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El Hijo y el juicio

Dr Angel Manuel Rodriguez

Director del Bible Research Institute de la Conferencia General

Lección 8

Para el 20 de Noviembre de 2004


 

LA SEMANA PASADA ESTUDIAMOS DANIEL 2 Y 7, en los cuales se muestra la secuencia de la historia en su relación con la iglesia de Dios (Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma [pagana y papal]). Sin embargo, no  todos los eventos descritos eran de naturaleza terrenal. En efecto, Daniel 7 culmina con una gran escena de juicio en el ciclo que lleva, en última instancia, al establecimiento del reino final de Dios (vers. 26, 27).

     Tres veces en Daniel 7 (vers. 9-11, 21, 22, 25 y 26) aparece este gran juicio celestial después del “tiempo, y tiempos y medio tiempo”, y se usa para delinear una fase del dominio del cuerno pequeño. Las secuencias se desenvuelven del siguiente modo: 

  • El cuerno pequeño (vers. 25).   

  • El juicio celestial (vers. 26). 

  • La segunda venida de Cristo (vers. 27).

Entonces, el libro de Daniel enseña claramente acerca de un juicio previo al advenimiento. La mayoría de los cristianos, en todas las denominaciones, cree realmente en un juicio; la diferencia surge acerca del momento, el propósito y la naturaleza de ese juicio. La lección de esta semana considera la enseñanza bíblica sobre este tema importante.

  “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio a! Hijo... y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre” (Juan 5:22, 27).

     En numerosos lugares la Biblia aclara que habrá un juicio. Sin embargo, en los pasajes recién citados, Jesús dice que él mismo será quien hará el juicio.

     ¿Por qué será Jesús quien juzgue, y no el Padre? ¿Qué vislumbre provee el versículo 27 que responde a esta pregunta importante?

     “Nos juzgara Aquel que se revistió de nuestra humanidad y vivió una vida perfecta en este mundo. El solo puede ser nuestro Juez... Cristo se revistió de nuestra humanidad para poder ser nuestro Juez” (3 JT 383).

     “Porque gusto las mismas heces de la aflicción y tentación humanas, y comprende las debilidades y los pecados de los hombres; porque en nuestro favor resistió victoriosamente las tentaciones de Satanás y tratará justa y tiernamente con los seres humanos por cuya salvación fue derramada su sangre, por todo esto, el Hijo del hombre ha sido designado para ejecutar el juicio” (DTG 181).

     Lo que el profeta está diciendo aquí es que, aparentemente, el Padre entregó el juicio a Cristo para evitar cualquier apariencia de injusticia de su parte. En otras palabras, porque Jesús fue un ser humano, porque Jesús participó de nuestras aflicciones, nuestros dolores y nuestros sufrimientos, él debe ser nuestro Juez.

     Los nativos norteamericanos tienen un dicho: “Nunca juzgues a un hombre a menos que hayas caminado en sus mocasines”. Jesús, quien “fue tentado en todo según nuestra semejanza” (Heb. 4:15); Jesús, quien vino “en semejanza de carne de pecado” (Rom. 8:3); Jesús, quien “fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14); Jesús, “nacido de mujer” (Gal. 4:4), él, y solo él, será quien nos juzgue, porque él “caminó en nuestros mocasines”.

     Sin duda, la Biblia enseña que hay un juicio. Piensa cuánto más consolador es saber que nuestro juez es Jesús, Uno que estuvo aquí, Uno que sabe cómo son las tentaciones, Uno que conoce nuestras tristezas, trabajos y aflicciones. Considera cómo juzgó Jesús a las personas cuando estuvo sobre la Tierra. ¿De qué modo esto te da ánimo para afrontar su juicio en el fin del mundo?


 

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Cor. 5:10).

“Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Ed. 12:14).

Es difícil imaginar el concepto del juicio, por lo menos de un juicio justo, sin alguna clase de investigación o sin pruebas. Sólo en las naciones que violan los derechos humanos más básicos se sentencia a las personas sin una investigación de sus actos. Aun en el mundo antiguo, una investigación precedía al juicio.

Lee Jueces 6:28 al 30, Ester 2:21 al 23 y Hechos 25:4 al 12, y estudia en estos pasajes los ejemplos de una investigación previa al juicio.

En ci procedimiento judicial de Israel, la investigación de la evidencia era de importancia fundamental. “Las actividades de investigación... tenían la meta precisa de arrojar luz sobre un evento especifico (crimen), de tal modo que sabiendo cuál era el crimen cometido y quién era su autor fuera posible proceder a dictar sentencia al culpable de acuerdo con la verdad y la justicia”.—Pietro Bovati, Re-Establishing Justice [Restablecimiento de la justicia (Sheffield, Inglaterra, JSOT Press, 1994), p. 241.

¿Qué procedimiento legal siguió Dios en el primer juicio registrado en la Biblia? Gén. 3:8-19.

En Génesis 3:8 al 18 Dios actuó como Juez y Fiscal, quien antes de pronunciar la sentencia hizo una investigación. Le preguntó a Adán y a Eva:

“¿Dónde estás tú?” “¿Quién te enseñó que estabas desnudo?” “¿Has comido del árbol del que yo te mandé no corrieses?” El recogió información para determinar su veredicto. Ya que Dios sabe lo que ocurrió, “el propósito de la escena del juicio es para dejar claro al hombre y a la mujer qué es lo que hicieron”.—Claus Westermann, Genesis 1-11: A Commentary  (Miniápolis, Minn., Augsburg Publ. House, 1984), p. 254.

Daniel 7:10, Romanos 14:10, 2 Corintios 5:10, y Apocalipsis 20:12 y 13 indican un proceso de investigación en el juicio final. ¿Qué nos dice esto acerca de cómo debemos vivir ahora? Además, como ninguno tiene una vida perfecta que pueda resistir el juicio, ¿qué nos dicen estos textos acerca de nuestra necesidad de un Salvador?


 

  “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Heb. 9:27).

     Estudia Romanos 2:5 a! 8.  ¿Qué vislumbres se revelan aquí acerca del juicio?

     El Nuevo Testamento establece varias cosas importantes acerca del momento del juicio final.

     Primera, el juicio generalmente no ocurre mientras estamos vivos; el carácter queda fijado después de la muerte (excepto en la última generación).

     Segunda, el juicio esta directamente asociado con “el día de la ira” de Dios, la segunda venida de Cristo (Rom. 2:5; 2 Tim. 4:1). Entonces cada uno será recompensado de acuerdo con sus obras.

     Tercera, en el retorno de Cristo se revelará e! “justo juicio de Dios” (Rom. 2:5). En este caso, “juicio” se refiere a la decisión legal a la que llegó el tribunal celestial sin que los seres humanos la conozcan. En ocasión de la venida de Cristo se revelará el veredicto dado en el cielo: la muerte para algunos; la vida eterna para otros (vers. 6-8).

     ¿En qué parte de la historia de la salvación ubicó Daniel el juicio final? Dan. 7:9, 10, 25, 26.

     Daniel enseña que el juicio final es un proceso judicial que incluye los siguientes elementos: 1) comienza en las cortes celestiales delante de Dios, de los ángeles y del Hijo del Hombre (Dan. 7:9, 10, 13); 2) se investigan los libros antes de hacer la decisión (vers. 10, 22); 3) la revelación del veredicto resultará en la vindicación de los santos y la condenación del enemigo (vers. 22,26); 4) comienza algún tiempo después de los 1.260 años de persecución instigada por el cuerno pequeño (vers. 25, 26).

     ¿De qué manera obtienes consuelo del concepto del juicio? ¿O esa idea te asusta? Sin embargo, si Dios es justo y amante, deberíamos confiar en que el juicio será algo justo y amante como Dios mismo. De este modo, si tenemos temor al juicio debe ser solo porque sabemos que no estamos viviendo en lo correcto y/o no comprendemos correctamente a Dios y su amor. ¿Qué puedes hacer por ti mismo (o por alguna otra persona) que tiene miedo al juicio, para ayudarla a comprenderlo mejor? Al mismo tiempo, ¿de qué modo saber que hay un juicio nos motiva para vivir en armonía con la voluntad de Dios?


 

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanza dos al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apoc. 20:12-15).

     Por desagradable que sea el tema del castigo final de los perdidos, esta presentado en la Biblia. Se describe a los perdidos como aquellos que por sus propias elecciones no aprovecharon la luz que Dios, de una manera o de otra, había puesto a su disposición. A pesar de ello, es un tópico de preocupación y de importancia, porque trata, de muchas maneras, el problema fundamental de todo el gran conflicto: el carácter de Dios.

     ¿De qué manera Apocalipsis 20:11 a! 15 describe el juicio de los impíos?

     El juicio de los impíos incluye también un componente de investigación antes de la ejecución de la sentencia final. Esta investigación ocurre durante el milenio, y los salvados participan en el (Apoc. 20:4). Incluye juzgar a Satanás y a sus ángeles (1 Cor. 6:2, 3; 2 Ped. 2:4). Al fin del milenio llega la ejecución de las sentencias, que es la destrucción de los impíos (Apoc. 20:12-15). Estudia el siguiente resumen del proceso del juicio:

EL JUICIO FINAL

Comienzo del juicio 

Segunda venida de Cristo 

Milenio 

Fin del Juicio 

Juicio investigador de los santos 

Recompensa de los santos de los impíos 

Juicio investigador 

Juicio ejecutivo de los impíos 

En el cielo antes de la Segunda Venida 

En la Tierra, en a Segunda Venida 

En el cielo durante el milenio 

En la Tierra después del milenio 

    

Nota el contraste entre nuestra comprensión de la segunda muerte, como la destrucción eterna, y la idea corriente del infierno como la tortura consciente y eterna en llamas de fuego. ¿Qué cuadro diferente presenta esto acerca de Dios?


 

 Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Rom. 2:16).  Ver también Hech. 24:25.

     ¿Son compatibles el juicio y el evangelio? ¿Cómo comprendemos el juicio si somos salvados por la fe, sin las obras de la ley? Ver Rom. 3:28.

     El evangelio y el juicio final son inseparables en las Escrituras; en realidad, el evangelio alcanza su consumación en el juicio. Entre los objetivos del juicio están:

  1. Revelar la verdad acerca del pueblo de Dios. El juicio presupone una incertidumbre que será resuelta mediante una investigación, una evaluación de las evidencias, y un veredicto final en el cual, en el ámbito cósmico, los fieles de Dios serán vindicados (Dan. 7:22).

  2. Revelar la justicia y el amor de Dios. El juicio no informa a Dios acerca de quién es perdonado o quien es culpable; más bien revela la justicia y el amor de Dios ante el universo que observa. El juicio es un evento público que informa acerca de la integridad de Dios como Juez de la Tierra (Rom. 3:4; Sal. 51:4).

  3. Restaurar la armonía en el Universo. Un elemento de falta de armonía fragmenta el Universo como resultado del conflicto entre el bien y el mal. El juicio final restaura la armonía, recompensando a los perdonados y acabando con la presencia del mal en el cosmos, limpiándolo del pecado. Entonces se consumara la obra de salvación de Dios mediante Cristo (Apoc. 11:15-18).

  4. Obligar a todos los seres humanos y a los poderes del mal a asumir in responsabilidad por sus actos. Confrontados con la evidencia reunida por el tribunal divino, cada criatura tendrá que reconocer la justicia del veredicto de Dios contra ella. Los que aceptan a Cristo como su Salvador reconocen que, aunque merecen la muerte eterna, en cambio, solo por medio de la gracia de Cristo se les ha dado vida eterna. Todos los impíos aceptaran que merecen morir eternamente y, en el juicio, reconocerán la justicia del veredicto divino contra ellos (Fil. 2:9-11).

  5. Motivar el crecimiento espiritual personal. El juicio final nos invita a perseverar en la vida cristiana; demanda una confianza total en Cristo. El juicio no hace incierta nuestra salvación; más bien, reafirma su certeza sólo por los méritos de Cristo (Rom. 8:1).

Alguien describió una vez el juicio, no como un momento cuando Dios decide aceptamos o rechazarnos, sino como la ocasión cuando Dios da por terminada nuestra elección en cuanto a sí realmente lo hemos aceptado o rechazado. ¿Cómo consideras este concepto del juicio?


 

 Por favor, nota los siguientes puntos como conclusión del estudio de esta semana:

  1. La venida del Hijo del hombre al Anciano de días (Dan. 7:13). “Acompañado por ángeles celestiales, nuestro gran Sumo Sacerdote entra en el Lugar Santísimo, y allí, en la presencia de Dios, da principio a los últimos actos de su ministerio en beneficio del hombre, a saber, cumplir la obra del juicio” (CS 534).

“De este modo somos llevados a la conclusión de que Daniel 7:9 al 14 describe el Día de la Expiación escatológico... cuando el verdadero Sumo Sacerdote vendrá al Anciano de días rodeado por nubes de incienso”. —Crispin H. T. Fletcher-Louis, “The High Priest as Mediator in the Hebrew Bible: Dan 7:13 as a Test Case” [El sumo sacerdote como mediador en la Biblia hebrea: Dan. 7:13 como un caso de prueba], en Society of Bible Literature 1997 Seminar Papers (Atlanta, GA: Scholars Press, 1997), p. 186.

  1. Los registros celestiales. “El libro de la vida contiene los nombres de todos los que entraron alguna vez en el servicio de Dios... Delante de Dios esta escrito ‘un libro de memoria’, en el cual quedan consignadas las buenas obras de ‘los que temen a Jehová, y de los que piensan en su nombre’ (Malaquías 3:16, VM)... Hay, además, un registro en el cual figuran los pecados de los hombres” (CS 534, 535).

Desconocemos la naturaleza de los libros celestiales, pero transmiten claramente la idea de que la decisión hecha en favor o en contra de una persona se basa en evidencias objetivas, en hechos. Por causa de la naturaleza objetiva del juicio, todos reconocerán al Dios de justicia (Apoc. 15:4).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  • Si el juicio investigador ocurre en el cielo, ¿Cómo podría decirse que estarás delante del trono dcl juicio de Dios? Comparar con Lucas 12:8 y 9.  El conflicto de los siglos, p. 535.

  • La norma que usa Dios para evaluar la vida de cada persona es su ley (Sant. 2:12) y la respuesta de esa persona a Jesús (2 Tes. 2:12). ¿De qué modo ambas están relacionadas?

  • La recompensa celestial ¿debería ser una parte de nuestra motivación para seguir a Jesús? ¿Por qué?

  • En la Biblia y en los escritos de Elena White el tema del juicio final se usa para animarnos a perseverar en la fe o para reformar nuestras vidas. ¿De qué modo podrías presentar este tema a otros desde un punto de vista positivo?

RESUMEN: El juicio final proclama la consumación de la obra de Cristo por nosotros. Comienza con una investigación previa al advenimiento y concluye con el juicio ejecutivo de los impíos después del milenio.

 
 

 

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