verbo shamam está mayormente relacionado con lugares y cosas, aunque en algunos casos está relacionado también con personas. En el libro de Daniel el verbo shamam aparece de varias formas. Una de sus formas verbales es conocido como “Polel” (Dan 9:27; 11:31). En esta forma verbal aparece una vez acompañado del sustantivo definido hashiqqus (Dan 11:31) y la otra vez aparece de manera independiente (9:27). Tres veces se encuentra como Qal Participio masculino (8:13; 9:27; 12:11) y dos veces como Qal Participio femenino (9:18, 26). El verbo shamam, en su forma “Polel,” tiende a enfatizar el hecho de que alguien a profanado algún objeto del santuario y de esta manera lo descalifica para la adoración o el servicio de Dios. La forma verbal Qal Participio, que aparece en Dan. 8:13 y en Dan. 12:11, tiene la función adjetival atributiva y por lo tanto debería traducirse “asolador(a),” “que destruye”. Por esta razón la frase shiqqus shomem de Daniel 12:11 debería traducirse “abominación asoladora”.

La “abominación asoladora” de Daniel 12:11 es un elemento contrario a “la continuidad” del mismo versículo. Sin lugar a dudas, la “abominación” se refiere a un elemento idolátrico que será impuesto en el “tiempo del fin” y que tomará el lugar de “la continuidad”. Ya se vio anteriormente que Daniel 11:45 indica que el “rey del norte” levantará su tienda real, durante el “tiempo del fin,” en el “monte glorioso y santo” del santuario de Dios (11:45). Si la expresión “el monte glorioso y santo” es figurada en este pasaje, así como el “rey del norte” y otros elementos son figurados, entonces la expresión “el monte glorioso y santo” debería referirse al lugar donde Dios mora o sea al Santuario Celestial.

Si la interpretación de los términos “abominación,” “la “continuidad” y el “monte glorioso y santo” que aquí se ofrece es correcta, entonces Daniel 12:11 está indicando que la anulación de “la continuidad,” que tiene que ver con el ministerio redentor de Jesús y con la adoración del verdadero Dios, será un evento del “tiempo del fin”. Además, si estos dos pasajes de Daniel 12:11 y Daniel 11:45 están conectados temáticamente y contextualmente, entonces no existe ninguna razón para dudar de que el “rey del norte” atentará una vez más en contra del sistema de salvación y de adoración divina, que ocupan un lugar central en el santuario de Dios.

En otras palabras, lo que el “cuerno pequeño” de Daniel 8 realizó antes del tiempo del fin (8:11, 12), el “rey del norte” lo realizará en el “tiempo del fin” (11:40, 45; 12:11). Aún más, si Daniel 12:11 y Daniel 11:45 son la base de la exposición de 2 Tesalonicenses 2:1-12 y de Apocalipsis 13 y 17, entonces la conclusión que se ofrece en este escrito tiene mucha probabilidad de ser acertada.

Una conclusión adicional se estudiará en la próxima semana.  Más detalles se agregan en la segunda parte del Doctor Núñez en esta semana.  [Los editores]


 

 

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