Hebreos 13


Comentario Bíblico Adventista

CAPÍTULO 13

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Bosquejo

Biblias Paralelas

Cortesía de Ministerios PM

Vs.

Reina Valera 1960 (RVR60)

Reina Valera 1995 (RVR1995)

Nueva Versión Internacional (NVI)

Dios Habla Hoy (DHH)

La Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS)

La Biblia de las Américas(LBLA)

1

1 PERMANEZCA el amor fraternal. 1 Permanezca el amor fraternal. 1   Sigan amándose unos a otros fraternalmente. 1 No dejen de amarse unos a otros como hermanos. 1 No dejen de amarse unos a otros, como corresponde a todo cristiano. 1Permanezca el amor fraternal.

 

2

2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 2   No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 2 No se olviden de ser amables con los que lleguen a su casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron ángeles 2 No se olviden de recibir bien a la gente que llegue a sus casas, pues de ese modo mucha gente, sin darse cuenta, ha recibido ángeles. 2No os olvidéis de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

3

3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. 3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como si vosotros estuvierais en su mismo cuerpo. 3   Acuérdense de los presos, como si ustedes fueran sus compañeros de cárcel, y también de los que son maltratados, como si fueran ustedes mismos los que sufren. 3 Acuérdense de los presos, como si también ustedes estuvieran presos con ellos. Piensen en los que han sido maltratados, ya que ustedes también pueden pasar por lo mismo. 3 Preocúpense por los hermanos que están en la cárcel y por los que han sido maltratados. Piensen cómo se sentirían ustedes si estuvieran en la misma situación. 3Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos, y de los maltratados, puesto que también vosotros estáis en el cuerpo.

 

4

4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. 4 Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

 

4   Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales. 4 Que todos respeten el matrimonio y mantengan la pureza de sus relaciones matrimoniales; porque Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio. 4 Todos deben considerar el matrimonio como algo muy valioso. El esposo y la esposa deben ser fieles el uno al otro, porque Dios castigará a los que tengan relaciones sexuales prohibidas y sean infieles en el matrimonio. 4Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios.

5

5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo.  No te desampararé, ni te dejaré; 5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré». 5   Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré; jamás te abandonaré." 5 No amen el dinero; conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré ni te abandonaré."[ 5 No vivan preocupados por tener más dinero. Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho en la Biblia:
"Nunca te dejaré abandonado".
5Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE,

6

6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 6 Así que podemos decir confiadamente:
    «El Señor es mi ayudador; no temeré
    lo que me pueda hacer el hombre».
6   Así que podemos decir con toda confianza: "El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el ser humano?" 6 Así que podemos decir con confianza:    "El Señor es mi ayuda; no temeré.    ¿Que me puede hacer el hombre?" 6 Por eso, podemos repetir con toda confianza lo que dice la Biblia:
"No tengo miedo.
Nadie puede hacerme daño
porque Dios me ayuda".
6de manera que decimos confiadamente: EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERE.  ¿QUE PODRA HACERME EL HOMBRE?

7

7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. 7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe. 7   Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe. 7 Acuérdense de quienes los han dirigido y les han anunciado el mensaje de Dios; mediten en cómo han terminado sus vidas, y sigan el ejemplo de su fe. 7 Piensen en los líderes que les anunciaron el mensaje de Dios, pues ellos vivieron confiando en Dios. Piensen mucho en ellos y sigan su ejemplo. 7Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe.

8

8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. 8 Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. 8   Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. 8 Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. 8 Jesucristo nunca cambia: es el mismo ayer, hoy y siempre. 8Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.

9

9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.  9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas. Es mejor afirmar el corazón con la gracia, no con alimentos que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellos.

 

 

 

9   No se dejen llevar por ninguna clase de enseñanzas extrañas. Conviene que el corazón sea fortalecido por la gracia, y no por alimentos rituales que de nada aprovechan a quienes los comen. 9 No se dejen ustedes llevar por enseñanzas diferentes y extrañas. Es mejor que nuestros corazones se fortalezcan en el amor de Dios que en seguir reglas sobre los alimentos; pues esas reglas nunca han sido de provecho. 9 Por eso, no hagan caso de enseñanzas extrañas, que no tienen nada que ver con lo que Jesucristo nos enseñó. Es mejor que nos dé fuerzas el amor de Dios, y no esas reglas acerca de lo que se debe comer y lo que no se debe comer, pues nunca han ayudado a nadie. 9No os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas, porque buena cosa es para el corazón el ser fortalecido con la gracia, no con alimentos, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban.

10

10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo. 10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al Tabernáculo 10   Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que ofician en el tabernáculo. 10 Nosotros tenemos un altar, del cual no tienen derecho a comer los sacerdotes del antiguo santuario. 10 Los sacerdotes del antiguo lugar de culto no tienen derecho a comer de lo que hay en nuestro altar 10Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo.

11

11 Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. 11 porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el Sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. 11   Porque el sumo sacerdote introduce la sangre de los animales en el Lugar Santísimo como sacrificio por el pecado, pero los cuerpos de esos animales se queman fuera del campamento. 11 Pues el sumo sacerdote lleva la sangre de los animales al santuario, como ofrenda para quitar el pecado, pero los cuerpos de esos animales se queman fuera del campamento. 11 El jefe de los sacerdotes lleva al antiguo lugar de culto la sangre de los animales sacrificados, para ofrecérsela a Dios y pedir el perdón por los pecados. Sin embargo, los cuerpos de esos animales se queman fuera del lugar donde vive el pueblo. 11Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento.

12

12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 12   Por eso también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, sufrió fuera de la puerta de la ciudad. 12 Así también, Jesús sufrió la muerte fuera de la ciudad, para consagrar al pueblo por medio de su propia sangre. 12 Del mismo modo, Jesús murió fuera de la ciudad de Jerusalén, para que por medio de su sangre, Dios perdonara a su pueblo. 12Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

13

13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su oprobio, 13   Por lo tanto, salgamos a su encuentro fuera del campamento, llevando la deshonra que él llevó, 13 Vayamos, pues, con Jesús, fuera del campamento, y suframos la misma deshonra que él sufrió. 13 Por eso, también nosotros debemos salir junto con Jesús y compartir con él la vergüenza que le hicieron pasar al clavarlo en una cruz. 13Así pues, salgamos a El fuera del campamento, llevando su oprobio.

14

14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. 14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. 14   pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera 14 Pues en este mundo no tenemos una ciudad que permanezca para siempre, sino que vamos en busca de la ciudad futura. 14 Porque en este mundo no tenemos una ciudad que dure para siempre, sino que vamos al encuentro de la ciudad que está por venir. 14Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir

15

15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.[ 15   Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. 15 Por eso debemos alabar siempre a Dios por medio de Jesucristo. Esta alabanza es el sacrificio que debemos ofrecer. ¡Alabémoslo, pues, con nuestros labios! 15 Nuestra ofrenda a Dios es darle gracias siempre, por medio de Jesucristo, pues hemos dicho que él es nuestro Señor. 15Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.

16

16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. 16 Y de hacer el bien y de la ayuda mutua no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios. 16   No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque ésos son los sacrificios que agradan a Dios. 16 No se olviden ustedes de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen; porque estos son los sacrificios que agradan a Dios. 16 Nunca se olviden de hacer lo bueno y de compartir lo que tienen con los que no tienen nada. Esos son los sacrificios que agradan a Dios. 16Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios.

17

17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. 17 Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no os es provechoso. 17   Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas. Obedézcanlos a fin de que ellos cumplan su tarea con alegría y sin quejarse, pues el quejarse no les trae ningún provecho.

 
17 Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuentas a Dios. Procuren hacerles el trabajo agradable y no penoso, pues lo contrario no sería de ningún provecho para ustedes. 17 Obedezcan a sus líderes, porque ellos cuidan de ustedes sin descanso, y saben que son responsables ante Dios de lo que a ustedes les pase. Traten de no causar problemas, para que el trabajo que ellos hacen sea agradable y ustedes puedan servirles de ayuda. 17Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.

18

18 Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo. 18 Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, ya que deseamos conducirnos bien en todo. 18   Oren por nosotros, porque estamos seguros de tener la conciencia tranquila y queremos portarnos honradamente en todo. 18 Oren por nosotros, que estamos seguros de tener la conciencia tranquila, ya que queremos portarnos bien en todo. 18 Oren por nosotros. Estamos seguros de que Dios no tiene nada contra nosotros, pues tratamos de portarnos bien en todo. 18Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente en todo.

19

19 Y más os ruego que lo hagáis así, para que yo os sea restituido más pronto. 19 Y más os ruego que lo hagáis así, para que pueda volver a estar pronto con vosotros. 19   Les ruego encarecidamente que oren para que cuanto antes se me permita estar de nuevo con ustedes. 19 Pido especialmente sus oraciones para que Dios me permita volver a estar pronto con ustedes. 19 Oren especialmente para que yo pueda ir pronto a visitarlos 19Y aún más, os exhorto a hacer esto, a fin de que yo os sea restituido muy pronto.

20

20 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 20 Que el Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 20   El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno.

 

 

 

 

20 Que el Dios de paz, que resucitó de la muerte a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, quien con su sangre confirmó su alianza eterna, 20 Dios hizo que nuestro Señor Jesús volviera a vivir. Para Jesús, somos como un rebaño de ovejas, y él es nuestro gran Pastor. Por medio de la sangre que él derramó al morir, Dios hizo un pacto eterno con nosotros. 20Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno,

21

21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén. 21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 21   Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 21 los haga a ustedes perfectos y buenos en todo, para que cumplan su voluntad; y que haga de nosotros lo que él quiera, por medio de Jesucristo. ¡Gloria para siempre a Cristo! Amén. 21Por eso le pido al Dios de paz que los haga a ustedes perfectos y buenos en todo. Que Jesucristo los ayude a obedecer a Dios en todo. ¡Que Jesucristo tenga gloria y honra por siempre! Amén. 21os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando El en nosotros lo que es agradable delante de El mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

22

22 Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente. 22 Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente. 22   Hermanos, les ruego que reciban bien estas palabras de exhortación, ya que les he escrito brevemente. 22 Hermanos, les ruego que reciban con paciencia estas pocas palabras de aliento que les he escrito. 22 Hermanos, les he escrito estas breves palabras para animarlos. Léanlas con paciencia. 22Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente.

23

23 Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viniere pronto, iré a veros. 23 Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viene pronto, iré a veros. 23   Quiero que sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad. Si llega pronto, iré con él a verlos. 23 Sepan ustedes que nuestro hermano Timoteo está ya en libertad; si llega pronto, lo llevaré conmigo cuando vaya a verlos. 23 Quiero decirles que nuestro hermano Timoteo ya está en libertad y, si llega pronto, me acompañará a visitarlos. 23Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad, con el cual, si viene pronto, os he de ver.

24

24 Saludad a todos vuestros pastores, y a todos los santos.  Los de Italia os saludan. 24 Saludad a todos vuestros pastores y a todos los santos. Los de Italia os saludan. 24   Saluden a todos sus dirigentes y a todos los santos. Los de Italia les mandan saludos. 24 Saluden a todos sus dirigentes y a todos los del pueblo santo. Los de Italia les mandan saludos. y 24 Saluden por favor a todos sus líderes y a todos los hermanos que forman el pueblo santo de Dios. Los hermanos que están en Italia les mandan saludos. 24Saludad a todos vuestros pastores y a todos los santos. Los de Italia os saludan.

25

25 La gracia sea con todos vosotros.  Amén. 25 La gracia sea con todos vosotros. Amén 25   Que la gracia sea con todos ustedes. 25 Que Dios derrame su gracia sobre todos ustedes. 25 ¡Deseo de todo corazón que Dios los llene de su amor 25La gracia sea con todos vosotros. Amén.

 

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El Comentario Bíblico Adventista está basado en la versión Reina – Valera (revisión de 1960)

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Comentarios


 

1.

Ver com.  Rom. 12: 10. El capítulo final del libro de Hebreos está compuesto por una serie de admoniciones generales sobre diversos temas (vers. 1-17) y un saludo personal (vers. 18-25).


2.

Evidentemente muchos tendían a estar tan absortos en sus propios asuntos, que no se interesaban personalmente en sus hermanos en la fe como debieran haberlo hecho.  A medida que la iglesia aumenta en número, hay el peligro creciente de que ocurra lo mismo hoy día.  Nuestro 506 prójimo es todo el que necesite nuestra amistad y hospitalidad.

Las posadas eran escasas, y con frecuencia se desconfiaba de los extraños.  Si los particulares no se interesaban en los forasteros, con frecuencia éstos no tenían dónde alojarse.  La hospitalidad exigía en la antigüedad que se albergara a los forasteros.  Esta necesidad quizá no exista hoy día en el mismo grado, pues por lo general abundan los lugares donde alojar a los viajeros.  A pesar de todo permanece el principio, y los cristianos deben procurar formas y medios de demostrar hospitalidad de acuerdo con las necesidades actuales.

Es decir, en los primeros momentos cuando fueron recibidos los forasteros.

Este fue el privilegio de Abrahán (Gén. 18: 1-8), de Lot (Gén. 19: 1-3), de Gedeón (Juec. 6: 11-26) y de Manoa (Juec. 13: 2-4, 9-21).  La fidelidad en atender las necesidades de los forasteros será tenida muy en cuenta en el juicio final (ver Mat. 25: 35).


3.

Atender los presos es otra actividad de suficiente importancia como para ser considerada en el juicio final (ver Mat. 25: 36).  Aquí se presenta el principio, como en otras partes de las Escrituras (ver 1 Cor. 9: 22), de que el cristiano debe esforzarse por simpatizar con cualquier persona que él descubra que se encuentra en necesidad o circunstancias difíciles.  Debe prestarle ayuda de acuerdo con la regla de oro (ver com.  Mat. 7: 12).

Piense en cómo se sentiría usted si estuviera en la misma situación de los maltratados; luego socórralos conforme a sus necesidades.  El principio que se presenta en la regla de oro se aplica a otra situación práctica.  El cristiano no debe preguntar si los que sufren adversidades merecen o no ayuda; es suficiente que sepa que necesitan ayuda.


4.

La institución del matrimonio fue ordenada por un sabio Creador para que fuera una gran bendición para los seres humanos, y cuando se lleva a cabo el propósito del Creador en la vida familiar, el resultado es un bien inmensurable.  Pero el matrimonio se pervierte cuando sólo sirve a propósitos indignos; pierde la cualidad de ser "honroso".

Respecto a los ideales cristianos en cuanto a las responsabilidades y los privilegios del matrimonio, ver com. 1 Cor. 7; cf. com.  Mat. 5: 28-32; 19: 5-10.

Esta parte del versículo puede traducirse: "que el lecho conyugal sea sin mancha".  Es posible que el lecho sea mancillado, y por esto el apóstol aconseja a sus lectores a mantenerlo puro y honorable, a no degradarlo convirtiéndolo en un instrumento para la complacencia de las bajas concupiscencias.  La idea que sostienen algunos de que las intimidades de la vida conyugal no son honorables, o que necesariamente disminuyen la nobleza del carácter, sirven como un recurso del diablo, que deshonra una de las disposiciones que el Creador ordenó y declaró buena.  Ver com. 1 Cor. 7: 3-5.

Fornicarios.

O "personas inmorales".  Ver com.  Mat. 5: 32.

Ver com.  Exo. 20: 14; Mat. 5: 32.

En el último día junto con todos los que persistentemente hayan vivido violando los principios presentados en la santa ley divina (ver com.  Apoc. 21: 8).


5.

Gr. trópos, "actitud", "costumbre", "manera", "conducta", "carácter".

Ver com.  Luc. 12: 13-34.

Ver com.  Fil. 4: 11; 1 Tim. 6: 6.

Si los seres humanos tan sólo pudieran aprender a estar contentos con lo que tienen y a no codiciar lo de los demás, automáticamente se resolverían la mayoría de los problemas que azotan a la raza humana.  En cuanto a la forma en que el cristiano debe considerar las cosas materiales, ver com.  Mat. 6: 19-34.

Es decir, Dios.  La cita es de Deut. 31: 6, 8 (LXX).

Acerca de la bondadosa forma en que Dios atiende nuestras necesidades, ver com.  Mat. 6: 26-34.


6.

La cita es de Sal. 118: 6 (LXX; ver el comentario respectivo).


7.

Literalmente "los que os guían"; aquí significa dirigentes de la iglesia.  En cuanto a la lealtad hacia los que dirigen la iglesia, ver com. 1 Tes. 5: 12-13.

El tiempo del verbo indica que se refiere a dirigentes del pasado, que quizá entonces ya descansaban en Jesús.

Sin duda el autor tenía en cuenta ciertas personas en particular, aunque no las menciona.

Gr. anastrofL, "manera de vida",  507 conducta", "comportamiento" (ver com.  Efe. 4: 22).

Los héroes de la fe mencionados en el cap. 11 habían vivido hada mucho; pero también había habido hombres fieles en tiempos más recientes, cuyo ejemplo podía ser imitado.


8.

En cuanto a la combinación de Jesús y Cristo en un solo nombre, ver com.  Mat. 1: 1.

Esta afirmación indudablemente tenía el propósito de preparar el camino para la advertencia del vers. 9. Como Cristo nunca cambia, nunca puede cambiar el mensaje en cuanto a él.  Las enseñanzas que difieren del Evangelio puro ya proclamado, pueden ser desechadas sin mayor examen.  Ver com.  Gál. 1: 6-8.


9.

Algunos sienten fácilmente la influencia de cualquier doctrina nueva o extraña.  Les falta discriminación espiritual, y no pueden ver la diferencia entre la verdad y el error comparando la nueva enseñanza con las Escrituras.  Ver com. Efe. 4: 14; Col. 2: 4, 8.

Es decir, que difieren del mensaje evangélico puro ya recibido.

Para no dejarse llevar por enseñanzas caprichosas en cuanto a religión y teología.  El poder estabilizador de la gracia de Cristo es la mejor protección del cristiano contra las falsas enseñanzas.  En cuanto a la "gracia", ver com.  Rom. 1: 7; 3: 24.

Por lo menos algunos de los que propagaban novedades caprichosas en cuanto a religión, indudablemente se extralimitaban frente a las claras enseñanzas de las Escrituras sobre la alimentación, y convertían sus escrúpulos de comida en una prueba de fe.  En cuanto a la relación del régimen alimentarlo y la religión, y a la advertencia contra los caprichos en la alimentación disfrazados como obligaciones religiosas, ver com.  Rom. 14: 17; 1 Tim. 4: 3.

Aun los que tan vehementemente ensalzaban el valor de los caprichos culinarios que patrocinaban, no habían recibido ningún beneficio práctico de ellos.  Sin duda se hace referencia a una o más de las facciones judaizantes que perturbaban a la iglesia cristiana primitiva, como los ebionitas y los nazarenos (ver t. VI pp. 54-56).


10.

El autor alude al hecho de que a los sacerdotes y a los levitas se les habían asignado ciertas partes de algunos de los animales que eran llevados al santuario antiguo o al templo para ser sacrificados (ver Lev. 6: 16-18; 7: 15-16, 31-34; Núm. 18: 8-10; Deut. 18: 1-2; cf. 1 Cor. 9: 13).  En las falsas doctrinas a que se hace referencia en Heb. 13: 9 quizá se hacía destacar la importancia de obligar a los cristianos a practicar las ceremonias y los antiguos ritos del judaísmo -que trataban de comidas y bebidas-, como si de esa manera se pudiera alcanzar una mayor santidad.  Pero los cristianos tenemos un altar -la cruz del Calvario- y un sacrificio que supera por mucho en valor y en eficiencia a los antiguos sacrificios de animales (ver com. cap. 9: 14, 24-28; 10: 10, 12, 14): es, nada menos, "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). Además, Cristo invita a los que creen en él a que coman de su carne (Juan 6: 33-58).

Dentro del ambiente del sistema religioso judío, los sacerdotes y levitas disfrutaban de un puesto de honor y de privilegios especiales; pero a pesar de su elevada posición, después de rechazar a Jesús fueron indignos de participar en lo que tiene derecho de participar todo verdadero cristiano.  Pablo puede también haber tenido en cuenta el pan y el vino de la Cena del Señor.  Los tan alabados méritos del sistema de religión o "doctrinas diversas y extrañas" del vers. 9, eran, desde cualquier punto de vista, incomparablemente inferiores al camino de salvación por la fe en Jesucristo.

Es decir, los sacerdotes y los levitas.


11.

Cuando la sangre de la ofrenda por el pecado era introducida en el santuario, como en el caso del sacerdote ungido o de toda la congregación, el sacerdote no debía comer de la carne sino quemarla fuera del campamento (Lev. 6: 30).  Así también Jesús sufrió "fuera de la puerta" (Heb. 13: 12; cf.  Juan 19: 17), después de lo cual ministro con su propia sangre en el santuario celestial (Heb. 9: 12).  Durante el antiguo sistema ceremonial los sacerdotes no tuvieron derecho a comer de la porción que les correspondía de un sacrificio como éste (cap. 13: 10); pero Cristo dijo: "Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido" (1Cor. 11: 24).


12.

Para que Cristo pudiera ministrar con su propia sangre en favor de 508 los pecadores arrepentidos en el santuario com. cap. 10: 5-8).  Esa sangre no sirve para celestial, era necesario que padeciera "fuera ningún propósito útil.  Pero Dios se agrada de la puerta" de Jerusalén.


13.

Los cristianos de origen judío ya no buscarían la salvación en los ritos y ceremonias de la religión judía.  Aún eran israelitas, y como tales, en sentido figurado, habitantes de la ciudad de Jerusalén; pero para hallar al Salvador tenían que buscarlo más allá de los límites del judaísmo.  De acuerdo al libro de Hebreos, esta situación constituye una exhortación a los cristianos de origen judío a apartar la vista de los ritos y las ceremonias del judaísmo y a fijarla en Jesucristo y en su ministerio como nuestro gran sumo sacerdote en el santuario celestial (ver pp. 403-404).

Los que manifestaron simpatía con Jesús cuando fue al Gólgota como criminal condenado, sufrieron "vituperio" con él.  Cuando los cristianos de origen judío abrazaban el cristianismo, incurrían en el odio de sus compatriotas judíos, y cuando daban la espalda al sistema judaico de sacrificios como un medio de salvación, eran acusados de apostasía y traición,


14.

Los judíos consideraban a Jerusalén como una "ciudad permanente"; es decir, pensaban que el plan divino estaba indisolublemente ligado a esa ciudad y que, por lo tanto, estaba destinada a permanecer para siempre.  Se sentían seguros dentro de los brazos del judaísmo.  Pero los cristianos no tienen una "ciudad permanente" tal.  Sus esperanzas y aspiraciones no están relacionadas con ninguna ciudad terrenal ni con ningún sistema religioso terreno. Cuánto significado tenía todo esto para los cristianos hebreos que, antes de mucho, verían la destrucción de Jerusalén!

Es decir, la nueva Jerusalén (cf. cap. 12: 22).  Compárese esto con el caso del patriarca Abrahán (cap. 11: 10).


15.

Es decir, por Cristo o en virtud del sacrificio que ya ha hecho por nosotros "fuera de la puerta" de Jerusalén.

En vez de llevar una ofrenda de agradecimiento al templo como lo prescribía la ley de Moisés (ver Lev. 7: 12-14), debemos ofrecer un continuo "sacrificio de alabanza" al Señor.


16.

Es decir, ministrar a las necesidades de otros.  Dios no se agrada con la sangre de becerros y machos cabríos (ver con el espíritu de servicio sacrificado a favor de otros (ver com.  Mat. 25: 24-40). La práctica de "la religión pura y sin mácula" (Sant. 1: 27) siempre es aceptable a la vista del cielo.

Quizá algunos se habían descuidado en este respecto.

Los ritos formales y las ceremonias no tienen significado para Dios.  El procura que los seres humanos lo adoren "en espíritu y en verdad" (Juan 4: 23), es decir, reflejando el carácter divino y demostrando su amor y devoción a Dios con una vida de servicio para otros.


17.

Ver com. vers. 7.

Dios ha instituido dirigentes para que pastoreen su grey, y exhorta a sus ovejas para que se sujeten a los que han sido instituidos sobre ellas mientras esos dirigentes obedezcan al Maestro.  Aquí se hace referencia a los dirigentes de ese momento; no a los anteriores, como en el vers. 7.

Los dirigentes que Dios ha instituido sobre la iglesia son responsables delante de él por el bienestar de su pueblo, y les pedirá una estricta cuenta de su mayordomía.

Es decir, "por vosotros" (cf. cap. 12: 9, 23).

Un mayordomo tiene que rendir cuentas a su amo de cualquier clase de bienes que le haya confiado, y sabe que debe dar cuenta de su mayordomía.  Cuando los miembros de la iglesia cooperan con sus dirigentes instituidos, hacen mucho más fácil que los líderes rindan una fiel cuenta de su mayordomía.

Es decir, sabiendo que han desempeñado fielmente su responsabilidad.  Compárese con el caso de los siervos fieles a quienes se invita a que participen del gozo de su Señor (ver Mat. 25: 21).

Compárese con el caso del siervo infiel (Mat. 25: 28-30).

Los miembros de iglesia no ganan nada haciendo que a sus dirigentes instituidos les sea difícil rendir una buena cuenta de su mayordomía.  Ambos participarán o de la "alegría" o del "lamento" del día del ajuste final de cuentas.


18.

O "continuad orando por nosotros", u "orad habitualmente por nosotros".  Cf.  Efe. 6: 19; Col. 4: 12. Aunque Pablo era un hombre de vasta experiencia 509 y de gran estatura espiritual, apreciaba y solicitaba las oraciones de sus hermanos en Cristo.  Cada verdadero dirigente aprecia profundamente el interés y las oraciones de aquellos por quienes trabaja.

Gr. péithÇ, que en la forma en que aquí se usa significa "estar convencido", "estar persuadido".

Es decir, una conciencia limpia.  Compárese con las repetidas afirmaciones de Pablo de que poseía una clara conciencia (Hech. 23: 1; 24: 16; Rom. 9: 1; 2 Cor. 1: 12; 2 Tim. 1: 3).

El propósito del autor es reflejar plenamente los principios del Evangelio en su propia vida (cf. 1 Cor. 9: 27).

O conducirse honorablemente.


19.

O "con la mayor insistencia" (BJ); sobre todo" (NC).

El fervor con que el autor exhorta a sus lectores a orar por su liberación de las circunstancias que impedían que hubiera comunión con ellos, es, sin duda, conmovedor, y refleja su fe personal en el poder de la oración.

El vers. 23 sugiere que Timoteo estuvo preso en ese tiempo y, además, parece indicar que el autor de Hebreos estaba en libertad.  Otras circunstancias, como enfermedad o la presión de los deberes misioneros, quizá impidieron que Pablo se reuniera de nuevo con sus lectores.


20.

Los vers. 20 y 21 constituyen la bendición apostólica pronunciada por el autor para los lectores del libro de Hebreos.  Los encomienda a la gracia de Dios.

Ver com.  Rom. 15: 33.

Ver com.  Rom. 4: 24.  Como ocurre frecuentemente en las epístolas del NT, se presenta la resurrección de Cristo como el corazón y el centro de la esperanza y de la fe de los cristianos.

Ver com.  Sal. 23; Juan 10: 10- 11; cf. 1 Ped. 2: 25.

El eficaz instrumento que hace efectivo el pacto eterno y lo ratifica.  Ver com. cap. 9: 18-28.

Ver com. cap. 8: 8-12.


21.

Gr. katartízÇ (ver com. 1 Ped. 5: 10; cf. com.  Mat. 5: 48).

Levidencia textual tiende a confirmar (cf. p. 10) la omisión de la palabra "obra".  "Toda clase de bienes" (BJ); en todo bien" (BC, NC).  Por lo tanto, lo "bueno" se aplica a lo que Pablo anhela que tengan y sean sus lectores más bien que a lo que desea que hagan; sin embargo, el propósito de ese "bien" es hacer con más eficacia la "voluntad" divina.

Ver com.  Fil. 2: 13.

Ver com.  Gál. 2: 20.

Ver com.  Gál. 1: 5.

Ver com.  Mat. 25: 41; Apoc. 1: 6.

Ver com.  Mat. 5: 18; Rom. 15: 33.


22.

O "aceptéis".

Es decir, el mensaje contenido en el libro de Hebreos (ver pp. 403-404).

Había mucho más que deseaba decir sobre el tema, pero el espacio no se lo permitía.


23.

Este encarcelamiento se conoce sólo por esta información.

Ver com.  Hech. 16: 1.

Nada más se sabe de la visita que aquí se menciona.


24.

O sea a los líderes de la iglesia.  Ver com. vers. 7.

Mejor "los que provienen de Italia"; es decir, creyentes cristianos.  No se puede determinar por esta frase si esos creyentes estaban en Italia en aquel tiempo y, por lo tanto, la epístola fue enviada desde Italia, o si provenían de Italia y estaban con el autor en alguna otra parte.


25.

Ver com.  Tito 3: 15.

Ver com.  Mat. 5: 18; Rom. 15: 33.

En la RVA se a adía en tipo más pequeño: "Fue escrita a los Hebreos desde Italia con Timoteo".  Esta añadidura no es parte de la epístola original.  Apareció por primera vez en un manuscrito del siglo VI.


COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE


 

 

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